El
24 de
Julio de 1821, en la Sabana de Carabobo, el ejército libertador, bajo el
mando supremo del General en Jefe Simón Bolívar, selló su compromiso con
la nación venezolana. En ese día soleado y glorioso, se consolida
la independencia y se confirma el nacimiento político de la patria.
El primer grito del 19 de Abril de 1.819 y el acta constituyente del 5
de Julio de 1811, fueron honrados en aquella espléndida victoria, y
desde entonces, cubierto de gloria, por el arco triunfal de Carabobo,
entró hacia el porvenir de paz y de luz, el campeón de la emancipación
americana:
El Ejército
Venezolano, Forjador de Libertades.
El
sitio de Carabobo fue escenario de dos importantes batallas, durante la
guerra de independencia, Carabobo simboliza la libertad y la gloria.
El genio y la estrategia de
Bolívar al frente de ejército patriota, a 184 años de la gesta del 24 de
Junio de 1821, será recordado por la eternidad,
Aún se escuchan vibrantes los
tambores, el trotar de los caballos y el estallido de la pólvora,
significativos de tan importante acción libertadora.
LA
PRIMERA BATALLA
28 de Mayo de 1814
Este
primer combate, poco conocido, tuvo la particularidad de lograr la
participación de la mayoría de nuestros próceres:
Simón Bolívar, Rafael Urdaneta,
Manuel Cedeño, Santiago Marino, José Félix Ribas, José Francisco Bermúdez,
Juan Jacinto Lara, Ambrosio Plaza, Leandro Palacios, Florencio Palacios,
Pedro María Freites, José Gregorio Monagas, José Tadeo Monagas, Mariano
Montilla, José María Carreño, Fernando Figueredo, Francisco Carvajal,
Pedro Briceño Méndez, Manuel Valdés, Juan Salías, Pedro Salías, José Félix
Blanco.
Faltaron a esta cita con la
historia el centauro Páez, quien como Capitán realizaba operaciones exitosas
en Mérida y Manuel Carlos Piar quien se encontraba al oriente de la
provincia venezolana.
El
jefe español Juan Manuel Cagigal, con 6000 efectivos y 7 piezas de
artillería ocupaba el frente de la serranía Las Hermanas, y hostigaba a
Valencia, en poder de los patriotas. El Libertador comandaba 5000 efectivos,
que fueron colocados en líneas de combate, con cinco divisiones, facilitados
por las condiciones del terreno:
La primera línea de combate al
mando de Rafael Urdaneta; constaba de tres divisiones de infantería, al
mando de Bermúdez, Manuel Valdés y Florencio Palacios.
La segunda línea de combate constaba de dos divisiones, al mando de
Leandro Palacios y Diego Jalón.
Al centro José Félix Ribas comandaba la caballería. En la reserva, Pedro
María Freites comandaba la artillería.
La acción se inició a la una de
la tarde. Nuestro Libertador desarticuló a los realistas con cargas de
caballería, mientras que la infantería con su arrolladora carga de bayonetas
desordenó las líneas enemigas, que se replegaron hacia Tinaquillo y El Pao.
Urdaneta se encargó de perseguir a las fuerzas en retirada hacia San Carlos.
Por su parte Bolívar organizó sus fuerzas para seguir a Valencia. Las bajas
realistas fueron: 300 muertos, 1100 prisioneros, 500 fusiles, 7 piezas de
artillería, 8 banderas, 400 caballos. Las bajas patriotas fueron: 15
muertos, 40 heridos.
Esta primera batalla no fue decisiva, pero sirvió para mantener en alto la
moral patriota, por cuanto el año de 1814, fue adverso para la causa
independentista, que se consagraría en las mismas sabanas de Carabobo, siete
años más tarde. Carabobo es libro abierto, que nos convoca al estudio y al
trabajo en beneficio del país.
LA
SEGUNDA BATALLA
No
se puede hablar de Carabobo, la victoria alcanzada el 24 de junio de 1821,
sin tener una visión de los antecedentes que marcaron el destino de nuestra
independencia.
