Para nosotros la patria es América,
respuesta al Lic. Guillermo Ríos de "Venezuela del primer mundo"

Por: Jorge Mier Hoffman

Compatriota Guillermo Ríos

 

Ante todo una cordial bienvenida al portal Simón Bolívar El Hombre donde gracias a ELLA, el BOLIVARIANISMO ha pasado a ser un tema de interés general, el cual podemos debatir abiertamente, y sin los tabúes e intereses que nos acostumbraron los Catedráticos de la Historia Geopolítica Americana, en quienes recae la inmensa carga de haber creado una visión sesgada de la obra de Simón Bolívar, como el estilo muy particular nos muestra algunas páginas Web, como las que usted conduce.

 

Para los verdaderos BOLIVARIANOS, el tema Bolívar lleva implícito una inmensa carga moral y académica que nos obliga a dejar a un lado nuestras suposiciones y apetencias políticas, para profundizar en el IDEARIO BOLIVARIANO que se recoge en miles de cartas y escritos del Libertado… dicho de otra manera, es un tema complejo que nos obliga actuar de manera responsable y profesional. 

Ustedes afirman que es una mentira la integración bolivariana como un ideario de independencia, y que Bolívar actuaba en función a su patria chica, Venezuela, y alejado de la integración continental como el objetivo de una revolución

Al respecto de sus aseveraciones, no se trata de dar distintos enfoques al tema, ni de criticar sus posturas, que evidentemente no compartimos, sino de confirmar mi introducción en cuanto a que el tema “Bolívar” lleva implícito responsabilidad y profesionalismo… y comienzo con esta afirmación: 

Bolívar es el padre del Panamericanismo, la integración, la confederación de Estados y de la unión americana..!

Es una verdad que está, no solo escrita en mil cartas, sino en la evaluación objetiva de los hechos que involucraron la gesta emancipadora del continente… al respecto, quiero comenzar con un célebre pensamiento de nuestro Libertador que con seguridad lo ha leído en muchos lugares: 

“Para nosotros la patria es América”

Simón Bolívar

¡¡Unión, Unión o las anarquía os devorará!!, fueron también palabras que formaron parte de ese discurso revolucionario que vociferaba Bolívar en los recintos de los congresos de Venezuela, Nueva Granada, Quito, Guayaquil, Bolivia, y que hizo pronunciar en Panamá, donde puso la piedra fundamental del Panamericanismo, como un proyecto de integración innovador, degradado en su concepción bolivariana, que se transformó en la Organización de Estados Americanos, OEA, cuyos estatutos se inspiraron en la iniciativa de Bolívar de unir esfuerzos para atender intereses comunes de las naciones del continente… sin embargo, la OEA se limitó a los temas políticos y de comercio, dejando a un lado los verdaderos objetivos que motivaron la unión bolivariana: economía social, tecnológica aplicada y colaboración militar de ayuda mutua.

 

El Libertador con esa visión integracionista de arraigo americanista, vislumbró un conglomerado de naciones americanas entrelazadas en vínculos ancestrales comunes, tal cual escribió cuando invocó la celebración del Congreso Anfictiónico de Panamá: 

“Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo una sola nación con un solo vínculo que sigue sus partes entre sí y con el todos. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a América...”

Simón Bolívar

Bolívar fue consecuente con la visión integracionista de El Precursor, quién visualizaba la unión de naciones, en un coloso de nación que partía desde las fronteras de México hasta la Patagonia, al mejor estilo del Imperio Inca, última de las civilizaciones exterminadas por los españoles… Miranda supo advertir sobre la necesidad de la unión americana, víctima de la barbarie y la esclavitud, como la manera inteligente de sobrevivir al imperialismo explotador que nunca cesará en su ambición de dominar el continente.

 

Bolívar en su visión integracionista, fundamentaba el Derecho Americano en un poder de naciones libres e independientes con objetivos comunes de cooperación mutua; a tal efecto decía el Libertador: 

"Las asociaciones políticas deben cimentarse sobre un auténtico haz de vínculos nacionales: la América hispana tiene un origen, una lengua, una costumbre, y una religión y deben, por consiguiente, tener un solo gobierno que deben de darse los diferentes estados que hayan de formarse"

Simón Bolívar

Es decir, Bolívar configuraba un poder continental sustentado en una confederación de estados americanos con un gobierno central que conduciría los destinos del continente; por lo tanto, no es una utopía afirmar que: 

Bolívar es el fundador de un estilo de interpretación histórica que paulatinamente viene abriéndose camino con las banderas de la unión latinoamericana; y es por lo tanto, el punto de convergencia para lograrlo  

Fue una visión americanista que Bolívar plasmó en su profética  Carta de Jamaica, fechada en Kingston el 6 de septiembre de 1815, donde escribe: 

“La Nueva Granada se unirá con Venezuela, si llegan a convenirse en formar una república central cuya capital sea Maracaibo, o una nueva ciudad que con el nombre de Las Casas, en honor de este héroe de la filantropía, se funde entre los confines de ambos países, en el soberbio puerto de Bahiahonda. Esta posición, aunque desconocida, es más  ventajosa por todos respectos. Su acceso es fácil  y su situación tan fuerte, que puede hacerse inexpugnable. Posee un clima puro y saludable, un territorio tan propio para la agricultura como para la cría de ganado, y una grande abundancia de maderas de construcción. Los salvajes que la habitan serían civilizados y nuestras posesiones se aumentarían con la adquisición de la Guajira. Esta nación se llamaría Colombia como tributo de justicia y gratitud al creador de nuestro hemisferio”

Simón Bolívar

Esta idea de crear la Gran Colombia, resultaba algo nuevo y novedoso en la percepción egoísta de muchos próceres de la época, como San Martín, quienes buscaban extender las fronteras y ampliar los territorios de los países más fuertes. Sin embargo, para Bolívar, la unión representaba cooperación y no ventajismo en el dominio territorial. 

