BOLÍVAR Y LA IGLESIA

Cuarta parte.-

Por: Jorge Mier Hoffman

“La religión ha perdido mucho de su imperio, y quizás no lo recobrará en mucho tiempo, porque las costumbres están en oposición con las doctrinas sagradas”

Simón Bolívar

Es justicia reconocer que la iglesia ha evolucionado a la par de los Derechos Humanos y demás instituciones del planeta: De los 265 Papas que han ocupado la máxima religiosa de la iglesia católica, desde que Pedro, uno de los doce apóstoles fundó el magisterio Papado del Vaticano en Roma en el año 42, Juan Pablo II elegido Papa en 1978, es considerado el Papa revolucionario, de la conciliación, del amor y la paz: es el primer Papa no italiano que llega al Vaticano luego de 400 años de acérrima sucesión católica discriminatoria y racista dominada por los italianos… es el Papa que ha democratizado la cúpula eclesiástica y ha desmontado el poder omnipotente de la iglesia que se consideraba un Poder más devastador que el político y el económico… es el único Papa que ha enfrentado a los imperios económico que dominan al mundo, cuando los calificó de manera peyorativa como “Neoliberalismo Salvaje”… es el único Papa que ha llevado sus mensaje de paz a todos los rincones del planeta, incluyendo Cuba, los países comunista, los países islámicos y otros países tradicionalmente contrarios a la fe católica… es el único Papa que ha denunciado las salvajes políticas extorsionistas y manipuladoras que ha instrumentado los Estados Unidos mediante embargos económicos, el poder bélico y la amenaza atómica… pero sobre todo, es el único Papa que en nombre de la iglesia Católica, tuvo el coraje, la valentía y la humildad, de pedir perdón ante el mundo y ante la historia, por todos los males que llegaron al Nuevo Mundo bajo la consigna “En Nombre de Dios”… y en especial, desde que se impusieron los Tribunales de Inquisición como métodos de tortura, esclavitud y exterminio de los pueblos americanos,  y que fueron coordinado en América y España, nada más y nada menos, que por el sobrino del Papa Borgia,  Alejando VI, protegido del rey católico Fernando, y a quien el Vaticano le dará el máximo honor católico de canonizarlo en 1671 al convertirlo en un santo con el nombre de: San Fernando Borgia.

 

LA IGLESIA INQUISIDORA DE LA INDEPENDENCIA

 

Todas estas historias católicas que han sido narradas en los tres capítulos anteriores, definitivamente debieron influir en la personalidad religiosa de Bolívar… Es más que evidente, que en su corazón comienza a germinar la semilla de la liberación y de la justicia por esas fabulosas civilizaciones que fueron vilmente exterminadas por un Poder Económico irracional sediento de riquezas, donde la iglesia católica jugó un papel predominante, cuando se organizó para conspirar a favor de España y sus propios intereses a través de las Misiones Evangelizadoras, que contribuyeron a esclavizar a la población indígena mediante la instauración del sistema de “Entradas”, que consistía en una cacería de indios. La forma de catequizar era muy característica:

Salían en caravana con nativos que les servían de intérpretes y con regalos y comida en abundancia, para cautivar a los otros nativos que se escondían en la selva. El misionero les llevaba los regalos en un gesto de amistad, oportunidad para secuestrar a las mujeres y niños, a los que se les obligaba a rezar y aceptar a Dios, mientras los hombres eran obligados a trabajar para las misiones… Esta explotación sistemática duró 312 años por siete generaciones, para someter a la población y borrar cualquier intento de rebeldía… De esta manera, España aseguraba el control de los territorios ocupados y el Vaticano percibía parte de las riquezas, a través de los misioneros que adoctrinaban a los nativos.

La esclavización se convirtió un rentable negocio para los jesuitas a través de las llamadas “Encomiendas”,  que consistía en alquilar los nativos para trabajar en los campos de los señores feudales... Era una transacción de negocios entre las misiones y la oligarquía, que incrementó el poder económico del Vaticano, como una forma encubierta de esclavitud auspiciada por la Curia Pontificia, ya que el indígena no recibía ningún pago por su trabajo

 

Esta práctica inhumana poco a poco fue mermando a los nativos, quines no se reproducían, puesto que las mujeres también fueron esclavizadas para el trabajo… Cuando se agotó la mano de obra, hubo necesidad de importar esclavos negros del África, donde la iglesia también participaba, no sólo de la servidumbre, sino en su comercialización: Un ejemplo de la esclavitud en Venezuela es este AVISO colocado a la puerta de la iglesia en San Mateo, que decía:

“Al Presbítero Don Manuel Fajardo, cura del pueblo de Santa Cruz de Escobar en los Valles de Aragua, se le ha fugado desde el mes de enero de 1807 un mulato soltero, esclavo, de nombre Hermenegildo. Se pagará los gastos de captura y alguna gratificación al que lo encuentre”

Esa América inmersa en la oscuridad, la esclavitud y la explotación, luego de 300 años vislumbra un rayo de luz y esperanza con Simón Bolívar, cuyo lema de lucha inspiraba de valor a indígenas, criollos y esclavos…

 

Decía Bolivar:

“Aquel que asegura su honor dedicando su vida al servicio de la humanidad, a la defensa de la justicia y al exterminio de la tiranía, adquiere una vida de inmortalidad, al dejar el marco de la materia que el hombre recibe de la naturaleza. Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo y prolonga la sublime existencia hasta la más remota posteridad”

Simón Bolívar

Desde que Venezuela dio sus primeros pasos para transitar por la ruta de la independencia, la iglesia le declaró la guerra a los revolucionarios… Cuando se instaló el primer Congreso de Venezuela, el 5 de julio de 1811, de inmediato el clero se rebeló contra los auspiciadotes de la libertad, y desde el primer momento, se convirtieron en leales defensores del rey de España, Fernando VII… Tal fue la resistencia que lideró la iglesia, que luego de trece años de luchas y sangrientas batallas que lograron libertar cinco naciones del dominio español, el Papa León XII publica la siguiente Encíclica:

“Se exhorta a los obispos a encarecer ante sus feligreses las augustas y distinguidas cualidades que caracterizan a nuestro muy amado hijo Fernando, Rey católico de España”

Esa actitud antiindependentista del Vaticano, continuará hasta la muerte del rey de España Fernando VII, cuando muere también el “absolutismo”, como el sistema político dictatorial que le confiere todo el poder a un sólo hombre… y a partir de ese momento la Santa Sede está obligada a reconocer las nuevas repúblicas independientes: primero la de Colombia en 1835, México en 1836, Ecuador en 1838 y en 1840 Chile… pero curiosamente, no se tiene un registro de la fecha en que aceptó la independencia de Venezuela, o puede ser también,  y aunque parezca increíble: que aún no lo ha hecho..!

