CULTURA
Bolívar
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Simón Bolívar está en la cultura popular. Es motivo de inspiración de la mayoría de los tallistas y pintores ingenuos. Y también está en las manifestaciones mágico-religiosas. Es así como en Sorte es venerado junto con María Lionza y el Negro Felipe y se encuentra en casi todos los altares. Tiene su propia Corte Bolivariana, junto con Sucre, Miranda, Urdaneta, Páez y Mariño, entre otros. En las tiendas que expenden mercancías esotéricas, hay pócimas y oraciones dedicadas a él. Las nuevas tecnologías no lo han olvidado, en el buscador Altavista de Internet es posible hallar 98.773 páginas al introducir su nombre.
Sombrero y fragancia Pero la mención constante y reiterada no se queda sólo en el plano político, protocolar y diplomático. Simón Bolívar ha sido utilizado como producto comercial desde el siglo pasado. Arturo Uslar Pietri, en su libro Valores humanos, reseña que durante su juventud, en París, Bolívar utilizaba, como muchos muchachos, un sombrero de copa muy ancho, hundido casi hasta los ojos. "Ese sombrero fue el que precisamente, y por razones no enteramente esclarecidas hasta ahora, vino a llamarse `el sombrero Bolívar', y sin duda alguna algo tuvo que ver nuestro Simón con el lanzamiento, la adopción o la popularidad de este sombrero que va a ostentar su nombre aún antes de que él fuese famoso". L.T. Piver y compañía, ciudadanos franceses, por medio de su apoderado Ricardo Ovidio Limardo, solicitaron el 11 de noviembre de 1893 protección oficial para la marca de fábrica con la que distinguían un perfume conocido con el nombre de Agua del Libertador. Estos perfumeros, por demás establecidos en París, elaboraban el producto en Francia, pero en esos días esperaban patentarlo en Venezuela. En los frascos estaba estampado el busto de El Libertador (por cierto, una versión en la que está muy joven y rubio), con la fecha de nacimiento y muerte, 1783-1830, y además las datas 19 de abril de 1810 y 5 de julio de 1811. Fragancia patriótica. Estampilla y moneda El antecedente de las escuelas bolivarianas podría ser un pequeño sello, no mayor a dos centímetros: el presidente Antonio Guzmán Blanco puso en circulación timbres fiscales para el registro de documentos, y el dinero recaudado servía sólo para subsidiar a la recién creada educación pública. El usuario podía saber para qué servía su pago porque el propio timbre fiscal, con el rostro de El Libertador, explicaba el destino: "escuelas" o "instrucción". También fue Guzmán Blanco el artífice del siempre bien recibido bolívar, en minúsculas, como signo monetario. El 11 de mayo de 1871 presentó la moneda denominada venezolano de plata, y pensó en hacer una con el valor de 20 venezolanos, a la que llamaría Bolívar, pero no alcanzó a ser fabricada. Fue finalmente el 31 de marzo de 1879 cuando Guzmán Blanco creó el bolívar de plata, como unidad monetaria. Apetito y vicio El 24 de octubre de 1883 Andrés de la Morena patentó el amargo aromático Bolívar, cuya promesa básica expresaba que "no tiene semejanza con ninguno del mercado. Es un excelente confortativo y estimulante eficaz para abrir las ganas de comer. Se toma ordinariamente mezclado con vino blanco, ron y otro licor espirituoso, en más o menos cantidad como de media cucharada poco antes del almuerzo y de la comida y a cualquier otra hora que fuere apetecido, puede también tomarse en agua de azúcar o siró de cuyo modo resulta una mezcla muy agradable, propiamente aplicable a las mujeres y niños. Es al mismo tiempo un remedio contra la indigestión, flatulencia, las afecciones histéricas o hipocondríacas, el cólico, resfriado, debilidad y dolor de estómago, como también contra la diarrea y que proviene de la relajación y debilidad de los órganos digestivos. Es además un buen cortante para las calenturas con frío y también un preservativo contra dichas enfermedades. Ultimamente sirve para componer el ron nuevo quitándole su mal olor y mal gusto, dándole luego un buen olor y buen sabor semejante al ron viejo". Además del nombre, la figura del héroe ha servido de imagen publicitaria para vender objetos. Los señores J.J. Benzo y compañía patentaron el 26 de febrero de 1891 la marca de cigarrillos La Libertad, cuya simbología era muy curiosa. En un lado aparece la estatua de La Libertad que identifica a la ciudad de Nueva York y en el otro está el escudo de Venezuela y el busto de Simón Bolívar. Antonio del Río solicitó el 9 de febrero de 1892 protección para la marca de cigarros bajo el título de La Victoria, que tenía como imagen la estatua ecuestre de El Libertador. Mientras los cigarrillos La Intimidad y La Independencia (patentados en 1894 y 1895) tenían en las etiquetas, como decoración, las imágenes del héroe caraqueño y de otros próceres independentistas. Bolívar se convirtió así, más allá de sus batallas, más allá de sus proclamas, en modelo publicitario. |
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Por: MIREYA TABUAS |
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© Copyright Johannes W. de Wekker junio, 2004 |