He ido por dos
ocasiones al Panteón Nacional donde se honra a los grandes de Venezuela a
verte, a rendirte homenaje. Busqué en vano tu nombre, primero en las
paredes, luego cabizbaja repasé las losetas inscritas con los nombres de
esta Patria Grande. Pregunté a una chica sobre ti, me dijo que no, que no
estaba tu inmenso nombre acompañando al Libertador como lo hiciste en vida.
Quiero decirte que se me apretó el corazón. Confiaba tanto en verte. En
sentirte allí, espada en mano y sonriente. Pero no, no estás. Ojala sea un
error y te encuentres descansando quizá, al ladito de Simón Bolívar.
Hoy, como diríamos, es tu cumpleaños. Naciste puertorriqueño, en Fajardo un
26 de octubre de 1790. Te bautizaron al estilo de antes, con varios nombres
que hablaban de tus ilustres antepasados aragoneses: Antonio Vicente Miguel
Valero de Bernabé Pacheco. Caballeros, condes, marqueses, generales, hasta
un inquisidor de triste recuerdo. Esa retahíla de alcurnia ibera no era para
ti. Tú te convertirías en “El puertorriqueño libertador de América”.
Decías:
"Nací en la isla de Puerto
Rico, y obligado desde mi juventud, a buscar educación y carrera que no
podíamos hallar en nuestro país, bajo el gobierno español, pasé a la
Península en el año 1803; allí escogí la carrera militar".
Se notaba ya tu identificación
plena con Puerto Rico, las Antillas y la América.
Sobre tus hazañas se han escrito
libros, artículos, ensayos que escondidos bajo polvo de olvido esperan un
soplo de aire que los eche a volar. ¿Sabes? Cuando hablo de ti en Venezuela,
pocos te conocen. Es igual que en nuestro terruño. Aquí porque la verdadera
historia venezolana y latinoamericana apenas empieza a definirse; en Puerto
Rico, porque la historia nos la reescriben los invasores desde el 1898.
Hoy quiero recordarte. En Puerto Rico seguramente se reunirán frente a tu
estatua en Fajardo, te llevarán flores. En algún lugar habrá alguno que otro
acto en tu memoria libertaria. En Venezuela no habrá actos en tu nombre. En
Venezuela desconocen tu existencia, General Valero, héroe de España en
Zaragoza y compañero de Palafox, de la independencia de México, paladín de
la gesta del Callao por orden de Bolívar.
El doctor Luís Echevarría relata sobre ti: “Al llegar a Lima a principios de
1825, se presenta al Libertador. Bolívar ese mismo día le escribe a
Santander: ‘Hoy ha llegado el General Valero con su hermoso batallón, y he
dicho que le pongan el nombre de Caracas, que dejó en Ayacucho; porque es
preciso que la cuna de la independencia tenga siempre su nombre en el
ejército. No he hecho más que verlo, pero me parece un excelente oficial,
por lo que he oído de él y por su fisonomía. Le he dado el mando de la
división que sitia al Callao a las órdenes del General Salom. El Callao era
el único territorio peruano de donde todavía no se habían podido expulsar
las tropas españolas y resistieron por largo tiempo el asedio del ejército
libertador.”
Pero antes de Venezuela estuviste México. En su ensayo, Echevarría expone
sobre tu andar de Quijote latinoamericano y caribeño: “A comienzos de 1821,
decide trasladarse a México, como ayudante de su amigo personal el General
Juan O’Donojú, quien acaba de ser nombrado Virrey de México. El movimiento
separatista en México, estaba en su más alto apogeo y la soberanía española
era casi inexistente. O’Donojú de ideas liberales, desea un pacto con el
General Agustín Itúrbide, jefe de los revolucionarios con pretensiones de
emperador y se logra el Tratado de Córdova.
“Con este tratado, México se declara independiente de España. El Coronel
Antonio Valero es nombrado Jefe Mayor del ejército mexicano y se le otorga
la Medalla de los Libertadores de México. Sólo pasan unos diez meses cuando
fallece repentinamente su amigo O’Donojú.
