BOLÍVAR Y LA IGLESIA

Primera parte.-

Por: Jorge Mier Hoffman

“Yo soy religioso en mis promesas y mi gloria la fundo en cumplirlas, porque mi ambición se limita a libertar a mi país y ser estimado como hombre de bien por mis coetáneos”

Simón Bolívar

PROLOGO

 

Estoy obligado hacer una reflexión, cosa que no se acostumbra en estos escritos, ya que “BOLÍVAR Y LA IGLESIA” es un artículo sumamente polémico, que necesariamente toca puntos neurálgicos de la fe y la creencia religiosa del lector… Es un escrito que pretende trasladarnos en las difíciles circunstancias que vivió Simón Bolívar, en momentos en que la iglesia no actuaba con bondad y abnegación propia de su religiosidad, sino por el contrario, era un instrumento perverso del imperialismo monárquico que hacía estrago en este continente… Para poder entender la controvertida posición del Clero frente a la figura libertadora de Bolívar, y viceversa, necesariamente debemos trasladarnos en la historia, para desempolvar la “Leyenda Negra del Vaticano”, que para el momento en que se gestaba una revolución independentista en el Nuevo Mundo, la Curia Pontificia actuaba como una organización criminal, cuya inmoralidad y perversión, heredó de la oligarquía de los Borgia, que con toda su maldad, lujuria y corrupción, llegó hasta las entrañas mismas del catolicismo, para contaminar las Sagradas Escrituras, e involucrando al Vaticano  y a su máximo líder, el Papa, como el Sumo Pontífice que dirigía esa organización pseudo-religiosa… En cuanto a los temas religiosos que se tratan en este artículo, debo aclarar que en lo personal, cuando se trata de religión: no pierdo el tiempo descifrando lo indescifrables, no trato de comprender lo incomprensible, ni busco explicar lo inexplicable; prácticamente me declaro a favor del agnosticismo, que sostiene la incapacidad de la mente para interpretar a Dios… Pero tampoco soy protestante ni mucho menos ateo… Estoy más inclinado hacia nuestros aborígenes con su visión simplista de la vida y de los hechos que los rodean, al idolatrar aquellas cosas que le brindaban temor y felicidad… y por lo mismo tengo la convicción de que: “todo lo que está por encima de mí, de mi entender y comprensión, es obra de un Dios creador que está vigente como vigente está la existencia de todo lo que nos rodea, incluyendo la muerte misma como parte de la evolución”; y por lo mismo que admiro la grandiosidad del tiempo y el espacio, como decía Albert Einstein en su Teoría de la Relatividad, me inclino ante los misterios inexpugnables de la vida, la magnificencia de la naturaleza, la majestuosidad del Cosmos, y la grandiosidad de todos y cada uno de los innumerables fenómenos inexplicables que nos rodean, los cuales delego fervientemente en un Dios Omnipotente con toda su magia y sabiduría… Pero también tengo la humildad de no darle un nombre a ese Dios, que para otros quizás se llame Yahvé, Alá o Krishna; como lo fue Kukulcán, Quetzalcóatl o Viracocha para las extintas culturas Sudamericanas… Por lo tanto, este escrito que se presenta en cuatro partes, no está inspirado en autos de religiosidad… Lo aquí escrito es parte de la historia misma y de los hechos narrados por sus protagonistas, y no hago interpretaciones para no caer en la tergiversación de un tema que necesariamente: devela una conspiración encubierta en aires de religiosidad; descarna a unos personajes que la historia ha querido alabar; y desmonta una fantasía que ha sido repetida una y otra vez para cambiar la verdad de una religión, que desde sus inicios, para nada se fundamentó en los sanos preceptos bienaventurados de sus fundadores, sino en la ambición desmedida, sádica y virulenta de sus integrantes, que traicionaron lo que significa el catolicismo, como loables principios filosóficos que el tiempo y sus nuevos protagonistas se encargaron de reivindicar.

LA IGLESIA EN SUS COMIENZOS

 

Todas las referencias históricas que se tienen de Jesús se encuentran en los Evangelios del Nuevo Testamento descrito en la Biblia… En las Sagradas Escrituras se describe a Jesús como el revelador, no sólo de la vida humana, sino también de la realidad divina en sí misma… El misterio del Universo en palabras de Jesús se llama “Padre”, y por eso los cristianos llaman a Jesús “Hijo de Dios”… La crucifixión y resurrección de Jesucristo hicieron de la cruz el principal centro de atención a la fe y devoción cristianas, y el símbolo más importante del amor salvador del Dios Padre Los cristianos nos enseñan que Dios es omnipotente en su dominio sobre todo lo que está en la tierra y en el cielo: Dios es recto a la hora de juzgar lo bueno y lo malo, y se encuentra más allá del tiempo y del espacio; pero sobre todo, los cristianos nos enseñan que “DIOS ES AMOR” e implacable al juzgar los pecados del hombre en la tierra.