Recordemos que la Gran Colombia fue una necesidad estratégica convertida en asociación de naciones, al mejor estilo de la confederación de Estados, tal cual asumió los Estados Unidos y la Unión Soviética para ampliar su ámbito de acción política

La Gran Colombia significaba una concepción integracionista en un momento histórico, donde las individualidades nacionales y la apetencia de territorios cautivaba a insignes próceres del continente; por lo tanto, si bien es cierto, que al principio se concibió para Venezuela y Nueva Granada, luego las circunstancias geopolíticas, sociales y económicas, se extendieron a Panamá, Quito, Guayaquil, Perú y Bolivia; naciones todas que fueron libertadas por Bolívar… Hecho que lo confirma la carta que Bolívar hizo llegar desde Valencia al General Santiago Mariño el 16 de diciembre de 1813: 

“Venezuela unida con la Nueva Granada podría formar una nación que inspire a las otras la decorosa consideración que le es debida (...) Nuestra seguridad y la reputación del nuevo gobierno independiente nos impone el deber de hacer un cuerpo de nación con la Nueva Granada. Este es el voto ahora de los venezolanos y granadinos, y en solicitud de esta unión tan interesante a ambas regiones, los valientes hijos de la Nueva Granada han venido a libertar a Venezuela”

Simón Bolívar

Cuerpo de Nación”… palabra clave para comprender la geopolítica de integración que proyectaba Bolívar para este continente… Bolívar quiso presentar su América ante el mundo imperialista, grande, esplendorosa y maravillosa, como una hermandad de naciones entrelazadas por una misma historia ancestral de raíces aborígenes, y con ideales y objetivos comunes a la suerte de un continente sobreviviente de una conquista europea, que nos hace diferente al resto de Europa, Asia o África, con sus marcados contrastes insalvables en: raza, lenguaje, religión, idiosincrasia, clima y raíces culturales… decía el Libertador: 

"Nosotros somos un pequeño género humano; poseemos un mundo parte; cercado por dilatado mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias, aunque en cierto modo viejo en los usos de la sociedad civil"

Simón Bolívar

América a través de Bolívar pedía justicia y comprensión para un género humano que se debatía en un continente; un conglomerado de pueblo sumiso a la barbarie de unos conquistadores y a la arbitrariedad e injusticia de una oligarquía insensible a su entorno social… Bolívar vio a América como un todo, y sus viajes a ultramar y el conocimiento de las culturas europeas, no le hicieron perder su perspectiva ni equivocar su destino; por el contrario, fueron experiencias que le hicieron madurar su percepción integracionista de un continente, como lo muestran muchos de sus escritos: 

"Yo deseo más que otro alguno de reformar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria"

Simón Bolívar

Interpretar lo que pasaba por mente de ese Ser excepcional y de visión inconmensurable, no es fácil de comprender para quienes vivimos exhortos en la cotidianidad de nuestra existencialidad; por ello, buscando entre sus escritos y sus memorias, podemos acercarnos a la intelectualidad del Libertador: 

“De repente se me presenta el Tiempo bajo el semblante venerable de un viejo cargado con los despojos de las edades: ceñudo, inclinado, calvo, rizada la tez, una hoz en la mano… Yo soy el padre de los siglos, soy el arcano de la fama y del secreto, mi madre fue la Eternidad; los límites de mi imperio los señala el Infinito; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la Muerte; miro lo pasado, miro lo futuro, y por mis manos pasa lo presente”

Simón Bolívar

Mi Delirio sobre el Chimborazo es el mejor camino para llegar a la intimidad de libertador y comprender su inconmensurable visión integracionista americana; en ella podemos percibir la perspectiva de la unión latinoamericana por la que batalló, y su compromiso irrenunciable de luchar por la unión de los pueblos de América; como escribió Marius André

"Bolívar tenía toda la cualidades que constituyen al gran escritor; si su genio y las circunstancias no le hubieran convertido en genio militar, el Libertador y organizador de naciones habría podido en otros tiempos dedicarse a las especulaciones del intelecto: ser un filósofo, un sociólogo, un historiador, un poeta y un crítico literario"

Para Bolívar, la originalidad americana le daba un sentido muy particular a su revolución… En su opinión, América es el resultado de una historia fabulosa de increíbles civilizaciones extintas; es original geográficamente, separada el resto del mundo por dos grandes océanos, poseedora de un suelo de extensión extraordinaria, y es la síntesis de la geografía universal con todas sus maravillas… Para Bolívar, América es históricamente original, pues no vivió una edad media de atención siquiera aproximada a la europea, y por el contrario, vio surgir fabulosas civilizaciones que evolucionaron durante miles de años: maya y azteca al norte, chibchas y caribes al centro, y la cultura inca al sur, para desarrollarse hacia una estirpe humana, que combinada con la genética africana y europea, evolucionó hacia una raza indoblegable que escribirá una nueva historia en los tiempos modernos de este continente... Para Bolívar, toda esta situación histórica, lleva un deber: 

"…que América cobre conciencia de sí misma, se haga su propio Ser y luche debidamente por el reconocimiento. Trabajar sin desmayo por una independencia integral; quiere un disfrute total de los recursos americano por los mismos habitantes de este suelo que deben disponer, de modo no controlado desde afuera, el destino político del continente"

Simón Bolívar

Como puedes ver, el tema de Bolívar da para mil y una interpretaciones, razón por la cual es el personaje más debatido en toda la historia americana, con proyección universal ante la obra inconmensurable que logró durante veinte años de batallar… ya que gracias a Bolívar, hoy seis naciones son libres e independientes.

