BOLÍVAR Y LA DUALIDAD DEL CRISTAL

Por: Jorge Mier Hoffman
tedejo@simon-bolivar.org

Un antiguo adagio popular reza así: “Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira”… Lo que puede parecer bien a alguien, puede no ser compartido por otras personas… Esencialmente es nuestra “percepción” la que define el placer y la aversión del mundo que nos rodea… La percepción es algo ambiguo difícil de explicar, por cuanto es la manera en que los seres humanos nos relacionamos; es entender el destino, es la forma de vivir que cada persona adopta según las circunstancia; pero sobre todo, es la manera en que juzgamos los seres humanos... Pero si hay algo que determina la percepción es el interés; dicho de otra manera, cada uno de nosotros tiene una percepción distinta según nuestros propios intereses; es decir, que la percepción es la antitesis de la objetividad y el pragmatismo que debería caracterizar nuestra percepción de la historia, y precisamente entre esos dos conceptos antagónicos, percepción y objetividad, es donde la historia vista a través de la “Dualidad del Cristal”, ha juzgado la memoria de Simón Bolívar.

EL 10 DE DICIEMBRE DE 1830

“El mal hacía progresos a medida que el enfermo aparentaba seguir bueno, pues la fiebre iba creciendo, complicándose con delirios fugases, el hipo, la supresión de la expectoración, entre otros síntomas, que presagiaban un desenlace funesto”… Así escribió el médico de cabecera del Libertador, Alejandro Próspero Reverend, en la postrimería de su existencia, desde que lo atendió por primera vez el 1º de diciembre cuando Bolívar arribo a Santa Marta: “Enterado de la situación, el General Montilla me dijo: Ya que el Libertador está de peligro, sería menester que usted Le avise de su mal estado, para que arregle sus cosas espirituales y temporales”… Ante tal sugerencia el médico respondió: “Sírvase dispensarme, señor General; si yo hiciese tal cosa, ni un momento me quedaría aquí. Eso no es asunto de médico; más bien del sacerdote”… Qué hacemos ahora..?  volvió a preguntar Montilla: “Lo mejor para salir del apuro, será llamar al señor Obispo de Santa Marta”… Montilla le replicó: “ahí tiene Usted el caballo del Libertador… y en un salto avisé al doctor Estévez, a fin de que se sirva llegar para acá lo más pronto posible.

SACRAMENTO          IGLESIA MATACOCO              PROCLAMA INMORTAL

Sobre la marcha vino el ilustre Prelado, que sin tardar se puso a conferenciar a solas con el Libertador, y a poco rato salió de su aposento - entonces dirigiéndose a mí, Su Excelencia me dijo: Qué es esto..? Estaré tan malo para que se hable de testamento y de confesarme..? No hay tal cosa, señor, tranquilícese: varias veces he visto enfermos de gravedad practicar estas diligencias, y después ponerse buenos. Por mi parte, confío en que, después de haber cumplido vuestra Excelencia con estos deberes de cristiano, cobrará más tranquilidad y confianza, a la par que allanará las tareas del médico… Lo único que el Libertador comentó en seguida, fue:

Cómo saldré yo de este Laberinto..!

El cura de la aldea de Mamatoco, cerca de San Pedro, vino de noche, a pie, llevando el viático a Simón Bolívar… Qué contraste..? un humilde sacerdote y de casta ínfima, a quien realzaba sólo su carácter de ministro de Dios, sin séquito ni aparatos pomposos, propios a las ceremonias de la iglesia, llegarse con los consuelos de la religión al primer hombre de Sur América, al ilustre Libertador y fundador de Colombia… Qué lección para confundir las vanidades de este mundo”

Bolívar, con ese espíritu indoblegable que no se quebrantaba, ni aún en los momentos más difíciles, toma su pluma, y a pesar de la tos infernal y un hipo intermitente, comienza a escribir una obra magistral… Es una Proclama para sus conciudadanos, a lo cuales el universalizaba con la palabra “Colombianos”… Continua Reverend: “Después de recibir los Santos Sacramentos, de manos del cura de la aldea de Mamatoco (foto anterior), se puso el Escribano Notario, señor Noguera, en medio de un circulo formado por los generales Mariano Montilla, José María Carreño, Laurencio Silva, Pedro Rodríguez, y los señores Joaquín Mier, Recuero, y Manuel Ujueta, para escuchar la alocución que Bolívar dirigía a sus conciudadanos:

Colombianos..!
Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono.

Apenas pudo leer la mitad, pues su conmoción no lo permitió, y tuvo el doctor Recuero que continuar la lectura:

Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales.

Colombianos..! 

Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”

Pero al acabar de pronunciar las últimas palabras, el Libertador, desde su butaca en donde estaba sentado, interrumpió con voz ronca:

“Sí… al sepulcro… es lo que me han proporcionado mis conciudadanos… Pero los perdono… Ojalá yo pudiera llevar conmigo el consuelo de que permanezcan unidos”

Agrega Reverend:
“Al oír estas palabras, que parecían salir de la tumba, se me cubrió el corazón, y al ver la consternación pintada en el rostro de los presentes en cuyos ojos asomaban las lágrimas, tuve que apartarme del circulo para ocultar las mías”

Esta es la Proclama Inmortal de Bolívar: es la herencia que legó a las futuras generaciones bolivarianas con conciencia nacionalista… fueron sus últimas advertencias para enfrentar un imperialismo que nunca cesará en sus pretensiones de someter a los pueblos bolivarianos, ni en su ambición de apropiarse de las riquezas americanas… son palabras reflexivas que hay que leer una y otra vez, porque fueron escritas por la misma mano que empuñó la espada libertadora, y la que escribió las constituciones que nos dieron identidad nacional… En esta Proclama Inmortal está plasmado la grandeza y generosidad de Bolívar cuando, a pesar de ser victima de una conspiración capaz de asesinar al Gran Mariscal Antonio José de Sucre, perdona a los enemigos de la patria y nos llama a la “unión” como la única salida a la crisis que nos deparará el futuro: “unión… unión… o la anarquía os devorará”… Pero sin embargo, ese Ideal Bolivariano encarnado en la vida y obra del Libertador, no escapa a la “Dualidad del Cristal”, el cual inspira admiración y odio, dependiendo del cristal con que se mire:

7 DE AGOSTO DE 1963

La República de Colombia celebra los 144 años de la célebre Batalla de Boyacá, cuando el ejército bolivariano al mando de Simón Bolívar logró la independencia de Nueva Granada…Como de costumbre, actos culturales se celebran en todas las escuelas para honrar al ilustre venezolano… Es el caso de la Escuela Pública del Barrio Caloto en Bogotá, donde se preparó un emotivo homenaje a Bolívar, cuando los niños actuaban una obra de teatro escenificando los últimos días del Libertador en Santa Marta.

Un niño de diez años de nombre Alfredo Orozco Ponce, representa a Simón Bolívar, vestido con su uniforme con improvisadas charreteras doradas y casaca bordada, para leer la ya citada Proclama Inmortal del Libertador… Los padres y maestros mostraban un patético rostro de consternación, cuando el silencio se apoderó del escenario, mientras el niño ponía todos sus sentimientos en cada una de las palabras de esa emotiva Proclama… Pero al finalizar la última estrofa, ésta quedó interrumpida, tal cual como le sucedió al Libertador:

 “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”

El niño se desplomó en el escenario luego que sus ojos mostraban lágrimas de dolor por tan sensibles palabras… Todo fue una confusión y desconcierto en los presentes, quienes de inmediato trasladaron al niño al hospital… Los médicos que lo examinaron dictaminaron:

“El niño había muerto de un ataque cardiaco, como consecuencia del amor y la emoción, al querer interpretar en toda su magnitud el melancólico ocaso del Libertador Simón Bolívar”

El diario “Tiempo” de Bogotá, reseño la historia del niño Alfredito Orozco Ponce con esta nota de prensa, que enaltece la muerte de ese hijo de la patria de Bolívar: “Bella muerte esta de morirse evocando las palabras del Libertador, trajeado con algunos humildes indumentos copiados de alguna imagen gráfica. A los diez años apenas, metido literalmente en un papel que su escasa concepción de la historia le había enseñado, pero que era el más grande que ha podido experimentar cualquier hombre. Fue, sin duda, mucho calor el suyo; mucha su emoción, mucha su admiración, y mucho sentimiento de amor. Pero la muerte, la misma de un aciago mediodía en Santa Marta, quiso identificarlo con el héroe, y permitió que se trajeara como el personaje, para llevárselo también como se lo había llevado a él. Sin su misma grandeza, es cierto, pero con cuanta igualdad y emoción de Patria en un frágil cuerpecito de diez escasos años”

La admiración, el respeto, el amor y la emoción que se siente en el corazón al invocar las sabias enseñanzas del Libertador, es sólo una de las dos caras del cristal… Esta es la cara que muestra el agradecimiento infinito de millones de compatriotas en esta parte del continente, que han hecho de su recuerdo un culto de adoración… Para la inmensa mayoría, Bolívar es una figura que merece la categoría de mito, por haber incorporado valores espirituales excelsos a la historia de todo un continente. Fue uno de esos hombres alucinados y magníficos de nuestra América, que sembró su semilla revolucionaria en cada uno de los corazones nacidos en esta parte del mundo, y que germinó bruscamente en el corazón del niño Orozco; pero que también ha encendido la llama de la revolución en muchos corazones, para convertir a hombres y mujeres en líderes de tantos movimientos esperanzadores que se han gestado en el seno de nuestros pueblos, cuyas banderas de nacionalismo, constituyen el ideal de su lucha… Pero en la “Dualidad del Cristal” existe otra versión y otra manera de percibir la misma Proclama Inmortal del Libertador:

21 DE ENERO DE 1831

En Venezuela, cuna del Libertador, la Proclama Inmortal llega a manos del gobernador de la Provincia de Maracaibo, Juan Antonio Gómez, nefastos personajes que integraba la conspiración “paecista-santanderista”, empeñada en destruir la obra libertadora… De inmediato hubo júbilo y celebración por la noticia de la muerte de Simón Bolívar, y así quedó reseñado en un patético documento, y como una demostración del extremo a que puede llegar la inconsciencia política, ajena a todo interés nacional:

“Anoche ha llegado a esta ciudad el capitán inglés Phil Ritton, de la corbeta de guerra “La Rosa”, procedente de Jamaica, salida el 6 del presente mes de aquella isla. Trae la noticia de la confirmación de la muerte del General Simón Bolívar en la villa de Soledad, Provincia de Cartagena, de cuyo acontecimiento no hay ya la más pequeña duda, pues todos los informes y noticias sobre el particular son cónsonos.

