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En este área nuestro Libertador Simón Bolívar fue el primero
en tener y formar un concepto claro de lo que tenía que ser la política Internacional Latinoamericana
Caribeña.
En 1825 era ya patente nuestra presencia en el mundo. El pensamiento existente y de acción latinoamericano
sobre política exterior estaba en "el quehacer internacional". Para esa época la Europa de la Santa
Alianza amenazaba constantemente con poner fin al resultado de tantos años de lucha por la emancipación,
no porque pretendieran devolver las colonias a la metrópoli española, sino, porque como lo expresó
el Libertador: "Se toma como pretexto el sistema democrático, tan aborrecido por los tronos continentales,
para hacer la guerra a las nuevas repúblicas".
Este concepto de política internacional latinoamericano no es, sin embargo, mucho anterior. Bolívar
lo resume en aquellos tormentosos días de exilio en Jamaica (1815), en su inmortal carta: "Qué bello
sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos. Ojalá
que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un Augusto Congreso de los representantes
de las repúblicas, reinos e imperios, para tratar de los altos intereses de la paz y la guerra, con las
naciones de las otras tres partes del mundo. Aún cuando este Congreso no fuese más que un Cuartel
General de la Sagrada Liga, su utilidad e importancia serían inmensos".
Su idea de una federación latinoamericana, tan malinterpretada por ciertos estudiosos de la política,
presuponía esta acción conjunta de lo que concebía como "cuerpo político formado por
todas nuestras repúblicas", para citar sus propias palabras.
Salvar aquel incipiente cuerpo político, aquel ente latinoamericano, era la primera función que el
destino imponía según su concepto internacionalista.
El concepto bolivariano de política internacional en su tinte de indeleble estadista, resalta entre esa
enorme variedad de cualidades que enaltecieron y enriquecieron la personalidad del Libertador. |