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Siempre que podía, en conversaciones privadas o públicas, en cartas
y discursos, el Libertador planteaba la profundidad de sus ideas relacionadas con la emancipación de nuestros
pueblos haciendo énfasis especial en el carácter general de sus ideas, no limitadas a Venezuela o
a los países que forman su entorno geográfico inicial. Para nosotros la patria es América
aseguraba y por el, padre del panamericanismo, de la idea
anfictiónica del Congreso de nuestras naciones, el diez
de Octubre de 1821, después de estar liberadas Venezuela y la Nueva Granada y en proceso la campaña
del Sur que pronto liberará al Ecuador, el General Bolívar e escribe, en su carácter de Libertador
de Colombia, al General Agustín de Iturbide, primer Jefe del Ejercito de las Tres Garantías, congratulándose
por los primeros pasos que se estaban adelantando en Méjico encaminados al logro de su Independencia política.
La carta suscrita en la Villa del Rosario de Cúcuta habla del placer que ha causado en nuestro pueblo y
gobierno las noticias de los triunfos de las armas logradas por el Ejercito de Agustín de Iturbide que conducirán,
a la independencia del pueblo de Méjico, Bolívar se explaya en hermosos conceptos que es preciso
repetir en su pureza original. Citamos al Libertador cuando dice que " el pueblo mejicano siempre de acuerdo
con los primeros movimientos de la Naturaleza, con la razón, la política, ha querido ser propio,
no ha querido ser ajeno. Los destinos afirma el Libertador, estaban señalados a su fortuna y a su gloria y concretándose
en el jefe del Ejercito victorioso y a sus soldados les define su inmediato destino. Afirma Bolívar "
Vuestra Excelencia ha cumplido. Si sus sacrificios fueron grandes, más grande es ahora la recompensa que
recibe en dicha y honor ".-
Bolívar se alza en 1821 como lo ahora hasta el propio momento de sus últimos deseos que son por la
felicidad de la patria, en una activa y coordinada nacionalismo latinoamericano, dentro de un plano universal,
en la comunidad de todas las naciones, afirmada en valores esenciales que se ven, se perciben intensamente en la
carta a Iturbide. Es la palabra de felicidad de un pueblo que anda luchando sin detenerse por su emancipación
y que descubre, de golpe, que gente como la nuestra, la mejicana, está empeñado en los mismos propósitos
contra un adversario común y persistente. Presentarse ante el mundo, unidos, Méjico y Venezuela en
una sola voluntad, será lo ideal. Para Bolívar cuyo razonamiento es sencillo pero profundo, (citamos
al Libertador) " en el mal, la suerte nos unió: el valor nos ha unido en los designios y l naturaleza
desde la eternidad nos dio un mismo ser para que fuésemos hermanos ( fin de la cita).
En frases como esta, no es neblinosas consignas de otros pueblos es que tenemos que buscar los pueblos latinoamericanos
las pistas secretas que nos lleven por la vía del progreso. Ser hermanos, tener un mismo ser, unidos por
el valor, todos son derivaciones de un tronco esencial de las ideas de unidad latinoamericana. Teniendo el mismo
idioma, la misma religión, idéntica identidad en los ideales y en conocimiento de inescapables cercanías
y problemas, es imperativo unir a estos pueblos en un solo haz de voluntad y creación. La unión es
un bien que no tiene precio, es "el bien inestimable de la unión" lo que tiene que animar a estas
naciones alrededor del eje articulador del Continente que es la obra, la palabra y la fuerza de Bolívar,
quien dedicará sus mas caros esfuerzos a lograr la integración que determine los grandes caminos.
Méjico siguió su destino histórico. Al decir de Bolívar ( cito) ha encendido la llama
de la libertad que yacía bajo las cenizas del antiguo imperio ( fin de la cita) pero el Libertador, en su
justo papel de faro orientador lo llamó a la unidad acreditando, desde el primer momento a un embajador
suyo cerca del nuevo Gobierno para echar adelante, en medio de un gran alborozo, todos los mecanismos necesarios
para garantizar la fuerte unidad de ambas naciones.- |