Y aunque parezca inaudito, el Vaticano desde siempre fue defensor del “absolutismo” como sistemas de gobierno, por cuanto es la estructura perfecta para su organización religiosa, donde la voluntad de un hombre se impone sobre las instituciones y la opinión del conglomerado

Gracias a Napoleón germinó la semilla de la independencia en América, en momento  que los modelos de Constitución amenazaban al “absolutismo” en los países monárquicos de Europa… El pueblo había despertado a una realidad democrática con la experiencia de la Revolución Francesa, y Napoleón disponía sus ejércitos contra los regímenes monárquicos… pero luego de un golpe de suerte cesó la amenaza, cuando Napoleón es derrotado el 18 de junio de 1815 en la batalla de Waterloo…  La experiencia le plantea al Vaticano una estrategia para defender sus privilegios económicos, ocultos bajo un manto de religiosidad… y para ello, el poder imperialista: militar, religioso y económico, representado en las monarquías y la Curia Pontificia, deben evitar a toda costa el surgimiento de un nuevo líder revolucionario en Europa y América… y para lograrlo, el Papa Pio VII convoca a una conferencia donde participarán los máximos representantes del absolutismo: la monarquía y el Vaticano.

 

¿..Que se trató en esa reunión..?

 

La creación de nueva asociación criminal a las que ya nos tenía acostumbrado la iglesia… pero esta vez en una coalición imperialista y militar que la historia conocerá como: La Santa Alianza… que nos recuerda los ejércitos pontificios llamados “Las Cruzadas”… Pero ahora con la Santa Alianza, los gobernantes imperiales acordaron defender los principios del catolicismo, por un tratado que se firmó en París el 26 de septiembre de 1815, y cuyos signatarios iniciales fueron Francisco I, emperador de Austria, Federico Guillermo III, rey de Prusia, y Alejandro I, zar de Rusia… El acuerdo fue adoptado tres meses después del Congreso de Viena, cuando toda la monarquía europea lo suscribió, excepto la Gran Bretaña.

La Santa Alianza fue un acuerdo imperialista y criminal que protegía el absolutismo y la defensa que haría el Vaticano a favor de la monarquía, y viceversa

Los monarcas autocráticos invocaron el derecho de intervención sancionado por la Santa Alianza para mantener el statu quo en Europa…. y a partir de ese momento, muchas sublevaciones democráticas y nacionalistas que ocurrieron a mediados del siglo XIX fueron sofocadas en nombre de la Santa Alianza… Fue la Santa Alianza la que posibilitó el regreso de la política absolutista de Fernando VII como rey de España… Para Bolívar la Santa Alianza era una malvada cofradía del mundo tradicionalista y conservador que defendía la monarquía y la iglesia… y con su imperialismo se yergue amenazante contra los pueblos de toda la tierra que pugnaban por cambiar el orden social vigente… Por eso, en desarrollo de ésta política absolutista, en el congreso de Verona, la Santa Alianza ordenó a Francia restablecer, por medio de las armas, el absolutismo de Fernando VII en España… Para justificar este acto decía Metternich, el portavoz de la Santa Alianza:

"Un espíritu de innovación o, mejor dicho, de desorden amenaza la calma de todos los Estados. Es preciso ponerle un instinto de conservación, buscar la consolidación y fortificación de las instituciones que exigen… antiguas o modernas, lo mismo da, con tal de que tengan un origen legítimo que deben ser mantenidas a todo trance"

Bolívar que simboliza las fuerzas renovadoras del liberalismo en contra del absolutismo, acepta el reto de las fuerzas reaccionarias en el mundo, y se les enfrenta con denuedo y redoblados esfuerzos para vencerlas… Sus discursos candentes plasmados en sus comunicaciones, no sólo fustiga a los reaccionarios de Europa sino a los de América que lo combaten abiertamente… Bolívar claro en su ideología liberal que enfrentaba el absolutismo católico, el 23 de enero de 1824 se dirige a Santander desde Pativilca, cuando se entera de que Fernando VII reasume nuevamente el poder absoluto por obra y gracias de la Santa Alianza:

"Ayer nos ha allegado la inmensa noticia de la catástrofe de la causa liberal de España, con el triunfo súbito y completo de los serviles. Este suceso aumenta rápidamente la celeridad de las ruedas que conducen el carro de nuestra revolución; pero, al mismo tiempo que la apresura, le pone tropiezos y saltos que no dejarán de darnos sacudimientos terribles…La reunión de Fernando con los serviles como los aliados triunfantes sobre los constitucionalistas, parece que debe causar algún retroceso de los negocios de América… Por otra parte, estos godos de América no dejarán de concebir esperanzas… como ya lo anuncian ahora con el triunfo de los serviles y de Fernando… Los godos del Perú han profesado altamente la opinión de no reconocer la independencia"

Bolívar en su genialidad, y para enfrentar en el campo diplomático y guerrero a la Santa Alianza, se propone convocar un  Congreso Anfictiónico integrados por países amigos de la independencia americana… Decía Bolívar:

“La Santa Alianza será inferior en Poder a esta Confederación, siempre que la Gran Bretaña quiera tomar parte en ella como miembro constituyente. La Gran Bretaña alcanzaría, sin duda, ventajas considerables por este arreglo”

La verdad histórica… es que las máximas autoridades eclesiásticas fueron los más acérrimos enemigos que tuvo Bolívar en contraste a la mayoría de los curas de los humildes caseríos, quienes  sí compartían el ideal de independencia.

La iglesia con sus discursos y su propaganda a favor de España, fue más devastadora para la causa de la libertad que la artillería de los ejércitos españoles

Esta triste realidad no afectó el ánimo del Libertado; por el contrario, Simón Bolívar nunca le preocupó la reacción de la cúpula eclesiástica que conspiraba en las catedrales, cuando desde el púlpito se alucinaba al pueblo a favor de Fernando VII, como lo hicieron contra Francisco de Miranda cuando desde el púlpito le llamaban:

“Nuevo Belial, monstruo, insensato, ateísta... Los que lean o reciban los papeles sediciosos traídos por ese proscrito, caerá en excomunión”

Con todo ese sentimiento manipulado por los curas, fue sorprendido Miranda cuando desembarcó en La Vela de Coro: el público huyó despavorido, como si en lugar de un libertador llegaba el propio Satanás, y las calles estaban repletas de volantes que lo acusaban de sedicioso traidor y anticristo… Fue la iglesia la causa por la cual Miranda fracasó en sus dos intentos de liberar a Venezuela.

