BOLÍVAR Y LA IGLESIA

Tercera parte.-

Por: Jorge Mier Hoffman

“El obispo de Popayán me ha dado más que hacer que usted a Boves. No hay quien se atreva levantar la excomunión que éste impuso dejando aquella diócesis. Yo he tocado todos los medios prudentes, pero nuestros doctores y eclesiásticos le tienen más miedo al Vaticano que a Morillo… El tal obispo me ha escrito treinta mil desvergüenzas”

Carta de Santander a Simón Bolívar

LA IGLESIA INQUISIDORA DE LA CIENCIA

 

Desde la más remota antigüedad, uno de los aspectos más destacados de la naturaleza humana ha sido la pasión por lo desconocido, y todos los misterios que nos rodean… A lo largo de la historia se reconocen dos grandes aspectos vinculados al mundo de lo oculto: la astrología y la alquimia… Cuando no existían las religiones, sin excepción, todo giraba en torno a estos dos conceptos… Por astrología se definía una técnica sumamente compleja, para interpretar los signos y mensajes revelados por los astros y las estrellas, como sucesos astronómicos predecibles y que podían develar el futuro… La alquimia era un conjunto particular de sofisticados métodos para manipular los elementos de la naturaleza, con el objeto de curar al enfermo, lograr la vida eterna, o convertir el hierro en oro… Lo único que tenían estas ciencias en común con la religión, es que ambas especialidades se englobaban dentro del campo místico de la magia, para ofrecer al practicante un control sobre poderes superiores al común de los hombres y mujeres… Pero a diferencia de la religión, la magia de la astrología y la magia de la alquimia, sí daban respuestas concretas a las expectativas del colectivo, quienes encontraban en estas prácticas una mejor calidad de vida… Con el tiempo la magia de las ciencias evolucionó hacia lo tangible, lo predecible y perceptible: la astrología se convirtió en una ciencia compleja relacionada con las físicas y las matemáticas, la alquimia evolucionó hacia la química, la farmacología y la medicina, mientras que la religión se quedó en el pasado invocando la magia y lo invisible… es por esta razón, y no otra, que la Curia Pontificia le declaró la guerra a las ciencias, cuando éstas comenzaron a ganar  el terreno donde antes la religión era quien gobernaba la fe del hombre… Las ciencias captaban adeptos a través del amor y el agradecimiento, mientras que la religión lo hacía por el temor y el padecimiento… La ciencia se convirtió en los laboratorios, mientras la religión se convirtió en un ejército devastador… y a pesar de los siglos transcurridos, aún la religión ve con reticencia y desprecio muchos de los adelantos científicos; dentro de los que podemos destacar: la clonación, los anticonceptivos, y la genética… porque estos aspectos científicos tiene que ver con la generación de vida, aspecto que fue secuestrados por la religión cuando dice: “Dios y sólo Dios da la vida

 

AÑO DE 1783

Para el momento en que nació el futuro Libertador, Venezuela estaba sometida al imperio inexorable de la iglesia católica y a los designios del Vaticano, donde los templos, conventos y seminarios e iglesias, se construían preferentemente a los hospitales, escuelas públicas y teatros que carecía la capital de la Provincia, y de esta forma los jesuitas reclutaban los misioneros que demandaba la colonia en todo el continente… Se puede afirmar que Caracas, en su arquitectura, era una de las ciudades más atrasadas del continente en contraste a México, Bogotá, Lima, Cuzco, Buenos Aires, donde la edificación era exuberante, majestuosa y de una calidad comparable a las capitales europeas… Caracas era prácticamente un valle campestre… Sobre Caracas, su ciudad natal, decía Bolívar:

“Si en los valles de Caracas no se hallaran frailes truhanes, tigres y funcionarios de una administración rapaz, aquello parecería un rincón del Paraíso Terrenal”

La sociedad caraqueña estaba inmersa en una religiosidad exacerbada, impuesta desde el Vaticano bajo el siguiente principio papal:

“Los frailes son los aliados inseparables de la oligarquía y voceros de la monarquía en el Nuevo Mundo, porque sobre la fe católica reposa la fuerza mística del rey por la gracia de Dios, de suerte que los privilegios del poder y del dinero, estaban seguros bajo la guardia del Vaticano, como fiel defensor de la monarquía europea”

Con este adoctrinamiento se manipulaba la conciencia colectiva de los feligreses que debían asistir diariamente a las tres misas, y luego se repetía desde el púlpito a la clase proletaria que entraba a las homilías, luego que la aristocracia dejaba el recinto de la catedral, ya que existía una celosa discriminación social que no permitía que los mantuanos y blancos peninsulares, respirasen el mismo aire que exhalaban pobres y mestizos… Tal era la segregación racista apoyada por la iglesia, que sólo a las mujeres mantuanas podían cubrir sus rostros con un velo de tejido negro, mientras que a los indígenas, negros y mulatos se les prohibía pisar el recinto católico.