 

Colombia, Venezuela, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia… son naciones que deben su identidad y su historia como nación geográficamente delimitadas, a ese venezolano de nacionalidad americana que logró lo imposible, porque su ejemplo y gallardía sembró de valor y heroísmo a otros dignos próceres de la emancipación americana… Pero si bien es cierto que Bolívar inspira todo tipo de sentimientos, prácticamente todos los historiadores coincidimos en un punto incuestionable:

 

Bolívar es el símbolo de la unión Americana..!

 

Sería demasiado extenso analizar la óptica integracionista del Libertador, que lamentablemente su página Web no reconoce con argumentos simplistas y que desdicen de la obra del Libertador, no obstante su visión continental:

 

"Veo la América sentada sobre el trono de la libertad, empuñando el cetro de la justicia y coronada por la gloria... y mostrando al mundo antiguo la majestad del mundo moderno"

Simón Bolívar

 

Quiero finalizar con una reflexión sobre hechos y circunstancias que nos impiden lograr la unión BOLIVARIANA que proclamó el Padre de la Patria

 

Son hechos que ponen al descubierto tres realidades geopolíticas que nos mantiene en un conflicto moral y de intereses, y que nos hace insensible al tema de la integración americana, por la que debemos trabajar las seis naciones bolivarianas: Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Bolivia… Son tres realidades que yo las identifico de la manera siguiente: 1) la que sentimos a flor de piel por la herencia indigenista contenida en nuestros genes; 2) la que invade los espacios de nuestras vidas a través de la lectura y los medios de comunicación; y 3) la que ponemos en práctica cualquier sea el escenario en que nos desenvolvemos.

 

Estas tres realidades se transforman en tres entidades con un profundo conflicto de identidad en nuestra percepción Latinoamericana… Somos por principio ideológico:

 

AMERICANOS - BOLIVARIANOS - PATRIOTAS

 

Americanos por identidad continental, Bolivarianos por identidad a nuestro Libertador y Patriotas por identidad a la territorialidad; decir, toda una confusión que deslustramos al llamarnos “países hermanos” pero a su vez nos discriminamos con apodos regionalistas: venezolanos, colombianos, ecuatorianos, peruanos, bolivianos, panameños, y algunos más sajases nos llaman “Gran Colombianos”… y precisamente por esta razón de conflicto de identidad es que Bolívar sabiamente nos calificó simplemente como: CIUDADANOS. 

“Tengamos presente que nuestro pueblo no es europeo, ni el americano del norte; más bien es un compuesto de África y de América, que una emancipación de la Europa... De ahora en adelante se nos conocerá con un nombre digno del hombre libre que ha surgido con la independencia; todos seremos ciudadanos… La suerte me ha colocado en el ápice del poder; pero no quiero tener otros derechos que los del más simple ciudadano”

Simón Bolívar

Hablamos de “líneas imaginarias que nos dividen en los mapas”, pero todos los espacios geográficos de nuestras fronteras están minados de ejércitos que exponemos a nuestros “hermanos” vecinos en cada desfile militar, en un claro gesto de morbosidad bélica y amenaza militar…

 

Hablamos de hermandad bolivariana, y nos empeñamos en perfeccionar Leyes de Inmigración que excluye a todo aquel ajeno a nuestra limitada concepción territorial, que es tan limitada que raya en lo irracional y lo risible:  

“No nos importar si el personaje nació o no en el país, siempre y cuando lleve ese nombre egocentrista que exigimos a cada momento: NACIONALIDAD… y de lo cual nos sentimos peyorativamente orgullosos: tan orgullosos, que no nos importa si la persona nació en China de padre australianos y madre rusa, ni mucho menos si tiene más de medio siglo viviendo en Egipto y apenas lleva cinco años en Venezuela; para nuestro sesgado entender geográfico, lo único que nos importa, es que en esa casilla “nacionalidad” aparezca la palabra “venezolano” y de inmediato gozará de privilegios que jamás tendrá un Colombiano; y lo mismo sucederá en Colombia con respecto a un ecuatoriano; en Ecuador con respecto a los bolivianos, en Bolivia hacia un peruano, y que decir de Panamá con respecto a Colombia…

 

en fin, la nacionalidad nos alimenta el espíritu anárquico del bolivariano, donde la animosidad, el chovinismo exacerbado y el regionalismo se hacen presente en nuestra manera de actuar”