“A penas de un año de la nueva república, Itúrbide se proclama Emperador y
es respaldado por la mayoría del nuevo congreso. Valero que siempre ha
repudiado la monarquía y sabiendo que pronto será perseguido por sus ideales
liberales, decide dejar el país. El reinado de Itúrbide no dura dos años. Es
derribado por uno de sus generales, perseguido y finalmente fusilado.
“Antonio Valero sale del puerto de Veracruz con destino a Jamaica cuando
estando cerca de Cuba, es abordado por piratas que entregan la embarcación a
las autoridades españolas. ‘Estuve algunos días oculto, fui luego
descubierto y confinado a un castillo. Los buenos patriotas, que allí no
faltan, me auxiliaron para mi fuga; y después de haber tocado en los Estados
Unidos, tuve la anhelada satisfacción de llegar al puerto de La Guaira’.
“Los buenos patriotas, que nos narra Valero eran miembros del llamado
movimiento separatista Conspiración los Rayos y Soles de Bolívar. Estos
provenían de Argentina, Colombia, Ecuador y Cuba. Es con ellos que Valero
desarrolla un plan militar, que conduce hacia la expedición libertadora de
Puerto Rico.
“El plan era en acorde con el ideal bolivariano que Puerto Rico se integrara
a la Gran Colombia. Hacer un estado independiente llamado Borinquen, su
antiguo nombre, y honrar la Constitución de la Gran Colombia.”
Así fue cómo llegaste a la patria bolivariana. Lleno de honores y de sueños
libertarios para tu Isla. Para ti la libertad de América estaba unida a la
soberanía de tu patria, del Caribe.
Acompañaste a Bolívar a Panamá. Una estrella te guiaba: La conformación allí
en el Congreso Anfictiónico de una expedición para alcanzar la soberanía
tanto de Cuba como de Puerto Rico. Las divisiones, el tejemaneje de los
ahora dirigentes no dejaron plasmar los planes bolivarianos de integración.
Tu sueño y el de Bolívar quedaría inconcluso. De ti provinieron estas
palabras:
"Mientras los gobernantes alienten ellos mismos las pasiones haciéndose
banderías los gobiernos, sin respeto a la ley, la justicia y la razón, y no
procuren con medidas sabias mejorar las costumbres y calmar las pasiones,
sin perseguir a los ciudadanos, sin hacer distinción de vencedores y
vencidos, no habrá tranquilidad y progreso."
Muchas fueron las distinciones, medallas recibidas. Pero lo que más te
distinguió fue tu lealtad hacia el Libertador a pesar de que fuiste
expulsado de Venezuela y acusado injustamente por los enemigos de Bolívar de
conspiración. Estuviste siempre a su lado, incluso cuando los restos del
Libertador fueron traídos de Colombia a Venezuela, tu egregia figura
acompañó el féretro. Imagino tus lágrimas en ese momento... pero sobre todo,
tu dignidad.
Me llega a la memoria el día que fuiste condecorado con la medalla del Busto
del Libertador. Tenías 60 años. Sesenta años dedicados a la Patria Grande. A
la defensa de esta América toda. Pero los tiempos no eran los mejores y las
guerras y luchas fraticidas te llevaron hasta Colombia donde te acreditaste
como Jefe del Estado Mayor del Ejército de Colombia.
Es en Colombia donde falleces el 7 de junio de 1863. El pedazo de tierra
colombiana que guarda tus restos no ha podido ser identificada. Aquí en
Venezuela te aguarda tu lugar en el Panteón Nacional. ¿Cuándo te
encontraremos? ¿Cuándo se escribirá tu historia en la Patria Grande? ¿Cuándo
preguntaré por ti y conocerán tu nombre, mi General? ¿Qué diáfano cristal te
servirá de resguardo? ¿Cuándo la Patria Grande te reconocerá? ¿Cuándo
entraré al Panteón y mi corazón encontrará el tuyo? ¿Cuándo? |