Los clérigos eran los depositarios de la cultura y el conocimiento, a través de la Compañía de Jesús que fue instaurada por los jesuitas en América… Era una época donde el tema científico estaba vetado en las escuelas, y se prohibía expresamente divulgar la tesis que se debatía en Europa: “La Tierra gira alrededor del Sol”… La iglesia basaba su poder en la ignorancia de un pueblo que, durante 300 años, seguía las enseñanzas católicas y el temor que inspiraban los Tribunales de Inquisición… Los libros estaban prohibidos bajo penas de traición para los contrabandistas que intentaban desembarcarlos desde Europa; los pobres no debían leer, y los hijos de ricos eran adoctrinados por los curas, quienes se convertían en celosos vigilantes de las inclinaciones intelectuales de sus pupilos… Este era el caso del joven Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, perteneciente a la familia más católica de Caracas: la que financiaba el lujo y el confort que desplegaba el Nuncio Apostólico, la que colaboraba en todos los actos litúrgicos de la capital, la que asistía a todos los actos religiosos por invitación especial que les hacía la curia capitalina, la que vivía justo al lado del Convento de San Jacinto,  y la que ostentaba el símbolo de la “Santísima Trinidad” en el Panteón familiar en la Catedral de Caracas, como lo más sagrado del catolicismo… en fin, los “Bolívar y Palacios”  eran fervoroso católicos, con una larga lista de curas y monjas en la tradición familiar, desde que el primer Bolívar nacido en América, Simón Bolívar “El Mozo”, se asimiló al sacerdocio luego que murió su esposa… y más tarde, Juan Bolívar y Villegas, abuelo del futuro Libertador, que en los últimos años de su vida, volcó su atención al fervor religioso como insigne creyente católico:

Juan Bolívar y Villegas, conciente del antagonismo de ser un potentado y ferviente católico, se inmoló, no en vida sino en la muerte..! al dar un ejemplo de valentía, humildad y abnegación a su fe cristiana: ordenó su testamento para que se le enterrase justo a la entrada del Convento de la Concepción, para que en ese sitio de paso obligado de miles de católicos, los visitantes pisaran las cenizas del pecador y su alma nunca pudiera descansar en paz..! Su voluntad fue cumplida religiosamente… y allí quedaron su alma a perpetuidad, bajo los pies de las generaciones, y en el olvido y en la gloria de su voluntaria humillación católica, como un ejemplo de lo que significa el temperamento tenaz, infranqueable y religioso de los “Bolívar”.

Cuando Simón tenía 10 años, ya huérfano de padre y madre, un capuchino le enseño los primeros rudimentos de las matemáticas; otro la botánica, pero lo principal en su educación era asistir todos los días a misa, besarle la mano al obispo, rezar por la salud de lo reyes de España, desearle vida eterna al Papa, a los cardenales, a los obispos, y preservarse de las peligrosas ideas modernas que infestaban el ambiente capitalino: políticos revolucionarios, filósofos progresistas, nuevos descubrimientos y teorías científicasEl Precursor, Francisco de Miranda, en marzo de 1790, en un plan presentado al primer ministro inglés, William Pitt, alertaba sobre el enfermizo adoctrinamiento del catolicismo que imperaba en el Nuevo Mundo, de espalda a la realidad cultural, científica y tecnológica de los pueblos de Europa… Decía Miranda:

“Denuncio la perniciosa censura de la Inquisición Pontificia que prohíbe a los hispanoamericanos leer libros útiles o instructivos”

El escritor Jorge Zalamea, nos describe cual era la visión sesgada del conocimiento que imperaba en las colonias españolas del Nuevo Mundo:

“Sabido es que uno de los más atentos cuidados de la política española en su América, fue el monopolio de la instrucción. Un peregrino concepto hacía suponer a los gobernantes, que un pueblo ignorante, supersticioso y atemorizado por los castigos temporales y eternos, era de más fácil gobierno que una sociedad capaz de libre e ilustrado juicio. Partiendo de esta idea, los reyes delegaron en el clero el cuidado de educar a las juventudes india y criolla, seguros de que sus ministros, sabían mantener a los pueblos de América en esa dichosa inocencia del entendimiento que ellos reputaban, indispensable para los intereses terrenales de la corona y salvación eterna de las almas americanas. Basta decir a este respecto, que sólo en México y Lima se permitía la enseñanza del derecho de gentes, matemáticas y ciencia náutica; que la instrucción popular se reducía al aprendizaje de memoria de unas cuantas oraciones y cánticos, que indios y negros recitaban sin recibir explicaciones sobre su significado; que la introducción de libros que no hubiesen sido revisados y aprobados por el Consejo de Inquisidores, estaba rigurosamente prohibida, y que en cuanto a lo que en el resto del mundo sucedía, se vivía en una incomparable ignorancia"