Pero sobre todo, farsantemente utilizamos la palabra “hermanad”, mientras hacemos gala enfermiza de los símbolos patrios: bandera, escudo e himno, en un claro gesto de aislamiento territorial, para recordarlos cada día en las escuelas, en los desfiles militares, pero sobre todo, en las competencias deportivas, como el caso de los Juegos Panamericanos: actos cargados de gran colorido y animosidad, que tortuosamente invocamos en nombre de la paz, la confraternidad y la salud física y mental de nuestros jóvenes, pero que en su trasfondo hay una clara intención de expresar la rivalidad territorial que se retuerce en nuestros músculos, que hierve en la sangre de la confrontación beligerante de nuestra idiosincrasia, que nos consume de furor en nuestras propias bilis, que hacemos brotar de júbilo ante el vencido, y que con un aire de envidia respiramos durante todo el tiempo que dure la competencia, para constituir sentimientos expresados en gestos y actitudes que dejamos drenar en los estadios, lugar donde el concepto de “territorialidad” se hace presente con toda animosidad belicista, incluso aún más que en los campos de batalla, y donde queda demostrada nuestra verdadera aptitud americanista que hipócritamente vociferamos, puesto que esos juegos deportivos que sarcásticamente invocamos por la paz y la hermandad, tienen un solo objetivo: 

mostrar las medallas obtenidas por el país, en un claro gesto de superioridad y predominio nacional, para enervar a nuestros vecinos, y exacerbar la pasión territorial que alimenta la separación y el mal llamado Orgullo Patrio

Es así amigo Guillermo… esta es la triste realidad que viven nuestros pueblos, la que ha logrado la guerra divisionista que no ha cesado de arremeter contra las naciones bolivarianas, con la cual se nos forma en el hogar, la que aprendemos en la escuela, la que nos venden los medios de comunicación, la que estimulan nuestras propias cancillerías, la que contribuyen páginas como la de usted, y la que ha favorecido la oligarquía explotadora que actúa como testaferros de las grandes corporaciones internacionales.

 

Aunque suene triste reconocerlo, de todas las naciones que pueblan el planeta, somos las seis más animosas, y ello en lugar de esforzarnos en una sola vía de progreso y desarrollo, nos lleva por caminos distintos que nos alejan cada vez más de ese “Punto de Convergencia” en que las convirtió Simón Bolívar, y que sabiamente supo predecir como el destino incierto que nos deparará la traición a la unión bolivariana: 

“Todo ha marchado con una celeridad extraordinaria, los elementos del mal se han desarrollado visiblemente. Los dieciséis años de luchar por la independencia, son dieciséis años de amontonar combustible que van a dar el incendio que devorará nuestras victorias, nuestra gloria, la dicha del pueblo y la libertad de todos. Yo creo que bien pronto no tendremos más que cenizas de todo lo que hemos hecho… Mi dictamen: es que los demagogos se van a esparcir por todas partes para asentar cuantos tiros puedan contra los venezolanos, alegando para estas razones, pretextos y localidades, y después dominarán el resto del país aniquilando a nuestros amigos… Digo que el pueblo, aunque forzado, seguirá el impulso; y muy luego este mismo pueblo se comprometerá tanto que se hará culpable a su pesar y se defenderá con una obstinación ya libre… Los jóvenes demagogos van a imitar la conducta sanguinaria de la oligarquía para hacerse temer y seguir con toda la canallada. Ellos han visto por sus propios ojos la conducta débil y algo moderada de sus magistrados que han conducido al país a la ruina. Ahora será lo contrario: Guerra a Muerte será su grito, y, como nosotros hicimos con los españoles, nos exterminarán”

Simón Bolívar

Volver al “Punto de Convergencia” que abandonamos con la muerte de Bolívar, es la responsabilidad de todos los que tienen poder de convocatoria, liderazgo político, compromiso empresarial, medios de información, y es la misión por la que debemos trabajar todos los que tenemos conciencia bolivariana y sangre revolucionaria… Siempre pongo el ejemplo de Europa el cual vale la pena recordar:  

“Veinticinco países totalmente distintos, no sólo en lenguaje, historia y religión, sino en la genética de sus cuerpos, en lo físico del Ser, con más de 10 mil años de historia, con culturas políticas democráticas y monárquicas totalmente antagónicas, hasta con un sistema métrico diferente, ciclos de electricidad diferentes que obligan a cambiar los aparatos cada vez que se cambia de país, con horarios cambiantes, climas estacionarios que varían de un extremo al otro, y hasta calendarios diferentes conforme a su concepción histórica, lograron ponerse de acuerdo en un “Punto de Convergencia”… y a pesar de ese cúmulo situacional diverso, complejo e infranqueable que los mantuvo separados por más de 10 mil años, en apenas un año se pusieron de acuerdo en una sola cosa: LA MONEDA..! y sólo unificándose en un solo objetivo que yo llamo “Punto de Convergencia”: el EURO, se rompieron mil barreras divisionistas y más de diez mil años de confrontación… Con el EURO se abrieron las fronteras para lograr la apertura comercial”

y sin embargo, nosotros que tenemos en común apenas 500 años de historia que nos dejaron los conquistadores, que tenemos un mismo idioma, la misma sangre genética, las mismas raíces culturales, el mismo clima; pero sobre todo, tenemos al mismo Padre de la Patria como un Libertador común que no sólo nos liberó, sino que nos convirtió en naciones que no existían para darnos identidad y nacionalidad… y con todo ese cúmulo de afinidades que nos convierten básicamente en una sola sociedad homogénea, nos empeñamos en alejarnos los unos de los otros… Otra razón más para invocar al Libertador con sus sabias palabras: 

