Anécdotas de la Batalla de Carabobo.

Escritos de:
José Rosario Araujo.

El general Páez estuvo a punto de no sobrevivir en esa batalla. Fue acometido por un ataque de epilepsia que sufría dejándolo sin conocimiento en medio de un tropel de enemigos y lo salva un llanero realista, el comandante Antonio Martínez de la caballería de Morales. Tomó Martínez las riendas del caballo de Páez y lo montó, en el anca de éste colocó a un teniente de los patriotas llamado Alejandro Salazar alias Guadalupe para sostenerlo en la silla y es devuelto a las filas patriotas en vez de hacerlo prisionero.

Las filas patriotas habían sido divididas en tres, con los generales Páez, Cedeño y el coronel Plaza como jefes de cada una de las divisiones. Cedeño y Plaza estaban callados, sus compañeros se sorprendieron y le preguntaron al general Cedeño por qué estaba tan silencioso y éste le respondió sin dejar la expresión de seriedad: "Estaba pensando que Plaza debe ser un muerto muy buen mozo. ¿No ve Ud., como está siempre tan arregladito como si fuera a una fiesta?
El coronel Plaza serio también le responde "Que casualidad... yo también estaba pensando en que Ud., podría cometer una de las locuras que acostumbra y que a lo mejor lo matarían en esta batalla".
Los dos oficiales patriotas morirían en la batalla. Plaza es muerto al perseguir al Batallón Valencey y Cedeño al no poder entrar en la batalla con toda su división por los obstáculos del terreno, dio sólo contra una masa de infantería y murió en medio de ella.

 Al ver los soldados patriotas que la batalla estaba ganada y los que no tuvieron tiempo de participar se lanzaron en la sabana a pelear; de una forma desordenada para no quedarse atrás de los que habían combatido.
Bolívar al ver esta acción bajó a la sabana y trató de ponerle orden ya que nuestros soldados entraban a las tiendas realistas saqueando y bebiendo el vino que habían dejado abandonado; El Libertador galopaba dando órdenes pero aquello era una locura. Desesperado despachó varias comisiones a los puntos más alborotados para disciplinarlos. Salieron el general Mariño y un grupo de oficiales por un lado, el coronel Briceño Méndez por otro, el coronel Bartolomé Salón y el capitán O'Leary. Logrando poner el orden.

Bolívar ordena a Páez de reunirse con él en su cuartel general en Guanare. El llanero parte el 10 de mayo de 1821 con mil soldados de infantería y mil quinientos de caballería, con dos mil caballos y cuatro mil reses.
Labor difícil ya que los animales no pueden llevarse rápidamente pues se puede provocar una estampida.
Los llaneros cabalgaban día y noche, bajo el sol que quema, la lluvia, el viento sin perder de vista a la manada.
Deben de estar vigilantes para que no se produzca una estampida, siendo el ganado fácil de alarmar. Hablar en voz baja, no prender fuego ya que su llama alarmaría al rebaño y no poner a sus caballos al galope.
Aunque Páez era diestro llanero, acostumbrado a luchar con el ganado y los caballos salvajes no deja esta travesía de ser una hazaña más del centauro patriota.

Escritos de:
José Rosario Araujo.

Ver:

Batalla de Carabobo
Carabobo
Parte de la Batalla de Carabobo
Anecdotas de Carabobo
Así fue Carabobo
La épica de Carabobo

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© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004