Un acontecimiento de tanta magnitud y que debe producir bienes innumerables a la causa de la libertad y al bien de los pueblos, es el que me apresuro a comunicar al gobierno por conducto del señor Usía, y por medio de un Oficial que sólo lleva esta comunicación: Bolívar, el genio del mal, la tea de la discordia, o mejor diré, el opresor de la patria, ya dejó de existir y de promover males que refluían siempre sobre sus conciudadanos.

Su muerte, que en otras circunstancias y en tiempo del engaño pudo causar el luto y la pesadumbre de los colombianos, será hoy sin duda el más poderoso motivo de sus regocijos, porque de ella dimanan la paz y el avenimiento de todos… Qué desengaño tan funesto para sus partidarios, y que lección tan impresita a los ojos de todo el mundo, al ver y conocer la protección que por medio de este suceso nos ha prestado el Supremo Hacedor… Me congratulo con Usía por tan plausible noticia… Dios guarde a Usía… Juan Antonio Gómez”

Ciertamente, Páez y la cofradía de aduladores, traidores, mercenarios y apátridas, quienes se habían confabulado con la oligarquía neogranadina y potencias imperialistas extranjeras, celebraban el triunfo de su conjura para destruir a Bolívar; puesto que él y sólo él, era capaz de evitar que en la Gran Colombia se impusiera la cultura de la corrupción y el saqueo de los recursos naturales, en perjuicio de la voluntad de la mayoría de sus conciudadanos… Bolívar representaba el sentimiento de una revolución, la personalidad y la inteligencia que todo lo puede y todo lo hace;  como bien lo escribió Juan Montalvo, en alusión a lo que he llamado la Dualidad del Cristal:

“En sus ojos, tenía Bolívar el don domador de la insolencia, pues verle airado era morirse el atrevido. Estaba su corazón formado de influido celestial, y no era mucho que su fuego saliera afuera ardiendo en la mirada y en la palabra. La fuerza física nada puede contra este poder interno que obra sobre los demás, por medio tan misterioso como irresistible. Los hombres extraordinarios en los ojos tienen rayos que alumbran y animan, aterran y pulverizan. Pirro agonizante, con una mirada hace caer de la mano la espada que iba a cortarle la cabeza… Qué mirada..! eléctrica y espantosa: en ella fulguraban el cielo y el infierno. Mario pone en fuga el cimbro que viene a eliminarte, sin moverse, con sólo echarle la vista; se dice que la mirada de Cesar Borgia era cosa imposible de sostener. El General Páez hablaba de los ojos de Bolívar, encareciendo el vigor de su luz profunda, la viveza con que centellaban en ocasiones de exaltación… Y si no: ¿..Por dónde había de verse el foco que arde en el pecho de ciertos hombres amasados de fuego y de inteligencia..? La medianía, la frialdad y la estupidez miran como la Luna, y aun pudieran no tener ojos… Júpiter mueve los suyos y todo el firmamento se nubla. Homero sabía lo que convenía a los inmortales… Así miraba Bolívar”

Es por ello, que el Ideal Bolivariano también es evaluado bajo la “Dualidad del Cristal” según la percepción e intereses que se han visto afectados por la onda expansiva de una revolución que no se detiene… Para el pueblo valeroso y agradecido, la obra del Libertador no sólo puede juzgarse a la luz de la liberación de seis regiones más vastas que toda Europa. Bolívar engendró una manera distinta de gobiernos para seis naciones que hoy llevan su firma indeleble, aún cuando hayan defraudado su obra.

Para el pueblo justo y agradecido, Bolívar es el bien colectivo: es la razón de ser y de existir de millones de personas en este continente… él nos dio nacionalidad, identidad y sentido patriótico… gracias al su sacrificio, seis nuevas naciones aparecieron en el globo terráqueo, con extensión territorial, recursos naturales, costas marítimas y líneas fronterizas… su pluma nos sacó de la esclavitud para convertirnos en “hombres”, cuando creó los modelos de Constitución que nos presentaban ante el mundo como naciones libres y soberanas… Bolívar salvó de la extinción las pocas culturas indígenas que sobrevivieron al exterminio de la colonización europea… Impregnó de valor a otros pueblos para luchar por su independencia… y con Bolívar nació la Patria y todos los nacidos o asimilados a este continente, dejan de ser vasallos, súbditos y esclavos, para convertirse en ciudadanos de la República.

Pero en la otra cara del cristal todo se ve diferente… Bolívar era el enemigo de los intereses particulares: acabó con las pretensiones de un Imperialismo Económico que, durante trescientos años, expolió indiscriminadamente las riquezas de nuestros suelos… Con Bolívar se muere la cultura de los privilegios a que nos tuvo acostumbrado el imperialismo español… él representaba una muralla impenetrable para la ambición imperialista estadounidenses, que pretendían apoderarse del Canal de Panamá… Bolívar era una amenaza que vislumbraba una Confederación de Países Bolivarianos, a los cuales ya se habían sumado a la Gran Colombia: República Dominicana y México… Pero sobre todo, los testaferros del imperialismo explotador disfrazado en “partidos políticos”, no tenían cabida en gobiernos con conciencia nacionalista, donde el desarrollo social constituía la esencia del Ideal Bolivariano y una guerra contra la corrupción.