“Nosotros seremos más fuertes cuando estemos más unidos, y esta unión no nos vendrá nunca de la satisfacción que da una independencia y una confianza sin límites; porque el día que nada temamos, ese día empiezan todos los peligros. Guarde usted esta carta; y si puede, hágala grabar en bronce, para que algún día se pueda comparar con los hechos”

Simón Bolívar

Un saludo Bolivariano,

Por: Jorge Mier Hoffman

ARTÍCULO AL CUAL SE RESPONDE:

Bolívar, la integración latinoamericana y el primer mundo.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 llama a la consolidación de la integración latinoamericana en clara alusión a lo que algunos creen fue un sueño de Bolívar. En este ensayo mostraremos que tal creencia es una mala interpretación de las ideas y acciones del Libertador. Mostraremos que todas sus iniciativas panamericanistas no eran más que una estrategia para beneficiar a Venezuela, incluso a costa de los demás países latinoamericanos. En consecuencia, propondremos que tal llamado a la "integración bolivariana latinoamericana" sea sacado de nuestra Constitución, y que el dañino mito del integracionismo ciego, entreguista y a ultranza, el cual ha sido tan perjudicial a nuestros intereses económicos y geopolíticos, sea exorcizado de la idiosincrasia del pueblo venezolano.

También examinaremos cual era el camino que el Libertador vislumbraba para hacernos parte de lo que podría ser considerado el primer mundo de su época.


¿La patria es América?

Es una idea equivocada el creer que el Libertador consideraba que su patria era América. Por el contrario, hechos y documentos históricos indican que él no vacilaba en sacrificar los intereses de otros países latinoamericanos si con eso favorecía a los de Venezuela. Todas las confederaciones y uniones que Bolívar planeó, empezando con la Gran Colombia, tenían como propósito servir a los intereses de la Venezuela de entonces.

Aunque el Libertador si tuvo un afecto sincero por la Nueva Granada, a quien beneficiaba grandemente la creación de la Gran Colombia era a Venezuela, ya que ésta había quedado destrozada, paupérrima y con su clase intelectual aniquilada como consecuencia de la guerra de independencia más cruel de toda la América. No tan sólo eso, sino que comparada con el más rico y educado Virreinato de la Nueva Granada, la Capitanía General de Venezuela de ese tiempo era una colonia de segundo orden, por lo que tal unión le convenía más. En términos del lenguaje domestico, se podría decir que la unión con la Nueva Granada era una especie de matrimonio de conveniencia, donde era Venezuela la que sacaba el mayor provecho.

Asimismo, no es por causas altruistas que el Libertador marcha a consolidar la independencia del sur, sino porque comprendía que la permanencia de cualquier territorio continental en manos del imperio español iba a ser una amenaza constante para la Gran Colombia, y por ende para Venezuela.

Al iniciar su marcha al sur, un motivo de preocupación para Bolívar era las iniciativas expansionistas del Perú y sus intentos de anexionarse Guayaquil (hoy parte de Ecuador), provincia que el Libertador consideraba parte de la Gran Colombia. Él estaba dispuesto a todo con tal de mantener a Guayaquil dentro de la Gran Colombia. Tanto así que en junio de 1822, al aproximarse al Ecuador ya liberado por Sucre, Bolívar pide autorización al gobierno en Bogotá para, de ser necesario, "emplear la fuerza [militar] en contener al Perú en sus límites" (ver ref. 1.) Finalmente, en su célebre entrevista con el general San Martín en Guayaquil el 27 de Julio de 1822, Bolívar resuelve pacíficamente y a favor de la Gran Colombia esta disputa sobre la posesión de Guayaquil.

A pesar de este resonante triunfo diplomático, las preocupaciones del Libertador no terminaron allí. En carta al Gral. Santander, fechada en Ibarra el 23 de diciembre de ese año 1822 (ver ref. 2), Bolívar describe los muchos recelos y desconfianzas que él abrigaba respecto a los demás países latinoamericanos. En ella él expresa "... y al sur el Perú, con muchos millones de pesos, con su rivalidad con [la Gran] Colombia y con sus relaciones con Chile y Buenos Aires." Es claro que aquí el Libertador ya ponderaba cual iba a ser el futuro escenario geopolítico con la Gran Colombia vecina a un Perú independiente, rico, expansionista y con fuertes alianzas al sur. Y estas consideraciones seguro estuvieron presentes cuando, poco más de dos años después, Bolívar acepta la creación de la República de Bolivia (1825.)


La creación de Bolivia.

La creación de Bolivia es un buen ejemplo de los dobles estándares que el Libertador podía seguir si con eso beneficiaba los intereses de la Gran Colombia. En un principio Bolívar se opuso a las iniciativas de los alto-peruanos para establecer una república propia, independiente del Río de la Plata y del Perú, porque esto planteaba una situación que era muy similar a la que se había presentado Quito en el año 1822, en donde algunas facciones habían pugnado por crear una república independiente, a lo cual el Libertador se había opuesto tajantemente. Aceptar ahora la independencia del Alto Perú sentaba un precedente que hacia muy precaria la situación de Quito respecto a la Gran Colombia. Sin embargo, una vez que el gobierno de Buenos Aires autoriza la autodeterminación de sus provincias del Alto Perú la situación pasa a ser muy distinta y el Libertador acepta la creación de Bolivia, porque ello convenía a los intereses Grancolombianos. La aceptación oficial del Perú no presentaba mayores problemas porque para ese tiempo Bolívar era jefe de Estado de ese país. Realmente, de principio a fin en este episodio lo que en todo momento privó en la mente de Bolívar fue lo que favoreciera a los intereses geopolíticos de la Gran Colombia.