 

La Iglesia, término que deriva del griego “ekklesia”, que significa asamblea, y fue introducida en las Sagradas Escrituras para traducir la voz hebrea “qahal”, que designa al pueblo de Dios… Es un componente moderno que se incorporó dentro de las prácticas del catolicismo… Hoy sabemos que la iglesia surgió como una necesidad de la curia para adoctrinar al pueblo, y obtener de sus trabajos, impuestos sustanciales para abarrotar las arcas pontificias y saciar la ambición de sus integrantes… y para lograr esos malvados principios, el Vaticano creaba los “principados”, a cargo de cardenales, cuyos cargos eran ambicionados por las personas más allegad al Sumo Pontífices… Algunos estudiosos cuestionan el hecho de que se pretenda asumir que Jesús intentó fundar una iglesia donde se veneraría a Dios, representado en ostentosas escultura y compartiendo un recinto sagrado con otros santos canonizados por el Papa, ya que la palabraiglesia se menciona sólo dos veces en los Evangelios, y hasta el propio Jesús deploraba la adoración de figuras inanimadas, los ritos, los cánticos y los templos de adoración.

 Y precisamente la IGLESIA es la causa que dividió el cristianismo, en lo que se ha llamado: la iglesia ortodoxa, la iglesia protestante y la iglesia católica; y que motivó las más cruentas batallas por parte del Vaticano para imponer su catolicismo y el reconocimiento del Papa, como único representante de Dios Padre sobre la tierra.

Desde que Pedro murió en Roma, el catolicismo fue creciendo en torno a una estructura burocrática aupada por una monarquía inteligente y sagaz, que supo sacar provecho de la sumisión religiosa de los feligreses que no temían rebelarse al amo del campo, de la tienda o de la fábrica, pero sí mostraba un respeto aterrador por un Dios castigador que, en opinión de la curia, exigía sacrificios y dinero para sostener los privilegios de los señores feudales… y bajo esta extorsión religiosa fueron proliferando los “principados”, los cardenales y las iglesias, en torno a las cuales se desarrollaban los pueblos generadores de tributos para el Vaticano.

 

Mientras el catolicismo monopolizaba la fe religiosa, no por un adoctrinamiento, sino por el temor a la tortura y la muerte que les deparaba a los ateos y a los ortodoxos y protestantes… estos últimos, también cristianos, reclaman que ellos son la verdadera Iglesia, y no reconocen al Papa como representante de Dios en la tierra; razón por la cual, la iglesia vaticana se organizó en un ejército exterminador que sometía a todos los que se oponían a los designios del Papa.

 

LA PARANOIA Y LA RELIGIÓN

 

La religión es un caudal de experiencias individuales que agrupa al colectivo en sus propias creencias… Para el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud: “Los dioses no son más que un reflejo de las aspiraciones humanas, y un mero producto de la imaginación”, concepto que fue rechazado por el Papa Pio XII con la pena de su excomunión… Debemos aclarar, que no obstante la gran cantidad de religiones que existen en el planeta, todas tienen un punto en común, el cual ha sido resumido por la teología dentro de un concepto:

“La fe religiosa se fundamenta en un culto, en un ideal y en una creencia mística propia de cada Ser humano, que no necesariamente está vinculada a la fidelidad que se le debe a la institución que la profesa”

Por consiguiente, la fe religiosa es una energía subliminal que se manifiesta en un sentimiento que expresa una pasión muy particular en cada individuo, mientras que la religión es una organización burocrática que secuestra la fe religiosa y la hace suya, exigiendo conductas de comportamiento irrestricto a la feligresía… La religión manipula el intelecto a través de un adoctrinamiento para condicionar la conciencia religiosa… La religión alimenta la fe sustentada en el miedo y los milagros; y cautiva a los adeptos que le darán vida y sustento a la institución que la promueve; bien sea aupada por una organización seglar, persona o congregación… Así nacen las religiones para dar respuestas al temor de la gente ante los misterios de la vida y la muerte… y para normar la conducta de la sociedad.

 

Esta ha sido la definición conceptual que la teología, como la ciencia que estudia los cultos, ritos y mitos del mundo, le ha dado a la palabra “religión”, y que no obstante de constituir un análisis profundo y modernista de la fe, sabiamente ya había sido interpretado por el Libertador en su mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia:

“La religión es la Ley de la Conciencia. Toda Ley sobre ella la anula, porque imponiendo la necesidad al deber, quita el mérito a la fe, que es la base de la Religión… La Religión gobierna al hombre en la casa, en el gabinete, dentro de sí mismo: solo ella tiene derecho a examinar su conciencia íntima… Los preceptos y dogmas sagrados son inútiles, luminosos y de evidencia metafísica; todos debemos profesarlos, mas este deber es moral mas no político”