Para Francisco de Miranda, Fray Servando Teresa de Mier y Juan Germán Roscio, como estudiosos del pensamiento político independentista americano, la crítica relación entre el Estado y la Santa Sede, llegó a constituir uno de los elementos claves del ideario de independencia; es decir, que si no hubiese sido por la arrogancia, avaricia y el desprecio a la raza humana que mostraban los representantes del Papa, en América no hubiesen surgido movimientos emancipares.

El politólogo mexicano Fray Servando Teresa de Mier, además de eclesiástico, era defensor del ideal independentista y reaccionario a las políticas del Vaticano. Nació en Monterrey en 1765; y luego de ingresar en la orden de los dominicos, pronto mostró dotes de predicador... Fue un auténtico revolucionario del catolicismo.

En 1794 pronunció ante las máximas autoridades de su país, un polémico sermón en el que dudaba de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, señalándola como una invención de los misioneros para cautivar a los religiosos aztecas.

El Nuncio Apostólico alarmado por ese discurso sacrílego, lo enviaron a España y puesto prisionero... Servando Teresa de Mier fue un factor decisivo en el pensamiento revolucionario que tuvo Bolívar en contra de la iglesia,  inspirado en su obra: “Historia de la Revolución de Nueva España”… la cual se convirtió en el libro de cabecera del Libertador en momento que sufría su exilio en las Antillas, donde escribió la profética “Carta de Jamaica”… En esa carta, Bolívar denuncia la manipulación católica para cautivar a los indígenas, al momento en que proliferaba la mística aparición de la madre de Jesucristo… También Bolívar acusa el “Patronato” como vínculo indebidamente fundado en el artificio de la “Donación Papal”, donde el monarca asume plena jurisdicción canónica, no ya sobre las bases de la concesión papal, sino como atributo esencial de su poder real… Pero sobre todo, el Libertador acusaba a la Curia Pontificia por su parcialidad conspirativa a favor de la monarquía, como lo demuestra una Bula papal que respaldaba las Resoluciones de la Corte Española, en momentos en que las incipientes regiones del Nuevo Mundo se rebelaban contra el orden establecido por la iglesia y los reyes de España, e invocaban su independencia aprovechando la guerra napoleónica que azotaba Europa y especial a España.

BULA PAPAL 

“La impiedad sostenida por los hijos de las tinieblas, que ha oscurecido las verdades más claras, e interpretado siniestramente las Santas Escrituras, que son las fuentes de la fe y de la santa moral, multiplicando folletos, cuya sofistería y cavilosidad fascinan a los sencillos y sirvan de arma ofensiva a los hombres incrédulos e irreligiosos. Por el contrario, debemos fidelidad u obediencia debida a Fernando VII vuestro Rey Católico; él es el único instrumento eficaz para que renazca el orden, florezcan las costumbres y brille con esplendor la fe católica. Obedecer al más amado de los reyes, al defensor de vuestra fe, y al feliz resorte de vuestra prosperidad temporal, debe fijar vuestras irresoluciones, uniformar vuestras ideas y sentimientos, para que todos formemos una sola familia gobernada por el mejor de los padres, Fernando VII”

Otro de los clérigos que influirán en el pensamiento revolucionario de Bolívar frente al clero fue el Arzobispo Narciso Coll y Prat, que llega a Venezuela el 15 de julio de 1810, en los albores de la revolución de Caracas, para suceder al fallecido Francisco Ibarra… Sin embargo, no obstante su rebeldía al absolutismo católico, el obispo Prat reconocía la importancia de la iglesia para cohesionar a la sociedad confundida, en momentos en que se rompían el orden establecido para el buen funcionamiento de las relaciones de la nueva República con la monarquía y el Vaticano… decía Prat: 

“Prescindir de la Iglesia hubiera equivalido a privar de sus elementos de cohesión a una sociedad que no tenía con qué sustituirlos; tentar una transacción político-religiosa con Madrid, hubiera sido romper con el dinamismo de la emancipación, que iba derecho a la Independencia absoluta. Sólo en el Vaticano estaba la solución”

Es por esta razón, que siguiendo las recomendaciones de Narciso Coll y Prat, cuando el 5 de julio de 1811 se instala el Primer Congreso de Venezuela, en la nueva Constitución, en su artículo 18, se declara el “Catolicismo” como religión oficial de la nueva República… No era la intención de complicar aún más la crisis social que significaba la emancipación al romper relaciones económicas con España, y se estaba conciente del poder influyente que tenía el Nuncio Apostólico en Venezuela… pero aún así, la nueva Confederación asume el control en la designación de los prelados, hasta tanto no se logre un acceso directo entre la nueva República y el Vaticano… Mientras el nuevo gobierno intentaba un consenso entre una sociedad acostumbrada a la autoridad del Rey y el Papa, en las iglesias se vociferaban improperios contra los patriotas, contribuyendo a crear una matriz de opinión de rechazo a la nueva condición política y social que vivía Venezuela… La guerra ideológica se intensificó aún más, cuando el nuevo gobierno amenazó con eliminar el “Diezmo”, que, como un impuesto confiscatorio establecido por la iglesia, agobiaba al trabajador del campo… La población incitada por el discurso religioso, rechazaba el ideal de independencia, el cual se vio favorecido cuando la población, mayoritariamente católica, celebraba el Jueves Santo… Casualmente, dos años antes, un también Jueves Santo, se había depuesto al Capitán General Vicente Emparan, cuyos acontecimientos desbordaron ese histórico 5 de julio de 1811, cuando Venezuela  declaró su independencia de España y el Vaticano.