AÑO DE 1804

Bolívar se encuentra por segunda vez en Europa… Luego de superar  el dolor y el infortunio por la muerte de su esposa, que lo llevó a dilapidar una inmensa fortuna y hasta pensar en el suicidio, la lectura apaciguaba su desventura... A partir de ese momento ya no frecuenta los salones de diversión… ahora se le encuentra en los museos y bibliotecas de París, investigando, haciendo anotaciones y compartiendo con ilustres personalidades del mundo literario, los temas escritos por: Fray Bartolomé de las Casas, Plutarco, Montesquieu, Voltaire, Rousseau; pero sobre todo, los terribles relatos de Maquiavelo sobre la maldición de los Borgia: Cesar, Lucrecia, y la perversidad de los dos máximo representantes de la curia pontificia: Alfonso Borgia y Rodrigo Borgia, llamados Papa Calixto III y Papa Alejandro VI… Eran libros prohibidos, pero que circulaban en Francia, gracias al período de ilustración que impuso Napoleón Bonaparte, que no sólo encendió la luz del conocimiento, sino que favoreció el surgimiento de movimientos independentistas en América, cuando expandió su política antimonárquica en Europa.

 

En Bolívar había madurado una personalidad revolucionaria en contra del imperialismo monárquico; un sentimiento de justicia por vengar el genocidio cometido contra sus hermanos; y una personalidad crítica al adoctrinamiento católico impuesto por desde el Vaticano, el cual se reseñaba con lujo de detalles en muchas de las obras Nicolás Maquiavelo que leía ávidamente Bolívar: La Mandrágora, El Príncipe y las Historias Florentina.

 

De visita en Roma, el joven venezolano se dirige al Vaticano, en su innata curiosidad de conocer al Papa Pio VII: el gran inquisidor con sus Tribunales que castigaba las ideas modernistas; el protector de los jesuitas que esclavizaron al Nuevo Mundo a través de la Compañía de Jesús; el rector de la educación sesgada que se impartía en América; el gran instigador que excomulgaba las ideas revolucionarias; pero además, al sumiso Pontífice que, no obstante su poder omnipotente, sucumbió ante la arrogancia de Napoleón, cuando en la Catedral francesa de Notre Dame, el 18 de mayo de 1804, el Gran Corso le arrancó la corona de su mano pontificia, y en un claro gesto de prepotencia hacia el Papa, la iglesia y todo lo que representa el Vaticano y el catolicismo, Bonaparte se coronó frente a la multitud congregada, entre las cuales de encontraba el joven Simón Bolívar.

Bolívar estaba perplejo ante la fastuosa arquitectura que se le presentaba ante sus ojos: Un conjunto arquitectónico encerrado en una gran muralla custodiada por un ejército pontificio de vestimenta multicolor… El Vaticano era lo más moderno, lo más fabuloso, lo más atesorado en arte y riquezas de Europa… Nada podía competir en grandiosidad y riquezas… El Vaticano es el corazón económico y religioso del catolicismo… y era además el Centro Financiero del Comercio del Nuevo Mundo, a través de la Compañía e Jesús creada por Ignacio de Loyola en 1534, y manejada por los jesuitas en los siguientes 250 años.
El Vaticano en su magnificencia es un santuario lúgubre colmado de pasillos y recovecos… es un lugar inmenso, histórico y glorioso rodeado de mármoles labrados, oro esculpido, piedras preciosas, exquisitas telas y las más finas maderas talladas por los artistas más afamados del renacimiento, donde estaban representadas todas las culturas desde Egipto hasta América; y donde el lujo y el arte compiten en riquezas, majestuosidad, elegancia y arrogancia infinita, en un ambiente de paz, espiritualidad y reverencia obligada al Sumo Pontífice Romano, como norma diplomática que debían cumplir rigurosamente todos los visitantes a la Santa Sede… y donde se respira el poder omnipotente de la iglesia católica, que hacía recordar aquellos días en que caminaba por esos mismos pasillos el Papa Borgia, Alejandro VI y su séquito de cardenales.

A las puertas del inmenso Palacio de San Pedro, oficiales vestidos a la usanza de las “cruzadas”, custodian el recinto papal para resguardar la integridad del Sumo Pontífice… El venezolano va acompañado del embajador de España ante la Santa Sede, Don Antonio Vargas Laguna… Bolívar debió recordar aquella fatídica fecha para América, cuando el 3 de mayo de 1493, el  Papa Borgia, Alejandro VI, le concedió a los Reyes Católicos el derecho a gobernar los territorios descubiertos por los conquistadores:

“Mediante un Contrato de Capitulación, el jefe de la expedición adquiría el derecho de explotarlas sin ninguna limitación, autorizado a su vez a reclutar presidiarios con salvoconducto si se enrolaban en las expediciones descubridoras; es por ello que el fanatismo, crueldad, arrogancia, intolerancia, avaricia, el sadismo y la ignorancia, llegó a estas nobles tierras americanas”