Simón Bolívar

La iglesia católica en sus comienzos, pudo haber surgido por una bienaventurada voluntad de sus integrantes, pero al igual que todas las instituciones conformada por hombres, pronta está a ser prisionera del vicio y la ambición; y por lo tanto, ha evolucionado a la par de las aberraciones de la misma sociedad… por lo tanto podemos asegurar, que la Iglesia católica: ha sido guerrera para exportar sus creencias… ha exterminado pueblos para imponer su doctrina… ha atesorado riquezas para monopolizar la fe… ha utilizado la tortura para satisfacer los bajos instintos de sus precursores… ha manipulado la política para defender su credo… y se ha organizado en Centros Financieros para manejar su inmensa fortuna… Por el contrario, el misticismo es permanente, invalorable y forma parte de la creencia, la fe, la conducta y la religiosidad de los hombres sin importar la raza, el credo, ni la nacionalidad: son los hombres y no el dogma quienes manipulan la conciencia del pueblo… son los hombres y no la fe quienes utilizan la Iglesia como un “poder” para lograr prebendas contrarias a los principios religiosos… y son los hombres y no las religiones a quienes la historia se encarga de juzgar.

 

Hecha estas aclaratorias y reflexiones sobre la iglesia y la religión, es oportuno señalar la tergiversación de algunos historiadores:

…al presentar a Simón Bolívar como fiel seguidor de la iglesia católica, de los designios del Vaticano, y ocultar la posición beligerante que siempre mantuvo ante la Curia Pontificia...

Al respecto de esta situación histórica, vale recordar las “pastorales” que circulaban por los pueblos, como aquella que redactó el Monseñor Nicolás Cuervo, gobernador del Arzobispado de Santa Fe de Bogotá, con motivo del triunfo de Bolívar en la célebre batalla de Boyacá que libertó a la Nueva Granada… Pastorales que se repartían en todas las iglesias y se esparcían por las calles neogranadinas:

El 8 de noviembre de 1919; Bolívar escribe a Santander:

“¿..Se acuerda usted de una pastoral goda que yo encontré en la mesa de usted, y se la envié como un modelo al padre Guerra..?  pues que la busque el padre Cuervo, y la copie, ya que no sabe escribir, sin más variaciones que de los nombres y la fecha… Allá nos llaman tiranos, usurpadores, bandidos: sin lisonja…
 

¿..A quiénes mejor van esos nombres..?
 

¿..A Fernando VII y a los españoles no les viene de molde..?
 

Pues, al Cesar lo que es del Cesar.
 

Salimos de una zorra y entramos en un cuervo… Que se vaya pues la zorra al demonio, para que el señor Cuervo no nos muela la paciencia con su carta pastoral… Hablemos claro al padre Cuervo y a todos los otros padres… Es preciso que llamen las cosas por su nombre, que digan altamente: El gobierno de la República es legítimo, es santo porque Dios ha establecido entre los hombres el derecho y el deber de consagrar la propiedad de las cosas, de los bienes, y de las instituciones… Dios no puede aprobar la violación de sus propios principios, de sus leyes fundamentales; por el contrario, Dios ve con horror el crimen de la usurpación, de la tiranía: Dios aprueba la creación de un gobierno cuyo fin es el bien de la humanidad, o cuando no es la obra de la propia comunidad, según su voluntad y no según la fuerza, como es el sacrificador de la víctima, como es la España con respecto a la América.
 

¡.. Qué pastoral..! ¡.. Qué pastoral..! Yo la estudio noche y día para admirar sus hórridas bellezas…”

Para comprender la posición anarquista de la iglesia frente a la revolución de independencia, su actitud cómplice y complaciente a favor del rey de España Fernando VII, y justificar la inflexible posición crítica de Bolívar frente a la Curia Pontificia, necesariamente debemos remontarnos al momento culminante de la invasión, cuando el mítico Cristóbal Colón irrumpe los océanos americanos, como el símbolo del imperialismo, la colonización y la devastación de las fabulosas culturas que habitaban el mal llamado Nuevo Mundo.

 

LA IGLESIA EN EL NUEVO MUNDO

En el ápices del dominio político y religioso del cristianismo en toda Europa, el Vaticano se vanagloriaba de los monumentos y exquisitos mármoles labrados que se edificaban en torno a la Plaza de San Pedro, lugar insigne del cristianismo, por ser el lugar donde fue enterrado uno de los doce apóstoles y fundador del pontificio en Roma… Desde entonces, el catolicismo había ocupado los espacios geográficos, cuyas expansiones territoriales se habían estructurado en “principados”, en función al número de sus habitantes y riquezas agropecuarias, mineras, pesqueras y comerciales, las cuales se transformaban en impuestos confiscatorios pagados en ducados por sus pobladores… Estos llamados “principados” estaban regentados por los cardenales, cuyos representantes no siempre respondían a una vocación religiosa, sino como poseedoras de inmensa fortuna que le permitía comprar el cargo, conciente de sus pecados y en la creencia que ello lo salvaría del juicio final después de la muerte; además del poder absoluto para los pocos que lo ostentaban… Los cardenales actuaban como potentados gobernadores provinciales designados por el Papa, con poder absoluto en todos los campos: eclesiástico, político, civil, militar, policial, legal y económico; en fin, por sobre el Cardenal sólo mediaba la intervención del Papa.

