Apoteosis

Bolívar y el Mito
(Respuesta de TEDEJO)

Por: Jorge Mier Hoffman

Margarita, 12 de febrero del 2005

Atención

Rafael Marrón González

Presente.

Ante todo mis respeto y consideración por su escrito “Bolívar y el Mito” del 8 de febrero de este año en el Correo del Caroní, el cual ha tenido el honor de ser publicado en la página de nuestro entrañable amigo y compatriota J. W. de Wekker Vegas, www.simon-bolivar.org, quien está siendo historia con su página Simón Bolívar El Hombre, la cual se ha convertido en un foro mundial de intercambios ideológicos sobre el Ideal Revolucionario que encarnó nuestro Libertador Simón Bolívar, como la Sociedad Bolivariana del Nuevo Milenio, donde el uso de la tecnología del Internet pone a nuestro alcance una herramienta futurista de fácil acceso para millones de cibernautas, quienes pueden conocer la otra histórica de los hechos que acontecieron en América luego de la llegada del mítico Colón al mal llamado Nuevo Mundo.

 

Mi afición al tema “Bolívar” surgió luego de la primera visita que realicé Bogotá, cuando fui comisionado para realizar unos trabajos filatélicos para Venezuela, cuyos Timbres Fiscales llevaban la efigie de nuestro Libertador... Recibido en “Casa Thomas”, empresa de valores de gran prestigio internacional, esperaba en un Salón de recepción para ser atendido por su Presidente, Don Gregorio Bautista...  Todo el lugar estaba sobriamente decorado al mejor estilo rococó, con paredes cubiertas en madera, lámparas de cristal, apliques, alfombras y fabulosas pinturas enmarcadas en hojilla dorada, que le daban al lugar ese aire misterioso colonial que nos transporta a los albores del tiempos, cuando la oligarquía conservadora luchaba por dominar el panorama político, social y económico de la Gran Colombia... En una esquina de la habitación, llamó poderosamente mi atención una sobria silla exquisitamente labrada y repujada en cuero, que llevaba una cinta tricolor (amarillo, azul y rojo) que impedía sentarse en ella... Cuando pregunté a Don Gregorio, --- ¿..Por qué de la silla..? --- me respondió: --- “Es la silla de Bolívar” ---  De inmediato mostré mi curiosidad por ver en detalle una silla tan bien conservada que haya pertenecido al Padre de la Patria... pero Don Gregorio se dio cuenta de mis intenciones y me interrumpió diciendo: 

      “No amigo Jorge... No perteneció a Bolívar, es la manera de honrar a ese ilustre personaje... En nuestra casa Bolívar siempre tiene un espacio reservado”...

y luego me hizo más que una crítica una reflexión:
 

“En Venezuela, ustedes colocan las pinturas de Bolívar en las oficinas públicas... Aquí no..! Nosotros no colocamos a Bolívar donde se hacen negocios, donde se hace política y los grandes negocios de corrupción... Bolívar se exhibe en los hogares”

Me preguntó si conocía la Quinta de Bolívar para extenderme una invitación... y gracias a Don Gregorio, que en paz descanse, visité por vez primera la residencia del Libertador en Bogotá.

 

Cuando la administradora del museo supo que una persona de apellido Mier estaba en el lugar, me buscó por toda la casa y hasta me sentó en la cama de Bolívar y Manuela, dispensándome ese honor, por ser pariente de Joaquín Mier, español que atendió al Libertador en sus últimos días en Santa Marta... Esta señora, cuyo nombre no recuerdo, me preguntó si conocía a Bolívar..? De inmediato me confesé como la gran mayoría de las personas que han leído de Bolívar en la escuela y uno que otro libro: “Claro que sí... le respondí con jactancia... fue nuestro Libertador, nació el 24 de julio, murió el 17 de diciembre, y lo conmemoramos cada 21 de junio por la Batalla de Carabobo, cuando se le hacen todos los honres con desfiles militares, discursos patrióticos y se abre al público el Panteón Nacional”... Luego de meditar sobre mis palabras, me dijo con cierto aire de reflexión: “Lee a Bolívar… Busca en tu corazón esa energía revolucionaria que llevamos todos los nacidos y asimilados a estas nobles tierras bolivarianas,  y conocerás la otra historia del Padre de América”... Confieso que me sentía conmovido por esas palabras, e  intrigado por las dos experiencias vividas en Bogotá, comencé a recopilar libros de Bolívar, para lo cual me asesoró primeramente José Luis Salcedo Bastardo, quién tenía sus oficinas en Parque Central...

