A la gloire de Simón Bolívar  

Por: Juan C. Malaguti

EL CAMBIO DE NOMBRE a "República Bolivariana de Venezuela" hace casi dos años causó sorpresa y admiración.

Sorpresa porque suelen ser los países africanos y asiáticos que, por razones históricas o culturales, cambian de nombre. El empleo de adjetivos, por lo demás, se limita a algunas repúblicas islámicas. Nada de 'República Católica de Italia', 'Estados Capitalistas de América' o 'Reino Vikingo de Suecia'.

Admiración muy especialmente, porque es admirable (y valga la redundancia) ver un pueblo que decide, democráticamente y mayoritariamente, comprometerse a vivir bajo un modelo de sociedad que se fundamenta en los ideales del libertador Simón Bolívar, ampliamente admirado (y valga la redundancia otra vez) en Francia y en el mundo entero.

Entre los numerosos pensamientos del Libertador se destaca el de 'Moral y luces son nuestras primera necesidades', universalmente valorado por su trascendencia y muy especialmente en los momentos actuales. Y cuando pensamos en América Latina podríamos decir lo mismo con los pensamientos de San Martín y Martí, con lo que pasó y pasa en Argentina y en Cuba.

El año pasado me tocó desarrollar este tema en Francia ante altos oficiales de la Legión de Honor y miembros de la Orden al Mérito. Hubo gran interés y curiosidad porque en Francia, por mucha admiración que se le tenga al general De Gaulle, habiendo un gaulista en la Presidencia de la República y con tantas plazas y avenidas que llevan su nombre, no se concebiría adoptar el nombre de 'República Gaulista de Francia'.

Hoy en día el interés y la curiosidad en ese cambio de nombre es aún mayor. Lo digo porque se me formula frecuentemente. Y no se trata solamente del nombre del país, sino también del término 'revolución bolivariana' que tanto emplean las autoridades venezolanas y que leemos continuamente en los medios de comunicación.

Lo que pasa es que lo que se constata está a la vista: no hay relación entre los ideales de Simón Bolívar y las condiciones en que se encuentra Venezuela a los dos años de haberse promulgado el cambio de nombre. Sobre todo en un país que lo tiene todo. Moral y luces: donde ¿por qué entonces los términos 'república bolivariana' y 'revolución bolivariana'?

No creo que el Libertador esté descansando en paz con el empleo que se hace de su nombre. Además, el Libertador Simón Bolívar dejó de ser venezolano, aunque nació en Caracas. Es patrimonio universal. Respetémoslo. No es necesario usar su nombre si queremos vivir admirablemente en concordancia con sus ideales. Basta con hacerlo. El lo apreciaría mucho más así.

Y si por alguna oscura razón se insiste en darle un adjetivo a la república, se podría aplicar el de 'República Bananera de Venezuela' pero eso sí, por un tiempo muy, muy limitado, por mucho cariño que se le tenga a los cambures.

EL UNIVERSAL,
Caracas, domingo 20 de enero, 2002

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© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004