 

ESTA ES LA HISTORIA

26 de marzo de 1812: Son las 4:00 de la tarde… Las palomas que acostumbran revolotear sobre la Plaza Mayor, han abandonado el lugar y ya no se encuentran acosando a los visitantes para que les arrojasen migajas de pan, ni se encuentran sobre los capiteles de la Catedral de Caracas, que con sus campanadas anuncian la misa del Jueves Santo… Una densa neblina desciende bruscamente desde la montaña, coloreando de un gris oscuro el ambiente capitalino… Algo no está bien en el ambiente… y así lo anuncian las aves que revolotean en círculos sobre los tejados… de pronto..! un ruido ensordecedor ruge debajo de la tierra, evaporando la humedad del suelo, para atemorizar aún más a los desconcertados transeúntes que caen despavoridos por la fuerte sacudida… Todo fue tan rápido que no hubo tiempo de reaccionar… Los habitantes de Caracas estaban acostumbrados a los movimientos sísmicos, por ser un valle de mucha inestabilidad geológica; de hecho, prácticamente todas las casas eran de una sola planta y construidas con enormes bloques de adobe y caña… La experiencia les había enseñado que los terremotos en Caracas eran cíclicos, uno cada cien años..! Pero ese día no era un simple movimiento de tierra… La intensidad telúrica vaticina un catastrófico terremoto, que de acuerdo a los daños ocasionados, quizás fue de 8° en la escala de Richter calificado como Hecatombe..! Por segundos volvía el silencio y luego un sonido de truenos hacía temblar la tierra, mientras los muros caían sobre los infelices habitantes que buscaban refugio en sus hogares… sin percatarse, que lejos de la protección que buscaban, sus viviendas se convirtieron en sus propias tumbas… El suelo ondulaba como olas en el mar que no dejaba nada de pie… Por varios minutos se repitió el feroz tormento cuya intensidad fue tal, que destruye las principales ciudades del país, arrojando un saldo de miles de muertos: Barquisimeto con su poderoso contingente militar patriota es totalmente destruido, y sus hombres sepultados bajo escombros; el Oriente y el Centro del país también sufren la calamidad sísmica.

 

Para el momento del terremoto, Bolívar se encuentra resguardado en su casa, en la esquina de Las Gradillas… al salir, tropieza con un cuadro desolador de muertos, heridos, ruinas, y un pueblo arrodillado que imploraba clemencia al Todopoderoso… Corre hacia la casa de sus padres, con la terrible sorpresa de ver el Templo de San Jacinto convertido en un amasijo de piedras… Cientos de inocentes fueron sepultados mientras rezaban… En ese momento de angustia, cuando auxiliaba y ayudaba a rescatar víctimas, observa que el padre Dominico Felipe Mota, parado sobre los escombros, incitaba a la multitud adolorida con su discurso antiindependentista… decía Mota:

“Esta catástrofe es un castigo del cielo, porque los venezolanos se han rebelado contra su Rey… Fernando VII es un bendecido de Dios... Debemos  pedir perdón por este pecado y clamar fidelidad a España… Abajo la República”

José Domingo Díaz, un venezolano partidario de Fernando VII, narra que ese día, Bolívar, el fogoso líder, trepaba en mangas de camisa por sobre las ruinas:

“En su semblante -comenta Díaz- estaba pintado el sumo terror o la suma desesperación e indignación… Aparta a uno de los frailes predicadores, para pronunciar un vehemente discurso en el que explicó que aquel lamentable fenómeno sísmico era un simple fenómeno natural ajeno a las ideas religiosas y políticas”

Simón Bolívar encolerizado por esas instigadoras palabras, tomo al clérigo y lo obligó a bajarse del improvisado púlpito... Como pudo se paró sobre las ruinas y dirigió sus palabras a la turba desenfrenada que gritaba de dolor:

“Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca”

Poco sirvió la arrogancia de ese joven de 28 años, ya que la población se refugiaba en las iglesias donde el discurso conspirativo, en contra de los patriotas, se vociferaba desde el púlpito en todas las misas, para obligar al pueblo a rebelarse al nuevo gobierno, y apoyar al régimen español que conspiraba desde Coro y Maracaibo, cuando se anuncia el arribo del realista Monteverde con su ejército expedicionario.

Dos hechos favorecían el discurso católico y conspirativo: 1) El terremoto ocurrió un Jueves Santos, como también fue un Jueves Santos el día de la rebeldía del 19 de abril, cuando el pueblo de Caracas se rebeló a la autoridad española y el Vaticano; y 2) Coro y Maracaibo, que no se habían sumado al llamado de independencia, no sufrieron el terremoto, mientras que Caracas, Barquisimeto, Mérida, El Tocuyo y San Felipe, que estaban en poder de los patriotas, fueron ciudades totalmente devastadas… Para el pueblo cautivado por el discurso religioso, lo ocurrido fue:

 

“Una señal de Dios en contra de los que se oponían al amado Fernando VII, Rey de España”

 

Los curas valiéndose del dolor y la desesperación, desencadenaron una terrible propaganda que llamaba a los patriotas “pecadores” castigados por Dios, mientras Monteverde desembarcaba en Coro para iniciar la ofensiva realista... Por los momentos, Bolívar organizaba su ejército para auxiliar a la población indefensa… El cementerio colapsa por tantos entierros… Para evitar una epidemia se queman los cadáveres… La gente duerme en la intemperie por temor a un nuevo cataclismo... Las pocas casas aún en pie, incluyendo la de Bolívar, son convertidas en improvisados hospitales y albergue para miles de niños, mujeres y ancianos… El bloqueo marítimo impuesto por España, impide la ayuda humanitaria y la obtención de medicinas y alimentos... Los soldados olvidan las armas para dedicarse a buscar a sus familiares desaparecidos... La República es un caos que saben aprovechar los enemigos para ganar terreno patriota.

Lo ocurrido, fue un hecho fortuito y natural, que fue manipulado por la iglesia en su lealtad al rey de España; lealtad que se mantendrá aún después de la muerte del Libertador.

En lo sucesivo, el discurso del padre Mota sobre las ruinas del templo de San Jacinto, se repetirá en todas las iglesias y por un clero que conspiraba contra la República… El país comienza a desmoronarse, y Francisco de Miranda muestra debilidad contra el enemigo: será victima de sus propios errores que lo llevarán a Capitular y a morir en la cárcel… El 27 de agosto de 1812, Bolívar vivirá su primer exilio con destino a Curazao… Se había perdido la Primera República: que surgió de los acontecimientos del 19 de abril de 1810; se convirtió en independencia el 5 de julio de 1811, se instituyó  en República con la Constitución del 21 de diciembre de 1811, y se perdió con la Capitulación de Francisco de Miranda el 25 de julio de 1812.