También debió recordar la “Leyenda Negra” del Vaticano, cuando  Alfonso, Rodrigo, Cesar, Lucrecia, y los demás integrantes de la familia Borgia, controlaban los designios de la iglesia católica, cuyos episodios fueron narrados por Maquiavelo… Al tiempo que se detiene ante la imagen santa de “San Francisco de Borgia”, nieto de uno de los cuatro hijos del Papa Borgia… y lo insólito: este personaje fue santificado por el Vaticano, por ser el Director Principal de los Jesuitas, cuando fue designado en 1554 por el fundador de la Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola… Francisco Borgia se destacó manejando los Tribunales de Inquisición en España, y luego organizando las misiones jesuitas que llegaron a América para instaurar la tortura como medio de persuasión religiosa… Y a pesar de toda la mórbida historia de maldad, inmoralidad, lujuria y depravación que representaron los Borgia y la Compañía de Jesús para la moral, para la religiosidad, para el Vaticano y para el Nuevo Mundo, con toda seguridad, Bolívar debió quedar impactado ante la sumisión de la feligresía que rezaba al pie del altar del santo Borgia, su salmo que se celebra cada 10 de octubre… Esta es la oración Borgia:

“Señor: que como tu amigo Francisco de Borjia sepamos dominar el cuerpo y el orgullo  y dedicarnos con todas nuestras fuerzas y cualidades a obtener que las gentes te amen más y te sirvan mejor… Amén.

Luego de una larga espera, la comitiva es recibida por su excelencia el Papa Pio VII…  De lo ocurrido en ese recinto pontificio se han escrito varias versiones… Así lo narró el Padre Pedro Leturia:

“El Embajador, cuya Carrera Diplomática estaba comenzando, recibió de los Palacios, amigos de él en Madrid y parientes de Bolívar, una recomendación para que este joven, viudo, huérfano y tan golpeado por la vida, tuviera la oportunidad de ver al Santo Padre y recibir su bendición. El Embajador lo llevó a la Audiencia con el Romano Pontífice y según el protocolo, cuando el Santo Padre recibe a alguien en su Biblioteca como en esta oportunidad, se hace una reverencia al entrar, otra a mitad del salón, y otra junto al Santo Padre; en adelante el Papa es quien dispone de la entrevista; invita a sentarse, permanecer de pie, a pasear, etc… Lo cierto es que el Embajador Vargas Laguna, al llegar junto al Santo Padre, se arrodilló, le besó la sandalia y quiso que el joven que le acompañaba hiciera lo mismo, pero él se resistió; entonces Vargas agarró a Bolívar por el cuello y quiso obligarlo, el Papa se dio cuenta y regañó en italiano a Vargas Laguna, diciéndole: deje al joven americano en paz. La audiencia continuó sin mayor inconveniente y, al salir el Embajador, le preguntó al joven Bolívar: ¿Cómo es posible que usted me dejara en ridículo ante el Santo Padre? Bolívar le contestó: Señor Embajador, yo me ceñí al protocolo y Yo no le adulo a nadie, así sea el mismo Pontífice

Francisco O´Leary, edecán del Libertador, también contó aquel episodio que por instante conmovió a la Curia Pontificia:

“Simón Bolívar se negó arrodillarse ante el Papa y besas sus pies, como hacían todos los visitantes ante el Sumo Pontífice, hecho que molestó al séquito religioso acostumbrado a la reverencia católica”

Este suceso inesperado para la Corte de cardenales, fue más tarde referido por el propio Papa Pio VII, cuando empezó a preocuparse por la suerte de su iglesia en las nacientes repúblicas americanas:

“Simón Bolívar, Libertador...! ah ya recuerdo… ese fue el joven que se negó a besar la cruz de la sandalia papal, pretextando que correspondía a la cruz lugar más elevado”

La visita al Vaticano le permitió a Simón Bolívar conocer la recopilación artística y cultural de las culturas americanas, que desde el Nuevo Mundo habían sido enviadas al Papa por los misioneros jesuitas. Era un legado nada envidiable al patrimonio artístico griego y romano que también poseía el Vaticano… Eran los fabulosos tesoros americanos, incluyendo el único de los tres códices mexicano que se salvó de la destrucción (foto superior), ordenada en México por los frailes Juan de Zumárraga y Diego de Landa, quienes en 1530 y 1549, hicieron encender inmensas hogueras que convirtieron en cenizas millones de códices (libros) y esculturas en madera mayas y aztecas, en un intento desesperado por desaparecer el legado americano.