La creación de Bolivia lograba varios objetivos estratégicos: I) Hacía al Perú y a la República del Río de la Plata menos fuerte al separársele dos provincias a cada uno para formar a Bolivia. II) Flanqueaba al Perú en su frontera sur con un país, Bolivia, que con el joven Mariscal Sucre como presidente vitalicio iba a desarrollar fuertes lazos de alianza con la Gran Colombia. III) Creaba una barrera que separaba territorialmente al Perú de Chile y del Río de la Plata, su aliado natural, eliminando así la posibilidad de una futura confederación de los países del sur, la cual, de formarse, hubiera dejado a la Gran Colombia en una posición de formidable desventaja y sin posibilidad de imponer su hegemonía en Latinoamérica (ver mapas a continuación.)

 

 Mapa impreso en 1836                                 Mapa impreso en 1862

Mapas de la Suramérica del siglo XIX. El lector puede evaluar las implicaciones geopolíticas de la creación de Bolivia, la cual esta localizada en el centro de los mapas de arriba con su pequeña salida al mar original. 1) Compare la extensión territorial relativa de cada república resultante con la que hubiera tenido la Gran Colombia de haber permanecido unida (arriba a la izquierda en los dos mapas: Venezuela, Ecuador, la Nueva Granada, y Panamá con su estratégico istmo.) 2) Note como se acentuaba la ventajosa posición geográfica que la Gran Colombia tenía respecto a las demás repúblicas y en especial respecto a su belicoso y expansionista vecino, el Perú, ahora disminuido, aislado y flanqueado al sur por Bolivia. 3) Considere lo peligrosa que la situación se podía volver para la Gran Colombia de no existir Bolivia: se podía formar un inmenso y poderoso bloque Perú/Río de la Plata, poseyendo los ricos yacimientos mineros ahora en Bolivia y abrigando esa rivalidad peruana contra la Gran Colombia que tanto preocupaba a Bolívar (ver ref. 2.)

Es en gran parte para preservar esta configuración geopolítica que, pocos años después y ya en Bogota como presidente/dictador de la Gran Colombia, el Libertador le declara la guerra al Perú (1828), cuando este país termina amenazando con invadir y anexar a Bolivia (después de mantener serios enfrentamientos diplomáticos con la Gran Colombia.)

Un detalle interesante es que la misma creación de Bolivia revela claramente lo absurdo que es la creencia de que el Libertador era un ciego integracionista porque no existe nada menos integracionista que unir provincias pertenecientes a dos repúblicas limítrofes (el Perú y el Río de la Plata) para crear una tercera república independiente en el medio (Bolivia.)

En su propuesta panamericanista Bolívar jamás habló del fulano integracionismo ni de la creación de una sola nación latinoamericana (más bien una idea original de Francisco de Miranda.) Por el contrario, el principio que el Libertador en todo momento abrazó, por ser crucial para el mantenimiento de la paz entre las nuevas repúblicas, fue el del uti possidetis (“poseerás como poseías”), principio jurídico que establecía que los territorios de estas repúblicas serían aquellos que ellas poseían para 1810 según la división político-administrativa establecida por España en sus colonias americanas, y este principio es obviamente contrario a toda noción o idea de integración de estas ex-colonias.

La única integración que Bolívar si intentó fue la unión de la Capitanía General de Venezuela con el Virreinato de la Nueva Granada, unión que él propone en su Carta de Jamaica, unos de sus primeros documentos de gran relevancia (1815.) Ser lógico y consistente con esta propuesta requería descartar al mismo tiempo cualquier otra integración envolviendo a estas dos colonias. Eso es lo que el Libertador categóricamente hace, en ese mismo documento, respecto a una integración de toda Latinoamérica cuando después de expresar con el gran tacto diplomático que lo caracterizaba, que sería "una idea grandiosa el pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación", enseguida descarta tal idea razonando que ella era imposible debido a los "intereses opuestos" y a los "caracteres desemejantes" entre los distintos pueblos americanos (ver ref. 5.) A decir verdad, en el contexto de la época, la Carta de Jamaica era un tiro de gracia a la visión Mirandina de una sola nación continental latinoamericana.

Y esto viene también a desenmascarar otro mito ingenuo del que sufrimos los venezolanos: el creer que todos los pueblos latinoamericanos somos iguales. No lo somos. Las diferencias entre los “caracteres desemejantes” de los que habló Bolívar se han hecho aun más grandes con el tiempo. Éramos distintos en 1815 y somos distintos ahora.


El panamericanismo de Bolívar.

Lo que perseguía Bolívar con su panamericanismo latinoamericano era ante todo defender los intereses de la Gran Colombia contra amenazas que no tenían mucho que ver con los jóvenes (y aun no muy fuertes) Estados Unidos de Norteamérica, quienes acababan de salir de su (como a veces es llamada) segunda guerra de independencia contra los británicos (1812 a 1815.) Las amenazas se encontraban más bien al otro lado del Atlántico.

