PAPELES DE CLAUDIO.

Conspiraciones y Traiciones Perdonadas -
Por fin había federalismo....

1810-11

Por: Claudio Sánchez-Guisandes

En lugar de líderes, tuvo filósofos; en lugar de leyes, filantropía; dialéctica en vez de política; y sofistas en lugar de soldados. Actos de traición habían quedado impunes, en particular aquellos cometidos por los españoles, a quienes se les había permitido permanecer en el país y han mantenido a éste en un estado de continua zozobra, promoviendo interminables conspiraciones y saliendo siempre libres gracias a un perdón. Cada conspiración era seguida por un perdón, cada perdón por una nueva conspiración, que de nuevo era perdonada porque se decía que los gobiernos liberales deben distinguirse por su clemencia. Clemencia criminal, la llamó Bolívar.  Hizo más que cualquier otra cosa para dañar la maquinaria del gobierno, casi antes de que la maquinaria estuviese en condiciones de trabajar. Pero, de nuevo, en lugar de levantar y entrenar unas tropas disciplinadas mientras todavía se estaba a tiempo, se improvisaron apresuradamente numerosas milicias indisciplinadas que, además de despilfarrar el erario público en pagos y asignaciones para los rangos más altos, arruinaron la agricultura del país al despojar a la tierra de sus trabajadores, creando odio hacia el gobierno que obligó a esos hombres a tomar las armas y a abandonar a sus familias. Las críticas de Bolívar hacia la política militar de la República son fuertes, pero ciertas, Bolívar también estaba aprendiendo. La República, se decía, no necesita pagar a los hombres para que defiendan sus libertades. Cuando el enemigo ataca, cada ciudadano se convierte en un soldado.  En Venezuela, la realidad había mostrado cuan errado estaba este cálculo, ya que los soldados que fueron a enfrentar al enemigo, a menudo no sabían cómo manejar sus armas y, no estando acostumbrados a la disciplina o a obedecer ningún tipo de órdenes, fueron derrotados desde el inicio mismo de la campaña, a pesar de los heroicos esfuerzos que algunos de sus oficiales hicieron para conducirlos a la victoria. Esto en lo que respecta a errores militares. Otros errores de la misma índole fueron cometidos en el área de administración. El despilfarro de los fondos públicos en cosas frívolas y perjudiciales y, particularmente, en el salario de un infinito número de oficinistas, secretarios, abogados, burócratas provinciales y federales le produjo un golpe mortal a la República ya que le obligaba a apoyarse en el peligroso instrumento del papel moneda, sin otro respaldo que la fuerza y unos imaginarios ingresos del Estado. En 1811 se emitió un millón de pesos, basados en impuestos de importación y en el monopolio del tabaco, pero como no se disponía de fondos para respaldarlos, la moneda se fue depreciando paulatinamente. Los comentarios de Bolívar en relación a los efectos psicológicos del papel moneda en Venezuela son muy interesantes.  A los ojos de mucha gente, esta nueva forma de moneda lucía como una clara violación de los derechos de propiedad.  Estas personas se veían despojadas de objetos de valor intrínseco a cambio de algo cuyo valor era incierto y hasta ilusorio. El papel moneda estaba sembrando desilusión entre la gente sólida y respetable del interior. Estos, algunas veces clamaban al comandante de las tropas españolas más cercanas que los liberase de un tipo de dinero al que miraban con mucho más horror que cualquier sujeción a España.  Como si no fuese suficiente, ocurrió el terremoto, el cual, según Bolívar, exasperó los sentimientos de los fanáticos e incrementó la influencia del clero, siempre dispuesto a apoyar cualquier forma de despotismo. Por último, estaba el Federalismo. La Constitución venezolana de 1811 había tomado como modelo la Constitución de 1787 de los Estados Unidos, y la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre, en tanto que la organización política seguía el modelo de los Estados Unidos en la adopción de los principios de soberanía del Estado. A los ojos de Bolívar, esta era una de las rocas contra las que habían naufragado.  Puede haber sido el sistema más perfecto desde el punto de vista de la felicidad humana, pero estaba en contradicción con los intereses de la naciente república.  . . .

Por: Claudio Sánchez-Guisandes

Nativo del Táchira, Claudio Sánchez-Guisandes es un trotamundos incansable, radicado en: ¿Austin?... ¿La Gran Canaria?... ¿La Argentina?...  ¡Quien lo sabe!... Siempre ha mantenido relación con las listas de correo venezolanas.  Ya en  1.995 escribía en la siempre recordada ATARRAYA de Venezuela.Mit.Edu. Claudio  forma parte de nuestra lista [Bolivarianos] desde sus comienzos en 1997 él tiene una idea del Bolivarianismo que le viene de familia, y aunque en algunos puntos no estamos de acuerdo con ella, consideramos que es valedera y de suma utilidad para el estudio de Simón Bolívar, como hombre y más allá del mito creado a su alrededor.

J. de W.

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© Copyright Johannes W. de Wekker  marzo 2009