 

Cuentan que años más tarde, siendo todavía Don Antonio Vargas Laguna embajador ante la Santa Sede, le dijeron sus amigos que aquel joven Bolívar y Palacios, que una vez le había hecho pasar un sofocón en una Audiencia con el Papa, era el mismo que estaba a la cabeza de los insurrectos que querían independizarse… el comentario del viejo embajador fue:

“Ah… ya me acuerdo… qué lástima..! como no me di cuenta entonces de la víbora que tenía entre las manos, me hubiera bastado con apretarle un poquito más el cuello”

En su segundo recorrido por Europa, Bolívar tuvo una visión distinta del adoctrinamiento sesgado que imponía la iglesia en América… En su curiosidad innata, participa en las Sociedades Secretas, donde se inscribe como iniciado en la masonería, lo que le permite profundizar en los misterios de la religión y la filosofía, los cuales eran expuestos por importantes personalidades que debatían la intelectualidad universal y las política modernistas… Eran  reuniones clandestinas prohibidas por la iglesia católica bajo la amenaza de la excomunión para todos sus integrantes… Allí en el seno de la Francmasonería conocerá a Francisco de Miranda, José de San Martín, y Bernardo O´Higgins, como los precursores de la independencia de sudamericana… Ahora el joven venezolano se muestra incrédulo al dogma católico manipulado por la iglesia… Decía Bolívar:

“La vida no se acaba con la muerte... No discuto entrar en la Metafísica, cuando el tema descansa sobre bases falsas... Me basta saber y estar convencido de que el alma tiene facultades de sentir; es decir, de recibir las impresiones de nuestros sentimientos, pero que no tiene la facultad de pensar, porque no admito ideas innatas…”

Continúa Bolívar:

“El hombre tiene un cuerpo material y una inteligencia representada por el cerebro igualmente material, y según el estado actual de la ciencia, no se considera a la inteligencia sino como una secreción del cerebro; llámese, pues, este producto alma, inteligencia, espíritu; poco importa ni vale la pena discutir sobre ello; para mí, la vida no es otra cosa, sino el resultado de la unión de dos principios a saber: de la contractilidad, que es una facultad del cuerpo material, y de la sensibilidad, que es una facultad del cerebro o la inteligencia. Cesa la vida, cuando cesa aquella unión; e cerebro muere con el cuerpo, y muerto el cerebro, no hay más secreción de inteligencia” 

Ver: Bolívar y las Sociedades Secretas - 1a.Parte

       Bolívar y las Sociedades Secretas - 2a.Parte

 

Esta visión filosófica de la existencia del Ser humano descrita por Bolívar, se enmarcaba en dos principios filosóficos: el agnosticismo, que sostiene la incapacidad de la mente para conocer a Dios, y cree inútil perder tiempo en discutir sobre la existencia de un Ser Superior; y el escepticismo, como la búsqueda de respuestas en el mundo que nos rodea, tal cual hacía el filósofo griegos Sócrates, fundador de la filosofía moral, cuyos escritos leía asiduamente el Libertador, y al cual invocaba en sus más inspiradores discursos: 

Mi profesor Simón Rodríguez: un sabio y un amigo que adoro... Simón Rodríguez es el Sócrates de Caracas… En lugar de una amante, quiero tener a mi lado a un filósofo; pues, en el día, yo prefiero a Sócrates a la hermosa Aspasia… Cantón y Sócrates mismo, los seres privilegiados de la moral pagana, no pueden servir de modelo a los próceres de nuestra

sagrada religión.”…

Simón Bolívar

 Pero esta visión filosófica de Bolívar estaba en franca contradicción a los arcaicos principios filosóficos del catolicismo y las primitivas doctrinas religiosas, que negaban la inteligencia como una cualidad del cerebro, puesto que en su opinión, ello sólo era por obra y gracia de un Dios Todopoderoso, y en quien recaían los designios Inaccesibles de la vida y la resurrección; y negando el dogma de la reencarnación como parte de la evolución del las especies superiores.


HERNÁN CORTES Y EL MESÍAS QUETZALCOATL

 

Inmerso en ese mundo de misticismo científico e intelectual, Bolívar se convirtió en un crítico de la iglesia con su visión sesgada y simplista que delegaba todo lo existencial en un Dios Creador, en detrimento de la capacidad creativa del ser humano… y con una mente investigativa, propia de la filosofía del escepticismo, Bolívar buscaba respuestas en contraposición al adoctrinamiento católico. 

Un caso patético de esta reflexión, la hacía Bolívar al estudiar la vida de Jesucristo como el hijo de Dios de los cristianos, y el Dios Quetzalcoatl como el hijo de Dios de las culturas mesoamericanas

LA HISTORIA DE QUETZALCOATL

 

Con las civilizaciones americanas surgió también la mitología del Mesías, el Salvador, el Macabeo, como el personaje sabio que llegó a la tierra para salvar al hombre de la injusticia y la esclavitud… Este `personaje mitológico fue llamado por las diversas culturas que habitaban el Nuevo Mundo con el nombre de Quetzalcoalt, Kukulcán, Viracocha; alabado por la cultura egipcia de la corte de Akhenatón como Atón, el Dios Sol, y cuya semblanza también  ha sido venerada por cuatro religiones como: Jesús, Mahoma, Buda y Confucio.

