5 de Julio, 1811-2001 

OPINION
Editorial


Firma del Acta de la Independencia ILa celebración de los 190 años del 5 de Julio tiene en sí misma relevancia y justificación histórica. No obstante, es un momento propicio para reflexionar sobre el proceso que se inició el 19 de Abril de 1810 y se prolonga hasta nuestros días. El Cabildo se transformó en Junta Suprema. Si bien ésta se constituyó para "defender los derechos de Fernando VII", vulnerados por Napoleón, los patriotas comprendieron desde el primer momento que aquellos pasos serían irreversibles. Pocas semanas después, la Junta Suprema convocó a elecciones generales, reconociendo el derecho de todos a elegir, incluidos los analfabetos. Entre las otras decisiones de la junta se anota la apertura del libre comercio con el exterior, la prohibición del tráfico de esclavos, y el envío de misiones diplomáticas a Estados Unidos, Inglaterra, las Antillas y Bogotá, "destinadas a procurarse aliados y recursos para la defensa del país".

El 2 de marzo de 1811 se instaló el Congreso, con representantes de las siete provincias patriotas: Caracas, Barcelona, Barinas, Cumaná, Mérida, Margarita y Trujillo. Entre sus iniciativas estuvo la de redactar "una Constitución democrática". De modo que antes de la declaración de independencia, fue explícita la orientación del movimiento. El historiador Augusto Mijares lo expresó con suma claridad: "La emancipación no significaría simplemente la separación de España, sino la realización de una idea política que cambiaba totalmente la organización social en que se había apoyado el régimen colonial". Mijares añade esta observación que debe resaltarse por su veracidad y agudeza: "Antes de que Venezuela fuera Estado soberano, quedó definida como sociedad democrática".

Paralela al Congreso, funcionaba la Sociedad Patriótica, el club revolucionario en cuyo seno actuaban quienes eran congresistas, como Francisco de Miranda, o quienes, como Simón Bolívar, no lo eran, pero ejercían enorme influencia desde la sociedad. Durante varios días se debatió la oportunidad de declarar la independencia, pero fue más un torneo para reiterar el principio que para oponerse. El 5 de Julio se declaró, finalmente, y el 7 fue aprobada y suscrita el Acta. La Primera República nació bajo los signos de la pluralidad y del federalismo. El Ejecutivo colegiado estuvo integrado por Cristóbal Mendoza, Juan Escalona y Baltasar Padrón.

El 21 de diciembre de 1811 fue sancionada la primera Constitución de la América hispánica, una Constitución democrática que consagraba el sistema federal, el derecho de sufragio para todos los ciudadanos, sin restricción alguna, incluidos los analfabetas; estableció el Ejecutivo plural, (tres ciudadanos, durante un período de cuatro años), consagró la libertad de pensamiento, la inviolabilidad del hogar y de la propiedad, la libertad de tránsito, industria y comercio, etcétera.

Uno de los enigmas de aquel tiempo fue la postergación del Precursor. Enigma que se descifra sin dificultad. La figura del Generalísimo, aureolado por sus proezas de guerrero victorioso en los campos de batalla del viejo mundo, protagonista de la Revolución Francesa, ciudadano del mundo, suscitó desde el primer momento recelos y rivalidades. El filósofo Juan Germán Roscio le confió en una larga carta a Andrés Bello, y, sin duda, con satisfacción, cómo a Miranda no se le había otorgado ninguna posición. Sólo en las vísperas del naufragio, y cuando ya no quedaba nada por hacer, es cuando se llama a Miranda (en abril de 1812), y se le confieren "plenos poderes". Lo cual no fue sino una ironía, porque esos poderes eran ficticios, y la anarquía y el desconcierto dominaban la fugaz experiencia republicana. No quedaba otra opción que capitular. Esa decisión no fue sólo de Miranda, sino de los miembros de los otros poderes, pero se trató de descargar en él toda la responsabilidad.

La anarquía y las rivalidades no causaron la caída de la Primera República, pero la erosionaron de manera absoluta. El clima político reinante, la lealtad a la idea monárquica de ciertos sectores influyentes, la incertidumbre y el temor a los cambios, fueron factores determinantes en la frustración del primer ensayo republicano. Conviene volver los ojos al pasado, y, sobre todo, a jornadas como las que culminaron el 5 de Julio. Sin embargo, no puede ser una fiesta de palabras vacías. Es un buen momento para pensar y para reflexionar, más que para los ejercicios banales de "Venezuela heroica". Un angustioso proceso de búsqueda de libertad y bienestar subyace en la celebración.

 EL NACIONAL - JUEVES 5 DE JULIO DE 2001

Vuelve al inicio

© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004