 

Cada principado aportaba miles de ducados al Vaticano, como resultado de un impuesto confiscatorio que debía pagar el campesino, el comerciante, el profesional, el industrial y hasta las prostitutas, a las cuales se les había fijado un porcentaje sobre sus ingresos carnales… La monarquía que había fracasado en su intento de imponer impuestos a sus súbditos, tiene la avidez de aupar los principados, los cuales se constituyeron en un poder económico ante la sumisión del pueblo frente al temor que inspiraba la iglesia, y sin mayores recelos, aportaban buena parte de su trabajo para subvencionar al Cardenal, a la burocracia del principado, a las iglesias, las abadía, la Corte Imperial, y las arcas del Sumo Pontífice… Es por ello que los principados fueron protegidos celosamente por la monarquía; y para controlar las riquezas de cada provincia, los monarcas hacían lo imposible por influir en el Sumo Pontífices en la designación de los Cardenales, quines debían responder a los favores de la Corte.

Pero tal fue la morbosidad en la explotación del hombre supeditado a la autoridad católica, que algunos cardenales disidentes del Vaticano, se agrupaban para nombrar otros Papas que sí les concedían sus favores o actuaban a favor de la Corte Imperial que los protegía…

Así surgieron los antipapas..!

El 20 de septiembre de 1378, un grupo de cardenales se rebeló contra el Papa Urbano VI… para designar a Roberto de Génova como el verdadero Papa, quien adoptó el nombre de Clemente VII… fijando su sede pontificia en la ciudad de Aviñon… Con esta actitud, Francia le declaraba la guerra al Vaticano, al negarle los ducados que atesoraban las Arcas Pontificias, lo que origina una crisis económica en el catolicismo, con dos Papas disputándose la autoridad pontificia y exigencias de impuestos a los principados.

A un siglo del viaje del mítico Colón a tierras americanas, el catolicismo no tenía un Papa, sino varios pontífices disputándose la autoridad Papal

La Bula, como el dictamen que hace el Papa con la anuencia de Dios Todopoderoso, circula en cantidades desproporcionadas, ya que todos los Papas que se hacen llamar el verdadero Sumo Pontífice, emiten sus Bulas: Bulas para excomulgar a otros que se hacen llamar Papa, Bulas para crear principados, Bulas para nombrar nuevos cardenales, Bulas para cobrar impuestos confiscatorios, Bulas para llevar a la hoguera a las brujas… Bulas para autorizar matrimonios en la corte monárquica, Bulas para conceder Pases Celestiales a los pecadores, cuyos documentos certificados se venden al precio exorbitante de hasta 18.000 ducados, según el pecador, y cuyo “Pase” se colocaba junto al cadáver en su ataúd como un salvoconducto divino:


Esta Modalidad de perdón y liberación de los pecados, que no existe en ninguna otra religión, evolucionó en el catolicismo como una potestad del sacerdote, quien está facultado para limpiar el alma de pecados mediante la confesión y la imposición de penitencias; y hasta conceder la extremaunción a los agonizantes sin importar la gravedad de sus pecados

La iglesia católica de entonces era un manojo de intrigas y corruptelas protegidas por el Sumo Pontífice, como el primer instigador de la maldad, el vicio y la morbosidad… talentos impropios de un representantes de Dios, como escribió uno de los excelsos representantes de la Curia Pontificia, el Cardenal Poggio Bracciolini:

“En la Curia romana siempre triunfa el azar, y muy pocas veces hay lugar para el talento o la virtud. Todo se obtiene en ella por las intrigas, para no hablar del dinero, que es el verdadero amo del mundo… Aquí la ciencia y el mérito no sirven para nada. Trabaja un tiempo en desaprender lo que sabes, y en aprender los vicios que ignoras, si quieres hacerte apreciar por el Papa”

Los inquisidores designados por el Papa, fortalecían el poder de la iglesia aniquilando a los científicos, escritores, y toda persona que amenazara los designios del catolicismo, los cuales eran sentenciados como enemigos de la iglesia y llevados a las hogueras… y en este ambiente de inmoralidad, incongruencia religiosa y corrupción que imperaba en el Vaticano, bajo la protección papal, nefastos personajes se hicieron de privilegios católicos, comprando cargos y sobornando a la iglesia… Es así como el 12 de julio de 1444, a tan sólo 48 años de la invasión americana por mítico Colón, Alfonso Borgia es coronado con el título Cardenal de los Cuatro Santos, vistiendo su extravagante traje púrpura, y llevando un tocado con el birrete rojo con una mitra de damasco bordado de perlas… A partir de ese momento una sombra oscureció aún más los excelsos principios de la cristiandad: La iglesia católica se convirtió en una nefasta organización criminal de exterminio y corrupción, que reinará durante los años que siguieron a la invasión del Nuevo Mundo… Con los Borgia y todo lo que ellos representaban, el catolicismo se apartó totalmente de sus fieles preceptos de santidad y religiosidad, para convertirse en una organización económica y criminal… como bien escribió Maquiavelo:

“Los Borgia… apenas pronunciado, este nombre hace brotar, rutilante y feroz, un mundo de lujo y orgías, de amor y muerte, en el cual reinan supremos el puñal y el veneno… Resuenan como un toque de clarines: Alfonso, Rodrigo, Cesar y Lucrecia Borgia, vestidos de seda y oro… Con ellos, el incesto y el asesinato manchan al Vaticano, y las fuerzas del mal arrastran al Jefe de la Iglesia de Dios al fondo del abismo del infierno”

Los Borgia constituían un nefasto clan familiar, donde la ambición de sus integrantes no tenía límites, hasta llevarlos a asesinar a sus propios parientes; tal fue el caso de Cesar Borgia, quien ordenó el asesinato de su propio hermano Juan, duque de Benevento y de Gandía, en su codicia de obtener la capitanía de “Las Cruzadas”, como se conocían los ejércitos pontificios.

 

La fama de los Borgia también se vinculaba con las célebres bacanales que ofrecían en su lujoso palacio fortificado, a los que clérigos y aristócratas asistían asiduamente, donde el vino, la comida y el sexo se mezclaban en un éxtasis de lujuria y perversión, como una droga alucinógena que cautivaba a los comensales, quienes quedaban cautivados por esas orgías libidinosas que se daban en el suntuoso castillo en Italia, a mitad del camino entre el puente de Sant´ Angelo y el Campo dei Fiori… Además… la fama de los Borgia inspiraba un miedo aterrador en un contexto de maleficio y religiosidad macabra que les llegaba a todos sus enemigos.

 

¿..Cuál era el secreto de los Borgia..?

 

Un eficaz y efectivo veneno, incoloro e inodoro, que se obtenía de unos pequeños escarabajos:

 

“Los insectos eran procesados bajo una fórmula secreta, para obtener un polvo blanco, el cual tenía la cualidad de constituir un potente y efectivo afrodisíaco, que vanagloriaba a los comensales que asiduamente eran invitados a las bacanales de los Borgia, pero que suministrados en cantidades mayores, causaba graves lesiones internas capaces de producir una muerte inminente, cuando deformaba el cuerpo hasta convertirlo en un monstruo”

 

El éxtasis que producían las bacanales de los Borgia, fueron el principal aliado, para que el Cardenal Alfonso Borgia eliminara a sus enemigos y cardenales no leales a su voluntad, hasta hacerse coronar como Papa Calixto III el 8 de abril de 1455, con el voto de sus leales cardenales… En su discurso de orden, el Papa Borgia, desde las escalinatas de la Basílica de San Pedro, anuncia al mundo:

“Yo, Calixto III, Papa, prometo y juro, aunque para ello tuviese que derramar mi sangre, hacer en la medida de mis fuerzas y con la ayuda de mis venerables hermanos, todo lo que resulte posible para reconquistar Constantinopla, que ha sido tomada y destruida por el enemigo del Salvador crucificado, por el hijo del diablo, Mahoma, príncipe de los turcos… y exterminar en Oriente a la secta diabólica del infame pérfido Mahoma”

Con estas palabras el Papa Borgia, Calixto III, señalaba el camino de la guerra, el exterminio y la devastación, en lo que se convertirá su principado católico a través del ejército de “Las Cruzadas”.

El nuevo Papa con esa visión guerrera que le inspirará sus próximas acciones, protege las 44 hectáreas del conjunto arquitectónico del Vaticano, con una maciza muralla y torres coronadas de almenas, para convertir la Santa Sede en un castillo inexpugnable custodiado por un poderosos ejército, y cobrando más y más impuestos para edificar nuevos monumentos ricamente adornados con exquisitas obras de arte… Y mientras la ciudad pontificia se transforma y crece en edificios arquitectónicos bellamente adornados, nombra más y más cardenales para controlar las economías de los nuevos principados que surgen en todas partes… Con el Papa Borgia, el papado había cerrado los ojos a la inmoralidad que reinaba en los principados, y hasta los excelsos valores cristianos son dejados a un lado, cegados por el brillo del oro que ambicionaba el clan Borgia… Un hecho relevante de esta afirmación, fue el sorprendente hallazgo arqueológico ocurrido en junio de 1458 en el Vaticano:

 

Bajo las losas de mármol del piso de la iglesia Santa Petronila, adjunta a la Basílica de San Pedro, lugares insignes del catolicismo, se halló nada más y nada menos que el ataúd del emperador Constantino..! el protagonista más importantes para el cristianismo después de San Pedro, el apóstol de Jesucristo…              

 

¿… Quién era este personaje..?

