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Esa es la
versión de mi mi reciente libro <<Bolívar y Francisquita>> ya en versión
digital que encontrará en
http://www.librosenred.com/ld/TManningWr/ pronto a aparecer en
versión de copia dura),
Cartas de Bolívar a Fannie
1783 [9]. Natalicio Y Onomástico
Me preguntas por mi nombre, prima Francisquita, y sobre la confusión que
existe sobre mi fecha de nacimiento. Pues, aquí va el cuento de por qué
me llamo como me llamo y como sí nací cuando nací y no como se ha hecho
creer que nací.
El presbítero canónigo, monseñor y doctor, don Juan Félix Jerez de
Aristiguieta, era mi primo hermano, por mi tía doña Luisa Bolívar y
Ponte, que se casó con tu pariente, don Juan Martín Ignacio Jerez de
Aristiguieta, en 1731, quien estuvo siempre muy vinculado a la familia
de mi padre.
Este cura, nuestro primo, y con el que, prima Francisquita, comparte
usted el apellido Aristiguieta, fue quien tuvo que intervenir cuando mi
padre y su suegro, mi abuelo materno, don Feliciano Palacios Sojo y Gil
Arratia, se enredaron en una ruidosa discusión sobre mi bautismo y
nombre.
Mi abuelo, como buen Alférez Real, era un viejo requete español y
sumamente beato, e insistía en que mi padre me diera el nombre del santo
del día en que nací, o sea, el 25 de julio, día del apóstol Santiago el
Mayor, el santo patrono de España, y aquí, santo patrono de la ciudad de
Santiago de León, de Caracas.
Tu hermano Santiago, prima Francisquita, en su reciente viaje [1829], me
describió con mucha gracia que este santo es el único que lleva la
santidad en el propio nombre y, por tanto, nunca se le dice san
Santiago. O'Leary también me contó que este nombre de Santiago, como
muchísimos otros nombres de la españolidad, están todos comprendidos
dentro de un solo nombre en el idioma inglés como James, y en el latín,
derivado del hebreo, como Iacob. En otras palabras, me confirmaron ellos
dos lo que yo ya sospechaba: que como tal, como nombre completo,
Santiago sólo existe en el idioma español. ¿Que más español que esto?
Tenía toda la razón mi padre de huirle al nombre, el más chapetón de los
nombres chapetones.
[Aclara aquí el mariscal Felipe von Braun: El general Bolívar aprendió
este término que califica a los españoles en Bogotá y se fascinó con él.
Se les dice así a los ibéricos en el altiplano, porque con la altura de
Bogotá sobre el nivel del mar, sólo a ellos, por no estar acostumbrados
a las grandes alturas, se les sale un color sanguíneo en las mejillas.
Pero lo que más le gustó al Libertador es que tal nombre fue el que
usaron los criollos en la famosa pelea del Florero de Llorente y en la
gritería que siguió, es decir, en el primer grito de independencia de la
América meridional, en Bogotá, el 20 de julio de 1810.]
[Nota de la editora: Bolívar siempre le dio crédito a Bogotá por ese
grito, y por eso decía que desde Colombia, adonde se vino y donde vivió
por mucho tiempo, luchó y murió, siempre indocumentado, había sido más
fácil pelear y triunfar contra España.]
Mi padre, que era más bien radical y poco amigo de los rituales de la
Iglesia, aunque en esta ocasión resultó muy entendido en religión,
quería darme el nombre de Simón, por Simón Pedro, el apóstol mayor, el
de "eres piedra y sobre esta piedra edificare mi iglesia", pero, sobre
todo, porque ese nombre en la familia es como una enfermedad
hereditaria, de lo mucho que se repite. En verdad, este nombre de Simón
también viene a cuento en lo de enfermedad, porque tanto Simón el Viejo
como Simón el Joven, o, como dicen los españoles, Simón el Mozo, lo que
me deja a mí como Simón el Niño, eran aún más locos que yo.
Ahí mismo mi padre me cambió mi real fecha de nacimiento, del 25 de
julio, a la del día anterior, 24 de julio, para quitarse de encima el
tenerme que bautizar con el españolísmo nombre de Santiago. Mi abuelo,
por beato que fuera, no iba preparado para esta argucia, ni se sabía
tanto el Martirologio Romano, como para poder chistar, que si lo hubiera
sabido, entonces mi padre me hubiera tenido que bautizar con otro
nombre; el 24 de julio es el onomástico de San Lorenzo de Brindis.
Allí mismo dijo mi padre: "Y, además, este es el Simón que va a salvar a
Venezuela". Allí mismo también se plasmaron mis problemas con la familia
Palacios: pero, me llamé Simón, y no nací el 24, sino el 25 de julio.
Nuestro primo presbítero, después de presenciar tamaña discusión, por
miedo de que me quedara de "segundón", y sin rentas de la familia
Bolívar– lo que fue así fue, pero no por mucho tiempo –o de la de los
Palacios del Blanco, creó para mí, no el mayorazgo, pues yo no era
primogénito, sino el vínculo de la concepción. Como sabes, mi hermano
Vicentico murió al servicio de la República, en julio de 1811, y yo al
final quedé como su heredero, junto con mi hermana, María Antonia. Mi
hermana mayor pudo heredar conmigo y nunca dejó de repetírmelo, porque
en eso sí los españoles eran avanzados, dejando a las mujeres figurar
como primogénitas, necesariamente a la par con otro hermano varón, de
haberlo, así fuera menor como yo.
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... La batalla de [l Pantano de] Vargas tiene otra importancia muy
personal para mí. Ocurrió el 25 de julio de 1819, en el aniversario de
mi nacimiento, lo que por muchos años le dio oportunidad a mi amigo el
mariscal Sucre, de, en nuestra correspondencia [25], conmemorar la
batalla, hacer que me acordara de mi cumpleaños y corroborarle al mundo
entero cuando fue que yo nací de verdad. Nadie mejor que él podía saber
la historia, que oyó de mis propios labios tantas, posiblemente
demasiadas, veces.
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[REF.[25]. Sucre, Antonio José de, cartas al Libertador: 20 de julio de
1827, desde Chuquisaca [hoy día Sucre, ciudad rebautizada en el propio
nombre del mariscal, y oficialmente la ciudad capital de Bolivia],
Bolivia; el 24 de julio de 1829, desde Quito…"Mañana es su cumpleaños de
usted, y el de la batalla [del Pantano de...] Vargas". En: O'Leary,
Florence Daniel [editadas por Simón Bolívar O’Leary Soublette]. 1888.
Memorias. tomo 1, p.544
Atte,
TManning
TManning Writer & Co.
TManingWr@aol.com
Así que dejo a su buen criterio su interpretación
de lo antes expuesto por el corresponsal
Taurus Manning, así como un extracto de
su obra en preparación
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