Acabar con Bolívar se convirtió en una obsesión para los imperios que no pudieron derrotarlo en los campos de batalla… El asesinato de Antonio José de Sucre fue la bala mortal que también penetró en el corazón del Libertador… Cuando Bolívar conoció del asesinato de su más fiel soldado, cambió sus planes de invadir a Venezuela para deponer la conspiración que liderizaba José Antonio Páez:

Páez, hombre de origen humilde nacido en la miseria, y ahora embelesado por la ambición, se convirtió en el peor enemigo de Bolívar; además de promover la separación bolivariana y usurpar la Presidencia de Venezuela, tuvo la osadía de indultar a Pedro Carujo y los demás conspiradores que participaron tanto en el asesinato de Sucre, como en el atentado del 25 de septiembre que buscaba asesinar al Libertador, haciéndose cómplice de los magnicidios.

En ese momento, Bolívar siente que una fuerza sobrenatural lo arraiga al suelo por cuya libertad sacrificó salud, tranquilidad y bienes materiales; y respondiendo a la sugerencia de sus compañeros de armas, que lo incitaban viajar a Europa, les responde:

“Nobles amigos míos… Por mi voluntad estaba dispuesto a irme; pero, arrojado no..! No debo hacerlo por el honor mismo de Colombia… Además me siento morir… mi plazo se cumple… dios me llama… No me iré..! y me quedaré para enfrentar lo que el destino me tiene reservado”

Ya las cartas estaban echadas para el futuro del Libertador… Santa Marta será el último rincón que acogerá al héroe de América, rodeado de sus más fieles soldados, ovacionado por el pueblo agradecido, recordado por ilustres personalidades en todos los rincones del planeta, pero silenciado por los enemigos de su obra… José Vallariano viaja a Santa Marta, y así describió su impresión, luego de entrevistarse con Bolívar el miércoles 1º de diciembre:

“Su cuello estaba un poco hundido entre los hombros, la espalda un poco cargada, el pecho algo fatigado, una tos tenue, pero bastante fuerte, tardío en discurrir y sus pasos vacilantes”… Desde el primer momento en que lo trató el médico Próspero Reverend, su diagnóstico vaticinó una muerte moral que hacía estragos en su cuerpo: “Padecimientos morales, como causa mediata y clarísimo signo patológico de las dolencias que aquejaban al ilustre paciente, propios de su temperamento bilioso-nervioso, que hicieron de ese hombre poderoso y ahora abatido por la adversidad”

“Dualidad del Cristal”, ha encendido la admiración y el odio en tantos corazones a través de la historia… Apenas siete días lo separan del sepulcro… Ya las autoridades locales se manifestaron enemigas de Bolívar, y por lo tanto no contribuirían para nada en las necesidades del Libertador, ni mucho menos harían aportes económicos para cubrir las exequias… Esta es la triste verdad..! mientras el gobierno de Venezuela y el Congreso de Colombia denigraban de su Libertador, y perseguían a sus colaboradores, el pueblo, sabio y agradecido, hacía vigilias en la iglesias implorando por su salud… Mientras Bolívar agonizaba, una muchedumbre se conglomeraba todas las noches para invocar oraciones a las puertas de San Pedro de Alejandrino; y el camino que conduce del puerto de Santa Marta hasta la hacienda San Pedro, se colmaba de flores, que en ofrenda, dejaban los lugareños a los lados del camino, para pedir por un milagro… Luego de la muerte de Bolívar el 17 de diciembre de 1830, el cronista de Santa Marta dejó escrito: “El carruaje que en la noche de luna conducía el cadáver del Libertador, transitaba por un manto de flores, que fueron vertidos por mujeres, que en procesión, impregnaban de aroma de rosas el polvoriento camino que lo llevaba desde San Pedro a Santa Marta”

Para el 12 de diciembre, la realidad se hacía patética en la salud de Bolívar; y ante el desagravio que declaraban las autoridades locales, era necesario hacer los preparativos para el desenlace inminente… y aunque parezca increíble..! para costear los funerales del Libertador de cinco naciones, presidente de la Gran Colombia, redentor de millones de personas en un continente, y quien fuera uno de los hombres más ricos del continente, hubo que hacer una colecta pública en “pesos” entre sus amigos y soldados que lo acompañaban, la cual fue refrendada por su amigo don Manuel Ujueta Bizáis:

El señor Esteban Díaz Granados, además contribuiría en permitir utilizar la bóveda familiar en la Catedral de Santa Marta, para que allí fuesen depositados los restos, ocultos a la obsesión de sus enemigos.

Para la confección del ataúd, se comisionó al sr. Diego Sojo para la adquisición del material necesario, que lo hacía bastante rudimentario, si tomamos en cuenta la alta investidura del Libertador Simón Bolívar: media docena de tablas, 500 Clavos, 600 Tachuelas, 50 de las doradas, hilo carreto, 4 cabuyas, hilo negro y agujas, 10 varas de cinta Manila, 10 varas Madapollán, y 6 varas cinta negra… Como se verá más adelante, se menciona un ataúd de plomo y un envase de plomo para las entrañas, pero no se tienen registro de donde salieron; tomando en cuenta la escasez de los materiales, el poco dinero disponible y la falta de colaboración de las autoridades locales.


