Ricaute en San Mateo, Herrera Toro

La Batalla de San Mateo.

Escritos de:
José Rosario Araujo.

Después del triunfo de La Victoria,  la Patria sigue en peligro. El Libertador Simón Bolívar abandono a Valencia y se fue a San Mateo comandando a 1500 infantes y a 600 jinetes.

 

Se atrinchera en su finca y deposita las municiones en la Casa Grande; morada de secular de los Bolívar; el caraqueño pensaba aprovechar la topografía del terreno para evitar las maniobras de la caballería de Boves.

 

Por todas partes se veía señales de una próxima batalla, el 26 de febrero de 1814  los llaneros atacan a las trincheras de los patriotas quienes se defendían con bravura disparando sus fusiles. La lucha duro semanas, mes y medio, exactamente.

 

En uno de estos asaltos  mataron a Antinóo, el caballo preferido de Boves. Ante el animal lloro el español inconsolablemente; como un niño; él  que era un individuo salvaje y cruel,  no se conmovía con la tortura y la muerte de hombres, mujeres ni niños, lanzo un grito de desesperación sobre el cadáver del equino.

 

El caudillo español envió un grupo  de 800 hombres a  rodear a los patriotas y bajar a la Casa Grande,  otra columna debía de atacar la espalda de Bolívar mientras terceras tropas atacaban de frente.

 

Antes que el desaliento embargara a sus tropas, Boves decidid dar ese golpe de suerte tratando de tomar a la Casa Grande y el parque de municiones de Bolívar.

 

Los patriotas permanecen como un fuerte muro implacables sobre el ataque llanero, el segundo de Boves; Morales; se precipita contra la izquierda de los patriotas. El combate es total, ruidos de fusiles, truenos de artillería, relinchos de caballos y gritos de hombre que mueren en la dura lucha son solos los sonidos que se escuchan.

 

Bolívar no pierde un momento la confianza en si mismo, las perdidas en los patriotas son considerables. Cae herido Campo Elías para morir  y Villapol muere con gloria combatiendo.

 

Trascurre algunos días de tregua y El Libertador envía a 300 jinetes al mando de Mariano Montilla a reforzar Caracas ante el avance de Rosete.

 

De pronto se vio descender una columna realista directamente sobre la Casa Grande, Todos miran con el corazón apretado en un puño, en esa acción se definirá la batalla.

 

Todo esta en manos del Capitán Ricaurte, un silencio de muerte  cubrió el campo antes asolado por los ruidos intensos del combate.

 

Después de varios ataques frustrados de los realistas contra el edificio  son tomadas las paredes exteriores del norte y por ellas trepan los atacantes hasta los techos y patios interiores, mientras otros rodean  el edificio.

 

Solo queda Ricaurte en las habitaciones interiores pues ha ordenado a sus soldados que se retiren.

 

De pronto se escucha una gran explosión y la colina se cubre de una nube de humo.

 

El héroe granadino al darse cuenta de la entrada del enemigo a la Casa Grande hace estallar las municiones muriendo al instante.

 

La batalla no se reanuda, los patriotas gritan vivas a la Patria y Boves y sus llaneros inician su retirada hacia Villa de Cura.

 

Las bajas de los realistas se estimó de 800 a 1000 hombres y la de los patriotas son solamente de 90 entre muertos y heridos.

 
La guerra sigue para dar en traste con La Segunda Republica que muere asolada por los cascos de los llaneros de la Legión Infernal comandada por José Tomás Boves.

Escritos de:
José Rosario Araujo.

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© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004