Igualitarismo: Simón Bolívar pensaba que la libertad debía envolver a todos
los hombres, sin discriminación de razas o creencias; esto no era una concepción derivadas
de sus lecturas, ni de la preocupación de su maestro Simón Rodríguez quien lo llevó
a jurarla sobre el Monte Sacro, sino que su propia experiencia, adquirida frente a las injusticias observadas en
el viejo y nuevo mundo, lo hacen tomar providencia para considerarla en el área geográfica americana,
la cual servirá de escenario a su lucha revolucionaria. Bolívar provenía de una clase social
aristocrática, que gracias a su riqueza podía adquirir a través del impuesto "lanzas
de castilla" (título mobiliario), pero su decisión de luchar por el bien común, lo llevó
a dejar de lado posiciones privilegiadas. Para enfrentarse con decisión a todo de dificultades y privaciones.
Para él, la República no podía ser mobiliaria, ni selectiva, sino amplia y popular en la cual
el individuo, sea cual fuere, atenderá a la denominación de ciudadano.
En Venezuela, donde pudo palpar las injusticias que afectaban a los esclavos, indios y pardos,
propicios la desaparición de los privilegios tal como lo determinó en Angostura y luego liderizando
la gesta emancipadora.
Otros hechos importantes es que en 1.827 pone en práctica su influencia para que su
familia deje su sobrina Felicia Bolívar, hija de su hermano Juan Vicente, contraiga matrimonio con el moreno
General José Laureano Silva, demostrando así que era un hombre que cumplía lo que pregonaba
como líder igualitario.
Opinión Pública: periodismo o libertad de expresión.
El libertador utilizó la prensa como arma eficaz dirigida a la promoción de
sus convicciones de reformador social, y se distinguió por esto a lo largo de su vida. Bolívar emitía
un mensaje diáfano ala opinión pública con lo que conseguía el respaldo necesario para la
causa revolucionaria Bolívar logra, entre 1.818 y 1.821, contar con un vocero propio de la revolución,
es el Correo del Orinoco, en el cual se dedicó a publicar sus pensamientos junto a los de la más
brillantes mentes de la época como Francisco Antonio Zea, Manuel Palacios Fajardo, Juan Germán Roscio,
José Rafael Revenga y José Luis Ramos.
Al tener este equipo, el Libertador se lanzó en lucha contra la Gaceta de Caracas,
dirigida por José Domingo Díaz, implacable enemigo de los patriotas, para así lograr el apoyo de
la colectividad, para el libertador lo más importante era la opinión pública, a la cual consideraba
como una de las primeras armas en contra de la tiranía y hace referencia a la misma así se me olvidaba
decir a usted que indispensable oír a la opinión pública que si se quiere saber lo que desea, para
que se adopte un gobierno provisorio que prepare la adopción de un nuevo gobierno legal".