HABITACIÓN DE BOLÍVAR EN SAN PEDRO DE ALEJANDRINO

El 17 de diciembre el gran héroe americano dejó la vida terrenal… Así lo describió su médico en el Boletín Nº 33: “A las doce empezó el ronquido, y a la una y siete minutos expiró el Excelentísimo señor Libertador, después de una agonía larga pero tranquila”…Su cadáver, que había vivido exactamente cuarenta y siete años, cuatro meses y veintitrés días, trece horas y siete minutos, permaneció en la quinta San Pedro, en el mismo lecho de su muerte, desde el momento en que se produjo, hasta poco antes de las nueve de la noche, en que fue conducido a Santa Marta, a la antigua casa de Aduana, propiedad también de Joaquín Mier y Benítez.

Poco después del fallecimiento, el médico Reverend procedió a practicar la autopsia del cadáver… Luego de la disección del cuerpo y elaboración de la correspondiente Acta de Autopsia, las entrañas fueron colocadas en una pequeña caja de plomo, que contenía además el corazón de Bolívar.

“El 17 de diciembre de 1830, en presencia de los Sres. Generales beneméritos Mariano Montilla y José Laurencio Silva, habiéndose hecho la inspección del cadáver en una de las salas de habitación de San Pedro, en donde falleció Su Excelencia el general Bolívar, ofreció las características siguientes:”

Luego su cadáver fue llevado en procesión hacia el antiguo edificio de aduanas en Santa Marta, donde sería expuesto en capilla ardiente.

El hombre más poderoso de América, a quién millones de personas y generaciones futuras le debían la libertad luego de 300 años de esclavitud, estaba tendido sobre una vulgar mesa de madera, en un lúgubre edificio de oficina de paredes mal pintadas, de piso rústico, y una escuálida iluminación que disimulaba la tristeza del deteriorado recinto… Allí, en la miseria del Caribe, estaba nada más y nada menos que la personalidad más importantes del planeta..! Ni siquiera la iglesia pudo ser habilitada para un acto de tanta solemnidad como exigía el funeral del Padre de la Patria… El Obispo de la Catedral se excuso de no asistir al sepelio por problemas de resfriado, y si no fuera por la familia Díaz Granados que cedió su mausoleo, quizás el destartalado cementerio del pueblo le estaba reservado al hombre más importante del siglo… Tan precario fue el funeral, que el Dr. Reverend apenas pudo embalsamar el cuerpo por la falta de químicos en la farmacia del puerto, lo que obligó extender el velorio sólo hasta el 20 de diciembre, o sea, apenas tres días de su muerte… y tan efímero resultó el funeral, que al momento de vestir el cadáver, Bolívar usó una camisa prestada, ya que la suya estaba rota… A las 4:00 PM el ataúd fue conducido por los caballos del difunto general, vestidos en su lomo con caparazones negros que tenían bordados las iniciales SB… Detrás del cortejo fúnebre, el comandante general del departamento, el comandante de armas de la plaza con sus respectivos estados mayores, y la guardia de Su Excelencia compuesta por el Batallón Pichincha, era la única comitiva oficial que rendía un culto final al héroe de América… Mientras el cortejo recorría las calles de Santa Marta, los pobladores arrojaban flores al catafalco, en remembranza a la célebre Campaña Admirable, cuando el Brigadier Simón Bolívar era recibido por los pueblos agradecidos quienes llenaban de pétalos la marcha libertadora.
El 20 de diciembre de 1830 el ataúd del Libertador fue colocado en la bóveda de la familia Granados, para ocultar su ubicación de los enemigos que querían destruir su memoria de Bolívar… No se le colocó placa o lápida funeraria que señalara su tumba… y así permaneció por cuatro años: cuatro años de persecución política padecieron los leales hombres de Bolívar, quienes tuvieron que exilarse hacia las Antillas, como el caso de Rafael Urdaneta, quien luego de dejar la presidencia provisional de Colombia, emigró a Curazao… Fueron cuatro largos años, durante el cual estaba prohibido hablar de Bolívar: la prensa fue silenciada, en las escuelas nada se mencionaba, y el partido “Liberal” seguidor del Libertador, fue prohibido como organización política, y sus líderes también sufrieron el fascismo del partido “Conservador”, como organización política fiel a los principios imperialistas del paecismo-santanderismo, quienes entregaron a Estados Unidos e Inglaterra la explotación económica de los recursos mineros de Venezuela y Colombia.

Durante cuatro años la ubicación de la tumba de Simón Bolívar se mantenía en el más absoluto secreto; los enemigos creían que estaba en algún lugar de villa de Soledad, Provincia de Cartagena, hasta 1834, cuando un terrible terremoto causa estragos en el puerto de Santa Marta… El sismo destruyó la nave derecha de la Catedral, bajo cuyo altar se hallaba la bóveda de la familia Granados, donde reposaban los restos mortales del Libertador sin ninguna identificación

¿ DONDE ESTÁN LAS CENIZAS DEL LIBERTADOR..?