 

 Pero aunque parezca increíble, el simbolismo de Quetzalcoalt como un Mesías que dará origen a la religión americana, es tal cual hoy profesan: cristianos, islamitas, budistas.

 

El nombre de este Mesías americano deriva del ave Quetzal: especie trepadora de plumaje muy vistoso y fuertes coloridos de reflejos metálicos, que veneraban los antiguos indígenas mayas y aztecas. El vistoso colorido del Quetzal con sus lujosos atavíos de plumajes, era representado en murales multicolores y esculturas bellamente labradas en la dura roca…. El quetzal habita en las selvas de Centroamérica y alcanza los 80 cm de largo. Es un ave que no soporta el cautiverio y requiere de la selva para su sobrevivencia. Estos atributos cautivaron a los nativos de América, para simbolizar al pájaro Quetzal en su mitología… El dios Quetzalcoatl fue objeto de un culto y veneración que fue más allá de lo religioso… Sin excepción todo giró en torno a sus enseñanzas… El Quetzal y la serpiente se fusionaron para crear al dios mitológico del cielo y la tierra, que conocerá Hernán Cortés como la “Serpiente Emplumada”, el Dios Azteca.

Según la religiosidad americana, Quetzalcoatl era un hombre fuerte, alto, de tez blanca y con barba, más parecido a la fisonomía europea que la americana... Quetzalcoatl fue la fuente de la religión, la religiosidad, del conocimiento, la sabiduría, de las ciencias, y de la guerra, que curiosamente ostentaba una cruz roja en su indumentaria... Miles de años antes de la llegada de los invasores españoles, el Dios americano había partido con un séquito religioso a poblar otras regiones del planeta… y así quedó registrado en los libros sagrados: Chilam Balam y el Popol Vuh… Cuando Cortés desembarcó en las costas de Veracruz en 1519, dado su apariencia física parecida al Dios americano, fue confundido como tal, y recibido con obsequios del rey azteca Moctezuma, quién creía que el Mesías Quetzalcoatl regresaba a reinar después de su exilio voluntario... Cortés se aprovechó de esa confusión para penetrar la corte azteca y aniquilas a sus sacerdotes… Así comenzó la conquista de México.

Se cuenta, que Cortés se sorprendió por la veneración que hacían los nativos a la cruz de Quetzaocoatl, lo que causó indignación en los clérigos que acompañaban la expedición colonizadora, por tratarse de un simbolismo católico, que inexplicablemente ya conocían los Aztecas

Tan importante resultó este personaje en la teología americana, que el mítico Quetzalcoatl cautivó la mente analítica de Bolívar, y así lo refirió en su profética la Carta de Jamaica: 

“Según dice Acosta, el Dios mexicano Quetzalcoatl era el Buda de América... estableció una religión, cuyos ritos, dogmas y misterios tenían una admirable afinidad con la de Jesús, y quizás es la más semejante a ella... La opinión general es que Quetzalcoatl es un legislador divino... No obstante esto, muchos escritores católicos han procurado alejar esta idea de que fuese verdadero”

Simón Bolívar

Bolívar era un hombre de fervientes convicciones religiosas, como lo demuestra un poema a modo de oración que, el 25 de julio de 1813, desde su Cuartel General de Araure hace llegar al Comandante de Mérida, Antonio Ignacio Rodríguez: 

“Y tú, padre, que exhalas suspiros, al perder el objeto más tierno interrumpe tu llanto, y recuerda que el amor a la Patria es primero”

 Pero la infinita religiosidad de Bolívar estaba en franca contradicción con los principios del catolicismo, y no así con el cristianismo, donde se fundamentaba la fe de la mayoría de los creyentes, como quedó demostrado en un Decreto de Bolívar del 5 de diciembre  de 1829:

 

DECRETO 

“Celar que los maestros enseñen religión y la moral cristiana en toda su fuerza, y que los niños y niñas no aprendan a leer en libros capaces de corromper… o ejemplos que puedan pervertir sus corazones. Los maestros de la escuela conducirán a los niños a la iglesia parroquial, los domingos y días de fiesta, a los sermones o pláticas doctrinales. En todas las escuelas de enseñanza primaria, así de niños como de niñas, se enseñará un catecismo de la doctrina cristiana, del cual serán examinados en certámenes públicos… Después que sepan los niños el catecismo, se les enseñará el de Fleuri, a fin de que adquieran una idea más completa de la religión que profesamos”

 Recordemos además el juramento que hizo Bolívar en el Monte Sacro aquel 15 de agosto de 1805, cuando en la cúpula del catolicismo en Roma, hizo aquel juramento por la Libertad de un continente:

 

“…Juro por el Dios de mis padres…”

 

