General de División
del Ejército de Venezuela en la Guerra de Independencia. A muy corta edad
viajó a España donde ingresó en la compañía americana de la Guardia de
Corps. En 1801, bajo el mando de Manuel Godoy participó en la Guerra de
España contra Portugal, recibiendo una herida en el sitio de la Olivenza,
tras lo cual regresó a Caracas. En 1808 ya formaba parte de la revolución
de Independencia que se gestaba en Caracas y en 1810 la Junta Suprema lo
envió a Jamaica y Curazao, en compañía de Vicente Salias, a que informara
a sus gobernantes sobre lo acontecido el 19 de abril de 1810 en Venezuela.
En ese mismo año recibió el nombramiento de comandante del escuadrón de
milicianos voluntarios de los valles de Aragua. Bajos las órdenes primero
del marqués del Toro, y luego de Francisco de Miranda, le tocó combatir en
1811 en la insurrección realista que estalló en Valencia ese año. Entre
1811 y 1812 permaneció en Estados Unidos (Filadelfia), motivado a
quebrantos de salud.
Finalizada la Campaña
Admirable en 1813, se incorporó a las fuerzas de Simón Bolívar, con las
que participó en varios combates entre 1813 y 1814. En 1814, a raíz de la
pérdida de la Segunda República, tuvo que emigrar a Cartagena de Indias,
donde colaboró en la defensa de aquella plaza ante el sitio impuesto por
el general español Pablo Morillo; siendo nombrado gobernador militar de la
ciudad y ascendido a coronel (1815). Luego de esto, emigró a Haití donde
estuvo a punto de incorporarse a la Expedición de Los Cayos que preparaba
Simón Bolívar, lo cual no realizó por diferencias con el propio Bolívar.
Tras residenciarse un tiempo en los Estados Unidos, en 1817 se estableció
en Margarita, tocándole dos años después en su calidad de jefe del Estado
Mayor de la división Urdaneta, llevar a cabo la campaña de Barcelona y
Cumaná. En 1820, en Margarita, tomó el mando
de la Legión Irlandesa, recién llegada a esa isla, con la que dio
inicio por órdenes de Bolívar de las operaciones de Cundimarca (Colombia).
Allí con el grado de comandante general libró los combates de Fonseca,
Tablazo y el Molino; así como la conducción de la retirada de Valledupar y
el triunfo de la batalla de Laguna Salada. Ese mismo año desembarcó en
Sabanilla (provincia de Cartagena), y después de habilitar este puerto
para la exportación y la importación, derrotó a los realistas en Pueblo
Nuevo, con lo que consiguió establecer la comunicación con el interior de
la Nueva Granada.
En septiembre 1821
fue ascendido a general de brigada y el 22 de octubre de ese mismo año
sitió a Cartagena con sus tropas, logrando la rendición de sus defensores.
Con la capitulación en esta ciudad del brigadier Gabriel de Torres,
comandante general de las fuerzas realistas, quedaron en poder de Montilla
3.500 quintales de pólvora, 1.300 de plomo, 3.000 fusiles y abundante
parque de artillería. En 1823, al caer Maracaibo en poder de las fuerzas
que mandaba el mariscal de campo Francisco Tomás Morales; Montilla decidió
trasladarse a Riohacha para proteger esta provincia y establecer allí una
base de operaciones para la campaña de liberación de dicha ciudad; lo cual
se produjo tras la capitulación de Morales, como consecuencia de la
derrota del jefe español Ángel Laborde y Navarro ante el general José
Prudencio Padilla en la Batalla Naval del Lago, librada el 24 de julio de
1823. En 1824, Montilla fue nombrado comandante general del departamento
del Zulia y ascendido a general de división. Al año siguiente volvió a
Cartagena, donde se desempeñó como comandante del departamento del
Magdalena. En 1828 recibió el nombramiento de jefe superior de los
departamento del Istmo (Panamá), Magdalena y Zulia. El 17 de diciembre de
1830, al morir el Libertador en San Pedro Alejandrino,
Montilla estuvo presente,
tocándole como comandante general del departamento del Magdalena,
comunicar la noticia al ministro de Estado en el departamento de la
Guerra. También fue uno de los firmantes, en calidad de testigo, de los
dos últimos documentos emitidos por Bolívar el 10 de diciembre: su última
proclama y su testamento.
El 23 de enero de
1832, el ministerio de Guerra y Marina de la Nueva Granada aprobó un
decreto por el cual se borraba de la lista militar a todos los militares
que estuvieron envueltos en el movimiento que llevó a Rafael Urdaneta a la
presidencia de la Gran Colombia en 1830; entre estos oficiales que además
fueron declarados "traidores a la patria", se encontraba Montilla quien
fue expulsado del territorio neogranadino. En enero de 1833, el Congreso
de Venezuela decretó la incorporación de Montilla al Ejército de Venezuela
con el grado que traía de la Nueva Granada. En noviembre de 1833, Montilla
fue nombrado por el entonces presidente de la República José Antonio Páez,
ministro plenipotenciario ante Inglaterra, Francia y España con el objeto
de reestablecer las relaciones de amistad con las 2 primeras naciones y de
obtener el reconocimiento de la Independencia de Venezuela por parte de
España. Tras llegar a Londres el 5 de mayo de 1834, el 5 de junio inició
sus actividades diplomáticas con una conferencia con el ministro inglés
vizconde de Palmerston. El 15 de diciembre de 1834 llegó al puerto de La
Guaira, luego de haber conseguido que Inglaterra reconociera la existencia
de Venezuela como Estado independiente. Entre los reconocimientos que
recibió por su servicios prestados a la Independencia de Venezuela y la
Nueva Granada, se encuentran la Cruz de los Libertadores y el título de
Libertador de Magdalena. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde
el 3 de julio de 1896.