El terremoto fue un acontecimiento que luego de ser investigado, llena de estupor y desconcierto, al comprobar, que no hay una versión confiable de los hechos que involucraron la ubicación del ataúd, y por consiguiente, su traslado a un nuevo lugar en la misma iglesia.

Lo cierto, es que de pronto apareció una lápida funeraria que cubría una tumba bajo la media naranja de la misma Catedral, la cual señalaba por primera vez el nombre de Bolívar Libertador… Se dice que la lápida de mármol fue donada por el capitán Joaquín Anastasio Márquez, edecán del Libertador… Que fue pagada por él, y ordenada en los Estados Unidos… Sobre la tumba, así como la “Dualidad del Cristal”, existen dos versiones: La familia del Capitán Márquez, dice que fue el propio Capitán el que hizo el traslado de los restos, al momento de colocar la lápida, puesto que la bóveda original estaba destruida, y el acto fue verificado por el Notario Catalino Noguera, el mismo que rubricó el testamento del Libertador… La otra versión dice que fue don Manuel Ujueta Bizáis, antiguo Juez Político de Santa Marta y amigo del Libertador, el mismo que suscribió la nómina de contribuciones para las exequias del Padre de la Patria, quien movilizó los restos sobre el cual se colocó la lápida.

Son dos versiones de personas leales a Simón Bolívar, que lejos de aclarar deja las siguientes dudas: 1) ¿ Cuál de las dos versiones es cierta ? o acaso existe una tercera versión que pretendió inventar una fosa para el Libertador sobre la cual se colocó una lápida que también tiene sus misterio, el cual analizaremos más delante… 2) Si tomamos como cierta la fosa, surge una pregunta: ¿ Los restos que se trasladaron pertenecían a Bolívar ? puesto que su tumba inicial nunca fue identificada para ocultarla de los enemigos, o se trata de uno de los miembros de la familia Díaz Granados enterrado allí movido de su mausoleo.

En cuanto al misterio de la lápida, curiosamente en la misma no se señala a Bolívar como Libertador de Venezuela ni de Ecuador (constituida como República en 1830), sino de Colombia, Perú y Fundador de Bolivia… como si la lápida fuera ordenada precisamente por sus enemigos, que como se sabe, eran dos compatriotas venezolanos, de nombres José, que ostentaban la presidencia de ambos países, y conspiraban desde Venezuela y Ecuador: José Páez y José Flores… Por otra parte, luego que los restos mortales del Libertador fueron llevados a Caracas, la lápida fue donada a Juana Nepomucena Bolívar, hermana del Libertador, por Mariano Uztariz, tal cual lo señala el texto grabado en el mármol, con una nota de reconocimiento que termina así:

“Como el primer modesto monumento que cubrió los restos del Gran Bolívar”

Este texto que muestra la lápida nos debe llenar de más dudas: Casualmente, la lápida tenía en la parte inferior un espacio para que Mariano Uztariz hiciera esculpir su dedicatoria... Si quitamos el texto de Uztariz, notaremos que existiría una desproporción en el diseño original de la lápida, rompiendo la armonía en el diseño, el cual era respetado celosamente por los artistas que graban el mármol… ¿Dónde Uztariz grabó el texto ?... Si como se afirma, originalmente la lápida se hizo en los Estado Unidos, ya que allí se encontraban los instrumentos y artistas para trabajar el mármol… Si comparamos las letras originales de la lápida, supuestamente hechas en Norteamérica, y las ordenadas 12 años después por Uztariz, para sorpresa, notaremos que son iguales y mismo estilo de grabado artístico..!

Pero lo más preocupante aún está por venir..!

Gabriel Pineda, en su libro “Bolívar Frente a la Muerte”, nos dice: “Pasaban los años, y la turbulencia política desatada al calor de los más profundos enconos personales y ambiciones económicas, no permitían que se cumpliera la voluntad testamentaria del Libertador, para que sus restos fuesen llevados a Caracas, su ciudad natal, ni mucho menos que se cuidara aquella bóveda que debía ser sagrada para todos los colombianos… buscada afanosamente por los enemigos de su revolución, quienes suponían se encontraba en la villa de Soledad, Provincia de Cartagena”

En febrero de 1838, a ocho años de la muerte de Bolívar y otros cuatro años desde aquel devastador terremoto, el periódico caraqueño “La Bandera Nacional” en su edición Nº 29 del 23 de febrero, publica una denuncia sobre el estado lamentable en que se encontraban los restos del Libertador sepultado en Santa Marta:

“En los meses finales de 1837, se había removido la bóveda donde estaba sepultado el Libertador, y algunos miserables enemigos mandaron a rellenarla de tierra, y pisarla, de forma como lo ejecutaron. Por cuanto los restos estaban en una caja de madera y una caja de plomo, la tierra ni el pisón pudieron romper la caja de plomo y sólo la magullaron; no así la de madera que ya estaba podrida”

La noticia causó conmoción en Caracas, donde se encontraba Juana Nepomucena, hermana del Libertador, quien dirigió de inmediato una carta a don Manuel Ujueta, que según la misma nota de prensa decía:

“Al enterarse de lo sucedido, el señor Ujueta limpió la bóveda sin alterar el estado en que se encontraban los sagrados restos, contando que, el esqueleto tal cual estaba así quedó, volviendo a colocar en la bóveda ya limpia, y como dijo emotivamente: regada con las lágrimas de aquel buen patriota y de muchos otros que lo acompañaron”