Este glorioso triunfo, obra del Libertador, quien con gran equipo de
valerosos hombres, supo combinar diversos factores coyunturales para hacer
realidad la Independencia de Venezuela y abrir el camino hacia la libertad
de otros pueblos de América.
A partir de 1817, con la campaña de Guayana, el Libertador había logrado dar
a Venezuela cierta estabilidad política, militar, económica y moral de la
que había carecido desde los comienzos de la guerra de independencia.
El año de 1819, fue de gran importancia en todos los renglones de la vida
del país. Políticamente, en febrero, en el Congreso de Angostura, Simón
Bolívar logra restablecer la legalidad republicana interrumpida desde 1812.
Militarmente, las consecuentes victorias logradas por el Libertador y su
ejército al sur de la Nueva Granada, elevaron la moral de los soldados
republicanos y consolidaron su pericia militar, al obtener los triunfos que
sellaron la libertad del antiguo "Nuevo Reino de Granada”.
Posteriormente, 1820 es una época de trascendentes acontecimientos. Los
hechos que se suscitaron en España a raíz de la Revolución Liberal
auspiciada por Riego y Quiroga, impidieron la llegada de la más grande
expedición realista que vendría a estas tierras, dispuesta a acabar
definitivamente con el movimiento independentista que aquí se llevaba a
cabo.
Esta situación produjo un gran movimiento diplomático por parte del gobierno
español en la búsqueda de un entendimiento con los patriotas, que dio como
resultado la firma de un tratado que suspendía hostilidades entre ambos
bandos.
Con los tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra, firmado entre
Bolívar y Morillo, el 25 y 26 de noviembre de 1820, en Santana de Trujillo,
le dio oportunidad al ejército Libertador para reagrupar sus tropas;
entrenarlas y prepararlas para la campaña final. La importancia que tuvo
este tratado fue la siguiente:
1. Fue reconocida oficialmente
la República de Colombia
2. A partir de ese momento la guerra adquirió un verdadero carácter
internacional.
3. La firma del tratado repercutió favorablemente en las relaciones de
Colombia con Inglaterra y otras potencias extranjeras.
EL
DESARROLLO DE LA CAMPAÑA
En
vista del riesgo que representaba la ejecución del plan “B", ya que
permitiría al enemigo batir por parte al Ejercito Patriota, el Libertador
dicta medidas enérgicas para la solución apropiada de los problemas
logísticos que implicaba la ejecución del plan “A", el cual va a ser puesto
de inmediato en ejecución, para actuar antes de que España pudiera enviar
refuerzos, explotando el quebrantamiento de las fuerzas psicológicas del
enemigo y además evitar la prolongación del período de inactividad del
ejército y su permanencia en algunas zonas cuyos climas y enfermedades
constituían factores negativos para la eficiencia combativa.
El 28 de abril de 1821, el coronel Juan Gómez salió de Barinas, al mando de
un escuadrón de caballería, con la misión de exploración y después de cruzar
el Río Santo Domingo se dirigió a Guanare derrotando en Boconó a un
destacamento de exploración enemiga. Al mismo tiempo, el coronel Remigio
Ramos, con una columna del Batallón Boyacá y su escuadrón de caballería,
marchó por Obispos hasta Mijagual con el triple propósito de explorar la
zona, cubrir el movimiento del Ejército de Apure y ocultar al enemigo la
intención de la acción principal.
Por su parte, el coronel Cruz Carrillo, con 1500 hombres, inició la marcha
desde trujillo hasta Carache, Carora, Él Tocuyo, Barquisimeto; estos
elementos constituyen lá seguridad del grueso acantonado en Barinas, el cual
emprendió la marcha posteriormente.
La ocupación de Boconó, de Barinas y el avance hasta las cercanías de
Barquisimeto de los patriotas, significaba amenaza para el flanco derecho de
la quinta división Realista acantonada en Guanare; por tal razón, el
Mariscal de la Torre ordenó a la citada División replegarse sobre la línea
general de Araure-San Carlos.
