Recordatorios
 El 25 de septiembre de 1828, se intentó por última vez matar a Simón Bolívar

La Libertadora del Libertador

Por: Gil Ricardo Salamé Ruiz
(especial para ARGENPRESS.info)

(Fecha publicación:25/09/2005)

A pesar de que Manuelita Sáenz en Bogotá le había salvado la vida al Libertador durante un baile de máscaras donde trataron, puñal en mano, de matarlo pero los conspiradores lo intentarían de nuevo. Pero, vayamos al primer episodio: Manuelita se disfrazó de pordiosera y armó un lío en la puerta, donde se daba el festejo, para llamar la atención del Libertador, él furioso fue tras de ella y salvo su vida sin saberlo.
Unos días antes “La Amante Inmortal” le escribió, desde la quinta Magdalena en Bogotá, (hoy quinta Bolívar) a finales de 1828 la siguiente carta:

“En correo pasado nada dije a usted sobre Cartagena por no hablar a usted cosas desagradables, ahora lo hago felicitándole porque la cosa no fue como lo deseaban. Esto más ha hecho Santander, no creyendo lo demás bastante; es para que lo fusilemos.

Dios quiera mueran todos estos malvados que se llaman Paula, Padilla, Páez, pues de este último siempre espero algo. Sería el gran día de Colombia el día que estos viles muriesen; éstos y otros son los que le están sacrificando con sus maldades para hacerlo víctima un día u otro. Este es el pensamiento más humano: que mueran diez para salvar millones”.

Manuela Sáenz, fusiló la efigie de Santander: en la quinta de Bolívar en Bogotá, preparó una fiesta e invitó a una serie de amigos y personalidades de la época, hizo hacer un muñeco de trapo y le pusieron un letrero en el pecho que decía, según Alfonso Rumazo González en su Biografía de Manuela Sáenz, “Francisco de Paula Santander muere por traidor.” Lo colocaron de espaldas contra la pared e hicieron como que si lo confesase un cura y de inmediato un pelotón del batallón “Granaderos” fusiló al muñeco en medio de atronadores aplausos. El alférez Quevedo Rachels quien envió el pelotón de fusilamiento a la fiesta fue arrestado. Córdoba se quejaría al Libertador por el atrevimiento de Manuela Sáenz, mas Bolívar le responde a fines de julio de 1828 en una carta:

Mí querido general:

Sabe usted que yo lo conozco a Vd. por lo que no puedo sentirme con lo que usted me dice. Ciertamente conozco también y más que nadie, las locuras que hacen mis amigos. Por esta carta verá Vd. que no los mimo. Yo pienso suspender al comandante de “Granaderos” y mandarlo fuera del Cuerpo a servir a otra parte. El solo es culpable, pues lo demás tiene excusa legal, quiero decir, que no es un crimen público; pero si eminentemente torpe y miserable.

En cuanto a la amable Loca, ¿qué quiere Vd. que yo le diga a Vd.? Vd. la conoce de tiempo atrás…

El 25 de septiembre de 1828, se intentó por última vez matar al Libertador, una conspiración, en la cual estaban comprometidos tanto Francisco de Paula Santander como general Padilla, quien fuera héroe en la batalla del Lago de Maracaibo, puso en peligro la vida del Libertador. Los hechos sucedieron de la manera siguiente: los complotados esperaron hasta media noche para tratar de matar a Simón Bolívar, quien estaba en su casa. Entraron buscándolo y al reventar la puerta de la habitación principal se encontraron con la amante del Libertador quien les dio la cara; de inmediato registraron toda la casa hasta volver al cuarto donde estuvo Bolívar pocos minutos antes, éste se resistía abandonar la habitación, se armó de su pistola y de su espada, pretendía detener él solo a los asesinos. Manuelita le insinuó que se escapara tirándose por la ventana, pocos minutos después entraron los complotados. Manuela Sáenz, espada en mano, los recibió y los conspirados preguntaron por Bolívar, Manuelita con gran serenidad les dijo que El Libertador se encontraba en el Consejo, los complotados buscaron por todas partes y no lograron dar con él, luego se dieron cuenta que la ventana estaba abierta y la cama aún caliente, entonces gritaron: ¡Huyo se ha salvado!.

Manuela también estuvo a punto de ser asesinada, la golpearon, la dieron con las botas en la cabeza no obstante le salvó la vida Hormet, quien le gritó a uno de sus compañeros conspiradores ¡No hay que matar mujeres!

Pudo haberse salvado, también, el edecán de Bolívar, Fergusson, Manuelita le advirtió que no fuese tras el Libertador porque lo matarían. Fergusson le respondió que cumplía con su deber y si moría lo hacia cumpliéndolo y así fue, lo mataron de un tiro de pistola en la cabeza.

Bolívar se escondió esa noche bajo del puente del río San Agustín y el intenso frío de Bogotá le agravó la tisis. Al día siguiente Manuelita lo encontró en la plaza, Bolívar estaba junto a Santander, Padilla y entre mucha tropa que le daba vivas al Libertador.

Cuando Bolívar regresó a la casa le dijo a Manuela: ¡Tú eres la Libertadora del Libertador! .

Catorce personas fueron fusiladas por este atentado, Santander fue desterrado, el Libertador le perdonó la vida, no así a José Prudencio Padilla (1) que fue fusilado el 2 de octubre de 1828.

Hace años, en 1965, cuando estuve en Bogotá vi que debajo de la ventana, por donde se escapó de la muerte El Libertador, había una placa de mármol con una inscripción en Latín señalando este hecho, ¿por qué en Latín?

Nota:
 1) José Prudencia Padilla, héroe de la Batalla del Lago de Maracaibo, 24 de junio de 1823. Nació en Río Hacha, Colombia y fue fusilado el 2 de octubre de 1828.

Por: Gil Ricardo Salamé Ruiz
(especial para ARGENPRESS.info)

(Fecha publicación:25/09/2005)

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