Este emperador romano se convirtió al cristianismo, y gracias a su fe, con su Edicto de Milán del año 313, el cristianismo sobrevivió a la persecución y la exterminación, que por décadas, fueron sometidos los cristianos en el Circo Romano, cuando sus cuerpos eran arrojados a las fieras asesinas, para el disfrute y regocijo de miles de espectadores... Constantino concedió la libertad de culto a los cristianos, fomentó la construcción de iglesias cristianas con recursos del imperio, a la cual también les entregó tierras, dinero y obras de arte… Gracias a Constantino sobrevivió el catolicismo y nació el Vaticano

LO INSÓLITO..! este descubrimiento que debería llenar de orgullo a la Curia Pontificia, por tratarse del personaje más importante para el catolicismo después de San Pedro, que reivindicaba las escrituras bíblica, y que obligaba al Papa a santificar y venerar su imagen como un santo más de la pastoral católica, para nada llegó al corazón del Papa Borgia, quien de inmediato ordenó fundir todo el oro y toda la plata que cubría el fastuoso sarcófago de Constantino, para obtener el dinero necesario en su guerra contra los turcos… Y ante la mirada desconcertante de los arqueólogos y eruditos que examinaban el magnífico descubrimiento, el cuerpo de Constantino, envuelto en mortajas, fue tirado a los escombros, donde se encontraba la fe religiosa de quienes tenían la responsabilidad de conducir los destinos de la iglesia de Cristo.

Esa era la iglesia católica que reinaba en Europa, a tan sólo 34 años del mítico viaje de Cristóbal Colón y la fantástica historia del “Descubrimiento de América”.

Era una iglesia corrupta, inmoral, vanidosa, ambiciosa y de espalda a los preceptos de su propia religiosidad

El 31 de mayo de 1456, día de Santa Petronila, el Papa Calixto III conduce la flota pontificia de 25 naves de guerra construidas en los astilleros romanos, equipadas con 300 cañones, 1500 soldados, un imponente arsenal bélico, y un cuerpo expedicionario de más de 4000 hombres, que se dirigen a las islas griegas para expulsar a las guarniciones turcas protectoras del cristianismo ortodoxo… y mientras el ejército pontificio aniquila a la indefensa población isleña, el Papa elevaba al cielo su oración de victoria:

“Sólo los cobardes temen al peligro… La palma de la gloria sólo se recoge en los campos de batalla”

Y con esa visión imperialista, avasallante y criminal, el Vaticano acrecentaba sus riquezas, los cardenales se hacían más y más ricos, y el Papa Borgia se extasiaba en una lujuria de poder, sexo y violencia,  como las tres cualidades que tuvo la política de su reinado.

 

Durante el pontificio de Calixto III, millones y millones de ducados reportaban los “principados” a las Arcas del Vaticano, bajo la jurisdicción de los cardenales nombrados por el Papa Borgia, en una política de nepotismo que favorecía a su más íntimo entorno familiar, lo que le permitía asegurar el control de las finanzas… y para eliminar a los enemigos, el Papa invitaba a los cardenales a sus fastuosos bacanales, donde el polvo blanco de los escarabajos se vertía en el vino que degustaban los comensales… Así fue eliminado el Cardenal Gian Antonio Orsini; y el 19 de agosto de 1457, el sobrino del Papa, Pedro Luis Borgia, viste la indumentaria cardenalicia… y más tarde será Cardenal su otro sobrino, Rodrigo Borgia, quien se convertirá en el peor y más maléfico de todos los prelados que pasaron por el Vaticano, cuando sea nombrado Papa Alejandro VI.

 

El Papa Calixto III enferma misteriosamente..! cuando estaba acompañado de su sobrino, el Cardenal Rodrigo Borgia, y luego de una penosa agonía, muere el 6 de agosto de 1457… De su muerte, la sospecha del envenenamiento se escucha por los pasillos del Vaticano… El 16 de agosto, dieciocho cardenales entran en conclave para elegir al nuevo sucesor propuesto por Rodrigo Borgia, el Cardenal Eneas Silvio Piccolomini, quien se hará llamar Papa Pío II… cuyas aventuras amorosas y como autor de escandalosas piezas eróticas, le habían hecho ganar el aprecio y admiración del clan Borgia, y por consiguiente, reunía todas las cualidades para ser el nuevo Papa.

 

El 14 de enero de 1460, el Papa Pio II organiza la mayor de las cruzadas contra los turcos: 

En su Bula decreta impuestos confiscatorios para subvencionar la Guerra de la Cristiandad

Pio II, luego de obtener su victoria que duró casi cuatro años, muere el 15 de agosto de 1464, en misteriosas circunstancias y fuertes dolores estomacales, que nuevamente hace sospechar la presencia del veneno de los Borgia… Le sucede otro amigo de Rodrigo Borgia, el Cardenal Pietro Barbo, quien se convierte en el Papa Pablo II.