Bolívar no juró por su religiosidad cristiana, sino que invocó la religiosidad católica de sus padres, como una prueba de su oposición a la Curia Pontificia, que desde Roma imponía el catolicismo con sus métodos perversos de sumisión humana… Es evidente, que Bolívar compartía el pensamiento de su compatriota Juan Germán Roscio, abogado y político venezolano, que participó en la redacción de la primera Constitución de Venezuela… decía Roscio:

Me basta la excelencia de la moral del Evangelio para conocer que unos usos y costumbres, tales como la monarquía absoluta y despótica, no concilian con el cristianismo… Es justo obedecer al jefe de la iglesia; pero sólo en el espiritual límite de su esfera, y aún sobre esto mismo, vuestra obediencia debe ser razonable”

En reconocimiento a su labor e ideas claras sobre el comportamiento del Vaticano, Roscio será designado por Bolívar como plenipotenciario designado ante la Santa Sede, para lograr la neutralidad católica en los asuntos políticos, sociales y económicos de la Gran Colombia.

En su posición detractora contra la curia pontificia, Bolívar criticaba el adoctrinamiento manipulador del catolicismo, para cautivar al pueblo creyente de sus Dioses americanos… Como se sabe, los indígenas mexicanos siempre fueron fieles a sus dioses mitológicos, a pesar de la maquinación religiosa que hacían los sacerdotes… Al final, los nativos aceptaron las imágenes inanimadas que les obligaba la iglesia, pero lo que ignoraban los clérigos, es que en el interior de esas figuras católicas, los nativos habían colocado las imágenes de sus dioses mitológicos, y sólo así asistían masivamente a la misa, para adorar a sus dioses escondidos en la imágenes católicas… Al respecto recordemos los argumentos esgrimidos por Bolívar sobre la manipulación y el adoctrinamiento religioso del catolicismo en la conquista de México: 

ESTA ES LA HISTORIA

La devoción a la Virgen de Guadalupe se remonta a 1531 en el cerro del Tepeyac, cuando la Virgen María se apareció al indio Juan Diego y, hablándole en lengua náhuatl, le comunicó su deseo de que en aquel lugar se edificara un templo donde se la pudiera adorar. Pocos días después la Virgen se apareció nuevamente a Juan Diego, pidiéndole que llevara al clérigo Zumárraga flores silvestres…

Cabe recordar, que este mismo obispo fue quien ordenó destruir todos los códices y estatuas de los nativos mexicanos, cuando descubrió la trampa que hacían los pobladores ocultando las figuras de sus dioses en las imágenes católicas.

Cuenta la versión católica, que Juan Diego al llegar donde el obispo dejo caer las flores que iban envueltas en su tilma, y para sorpresa, en su vestimenta estaba dibujada la imagen de la Virgen que comenzó a ser venerada en el cerro Tepeyac… Reconocido como un milagro, la Virgen de Guadalupe fue proclamada Patrona de la ciudad de México en 1737… Sobre esta historia escribió Bolívar:

“Los directores de la conquista de Méjico se han aprovechado del fanatismo con el mejor acierto, proclamando a la famosa Virgen de Guadalupe por reina de los patriotas; invocándola en todos los casos arduos y llevándola en sus banderas. Con esto el entusiasmo político ha formado una mezcla con la religión, que ha producido un fervor vehemente por la sagrada causa de la libertad. La veneración de esta imagen en México es superior a la más exaltada que pudiera inspirar el más diestro profeta”

Simón Bolívar

Este comentario devela una conspiración católica para someter al pueblo, que no se debe confundir con el respeto que siempre manifestó Bolívar por la madre de Jesucristo, como lo demuestra un episodio de Bolívar descrito por el Hermano Nectario:

 

“El Jefe Militar de Cipaquirá, en Nueva Granada, doctor Tomás Barriga Brito, obsequió con un banquete al Libertador. Entre los asistentes, pero sin ser invitado, estaba un prófugo de un convento, quien comenzó a decir despropósitos sobre la inmortalidad del alma y del infierno, llegando a blasfemar de la Santísima Virgen María… Al oír esas palabras, Bolívar se levanta de su asiento como un rayo… se acerca al personaje al momento que asienta un duro golpe en la mesa y le dice: ¡..Calle al insolente..! ¿..Cómo se atreve usted a proferir semejante blasfemia..? Oí pacientemente que usted negara los dogmas de la inmortalidad del alma y del infierno… Pero esto ya no lo puedo tolerar… Ni a mi mismo padre permitiría que blasfemase de Nuestra Señora”

 

Bolívar sabía que, a pesar de su esfuerzo por sembrar en el pueblo el ideario de independencia, existía la secuela de un adoctrinamiento religioso que, por 300 años, logró transfigurar la conciencia de los individuos, hasta convertirlos en sonámbulos de la fe, que siguen fervientemente imágenes inanimadas, adorando ídolos de yeso y pinturas virginales, promovidas por el Vaticano en su esquema de manipular la conciencia a través del temor a Dios, no obstante que ello estaba prohibido por las Sagradas Escrituras, mientras perseguía y destruía los ídolos de piedra de dioses americanos, bajo la excusa de la idolatría pagana prohibida por la Iglesia de Jesucristo…

Pero sin embargo, ¿...Cómo llamar esas figuras de yeso expuestas en los altares de la iglesia…?

