Se
cuenta que en cierta ocasión se quiso limpiar el
Samán de Güere, en Venezuela,
de las parásitas que lo cubrían, y se encontró que aquella vegetación
extraña, amontonada sobre al gigante de las campiñas aragüeñas, pesaba
más de 5000 libras. Algo parecido ocurre cuando tratamos de
desembarazar a Bolívar de las intervenciones que a cada paso
encontramos adheridas a su historia. Y si el lector se queja por
tener que soportar parte de ese inútil peso, diremos que tiene razón,
pero que es inevitable. Muchas de esas falsedades han sido
copiadas sin examen por historiadores bastantes leídos; otros
narradores las exageran con mal gusto; y no faltan quienes las han
tomado como datos para interpretar al héroe.
Por: Augusto Mijares