 

y aquí viene lo interesante

 

Luego de leer varios capítulos, llegué a la conclusión de que cada quien construía a su propio Bolívar... Para Arturo Uslar Pietri, Lecuna y hasta para el propio Salcedo Bastardo, Bolívar es idealizado en un aura aristocrática de porte inglés y de indudable influencia francesa, que para nada minimiza su obra, pero sí desvirtúa su personalidad de hombre del pueblo... y así fui encontrando distintos Bolívar según la versión estereotipada de cada escritor, lo cual también es valedero, pero que se distancia cada vez más del Ideal Bolivariano...

 

y mientras buscaba más al hombre de carne y hueso, más me acercaba al mito sustentado en una alegoría de frases rebuscadas y expresiones poéticas, que hacían la lectura mucho más tediosa para construir un Bolívar en mil personalidades...

 

Me resigne a pensar que Bolívar era parte de una historia de independencia llena de anécdotas y remembranzas… Pero más frustrante aún resultó saber, que todo lo que se ha escrito de ese americano, surgió por una necesidad desesperada de reconstruir su obra luego de su muerte, lo cual le añade un toque de agradecimiento y romanticismo por parte de muchos amigos e historiadores, en justicia al desmérito y oprobios que sufrió su personalidad luego de la disolución de la Gran Colombia... en fin... nadie que compartió sus intimidades escribió de él en vida... apenas unas cartas han sido suficientes para armar el rompecabezas histórico y dejar a la posteridad un legado, que gracias a O´Leary, al menos podemos darle una secuencia cronológica.... Fue en ese momento de frustración cuando surgió mi pregunta...

 

¿...Qué hacer..?

 

Y es lo que he hecho en los últimos veinte años... LEER A BOLÍVAR..! Apenas comencé a leer sus cartas, surgía una personalidad enigmática desconocida para mí, mucho más impresionante del todo lo que hasta ese momento había leído del Libertador... Descubrí a un Bolívar que, en muchos casos, supera la fantasía de los historiadores que han querido resaltar sus proezas, puesto que han pasado por alto detalles que pasan desapercibidos, pero que al analizarlos minuciosamente, nos permite volar en la imaginación del tiempo que vivió Bolívar... Leer a Bolívar entre líneas para analizar cada una de sus palabras, es encontrar la esencia de un hombre excepcional a quien poca justicia le ha hecho la historia, no obstante los incontables monumentos que se han erigidos en todos los rincones del planeta, y esa fue mi grata experiencia: Descubrí a un Bolívar Científico que incursionaba en la arqueología y la antropología.... Un Bolívar Constitucionalista capaz de dictar cátedra de derecho internacional, en las más prestigiosas universidades del mundo… Un Bolívar con unas condiciones físicas sobresalientes que superan abiertamente a muchos deportistas... Un Bolívar estratega que sobrepasa en inteligencia y sagacidad la capacidad analítica de los mayores generales que se reseñan en múltiples películas... Un Bolívar ecologista que revolucionó su época con decretos conservacionistas...  Un Bolívar poeta que superaba en prosas y poesía las más sublimes arengas que se escribieron de él... Un Bolívar humanista que dejó un legado impresionante que hoy encontramos en modernos tratados sobre el comportamiento social de los pueblos... Un Bolívar profético con un don de clarividencia capaz de vislumbrar el futuro del mundo y alertarnos sobre el porvenir americano… Un Bolívar inmortal en la guerra que, a diferencia de todos sus compañeros de arma, jamás sufrió una herida, y en todos los atentados salía ileso... Un Bolívar genio que desarrolló todo un tratado envidiable en el difícil campo de la educación con ideas nuevas e innovadoras… Un Bolívar estadista que creó un Sistema de Gobierno envidiable si fuese adoptado por cualquier nación del planeta… Un Bolívar periodista con una excepcional visión de la información y manejo de medios de comunicación… Un Bolívar escritor con un manejo providencial de la pluma… Un Bolívar político con una indiscutible cualidad de liderazgo y poseedor del don de la palabra… Un Bolívar romántico cuyas aventuras amorosas superan con creses la imaginación de cualquier escritor de novela... Un Bolívar filántropo que daba todo sin pedir nada a cambio… Un Bolívar guerrero que sobresalía en gallardía y heroicidad a sus propios soldados… Pero sobre todo, descubrí al hombre con muchos defectos pero lleno de tantas virtudes, que lo hacían distinto al común de los hombres... y precisamente allí es donde se encuentra la esencia del Bolívar que todos debemos descubrir, y al cual el mundo entero le ha hecho dignos reconocimiento como a ningún mortal en la historia.

 

         No fue un mito lo que derrotó al invencible imperio español… Tampoco fue un mito lo que obligó al gobierno de Washington conspirar por la disolución de la Gran Colombia... No fue un mito para el español José María Barreiro lo que lo derrotó en Boyacá luego de la inexplicable ascensión patriota por el páramo de Pisba… No fue un mito el Congreso Anfictiónico que degeneró en la OEA... No son un mito: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá, como naciones que surgieron de la nada, gracias a Bolívar.