Al respecto decía Bolívar:

“Lo que es el pueblo: su credulidad e ignorancia, hacen de los católicos una secta de idólatras, que hecha peste sobre los paganos nativos de América, porque adoraban las estatuas de sus dioses, mientras imponían la adoración y al culto de estatuas de piedra, esculturas de madera groseramente esculpidas, y retazos de lienzos mal embadurnados, que le generan inmensas riquezas..! Ah, sacerdotes hipócritas e ignorantes. En estas dos clases los pongo a todos”

Bolívar estaba en lo cierto: la aparición de la Virgen María en las intrincadas selvas de los bosques, a orillas de ríos y cascadas,  junto con imágenes pintadas sobre mantos de tela, proliferaron en todas las regiones de América durante los primeros años de la colonización, como una estrategia del catolicismo para someter por el miedo, más que por la fe, a los inocentes nativos que se negaban seguir a los misioneros jesuita… Podemos decir: que la Virgen María fue una insigne misionera en seducir a los nativos para someterse a la potestad de los blancos.

El caso más patético de la manipulación católica la encontramos en la aparición de la Virgen de Coromoto: más que una Virgen Católica fue Virgen Misionera

Los misioneros españole no podían adoctrinar a los nativos Cospes, quienes se refugiaron en las montañas, cuando los españoles se apostaron en Guanare e instalaron un fuerte militar para colonizar la región en 1591… Los colonos no conseguían esclavizar a los indios para que trabajaran el campo, y los misioneros jesuitas habían fracasado llamándolos a la iglesia… Eran guerreros que no aceptaban la invasión de sus territorios… Los españoles llevaban años sin haber podido conseguir que los Cospes descendieran de las montañas hacia los valles de Boconó, y ser adoctrinados por la iglesia, quién  imponía el temor a Dios, y de esta forma, lograr la esclavitud que se requería: para que los nativos trabajaran en los campos de cultivos de los colonos... Todo había fracasado: jornadas de cacería de indios, dádivas, torturas y asesinatos… hasta que surgió el “milagro”: 

El 08 de septiembre, sobre la corriente de las aguas del río Tucupido,  una voz salida del matorral le indicó en lengua indígena a varios nativos: "Salgan del bosque y vayan donde los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo"… Muchos nativos temerosos bajaron al valle para pedir ayuda al sacerdote, quien logró cautivar algunos, mientras que la mayoría seguía fiel a su jefe, el cual se negaba a rendirse a los españoles.


Virgen Coromoto

Es entonces, en una noche de tormenta, cuando el cacique dormía en su choza, y la misteriosa voz lo llama..! Al salir encuentra pegado a la entrada de su bohío: un pequeño pergamino con la imagen de una Patrona con un niño en sus piernas, Era la misma figura, que desde 1251 es venerada en el Monte Carmelo como la Tierra Santa de Israel.


Virgen Carmen

El pergamino con la pintura de la Patrona y el niño, llegó a la Iglesia de Guanare… por cierto: era una imagen muy popular para los católicos, puesto que por 403 años circulaba en postales en todas las iglesias, y su imagen en yeso ocupaba los altares católicos como la Virgen del Carmen… El sacerdote reunió a los pocos nativos para anunciar el milagro de la parición y el mensaje de la Virgen: "Salgan del bosque y vayan donde los blancos".

El pergamino permanecerá en un relicario hasta 1987, cuando fue incrustado en el pedestal de la imagen de madera que se expone en el Templo Votivo "Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto", Patrona de Venezuela.

El hacendado español Juan Sánchez, llevó a los nativos a trabajar a los campos de su propiedad conocidos como Coromoto, nombre propio de una quebrada en la confluencia de los ríos Tucupido y Guanare, de la cual toma la denominación la Santísima Virgen… Y lo más anecdótico de esta historia católica, es que gracias a la Virgen de Coromoto, los nativos perdieron su libertad, fueron esclavizados, y Venezuela vio extinguirse otra de sus culturas autóctonas.

Lo que poco se dice de la historia, es que el Cacique para demostrar a su pueblo que los curas no tenían poder divino, se hizo picar por una serpiente mapanare, para retar al obispo su magia de curación…

Al final: el Cacique murió por el veneno, la virgen no lo salvó, y sus hermanos fueron capturados cuando cumplían los rituales de su sepultura.

FIN
 "Tercera Parte"

Bolívar y la Iglesia
 Primera Parte
 Segunda Parte
 Tercera Parte
 Cuarta Parte

Por: Jorge Mier Hoffman

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© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004