Posteriormente, después de destacar 500 hombres bajo el mando del coronel
Agustín Armario para que hostigara a Cumaná, salió de Barcelona el general
José Francisco Bermúdez, con una fuerza de 1200 hombres y algunos cañones,
siguiendo itinerario Clarines, Cúpira, Tacarígua, Guarenas, Petare, entrando
en la tarde del 14 a Caracas, después de haber vencido las sucesivas
resistencias presentadas por los batallones Hostalrich y Blanco de Valencia.
De Caracas, siguió Bermúdez hacia La Guaira y sobre los Valles de Arraiga,
después que se hubo reforzado con 800 hombres. Informado de este suceso, De
La Torre, desde Araure, se dirigió a San Carlos y ordenó al general Morales
operar en dirección a Caracas.
La diversión efectuada por el general Bermúdez y el avance del coronel Cruz
Carrillo sobre Barquisimeto, facilitaron la concentración ya que obligó al
enemigo a replegarse y a distraer fuerzas, permitiendo a ¡as tropas
republicanas marchar a ia zona establecida sin contratiempos.
El 19 de abril, el Libertador fijaba a Barinas como zona de concentración,
pero el 13 de mayo señaló a Mijagual por la protección que le ofrecía el Río
Boconó; la reducción de las etapas de marcha de Páez y Urdaneta, y además
las facilidades de apoyo logístico que le ofrecía la región.
EL PLAN PARA LA CAMPAÑA DE 1821
Este
plan fue maduramente concebido por Bolívar, que ya para aquella época,
disponía, como hemos visto, de un Ejército instituido y disciplinado, bajo
el mando de jefes y oficiales igualmente expertos que formaban un todo
homogéneo. Las fuerzas patriotas para ese momento estaban compuestas por
casi diez mil hombres.
El plan "A": Fue elaborado el 12 de agosto de 1820, y contemplaba que los
cuerpos de Páez, Urdaneta y el que conducía inmediatamente el Libertador,
debían reunirse en Guanare y hecha esta concentración, marchar sobre el
enemigo para buscar la batalla decisiva; Bermúdez con el Ejército de
Oriente, tenía a su vez orden de hacer una diversión sobre la retaguardia
del enemigo, ocupando la capital (Caracas), con el fin de que éste, en
vísperas de la batalla, se viese obligado a destacar de su grueso, fuerzas
importantes, que aquel entretendría para entre tanto librar la acción
principal en condiciones más favorables.
El plan "B": En vista de los inconvenientes de orden logístico,
fundamentalmente la obtención de abastecimiento, que significaba la
concentración de gran cantidad de efectivos en un punto determinado, elabora
el Libertador, a principios de 1821 un segundo plan de campaña en el cual se
contempla que el Ejército Patriota obraría en cuatro columnas así:
El Ejército de Oriente invadirá
Caracas y la tomará a todo trance a principios de junio, en coordinación
con una expedición que desde la Isla de Margarita conduciría el General
Arismendi y que desembarcaría en la Costas de Curiepe.
El Ejército de Occidente, al mando del General Páez, franqueará el río
Apure el 26 de mayo, batirá a las fuerzas enemigas en Calabozo, ocupará el
llano y a continuación invadirá los Valles de Arraiga.
La Guardia se concentrará en Barinas en mayo, amenazará a Guanare, San
Carlos y Valencia, distraerá al enemigo en provecho de los ejércitos de
Oriente y Occidente. No se comprometería en ninguna batalla sin
posibilidades absolutas de ganaría. Iniciará sus operaciones el 26 de
mayo.
Las Milicias de Mérida y Trujillo, al mando de los coroneles Reyes Vargas
y Cruz Carrillo, invadirán por el Occidente hasta internarse en Valencia.
Procurarán no presentarse al enemigo, puesto que el objeto es distraerlo,
hacerle destacar fuerzas y debilitarlo. Obrará siempre en guerrilla.