 

Bolívar sin desanimarse, medita sobre el futuro de su patria..! y en la biblioteca de un amigo holandés de nombre Mordehay, escribirá el 15 de diciembre de 1812 su famoso Manifiesto de Cartagena, donde confiesa con dolor:

“El borroso terremoto del 26 de marzo, que hizo perecer más de veinte mil almas en la capital, ciudades y lugares. La consternación general que causó este terrible suceso, no ha sido sino de segundo orden entre las causas que produjeron el anonadamiento de nuestra libertad e independencia

En un lenguaje fluido, versátil y metafórico, que nunca antes se le había leído, Bolívar se presenta como un insigne escritor, al mostrar una retrospectiva sobre la derrota del primer intento de Venezuela por transitar un camino de independencia:

“Tuvimos filósofos por jefes, filantropía por legislación, dialéctica por táctica, y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de las cosas, el orden social se sintió extremadamente conmovido, y desde luego corrió el Estado a pasos agigantados a una disolución universal, que bien pronto se vio realizada”

La intromisión de la iglesia católica en los asuntos políticos, su trabajo conspirativo a favor de la monarquía española, el apoyo a los realistas, y el rechazo a los movimientos emancipadores, no sólo se explicaba por la nacionalidad ibérica de los prelados, sino por la cultura religiosa que se impuso a las colonias del Nuevo Mundo desde el momento de la conquista española, que tuvo como uno de sus mayores aliados y colaboradores al clérigo San Ignacio de Loyola, personaje canonizado por el Vaticano, al cual rinden consagración los fervientes feligreses, por ser el fundador de la “Compañía de Jesús”, encargada imponer la fe católica, hacer respetar la autoridad del Papa, y suministrar finanzas a las arcas pontificias… Fue una organización conformada por un ejército de misioneros que la historia conocerá como los JESUITAS.

 

Los Jesuitas actuaban sobre las regiones controladas por España, como una extensión política y económica del Vaticano… Se instalaron a partir de 1540… y desde el primer momento su poder se hizo sentir en toda la sociedad hispana: controlaban haciendas, creaban escuelas para adoctrinas a niños, instalaron las universidades para concientizar a los jóvenes, conformaban los Tribunales de Inquisición, designaban a los curas y obispos en las iglesias, influían en la administración monárquica de las Provincias, y centralizaban la impresión de los libros para monopolizar el sistema educativo en el Nuevo Mundo… Tal fue el poder que adquirieron los Jesuitas, que también controlaban el comercio de importación y exportación, fundaron seminarios para aumentar el ejército doctrinario de la fe católica, impedían la instalación de escuelas públicas, llevaron misiones a todos los rincones del país para someter a los nativos, participaban en las casas de Moneda y las Instituciones Bancarias, y terminaron interviniendo las organizaciones políticas y los Tribunales de la Real Audiencia.

 

Los jesuitas se convirtieron en un poder omnipotente en América, expandiéndose por todo el planeta, para constituirse en una organización influyente de impresionantes proporciones que consolidó el poder del Vaticano… La Corte Española se percató del poder que había tomado la “Compañía de Jesús”, quien obtenía las mayores riquezas, en comparación al Quinto Real que percibía España por la explotación económica de los territorios de ultramar… Por esta razón, Carlos III decreta el 27 de marzo de 1767 la expulsión de los jesuitas de los territorios controlados por España, relegando a los clérigos a las actividades religiosas enclaustradas en los templos e iglesias, y reservándose la designación de los clérigos… Cabe señalar, que el poder económico que sustentaban los jesuitas se hizo sentir en la grave resección que sufrió Venezuela, cuando los jesuitas abandonaron el país: los campos más productivos fueron abandonados, los esclavos quedaron cesantes, se paralizaron las exportaciones, cerró el comercio, los estudiantes quedaron sin escuelas, y las misiones dejaron relegados a los nativos, lo que significó un problema grave de delincuencia para los hacendados, que sufrieron luego el vandalismo de grupos indígenas… Pero la deportación de los jesuitas duró poco: el Papa Pio VII utilizó las circunstancias de la guerra que mantenía Europa contra Napoleón, para imponer nuevamente la Compañía de Jesús, quienes regresan para enfrentar los movimientos independentistas que se gestaban en América, y continuar su adoctrinamiento religioso… pero ahora tenían una nueva misión: derrotar a Bolívar en los templos, en los campos, en las ciudades, y colaborar con los enemigos de la causa bolivariana. Célebre fue esa reflexión que hizo el Comandante General del Ejército español, Pablo Morillo, en carta dirigida al Secretario de Estado Universal de Gracia y Justicia de Indias:

“He tenido la honra de hacer presente a vuestra excelencia, en varias ocasiones, que la pacificación total de las provincias sublevadas de América, ha de ser obra en gran manera de los prelados apostólicos y ministros que se destinen para ocupar las mitras vacantes. La relajación de los eclesiásticos y su prevaricación en orden de las ideas revolucionarias, fue defendido las más veces porque no ha habido pastores celosos que vigilen la conducta de los párrocos y del clero, y que con sus exhortaciones persuadan y practiquen la paz y la sumisión del pueblo”

Es por esta razón, que Bolívar al proyectar el modelo social para las nuevas naciones liberadas, deplora el intervencionismo religioso en la sociedad y hace la siguiente reflexión:

“Los sacerdotes tienen grande influencia con la gente ignorante; por ello, la libertad religiosa debe ser consecuencia de las instituciones libres y de un sistema de educación general”

El intervencionismo eclesiástico fue la principal causa de la caída de la Primera República: Una iglesia que conspiraba contra la independencia y un pueblo ignorante de ideales…

 

Decía Bolívar:

“La religión debe gozar de una absoluta protección por parte del gobierno, pero esto no quiere decir, que dejen de evitarse los males que, por la intriga, puedan hacernos por este órgano religioso” 

DICIEMBRE DE 1815

Bolívar tiene la misión de tomar Santafé de Bogotá, una ciudad dominada por la influencia del Clero… La iglesia reacciona ante tal pretensión, e inicia una campaña de intriga y subversión:

Bolívar es excomulgado… y desde el púlpito los curas incitaban a los feligreses a rebelarse a la emancipación

Como resultado de esta campaña anti-bolivariana, las calles se convirtieron en un caos de confusión y muerte, aupado por curas insensatos… Amigos y enemigos de la revolución se confundían entre el fuego de artillería, mientras los prisioneros de ambos bandos eran asesinados sin misericordia… En el fragor de esta guerra civil, Bolívar tenía que multiplicarse para dirigir las acciones militares, imponer el respeto entre los ciudadanos, y responder a las acusaciones del Clero, quienes para exacerbar aún más la ignorancia del pueblo, lo llamaban:

“Extremista..! sin Dios y sin Patria...”