 

Rodrigo Borgia es complacido como un príncipe, habitando el fastuoso palacio pontificio, viviendo a sus anchas de los favores del Papa veneciano, rodeado de cortesanos y de amantes de ambos sexos… Siete años después, el 26 de julio de 1471, Pablo II muere de un ataque de apoplejía. 

Nuevamente la habilidad de Rodrigo Borgia se impone en la curia cardenalicia, para que su amigo, el Cardenal Francesco Della Rovere, se convierta en el Papa Sixto IV, como el personaje más oscuro que hasta ese momento había pasado por el Vaticano, y cuya maldad hacía honor al Clan de los Borgia… En su nepotismo, nombra a sus dos sobrinos, Pietro Riari y Giuliano Della Rovere, como cardenales cuando tenían apenas veinticinco y veintiocho años de edad.

El Papa Sixto IV se extasiaba en los bacanales pseudo masoquistas de bellas jóvenes torturadas, que en un ambiente de ira, dolor y sangre derramada, ponía al descubierto el sadismo que caracterizó la personalidad depravada de este personaje, que compartía sus experiencias de éxtasis y lujuria con su inseparable amigo, el Cardenal Rodrigo Borgia… Fueron dantescos espectáculos que acostumbraba dar el Papa, quien junto a sus cardenales, y en nombre de Dios, se extasiaban con los actos de tortura que, a través de los inquisidores, se hacían a las mujeres capturadas y acusadas de herejes.

 

La Curia Pontificia además deshonraba las palabras de Jesucristo cuando dijo a sus discípulos: “Es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios”… En su fanatismo por el lujo, las artes, los tesoros y las riquezas, Sixto IV le declaraba la guerra a todos los pueblos que denigraran del Vaticano, tomando sus riquezas para atesorar sus fastuosos palacios; y como amante del arte, gastaba las finanzas en adornar los edificios del Vaticano, como la Capilla que en su nombre, “Sextina”, fue pintada por Sandro Botticelli y más tarde por Miguel Ángel… Su gusto exquisito y refinado lo compartía con uno de su amantes, Pietro Diario, cuya relación homosexual denigraba aún más de la religiosidad del Vaticano… en fin, la cristiandad estaba inmersa en la depravación y la inmoralidad que amparaba la iglesia de Sixto IV, mientras el cardenal Rodrigo Borgia disfrutaba del lujo y las riquezas que le proporcionaba el Papa; al respecto de este nefasto personaje escribió el Cardenal Jacobo Volterra:

 

“El Cardenal Rodrigo Borgia posee un palacio… Posee enormes rentas provenientes de numerosos beneficios eclesiásticos, de un gran número de abadías en Italia y España… Posee una gran cantidad de platería, perlas, tapices y ornamentos de iglesia bordados de oro y seda… No hablo de las innumerables joyas que adornan su lecho, ni de sus caballos, ni de todos los objetos de oro, plata y seda que posee, ni de su guardarropa, tan rico como preciosos, ni de las masas de oro acumuladas en su tesoro personal”

 

Años de lujo y riquezas vivirá el Cardenal Rodrigo Borgia, pecando del celibato que le imponía la disciplina católica… Sus aventuras sexuales le habían hecho ganar la fama de pervertido, mientras una de sus amantes, Vannoza Catanei, le dará tres hijos ilegítimos, dos de los cuales harán honor a la maldad que siempre caracterizó a la generación de los Borgia; ellos fueron: Cesar, que nació en 1475 y Lucrecia en 1476… y para legitimar la condición social de su amante, ante el celibato y votos de castidad impuesto por el catolicismo, Rodrigo elige a Giorgio de Croce para formalizar un matrimonio que le permita mantener a su amante y criar a sus hijos bastardos. 

En ese mundo de morbosidad y truculencia religiosa oculta bajo un velo de religiosidad, aparece en el escenario Tomás de Torquemada, confesor de la reina Isabel de Castilla por designación del Papa Sixto IV… Este funesto confesor, junto con el Cardenal Rodrigo Borgia, planifican la unificación del reino de Castilla con el reino de Aragón, para favorecer la penetración del catolicismo que competía en desventaja con la religión musulmana arraigada en España… Es así como por intervención del Vaticano, se consuma el matrimonio de Isabel de Castilla y de Fernando de Aragón, que la historia conocerá como los “Reyes Católicos”… y héroes del mal llamado “Descubrimiento de América”.