En aquel tiempo algunas potencias europeas formaban la llamada Santa Alianza, la cual soñaba con restaurar las estructuras políticas que existían antes de las guerras napoleónicas, y parte de esa restauración incluía devolverle a España sus colonias. Y si la Santa Alianza se decidía a intentarlo, el lugar casi seguro para el desembarco de las tropas europeas era Venezuela, precisamente donde también habían desembarcado la mayoría de tropas españolas durante la guerra de independencia.

Así, unos de los objetivos inmediatos que Bolívar intentaba lograr con un tratado panamericano de confederación y defensa mutua era el comprometer a las demás repúblicas latinoamericanas a suministrar dinero y tropas para la defensa de Venezuela en la eventualidad de que una invasión de la Santa Alianza llegase a ocurrir.

La efectividad, estabilidad y fortaleza de la confederación panamericana iba a depender de tres factores: I) Que para mantener la paz existiera un equilibrio de fuerzas entre todos los países latinoamericanos, donde "ninguno sería débil respecto a otro: ninguno sería más fuerte" (ver ref. 3.) II) Que estos fueran al mismo tiempo países prósperos y estables. IIII) Que además existiera entre ellos una entidad mediadora que sirviera como elemento "conciliador, en fin, de nuestras diferencias" (ver ref. 4.) Las acciones de Bolívar en el sur no fueron más que un intento por lograr estas tres condiciones.

Para entender plenamente sus motivaciones hay que pasearse por el escenario geopolítico global que el Libertador contemplaba. La historia de la comunidad de naciones europeas había sido una trágica secuencia de frecuentes guerras internas, y las más terribles de todas hasta ese momento, las guerras napoleónicas, acababan de terminar (batalla de Waterloo, 1815.) Bolívar necesitaba crear las condiciones y mecanismos que evitarían que tal historia se repitiera en este lado del Atlántico.

Eran la paz y los intereses de Venezuela los que estaban en juego, los que en ese momento particular coincidían en buena medida con los intereses de los demás países latinoamericanos, siempre y cuando estos estuvieran convenientemente divididos y al mismo tiempo sometidos a los tratados de una confederación, y que además ninguno fuera más fuerte que la Gran Colombia. En términos del lenguaje domestico, se puede decir que lo que el padre de la patria quería legarnos a los venezolanos no era solo un hogar estable (la Gran Colombia) sino que este estuviera en un vecindario bueno, afluente, tranquilo y bajo control.

Al final el panamericanismo de Bolívar fracasó, y en buena medida por los recelos de los gobernantes latinoamericanos, quienes veían en el Congreso de Panamá un instrumento hegemónico de la Gran Colombia. Pero viniendo de testigos presenciales de su época, tales recelos son el mejor testimonio de que para sus contemporáneos Bolívar nunca actuó como si su patria fuera América.


Bolívar y su camino hacia el primer mundo.

El panamericanismo de Bolívar incluía otros aspectos a los cuales no se les ha dado la relevancia que merecen, aspectos que él lista en su borrador Un Pensamiento Sobre el Congreso de Panamá (ver ref. 3.) Entre ellos está el que se tendría como miembro constituyente de esta confederación panamericana a la Gran Bretaña, la que, jugando un papel rector, tomaría "en sus manos el fiel de la balanza".

Con esta propuesta el Libertador, con su indiscutible pero aun hasta ahora tan poco comprendido genio, se estaba adelantando considerablemente a su época, al plantear lo que hoy se conoce como la Comunidad Británicas de Naciones (British Commonwealth), con las naciones latinoamericanas recién creadas formando parte de ella, participando así de la estabilidad política y de la economía más poderosa de su época (la que de paso, iba en ascenso.)

Pero el Libertador va más allá de los aspectos económicos y políticos, y toca los de la reforma social, como es el cambiar el carácter de los pueblos hispanoamericanos. En este borrador él escribe que en esta confederación anglo-latinoamericana se consideraría a los súbditos ingleses "iguales a los ciudadanos de América", mientras que “El carácter británico y sus costumbres las tomarían los americanos por los objetos normales de su existencia futura.” Esta es una afirmación que algunos hoy (que aun no han comprendido a Bolívar) encontrarían insólita y ofensiva.

El Libertador fue siempre un admirador de las instituciones británicas, y ese deseo de hacernos en todos los aspectos parte del avanzado mundo anglosajón, lo que en aquel entonces era equivalente a querer hacernos hoy parte de lo que ahora llamamos el primer mundo, no era nuevo en él. Ya en 1815, en su Carta de Jamaica (ver ref. 5,) Bolívar propone para la futura Gran Colombia una forma de gobierno que "podría imitar al ingles." Y de hecho, menos de cuatro años después, en su célebre discurso al instalarse el Congreso de Angostura (discurso que en gran parte no es más que una alabanza a las instituciones británicas; ver ref. 6), Bolívar insiste y llama a los legisladores ahí reunidos al estudio profundo de la Constitución Británica.

Lo que es de gran importancia es que acá podemos extraer fácilmente una enseñanza de Bolívar cuya aplicación al mundo contemporáneo es clara: enfocarnos en crear fuertes alianzas económicas e institucionales con el primer mundo (no con países subdesarrollados, latinoamericanos o no), es una de las cosas que necesitamos hacer para poder convertirnos en parte de él.

Bolívar a través de sus escritos.