Bolívar respondía con excelsas proclamas:

“Jamás he tomado las armas sino para libertar; y en medio de los combates he confiado siempre en que mi religiosidad contribuyese a mi fortuna”

Para evitar más derramamiento de sangre, Bolívar hace un alto en sus planes militares de someter a los rebeldes, y agota un último recurso de persuasión, para lo cual le escribe una carta a un desconocido suyo de Bogotá, pero de gran influencia, de nombre Juan Jurado:

“Como usted es el único que tengo de este nombre en esa ciudad, me tomo la libertad de dirigirle esta carta, para que no se deje alucinar con mentiras y patrañas sobre mi conducta y la de mis tropas: lanzadas del pulpito de las iglesias sin medir las consecuencias”

En esa carta, Bolívar expone su visión de hermandad y confraternidad americana, señalando a los curas como los verdaderos enemigos de la República, sin que dicha carta signifique una muestra de debilidad, sino por el contrario, es un llamado a la capitulación para evitar más muertes inocentes… Bolívar  concluye su carta con este mensaje:

... este llamado a la conciencia lo hago, antes de verme obligado a reducir a escombros y cenizas a Santafé de Bogotá”

Finalmente Bolívar sometió a Bogotá, y logró la capitulación de la capital… La victoria le valió el grado de Capitán General de los Ejércitos de la Confederación de Nueva Granada.

 

No importaba el esfuerzo que hiciera el Libertador para hacer entender a la iglesia que debían dedicarse a sus actividades litúrgicas, y respetaran la libertad de conciencia del pueblo… el episcopado continuaba su campaña de desprestigio… Para Bolívar la iglesia era un problema serio: al soldado enemigo se le combatía en los campos de batalla, al político se le enfrentaba en los campos del Congreso, a la prensa se le combatía en el campo de la información, pero el púlpito era un campo de batalla donde sólo tenía acceso el cura, que seguía lineamiento de la cúpula eclesiástica en contra de la Independencia..! Lo único que podía hacer Bolívar era tratar de convencer a los sacerdotes para que se mantuviesen al margen del debate político.

En los primeros días de mayo de 1817, Bolívar visita la capital de las misiones, llamada “Purísima Concepción de Nuestra Señora de María Santísima Caroní”, para reunirse con el caraqueño, Presbítero y Coronel José Félix Blanco, que como sacerdote patriota gobernaba las Misiones del Caroní. Los misioneros jesuitas eran un problema para la causa patriótica: llamaban a los patriotas “chucutos”, y fomentaban la insurrección entre los feligreses; además colaboraban con los enemigos de la causa bolivariana, proporcionando caballos, víveres y utensilios… Ante la impotencia para hacer entender a la iglesia su deber de imparcialidad, Bolívar no tuvo otra opción que ordenar el destierro de los curas enemigos de la revolución: Veintidós misioneros fueron confinados en los poblados de las Misiones, hasta que pudieran ser repatriados a España… decía Bolívar:

 

“Que permanezcan allí hasta que ocupado el Orinoco por nosotros como lo será pronto, podamos echarlos fuera del país… Qué se vayan con Dios y nos dejen vivir en paz…”

 

Bolívar estaba preocupado por la reacción de sus hombres en contra de los misioneros, ya que su ejército padecía el desprecio de los pueblos incitados por la conducta religiosa… En cuanto a este incidente, agrega el sacerdote Félix Blanco:

“Fui llamado por Bolívar quién se encontraba enfurecido… apenas pisaba yo el último escalón de la escalera del convento, cuando indignado y a gritos me habló así:

¿..No se lo decía yo a usted, que temía de los locos de ejército..? Acabo saber que los desalmados han asesinado a los frailes de Caruachi a la luz del día..!

Quedé estupefacto, sin poder articular palabras por largo rato”

Los jefes militares indignados por la actitud hostil y conspirativa de los religiosos, y en un acto de represalia, se vieron obligados a ajusticiarlos a las orillas del río Caroachi.

Luego en su avance hacia la liberación del Sur del continente en su camino hacia Quito, después de liberar Colombia y Venezuela, Bolívar debe enfrentar a los temibles pastusos, y en especial, a la instigación que hacía el párroco de la ciudad; al cual el Libertador responde con una Nota Diplomática, donde se percibe la religiosidad del Libertador, no obstante su posición indoblegable a los designios del Vaticano:

“Excelentísimo Señor:

 

Una vez ocupada militarmente Pasto y confiscado todos los bienes de los realistas del lugar, jamás había pensado dirigirme a vuestra excelencia, porque estaba persuadido de que mi decoro sería ofendido por la respuesta que hubiera recibido. Cuando nuestros gobiernos republicanos, por su demasiada liberalidad parecían amenazar a la iglesia, y aun a las leyes santas que el cielo nos ha puesto para nuestra dicha y salvación, vuestra excelencia con algún género de justo temor, prefería la obediencia a un gobierno absoluto fuerte, a un gobierno laxo por su naturaleza y también frágil por su estructura. La revolución de España ha pesado tanto en la balanza de este equilibrio religioso, que todo el temor se ha cargado sobre la conciencia de los españoles europeos e imputándole un carácter antirreligioso a nuestra revolución… Yo creo que vuestra excelencia debe hacernos justicia con respecto a nuestra religiosidad…

El mundo es uno y la religión otra…

El heroísmo profano no es siempre el heroísmo de la virtud y de la religión; un guerrero generoso, atrevido y temerario es el contraste más elocuente con un pastor del alma. Cantón y Sócrates mismo, los seres privilegiados de la moral pagana, no pueden servir de modelo a los próceres de nuestra sagrada religión. Por tanto, señor, yo me atrevo a pensar que vuestra excelencia, lejos de llenar el curso de su carrera religiosa en los términos de su deber, se aparta notablemente de ellos, abandonando la iglesia que el cielo le ha confiado, por causa política y de ningún modo conexa con la viña del Señor”…

Simón Bolívar, 31 de enero de 1822

 

Bolívar supo separar la fe cristiana sustentada en las escrituras bíblicas, de la iglesia católica supeditada a la voluntad de los hombres

 

La iglesia de la colonia era contraria al dogma religioso de Jesucristo, el cual ordena: amor a sus semejantes, la igualdad entre los hombres, desprendimiento de riquezas, ayudar al débil, y la vocación de servicios para trabajar por el bien de la comunidad y del país… todas ellas constituyen una moral religiosa que no cumplía la iglesia, y que por el contrario resumen la obra del Libertador Simón Bolívar... Un ejemplo de esta abnegación la escribió Ducondray Holstein:

“Debo sin embargo, hacerle justicia a Bolívar diciendo que no fue nunca avaricioso. Es extremadamente generoso y se preocupa poco o nada con el dinero. Le vi a menudo vaciar su bolsa y darle el último doblón a un soldado que le pedía a cuenta de su salario… mientras se alejaba, oía a Bolívar decir riéndose… Le pauvre diable… está más necesitado que yo, y para mí no tiene valor esa miseria de oro.  Le he dado todo lo que tenía”

Así era el Libertador: un hombre que hacía honor a toda la religiosidad universal, como un ejemplo de bondad, rectitud, vocación de servicio, amor a sus semejantes, y una entrega total por un ideal aún a costa de su propia vida:

“Yo espero que vuestra excelencia animado por el amor a Venezuela, no permita que los males lleguen a su colmo, y que nuestras manchas sean indelebles. Si con mi sangre pueden lavarse, aquí está mi sangre; nunca se habría vertido mejor”

Simón Bolívar

Prueba de ese desprendimiento, ajeno de toda jactancia y vanidad personal, se evidencia de una anécdota a su entrada triunfante a Bogotá, luego de haber librado la Batalla de Boyacá:

“El 10 de agosto de 1819, para celebrar el triunfo de Boyacá, el Dr. Vicente Azuero le dirigió una arenga al Libertador, Simón Bolívar, en la que abundó en términos de elogios grandilocuentes de todo tipo: Hombre singular,…. Nada hay comparable a vuestro mérito… Luego habló de Aníbal, de Cincinato, de Fabricio  de Trasíbulo y Pelópidas… Diciendo que esas fueron proezas… que no igualaran a vuestro valor, vuestra constancia, vuestra moderación… al momento en que Bolívar lo interrumpió diciéndole: Ilustre y grande orador; el héroe que ha descrito no soy yo. Procura tú imitarlo y yo te admiraré”

Bolívar jamás se persignaba ni se arrodillaba conforme a la norma católica; sin embargo, su fe y la reverencia a Dios eran superiores al más devoto de los cristianos... Su amor incondicional al prójimo, la lucha por la libertad de su pueblo y el desprendimiento de todo por un ideal, distaba mucho de la posición anárquica e inquisidora de la iglesia que conspiraba por defender sus privilegios económicos… Bolívar con su ejemplo y sus acciones, le daba una lección de religiosidad y fidelidad a los preceptos cristianos, contra los cuales no podían los prelados conspiradores católicos… Por todas estas razones, el Libertador estableció la “Libertad de Culto” en todos los proyectos de Constitución:

“Hay que separar el Estado de la Iglesia, como la única manera de garantizar las libertades del pensamiento, de conciencia y de culto, como los esenciales derechos del hombre. En una Constitución política no se debe prescribir una profesión religiosa. La religión es la Ley de la conciencia. Toda Ley que se dé sobre ese asunto la anula, porque, poniendo la necesidad sobre el deber, quita todo mérito a la fe, que es la base de la religión”

Su enfrentamiento a la autoridad católica siempre fue objeto de muchos debates… al respecto, Bolívar recordaba como el interés económico se había infiltrado en las cúpulas de la iglesia.

“Siempre fui excomulgado por la iglesia, para poner al pueblo en mi contra y evitar el apoyo popular en mi avance por desterrar al poderío español; y cuando entraba triunfalmente a los pueblos liberados, esa misma iglesia me coronaba como el más fiel de los católicos. Si antes desde el púlpito se me consideraba el Diablo, luego desde esa misma tribuna se me compara con Dios... No puedo recordar sin risa y sin desprecio el edicto en que me excomulgaron, a mí y a todo mi ejército el arzobispado de Bogotá el 3 de diciembre de 1814, afirmando que yo venía a saquear las iglesias, a perseguir a los sacerdotes, a destruir la religión, a violar las vírgenes y a desollar a los niños; y todo esto para retractarlo públicamente con otro edicto, en el que, en lugar de pintarme como impío y hereje como lo habían hecho en el primero, confesaban que yo era bueno y fiel católico... Qué farsa tan ridícula y que lección para los pueblos..! nueve días de intervalo entre aquellos dos edictos... El primero se dio porque marchaba sobre Bogotá y el segundo cuando entré victorioso a la ciudad”

Bolívar marcaba una diferencia entre la fe religiosa inspirada en el amor a Dios… y el monasterio como una institución de hombres. En su opinión, la responsabilidad de la iglesia en la revolución bolivariana, fueron factores perturbadores para lograr la independencia:

El apoyo incondicional de los curas a la causa de Fernando VII en contra del ejército patriota; y el poder económico que controlaba la iglesia mediante impuestos confiscatorios y dotes, mientras la pobreza deambulaba en suelo patrio

Por ello, revolucionó el esquema constitucional que imperaba en el mundo, quitándole el poder que ostentaba el Vaticano, cuando separó la fe religiosa del monasterio de los hombres congregados en iglesias:

“El desarrollo moral del hombre es la primera intención del Legislador: luego que éste desarrollo llega a lograse, el hombre apoya su moral en las verdaderas revelaciones, y profesa de hecho su Religión, que es tanto más eficaz, cuanto que la ha adquirido por investigación propia y no impuesta”

10 DE DICIEMBRE DE 1830

Veinte años de batallas, miles de kilómetros recorridos, y cinco naciones liberadas, no impidieron que la Curia Pontificia continuara en sus planes de derrotar a Bolívar, y continuar su conspiración junto con la oligarquía y el imperialismo económico para derrotar a la Gran Colombia… Al final de la dura jornada por la independencia del continente, la iglesia venció al ideal bolivariano… Trescientos años de sumisión católica hicieron mella en la conciencia de los políticos… Así escribió el médico de cabecera del Libertador, Alejandro Próspero Reverend, en la postrimería de su existencia, desde que lo atendió por primera vez el 1º de diciembre, al arribar al puerto de Santa Marta, cuando el  discurso separatista venció y dividió la Gran Colombia.

“Enterado de la situación, el General Montilla me dijo: Ya que el Libertador está de peligro, sería menester que usted Le avise de su mal estado, para que arregle sus cosas espirituales y temporales”

… Ante tal sugerencia el médico respondió:

“Sírvase dispensarme, señor General; si yo hiciese tal cosa, ni un momento me quedaría aquí. Eso no es asunto de médico; más bien del sacerdote”…

 

Qué hacemos ahora..? 

volvió a preguntar Montilla:

“Lo mejor para salir del apuro, será llamar al señor Obispo de Santa Marta”…

Montilla le replicó:

“ahí tiene Usted el caballo del Libertador… y en un salto avisé al doctor Estévez, a fin de que se sirva llegar para acá lo más pronto posible… Sobre la marcha vino el ilustre Prelado, que sin tardar se puso a conferenciar a solas con el Libertador”

Este episodio en los últimos días en la vida de Bolívar, ha sido objeto de muchas especulaciones; lo cierto, es que ambos, el obispo y Bolívar, permanecieron conversando por varios minutos, mientras sus allegados esperaban fuera de la habitación, en la creencia que el Libertador recibía los santos sacramentos de la extremaunción católica… Se dice que el Obispo abandonó la habitación a toda prisa, visiblemente molesto, sin subir la mirada ni dirigirse a las personas que esperaban con impaciencia, al momento en que visiblemente disgustado el prelado manifestó: “Su excelencia no se confesó”… En su Diario, Reverend no menciona para nada la confesión que haría el Libertador ante el Obispo Estévez, ni los detalles de ese encuentro… y hay quienes afirman que el Libertador prefirió morir cristiano antes que morir católico, siendo fiel a sus ideas de “librepensador

 

¿..Qué conversaron el Obispo y Bolívar..?