Lograda la unión tan anhelada por el Vaticano, el próximo paso fue la expulsión de los musulmanes de España y la aniquilación de las tendencias religiosas anticatólicas; para lo cual, a partir de 1478, el Papa autorizó que los Tribunales de Inquisición, que habían sido tan efectivo aniquilando judíos, fuesen llevados a España, colocando a la cabeza de estos tribunales de exterminio humano al confesor de la reina Isabel, el Fraile Torquemada, con especial énfasis en torturar y asesinar mujeres, en la antipatía del Papa contra el sexo femenino, y bajo la excusa de acusarlas de brujas herejes y esposas de Satanás.

Los siguientes años serán claves para derrotar a los moros, exterminar a los judíos, y todo aquel denunciado por Torquemada como anticatólico… La tortura, la esclavitud y el asesinato se convirtió en el paradigma de la Corte de los Reyes Católicos, contando con la aprobación de la máxima autoridad de Dios en la Tierra: el Papa Fue una época donde la muerte y la esclavitud no constituían un pecado, y donde la iglesia obtenía jugosas ganancias por la venta de indultos.

Sixto IV muere en extrañas circunstancia el 12 de agosto de 1484, a tan sólo ocho años del mal llamado “Descubrimiento de América”… Le sucede en el trono papal el Cardenal Giovanni Battista Cibo, con 52 años de edad, y que se hará llamar Papa Inocencio VIII.

Con el apoyo económico del Vaticano, el 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos logran expulsar a los musulmanes, logrando la unificación territorial y religiosa de España… Una celebración que fue compartida por el nuevo Papa Inocente VIII, quien heredó no sólo el trono de Sixto IV, sino toda la depravación, corrupción e inmoralidad que reinaba en la iglesia vaticana… pero además, el Papa Inocente VIII estaba loco, y en su demencia tuvo la demencia de nombrar Cardenal a su nieto de tan sólo12 años de edad.

 

Nuevamente la sombra del envenenamiento recae en el Vaticano, cuando seis meses después, se anuncia la muerte del Papa Inocente VIII, el 2 de julio de 1492… Las sospechas recen en el Cardenal Rodrigo Borgia, quien se manifestaba abiertamente por codiciar la corona que le acreditaba el cargo de Vicario de Cristo… Ningún otro cardenal se atrevería a optar al cargo papal ante el temor de ser asesinado… Y en un cónclave de magia, miedo y corrupción, el 6 de agosto de 1492, a tan sólo dos meses del mal llamado “Descubrimiento de América”, se reúne el coro cardenalicio para debatir la sucesión papal.


Al medio día de la nominación ocurre un fenómeno celestial, cuando la multitud aglomerada en la plaza de San Pedro, dirigen su mirada al cielo y observan tres soles, por efecto de una refracción solar que ilumina el ambiente en tonos naranjas y rojo sangre, como si el cielo vaticinara el destino fatal que le deparaba a un continente y a millones de sus habitantes

El fenómeno astronómico será interpretado por la Curia Pontificia como una señal que iluminó los tres poderes del Vaticano: material, espiritual y celestial… mientras que los historiadores que defienden la tesis del “Descubrimiento de América”, lo relacionaron como un anuncio divino que guió a las tres carabelas de Colón: la Pinta, la Niña y la Santa María, que conformarán el mítico viaje para descubrir el Nuevo Mundo que ocurrirá un mes después… Y en esa aura celestial que teñía el cielo de sangre, la penumbra de la noche tendía un velo de oscuridad sobre lo que le deparaba a la santidad católica… se abren las ventanas del cónclave para anunciar el nombre de Rodrigo Borgia como en nuevo Papa bautizado como Alejandro VI… Es el segundo Papa de la familia Borgia… Alejandro VI es coronado en la escalinata de la Basílica de San Pedro, en presencia de los embajadores plenipotenciarios de Italia, y del séquito de cardenales que gobernaban los principados papales… Luego el nuevo Papa es sometido a la “Prueba Intuida”, que consistía en sentar al Papa en una silla especial que, en su base, tenía un orificio que dejaba colgar los testículos, al momento en que uno de los cardenales introducía la mano para anunciar jubiloso: Tenemos Papa..! si percibía la presencia del escroto… Una prueba que surgió luego que una mujer, la Papisa Juana, engaño a la curia pontificia al coronarse Papa:

“La Papisa Juana fue una mujer que ocupó el trono papal. Su  pontificado tuvo lugar entre los siglos IX y XI. Nacida en Inglaterra, se enamoró de un monje benedictino con el que huyó a Atenas disfrazada de hombre… Tras la muerte de su amante ingresó en el sacerdocio, se convirtió en Cardenal y fue elegida Papa como Juan VIII... En el 857, durante una procesión papal, dio a luz un niño, con lo que se descubrió que era una mujer... La papisa y su hijo murieron después del parto; y se asegura que ambos fueron asesinados para no deshonrar el trono papal”

FIN
 "Primera Parte"

Bolívar y la Iglesia
 Primera Parte
 Segunda Parte
 Tercera Parte
 Cuarta Parte

Por: Jorge Mier Hoffman

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© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004