El Batallón Rifles, quedará en Santa Marta, preparado para tomar a
Maracaibo con los Húsares. A principios de mayo embarcará este batallón y
desembarcará en Río Hacha el 26. Desde esta ciudad la expedición irá por
tierra para ocupar a Maracaibo a principios de junio. Húsares quedará en
Maracaibo o Río Hacha, y Rifles seguirá a Trujillo a incorporarse a la
guardia.
El
10 de mayo, las unidades de la Guardia iniciaron la marcha en dirección a
Guanare, siendo ocupada el 13 de mayo por el coronel Ambrosio Plaza. El
Libertador lo hizo el 22, cuando estructuró y actualizó su plan de
operaciones. Continuó el avance hacia Araure cuya ocupación se produjo el 30
de mayo. Posteriormente ocupó Agua Blanca, San Rafael de Onoto, San José. El
5 de junio de 1821 hizo su entrada a San Carlos, donde esperó el Libertador
la llegada de las restantes unidades del Ejército Patriota.
El 30 de abril, a las cinco de la mañana, la División inició, desde Ancón ¡a
marcha que la llevaría a incorporarse al grueso del Ejército Libertador. Lo
hizo en dirección a Coro con aproximadamente 2000 hombres, integrando tos
Batallones Tiradores, Maracaibo y el escuadrón de cazadores a caballo,
posteriormente se incorporó el Batallón Rifles, ocupó Maticora, Borojo,
Urumaco y el 11 de mayo la ciudad de Coro, la cual había sido abandonada por
los realistas.
Después de reorganizar el Ejército, emprendió marcha hacia Barquisimeto por
la vía de la Sierra; entró a Carora el 8 de junio, donde asumió el mando el
Tcnel. Antonio Rangel por enfermedad del primero. De Carora, pasó la
División a Barquisimeto la cual fue ocupada el 13. El 15, prosiguió la
marcha entrando en San Carlos.
El 10 de mayo inició Páez la marcha desde Achaguas, su fuerza estaba
constituida por 1000 infantes, 1500 de caballería, 2000 caballos de reserva
y 4000 novillos. El 31 de este mes, arribó a Tucupido, desde donde Páez
adelantó la caballería después de dejar al coronel Miguel Antonio Vásquez al
mando de las restantes tropas.
Por su parte el Libertador, antes de librar la batalla decisiva, trató de
reunir en el punto crítico, fuerzas superiores a las del enemigo; éste fue
uno de los objetivos de la diversión de Bermúdez, y el móvil esencial de la
operación ordenada al Cnel. Cruz Carrillo. Ordenó poner a la orden de
Carrillo el Batallón Milicias de Maracaibo y sumar a esta unidad los
efectivos que esperaban en Maracay y amenazaban a San Felipe, Puerto Cabello
y Valencia. Por tal razón, el comando realista apreció que peligraba su
flanco norte y envió a los Batallones "Barcinas" y "Navarra" a reforzar a
San Felipe; con la anterior decisión, los planes del Libertador se cumplían.
PLAN DEL LIBERTADOR EN
LA BATALLA DE CARABOBO
En
la mañana del 24 de junio, desde las alturas de Buena Vista, El Libertador
hizo un reconocimiento de la posición enemiga y concluyó que ésta era
inabordable por el frente (camino de San Carlos) y por el sur (camino al
Pao).
En función de esta apreciación, concibió su plan de ataque consistente en
un envolvimiento por el flanco derecho, secundado por una acción de
fijación por el frente; la Primera División, al mando del General Páez; la
Segunda División, al manido del General Cedeño y la Tercera División, al
mando del Coronel Plaza.
EL ATAQUE PATRIOTA
El
movimiento de las divisiones Páez y Cedeño se ejecutó con gran rapidez a
pesar de la dificultad que ofrecía el terreno y del fuego de la artillería
enemiga. Al percatarse De La Torre de esta maniobra, sobre su flanco
derecho, ordena al 2do. Batallón de Burgos que ocupe la altura hacia donde
se dirigen los Patriotas.