 

Es otro de los misterios que se suman a los enigmas que envuelven la vida y obra de Bolívar… Lo cierto, es que Bolívar era un hombre de fe y religiosidad infinita, y que su ideología masónica de fundamento científico, estaba en franca contradicción con el discurso inquisidor de la iglesia católica… no así su religiosidad que está presente en muchos de sus pensamientos:

“Al conceder Dios la fuerza, siempre nos da todas las virtudes… Dios es el autor de nuestros sucesos, por lo que deben ser para bien nuestro… prosternaos delante del Dios Omnipotente, y elevad vuestros cánticos de alabanza hasta su trono”… Simón Bolívar

Los hechos que sucedieron a ese día, prueban que Bolívar no recibió la extremaunción, que como se sabe, es un sacramento de auxilio espiritual para los enfermos terminales consagrado por el catolicismo:

El rito consiste en lecturas bíblicas y oraciones que presiden a la confesión y el arrepentimiento, mientras el sacerdote unge los cinco sentidos: ojos, oídos, nariz, labios y manos del enfermo, con aceite bendecido por un obispo en el Jueves Santo

Pero para ello, Bolívar debía arrepentirse de sus pecados y renunciar al juramento masónico que había hecho veinticuatro años atrás, el 7 de enero de 1806 ante la Logia Saint Alexandre D'Escosse de París:

"Juro por Dios y por San Juan, por la Escuadra y el Compás, someterme al juicio de todos, trabajar al servicio de mi Maestro en la honorable Logia, del lunes por la mañana al sábado, y guardar las llaves, bajo la pena de que me sea arrancada la lengua a través del mentón, y de ser enterrado bajo las olas, allá donde ningún hombre lo sabrá"

Pero Bolívar no renunció a sus principios filosóficos liberales de librepensador, y menos ante una inquisición absolutista que había degrado los principios religiosos de Jesucristo, con la consecuencia de la excomunión dictada por las Bulas del Papa Clemente XII y ratificada por la del Papa León XIII,  que se aplicaba a todos los cristianos y católicos que formaran parte de la masonería.

El hombre más poderoso de América, a quién millones de personas y generaciones futuras le debían la libertad, estaba tendido sobre una vulgar mesa de madera de caoba, en un lúgubre edificio de oficina de paredes mal pintadas, de piso rústico, y una escuálida iluminación que disimulaba la tristeza del deteriorado recinto propiedad de Joaquín Mier, quien colmó al Libertador de todas las atenciones.

Allí, en la miseria del Caribe, estaba nada más y nada menos que la personalidad más importantes del planeta..!

A pesar de las gestiones de la oficialidad, no se logró que la Catedral de Santa Marta fuera habilitada para un acto de tanta solemnidad como exigía el funeral del Padre de la Patria… Es evidente, que el Nuncio Apostólico de Santa Marta le daba la espalda al héroe venezolano… Durante el sepelio no hubo representantes de la cúpula eclesiástica… el Obispo se excuso de no asistir al funeral por problemas de resfriado..! y si no fuera por la familia Díaz Granados que cedió su mausoleo, quizás el destartalado cementerio del pueblo le estaba reservado al hombre más importante del siglo… Tan precario fue el funeral, que hubo que hacer una colecta para fabricar el efímero ataúd que lució el Libertador de cinco naciones, y el Dr. Reverend apenas pudo embalsamar el cuerpo por la falta de químicos en la farmacia del puerto, lo que obligó extender el velorio sólo hasta el 20 de diciembre, o sea, apenas tres días de su muerte… y tan precario y pobre resultó el funeral, que al momento de vestir el cadáver, Bolívar usó una camisa prestada, ya que la suya estaba rota.

A las 4:00 de la tarde el ataúd fue conducido por los caballos del difunto general, vestidos en su lomo con caparazones negros que tenían bordados las iniciales SB… Detrás del cortejo fúnebre, el comandante general del departamento, el comandante de armas de la plaza con sus respectivos estados mayores, y la guardia de Su Excelencia compuesta por el Batallón Pichincha, era la única comitiva oficial que rendía un culto final al héroe de América… Mientras el cortejo recorría las calles de Santa Marta, los pobladores arrojaban flores al catafalco, en remembranza a la célebre Campaña Admirable, cuando el Brigadier Simón Bolívar era recibido por los pueblos agradecidos quienes llenaban de pétalos la marcha libertadora.

REFLEXIONES

Quienes le atribuyen a Bolívar una fe católica, se basan para sus argumentos en el encabezamiento de su Testamento:

Cabe recordar que dicho testamento fue redactado por el Escribano Público, José Catalina Noguera, conforme a la norma Católica, Apostólica y Romana que obligaba el estilo y la norma gubernamental; razón por la cual el Libertador no hizo mayores cambios. Esto se deduce del corolario escribano con que se redactaban los testamentos, donde la connotación eclesiástica es rimbombante en halagos y reconocimientos católicos, como siempre se acostumbraba, pero que dicho estilo dista mucho de la manera de pensar y redactar del Libertador… Es quizás, el único documento donde la alabanza a la Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana ocupa un lugar predominante en uno de sus documentos, por lo cual no podemos afirmar, como aseguran muchos católicos, que en la postrimería de su existencia, Bolívar cambió su forma de pensar con respecto a su cristiandad… Al respecto, finalizo con algunos de sus pensamientos:

“Dios ve con horror el crimen de la usurpación, de la tiranía: Dios aprueba la creación de un gobierno cuyo fin es el bien de la humanidad, o cuando no es la obra de la propia comunidad, según su voluntad y no según la fuerza, como es el sacrificador de la víctima, como es la España con respecto a la América…

 

Mientras su santidad (el Papa) no reconozca la existencia política y religiosa de la nación colombiana, nuestra iglesia ha menester de los ilustrísimos obispos que ahora la consuelan de esta orfandad, para que llenen en parte esta moral carencia”… Simón Bolívar

 

FIN
"BOLÍVAR Y LA IGLESIA"

Bolívar y la Iglesia
 Primera Parte
 Segunda Parte
 Tercera Parte
 Cuarta Parte

Por: Jorge Mier Hoffman

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© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004