En agradecimiento por ese gesto con su hermano y Padre de la Patria, Juana Nepomucena Bolívar le hizo llegar con la misiva, una medalla de oro, fundida en alto relieve con la efigie del Libertador, que tiene la curiosa leyenda:

La República de Bolívar, agradecida al héroe cuyo nombre lleva. 1825

Digo curiosa, puesto que como dicen los cronistas de la época, Bolívar no aceptó que su nombre fuera dado a la nueva nación que surgía en el Alto Perú, y por tal razón el Presbítero Manuel Martín Cruz se levantó en el recinto del Congreso de Chuquisaca con un emotivo discurso: "Si no es Bolívar… entonces: Si de Rómulo, Roma; de Bolívar, Bolivia”… o es que acaso todo ello también es parte de la conspiración y la guerra informativa para tergiversar los hechos, y efectivamente Bolivia se llamaba originalmente Bolívar, y luego de la muerte del Libertador se cambió el nombre a esa República Bolivariana para borrar todo rastro del Libertador ?

“Muy apreciado Sr. He sabido por un periódico de esta ciudad que, habiéndose hundido la bóveda donde están depositados los restos de mi difunto hermano Simón Bolívar, usted hizo repararla a su costa, impidiendo que fuese mancillada como se intentaba. Este acto generoso me ha penetrado del más vivo reconocimiento, y obedeciendo al impulso de mis sentimientos, me dirijo a usted para presentarle el testimonio más sincero de mi gratitud”… Juana Bolívar

Pero aún hay más en el enigma sobre los restos mortales del Libertador

Como se sabe, doce años después, ante la presión que hacían las hermanas del Libertador y los movimientos bolivarianos que se estaban gestando en todo el país, Páez, para congraciarse con el pueblo, solicita al Congreso de Venezuela se autorice el traslado de los restos de Bolívar desde Santa Marta.

Por Colombia, el médico Próspero Reverend y el General Joaquín Posada Gutiérrez, están de acuerdo en entregar al Dr. José María Vargas, como representante de la Comisión venezolana, los restos mortales del Libertador, condicionado a que:

“El corazón de Bolívar fuese dejado en Colombia”

Se refería la Comisión Granadina, a la caja de plomo donde se encontraban las entrañas extraídas durante la autopsia; como dejó escrito el presidente de la Comisión: “A nosotros nos quedó una caja pequeña de plomo que contenía el corazón y las entrañas de Bolívar”… Pero más intrigante para la investigación, fue lo que narró más adelante el General Posada:

“Durante la exhumación del cadáver del Libertador, abierta, sólo contenía tierra..! esa tierra o polvo en que todos nos hemos de convertir. En la Catedral de Santa Marta quedó, y allí debe quedar. Santa Marta merece conservarlo”

Texto que contradice la versión dada por propio médico Reverend, en su relato sobre la exhumación de los restos del Libertador, que publicó 24 años después, en 1866 en Francia: “A la Nueva Granada sólo le quedaba como único recuerdo material su corazón guardado en una caja de plomo… y el cuerpo fue verificado por una cicatriz en una costilla que le hice durante la autopsia”.

Una vez cumplida la exhumación, y logrado los acuerdos diplomáticos exigidos por el gobierno colombiano, los restos fueron depositados en una urna nueva de plomo especialmente diseñada por el Dr. Vargas y construida a tal efecto en Bogotá… Finalizada la ceremonia oficial en Santa Marta y puesto la urna de plomo a bordo de la goleta “Constitución”, ésta izó vela el 22 de noviembre de 1842 para recorrer un trayecto de 21 días hasta el puerto de la Guaira.

La goleta iba escoltada por el bergantín “Caracas”, la británico “Albatros” y la francesa “La Circe”… Un extraño incidente casi hace desaparecer los restos del Padre de la Patria en las profundidades del mar, cuando la “Constitución” donde iba la urna de plomo, encalló en la isla Los Roques..! Momentos de angustia se suscitaron ante el peligro del hundimiento, como si se tratara de un accidente planificado para desaparecer al héroe americano… Es un hecho curioso que llama a la reflexión, ya que lo mismo le sucederá a la estatua ecuestre del Libertador ordenada por Guzmán Blanco para su colocación en la Plaza Bolívar de Caracas en 1874, como la primera en su tipo que se erigiría en Venezuela... Inexplicablemente..! también la embarcación encallará en la misma isla de Los Roques y la estatua se hundiría en las profundidades..! como también se había hundido siete años antes, el 25 de septiembre de 1867, el barco que llevaba hacia Bogotá el monumento de mármol realizado por el artista italiano Pietro Tenerani, para contener el “corazón” de Bolívar dejado en Colombia.

Luego de estas investigaciones surge nuevamente la “Dualidad del Cristal” con dos versiones que llenan de más dudas

En Venezuela, el Dr. Vargas fue designado para tratar la osamenta del Libertador en cuanto a su conservación, de lo cual dejó escrito: “los huesos se cubrieron con una cera especial para su conservación, y el esqueleto fue armado con el uso de alambres plomo… finalmente el conjunto fue depositado en la urna de plomo”

En Colombia, el 21 de mayo de 1843, se emitió un Decreto para tributar el “corazón” de Bolívar, que en su artículo 1º señala: “En la Iglesia Catedral Metropolitana de Bogotá, se erigirá un monumento en su honor, y en el cual se depositará la urna que contiene las entrañas del Libertador Simón Bolívar… que como fue señalado, se ordenó un monumento en mármol en Italia llamado “Corazón de Bolívar”, el cual se hundió en las profundidades del mar a la altura de Trinidad.

