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El 10 de Enero de 1827, arribó Bolívar a Caracas, procedente
de Bogotá. La Universidad designó a los Doctores Domingo Quintero, cura de la Iglesia Metropolitana
y Valentín Osío, abogado de la República, para entregar a su Excelencia, los cordiales saludos
de bienvenida. Se incorporaron a la comisión, dos alumnos de la Universidad y dos seminaristas que al efecto
designó el Rector de este colegio.
La obra de mayor trascendencia en el campo educativo, durante esa época,
fue la reforma de las constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas, fundada en el Magnífico,
Real Seminario, Colegio Señora Santa Rosa de Lima, según permiso concedido por el rey Felipe V, el
22 de diciembre de 1721. Sus primeras constituciones datan del año 1727; en 1807 y 1809, se elaboraron documentos
para las reformas de estudios. El rey fue el primero en reconocer la necesidad de reformas, pero sólo en
reconocer y proclamar. Afortunadamente, en la práctica había evolución y avances reformistas,
ya que en las aulas de clase, se enseñaba a Descartes, Locke, Condillac, Newton, Lavoisier y Brison.
Corrían los días en que el claustro se disponía a elegir
al rector. Existían dos candidatos: El doctor José Cecilio
Ávila y el doctor José María
Vargas; este último contaba con la juventud ya que representaba la innovación. No obstante, había
un impedimento estatutario en la obsoleta constitución de 1727: "Los médicos ni los frailes
podían ocupar el rectorado". Bolívar, hombre de avanzada, a petición del claustro elimina
la absurda restricción. Así, Vargas es elegido por 35 votos contra 25 del doctor
Ávila y se convirtió
en el primer médico que fue electo rector de la Universidad de Caracas. Los viejos aforismos de Justiniano
y Papiniano son reemplazados por el estudio anatómico del hombre y del universo.
El 24 de junio de 1827, Bolívar dio su aprobación a los nuevos
estatutos. De esta manera, se introdujeron nuevas cátedras: Anatomía y Cirugía en la Facultad
de Medicina; Derecho Práctico, Político y Ciencias Administrativas y Economía Política
en la Facultad de Derecho. Así mismo, mediante la creación de ingentes rentas se daba autonomía
administrativa a la Universidad. Por primera vez, se observa, la importancia que Bolívar le da al papel
del estudiante en la buena marcha de la Universidad, cuando dictaminó que el rector debía elegir
dos estudiantes de cada aula en cada bimestre, para que informaran de la conducta del catedrático, que no
es más que la participación de los estudiantes, hoy día, en el gobierno universitario. Los
estudiantes igualmente, no podían ser alistados en cuerpos de tropa de ninguna especie, ni ocuparse de cosa
alguna que los distrajesen de la carrera a la que se habían dedicado.
Bolívar, donó a la Universidad un millón de pesos que
le había acordado el Congreso del Perú, como muestra de gratitud por los innumerables beneficios
que le debía la nación y que habían sido repetidamente rechazados por él. Para la Universidad,
tuvo también Bolívar, sus últimos recuerdos: "Es mi voluntad que las dos obras que me
regaló el Coronel Wilson, y que pertenecieron a la biblioteca de Napoleón, El Contrato Social, de
Rousseau y El Arte Militar, de Montecucculi, se entreguen a la Universidad de Caracas".
BIBLIOGRAFIA
Rojas, Armando Ideas Educativas de Simón
Bolívar.
Plaza & Janés, S.A. Editores. Barcelona, España. 1972.
Francisco Avila F.Universidad Nacional Experimental
Rafael María Baralt (UNERMB).
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