 

Por todo esto digo que Bolívar no fue un mito

en el mal sentido de la palabra..!

 

            Mito en el buen sentido etimológico es la inmortalidad que invoca un pasado que quedará en las remembranzas del tiempo; pero también es un símil de un cuento de hadas con aires de fantasía… Bolívar en el buen sentido de la palabra dejó de ser el hombre de carne y hueso para convertirse en una fuerza continental que nunca muere... Bolívar es la razón de nuestra existencia como nación e identidad… y es la energía glorificante que alimenta una revolución que nunca muere… Bolívar es un sentimiento de confraternidad, amor y entrega total hacia nuestros vecinos americanos... es la capacidad de visualizar el futuro y el de entender a nuestros enemigos... es el desprendimiento incondicional sin recompensa... es la entrega total por un ideal aún a costa de nuestras vidas... es la capacidad y la personalidad indoblegable para lograr objetivos inalcanzables... es luchar y defender lo nuestro... es ganar siempre sin importar el poder enemigo... eso es lo que yo llamo “Sentimiento Bolivariano”... una energía que llevamos todos los nacidos o asimilados a estas nobles tierras americanas, y que heredamos del más grande de todos los hombres... Simón Bolívar... El Libertador..! y así lo resumió nuestro escritor Uslar Pietri: 

Bolívar no terminó en San Pedro Alejandrino; el hombre excelso, está aquí, sigue entre nosotros a cada hora de nuestra agitada y divagante existencia, luchando, como lo hizo siempre, para que lo entendamos, lo sigamos y hagamos de esta tierra lo que él quería que fuera: Patria de libertad y de justicia, hogar de armonía y de progreso, palenque de nobles ideas y República sólida y creadora según su fórmula imperecedera: “hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados, constituyen la República”

Concluyo con esta reflexión, luego de leer su interesante artículo “Bolívar el Mito”: Para algunos historiadores, la “carta” que escribió Bolívar a su prima Fanny de Trobriand no fue escrita por Bolívar y hasta se le atribuye a un tal Luciano Camejo de nacionalidad colombiana, porque así lo denunció Vicente Lecuna, cuando el 23 de abril de 1925, la carta fue publicada por vez primera en El Diario Comercio de Barranquilla.

 

Se argumenta que su contenido es de tanta pomposidad poética

que su romanticismo no se corresponde al estilo militar de Bolívar

       Con todo el respeto que merece Lecuna, es mi humilde opinión, que quienes comparten el mismo criterio, definitivamente han leído a Bolívar en entre líneas, y sólo se han limitado a estudiar el contenido de sus escritos y no la esencia poética de cada palabra plasmada en esos memorables papeles… Bolívar fue un Ser especial el cual no puede ser analizado bajo la óptica materialista de las bajas pasiones que alimentan nuestro espíritu, influenciados por una criminal e hipnótica campaña mediática que manipula el imperialismo consumista para embrutecer e idiotizar a nuestros pueblos… Un ejemplo de ello son sus modelos de Constitución, los cuales, más que constituir magistrales obras jurídicas, a la óptica de los constitucionalistas son la apología poética del amor de Bolívar hacia su pueblo... Vale la pena transcribir parte de la defensa del señor Camejo ante Lecuna: 

“Bolívar, sus heroísmos, sus apasionamientos, su sentimiento, su exotismo, han sido y están tan falseados por desgracia en Venezuela, por parodias y comparaciones irreverentes y sacrílegas, que nada tiene de extraño que los venezolanos hayan olvidado su estilo y sus ideas o por lo menos las vean de otro color que no tiene”

 

Me despido con cordial saludo bolivariano, agradeciendo su atención a mis sinceras palabras, que para nada deba entenderse como una crítica, sino como una humilde reflexión para recordar al célebre  personaje Miguel de Unamuno, excelso admirador de Bolívar: 

Bolívar era un hombre, todo un hombre, un hombre entero y verdadero, que vale más que ser sobrehombre que ser semidios... todo semi o a medias es malo y ser semidios equivale a ser semihombre. Bolívar era un maestro en el arte de la guerra, en crear patrias y hablar al corazón de sus hermanos, que no catedrático de la ciencia de la milicia, ni de la ciencia de la política, ni de la literatura. Era un hombre; era un hombre encarnado. Tenía un alma y su alma era de todos y su alma creó patrias y enriqueció el alma española, el alma eterna de la España inmortal y de la Humanidad con ella”.

Por: Jorge Mier Hoffman

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