El 2do. Batallón de Burgos, carga contra el Bravos de Apure, el cual es
obligado a replegarse. Interviene el Batallón Cazadores Británicos contra el
Burgos y lo obliga a ceder terreno. De La Torre empeña a los batallones
ligeros "Infantes" y "Hostalrich" en apoyo del "Burgos".
Reorganizado el Bravos de Apure, se une al Cazadores Británicos y se reanuda
el ataque; dos compañías del Batallón Tiradores, mediante una carga de
bayonetas, se conquista la altura. Mueren en esta acción 17 oficiales y 115
individuos do tropa. Al darse cuenta De La Torre del repliegue de sus
unidades, lanzó a los Batallones ligeros del Príncipe y del Barbastro, pues
fueron derrotados por la caballería de Páez.
Para hacer frente a la situación, De La Torre dispuso que dos escuadrones
del flanco de Fernando Vil cargasen contra la caballería patriota, los
cuales fueron rechazados, emprendiendo la retirada. Atacados de frente, por
la infantería, y por la derecha por la caballería, los batallones realistas
se retiraron.
Para tratar de mejorar !a situación, De La Torre ordenó al Regimiento
Lanceros del Rey que atacara a la caballería patriota, pero aquella unidad
fue derrotada por la caballería de Páez. El 1er. Batallón de Valencey que no
ha tomado parte activa en la batalla, al ver el giro de la situación inició
su retirada bajo la presión de la 3era. División; sobre la marcha se le
reincorporaron De La Torre, su Estado Mayor y el resto de las unidades que
han escapado de las tropas patriotas.
La batalla ha entrado en su fase final y la victoria es completa para la
armas republicanas. Obtenida en dos horas de sangrientos combates, se inició
una impecable persecución contra el primero de Valencey y los restos que se
refugiaron en él, tomando la dirección de Tocuyito, dejando en su retirada 2
piezas de artillería. En el intento de rendirlas, son abatidos Cedeño,
Mellado, Bueno, Pedro Camejo y otros más.
El Libertador ordena que los batallones rifles y Granaderos monten en las
grupas de las caballerías para así dar alcance a los realistas cerca de
Tocuyito, pero también falló este intento para rendirlos. El Libertador
continuará hostigando al aguerrido batallón que finalmente se refugia en
Puerto Cabello.
Los realistas perdieron en la batalla 2 oficiales superiores, 43 capitanes,
77 entre tenientes y subtenientes y 2786 individuos de tropa, entre muertos
heridos, prisioneros y desaparecidos. .
Los patriotas también tuvieron cuantiosas bajas y se ignora la cantidad de
ellos, pues con el propósito de mantener alta la moral de la tropa, el
Libertador informó "nuestra pérdida no es sino dolorosa; apenas 200 muertos
y heridos". Terminada la batalla, se dirigió a Valencia y posteriormente a
Caracas, la cual fue ocupada sin resistencia.
REVISTAS:
HISTORIA Y TRADICIÓN
Año 1 @ 2 -Junio 2001
GESTA HEROICA
Junio-Julio - 1.999
BATALLA DE CARABOBO
(1821-1971)
Aquí está Venezuela transparente
ante el hecho glorioso. Sobre
la sien ardida de relámpagos la luz de Carabobo le alumbra las pupilas y le talla de símbolos el
rostro; en el pulso: Bolívar con su perfil de pueblo
victorioso
Aquí está Venezuela:
bronce de sol remoto.
Son muchos años, pero todavía
el héroe no está solo:
va un ramo de naciones en la diestra,
la libertad y el hondo
resplandor de la gloria
en pedestales épicos de asombro.
Brillan lanzas altivas, la de Páez y la de tantos otros que fundieron en himnos y
banderas el acento viril de
Carabobo.
Aquí está Venezuela,
capitana de amor, madre de todos.
Aquí va caminando con el alba de aquel día luminoso. Ojalá que por ella nos
unamos
sin rencores ni odios.