Los grandes intelectuales han dejado sus pensamientos plasmados en las obras que ellos han creado. Redescubrir estos pensamientos usualmente se reduce al simple ejercicio de revisar estas obras, basados en el razonable supuesto de que ellas fueron creadas en el relax de sus estudios o sitios de trabajo y sin mayor presión externa, por lo que ellas constituyen realmente expresiones fieles de sus pensamientos.

Redescubrir ajustadamente el pensamiento de Bolívar es, por el contrario, mucho más difícil, y por varias razones. Primero el Libertador fue al mismo tiempo político, diplomático, estadista y militar, y lo fue en el medio de una gran guerra. Mucho de lo que él escribía, decía o proclamaba tenía un fin ulterior: ganar la guerra, y ganar la paz después de la guerra. Mucho lo que él escribía, decía o proclamaba tenía el fin ulterior de halagar y ganar el apoyo de posibles aliados, y al mismo tiempo el de desalentar, disuadir y hasta engañar a los enemigos. Bajo estas circunstancias es imposible pretender que todos sus escritos, algunos de ellos de hecho contradictorios, tengan que ser representación fiel de su pensamiento.

A esto se añade los prejuicios dogmáticos y casi religiosos de aquellos que pretenden presentar a Bolívar como una especie de santurrón, que iba por la América algo así como predicando “amaos los unos a los otros.” Estos prejuicios que nos han sembrado nos ciegan y nos impiden ver lo obvio, que Bolívar no era nada de eso, sino un estadista y un guerrero formidable, con una causa y una patria: Venezuela.

Los escritos de Bolívar no se pueden interpretar en absoluto como documentos contenidos en sí mismos. Por el contrario, tienen que interpretarse fuertemente ligados al contexto de las circunstancias y vicisitudes del momento. Es por eso que para redescubrir el verdadero pensamiento de Bolívar es mejor empezar por darle mayor peso a los documentos que él escribió a personas de su verdadera confianza así como también a sus notas personales, que es precisamente lo que nosotros hemos hecho para este estudio.


Bolívar, ¿Héroe Continental?

Bolívar es venerado como el héroe máximo en Venezuela y hay sobradas razones para ello, pero él no es visto igualmente en muchos otros países, incluso bolivarianos, como el Perú, donde es rechazado con gran rencor y antipatía, y los venezolanos debemos respetar a esos pueblos juntos con sus sentimientos.

Todas las confederaciones y la única integración que el Libertador si intentó consolidar (la de Venezuela con la Nueva Granada), nunca fueron un fin en sí mismo sino simplemente un medio para enfrentar las amenazas de la Santa Alianza europea, asegurar una paz duradera en el continente y fortalecer la hegemonía grancolombiana en Latinoamérica, y a través de ésta, proteger el bienestar de Venezuela.

Ese mal llamado sueño bolivariano de una sola patria latinoamericana nunca fue tal y ese Bolívar quien ha sido descrito como un ciego integracionista para justificar el regalo de nuestro país y de sus riquezas es un Bolívar falso: es el Bolívar de los tontos.

Es absurdo tener un mandato integracionista con rango constitucional que como tal esté por encima de consideraciones prácticas y puntuales hacia nuestros intereses contemporáneos, y que desconozca nuestras muy distintas realidades y conveniencias geopolíticas del siglo XXI y el camino hacia el primer mundo tal como se nos plantea hoy. Dicho mandato es de hecho antibolivariano, porque Simón Bolívar siempre actúo poniendo por encima de todo los intereses de Venezuela, los cuales nunca traicionó ni sacrificó en aras de, o para comprar, ninguna integración.

Ese es el Bolívar que nuestro pueblo debe comenzar a seguir para construir una Venezuela del primer mundo.


Movimiento V1M.
 

Documentos citados, y algo más:

Ref. 1: Oficio de Bolívar para el Secretario de Relaciones Exteriores, 1ro de junio, 1822.
Ref. 2: Carta al Gral. Santander, Ibarra 23 de diciembre de 1822.
Ref. 3: Un Pensamiento Sobre el Congreso de Panamá, 1826.
Ref. 4: Convocatoria al Congreso de Panamá, diciembre de 1824.
Ref. 5: Carta de Jamaica, septiembre de 1815.
Ref. 6: Discurso ante el Congreso de Angostura, 15 de Febrero de 1819.
Himno a Bolívar, por Maria Teresa Carreño, 1883.

Alguna Bibliografía:

.- Obras de Bolívar, Vicente Lecuna, ediciones CANTV, Caracas, 1982 (cuatro tomos.)
.- Simón Bolívar, (biografía) por Alfonso Rumazo González, séptima edición, 1980.
.- Historia de Venezuela por J. M. Siso Martínez, sexta edición, 1962.
.- Bolívar y la Revolución, German Arciniegas, 1984.
.- Simón Bolívar, Escritos Fundamentales, Monte Ávila Editores, 1982.
.- Ideario Político de Simón Bolívar, selección y notas de J. A. Cova, 1981.
.- Simón Bolívar, Escritos Políticos. Selección e introducción de Graciela Soriano. Alianza Editorial, Madrid, 1971.

Algunos enlaces Web de interés:

http://buscabiografias.com/cronosimon.htm
http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/bolivar/
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/79150596101682496754491/index.htm
 

Este artículo fue tonado de: VENEZUELA DEL PRIMER MUNDO
Artículo de: Lic. Guillermo Ríos

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