Ante estas dos explicaciones relativas a los restos de Bolívar caben dos preguntas sin respuestas:

1)      A cuales osamentas se refiere el Dr. Vargas, si como escribió Joaquín Posada Gutiérrez en sus memorias: “sólo contenía tierra, esa tierra, esa tierra o polvo en que todos nos hemos de convertir”… Ante esta interrogante surge otra pregunta:

¿Por qué sólo el Dr. Rafael Caldera, en dos oportunidades y entre un periodo de 30 años, ha sido el único comisionado para abrir la tumba del Libertador que reposa en el Panteón Nacional?

Como se sabe, Caldera como líder de Social Cristianismo, es  genuino representante del Opus Dei, como la corriente fundamentalista más extremista del cristianismo Jesuita, y por consiguiente declarada enemiga de la Revolución Bolivariana, como lo demostró en las dos oportunidades en que fue presidente de Venezuela, cuando prohibió la Cátedra Bolivariana en la Escuela de Suboficiales de las Fuerzas Armadas, cerró las Escuelas Técnicas que se fundamentaban en un Decreto del Libertador, y suspendió la reclamación que sobre el Esequibo ha mantenido Venezuela luego de la muerte de Bolívar.

2)      En Bogotá nunca se erigió el monumento para albergar el “corazón” de Bolívar, el cual fue ordenado por un Decreto Presidencial, y ya nadie habla del “corazón” de Bolívar:

¿ Dónde está el Corazón de Bolívar ? ¿ Por qué nadie lo menciona?... y  la urna de Plomo es un total enigma..!

Es que acaso todas estas interrogantes nos llevan a la triste conclusión, de que estamos ante una confabulación de las dos comisiones: la Venezolana y la Granadina, como los máximos representantes de la oligarquía imperante en su momento, quienes para consolar la ferviente admiración al héroe del pueblo, hicieron de la exhumación un teatro, para tener a quien tributar una mal sana versión patriótica, que como bien dice la "Canción Bolivariana"

"… la alta burguesía va a llevarte flores al Panteón cada aniversario de tu muerte… para asegurarse de que estés bien muerto… bien muerto…"

Y mientras el tiempo pasa entre un airado fetichismo bolivariano, proclamado por hombres y mujeres carentes de corazón revolucionario, la llama de Bolívar que impregna de valor y heroísmo, se intenta apagar con fastuosos discursos, pomposas proclamas llenas de hipocresía bolivariana, y ensordecedores himnos de cánticos patrióticos, para que el pueblo llore en silencio la ausencia y la invocación del más grande de todos los hombres: Simón Bolívar, Libertador, cuyas llamaradas revolucionarias nunca se apagarán, porque está encendida en el corazón de todos los nacidos en esta noble tierra americana.

Por lo momentos, la “Dualidad del Cristal” nos presenta a Bolívar en mil facetas de temas infinitos e inagotables, que nos obligan a seguir explorando, para develar la verdad y encontrar al hombre; que como bien dice Terencio: “Hombre soy y nada humano me es ajeno”

¿Pero podrán decir lo mismo aquellos que crearon su mito, tergiversaron su obra y ocultaron sus cenizas por el temor que inspira el sólo mencionar su nombre?

No..! ante la “Dualidad del Cristal” Bolívar es la magnificencia del hombre y ellos son sólo bestias… No necesitamos sus cenizas, sus huesos embadurnados, ni su corazón embalsamado, para que su presencia se haga sentir con toda la arrogancia para invocar la unión americana, esencia del Ideal de Bolívar, como una energía que siempre estará presente, mientras existan hombres y mujeres que sientan correr por sus venas la sangres de la revolución; como bien nos dijo el Libertador:

 “Las revoluciones populares son contagiosas en grado superlativo… La revolución popular es impredecible y tan indócil como el viento… Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios… El silencio, la apatía y la indiferencia de nuestros conciudadanos por sus verdaderos intereses, no ha podido menos que desesperarme”

PD: Cuenta el militar granadino Posada Gutiérrez, el mismo que exhumó las cenizas del Libertador, que un día, habiéndose ya retirado de la Presidencia, Bolívar paseaba con él por las orillas de un riachuelo en su retiro de Fincha… Bolívar contemplando las aguas le dijo:

"¿Cuánto tiempo tardará esta agua en confundirse con la del inmenso océano, como se confunde el hombre en la podredumbre del sepulcro con la tierra de donde salió?... Una gran parte se evapora y se sutiliza, como la gloria humana, como la fama… mi gloria..! mi gloria...! ¿ Por qué me la arrebatan ? ¿ Por qué me calumnian ?"

Y finaliza diciendo Gutiérrez:

“fue la gloria del hombre, quien se apoya en las memorias de sus triunfos, para atrapar un tiempo que se alejaba como el río”

Por: Jorge Mier Hoffman
tedejo@simon-bolivar.org

 

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