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UN BOLÍVAR DOS SIMONES |
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Por: Jorge Mier Hoffman |
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| Para los teólogos y filósofos de los misterios de la creación, la muerte es la elevación del espíritu y la progresión del alma hacia la reencarnación… Bajo esta óptica: nada se acaba y todo se transforma, conforme al principio de la energía… Para ellos no existe el fin del Ser humano, sino la ascensión a un estado energético de mayor rango en la escala evolutiva del espíritu, que algunos teólogos identifican como el karma o energía vital que impulsa la vida... Los católicos explican este fenómeno mediante la resurrección, que sólo le fue permitida a Jesucristo, porque el Vaticano niega la posibilidad de la reencarnación, y luego de la muerte, al espíritu sólo le depara el Cielo o el Infierno según su comportamiento y religiosidad. En resumen, la experiencia nos ha enseñado que la muerte trae consigo nueva vida..! como cuando se quema un sembradío para que renazca la plantación; o como el salmón que muere al parir los huevos que engendran nuevos alevines, o de la mariposa que muere luego del acto de procrear… En el caso del Libertador: la muerte de un Ser querido, de sexo femenino, y de nombre María, en dos oportunidades cambiarán el rumbo de su vida; además le inspirará ideales de justicia y libertad, pero lo más significativo, es que la muerte de esas dos mujeres, lo pondrán en el camino para encontrarse con un hombre excepcional llamado también Simón, y cuya esposa coincidencialmente también se llamaba María… Un Ser especial que con su ejemplo y enseñanza, transformará el rumbo y el destino de todo el planeta, por cuanto será el maestro del Libertador, Simón Bolívar. | ||||||
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PRIMER ENCUENTRO 7 de julio de 1792 |
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La aristocracia caraqueña se viste de luto para asistir al sepelio de María Concepción Palacios y Blanco, quién fuera esposa del también difunto Juan Vicente Bolívar, y madre de cuatro hijos… El 9 de diciembre había cumplido treinta cuatro años de edad… No superó las secuelas de la tuberculosis que se agravó con el embarazó de Simón Bolívar... Días antes, había llegado de su hacienda de San Mateo, con la ilusión de los preparativos del cumpleaños de Simoncito, quien cumpliría 9 años… Pero la maldición de la tuberculosis nuevamente hacía estrago en el apellido “Bolívar”… María fue sepultada en la cripta familiar de la Catedral de Caracas, edificada en honor a la Santísima Trinidad.
Huérfanos de padre y madre, la tutela de los jóvenes quedan en mano del abuelo materno Don Feliciano Palacios y Sojo... Las terribles circunstancias obligan a sus hermanas casarse cuando aún no habían cumplido los 15 años de edad, mientras Simoncito y su hermano mayor, Juan Vicente, quedaron en la casa de sus padres, atendidos por los esclavos de la familia.
Cuando el dolor por las muertes de sus seres queridos parecía quedar atrás, y el amor de sus tías intentaba apaciguar la soledad y el desasosiego que influía en la personalidad de Simoncito, la tragedia llega nuevamente a su vida: A los pocos meses, en diciembre de 1793, muere su abuelo Feliciano, y las autoridades lo separan de su hermano mayor, y sus tías que debieron casarse prematuramente en un matrimonio arreglado… Ahora Simoncito está totalmente sólo..! Su abuelo había destinado tutores separados para los dos hermanos: para Juan Vicente encargó a su hijo Juan Félix Palacios y Blanco, y para Simón, su otro hijo Esteban, pero como éste se encontraba en España, las autoridades lo entregan a su otro tío Carlos Palacios y Blanco… A partir de entonces, Simoncito se convierte en un niño realengo, que desde la mañana, se reunía con otros muchachos para jugar en la calle… No estudiaba, su aseo personal era descuidado, y hasta había adquirido un vocabulario vulgar propio de la plebe… Un perro se convirtió en un compañero inseparable, que lo acompañaba al campo donde pasaba la mayor parte del día… La añoranza por el amor de sus padres y sus hermanos, lo llevaba a refugiarse en la casa de su hermana mayor, María Antonia, hechos que conllevaron a un enfrentamiento de María con su tío Carlos, que fue necesario dilucidar ante el Tribunal de la Real Audiencia… En una de sus exposiciones ante el Tribunal, Carlos expone el caso:
En su niñez, Simoncito no contó con el apoyo de sus seres más queridos… Como todo niño huérfano, se acostumbró a la soledad, al desasosiego y al infortunio, inmerso en su frustración anímica, que engendró en él una rebeldía y un carácter decidido y emprendedor, que moldeó su personalidad hacia la inteligencia para sobrevivir en la adversidad… No obstante todas esas adversidades, en su dolor espiritual lo acompañó un hombre que moldeó su personalidad y sembró en su corazón el sentido de la universalidad, la libertad y la justicia... ese hombre fue el maestro Simón Rodríguez..!
Acostumbrado a lujo y el confort de su estatus oligarca, el joven Simón llega a la humilde casa de su maestro, encontrándose de pronto encerrado en cuatro paredes de una casa humilde, donde convivían un conglomerado de personas: el maestro Simón Rodríguez con su esposa María de los Santos, tres criados, su hermano Cayetaño con su esposa María de Jesús Muñoz, y su hijo recién nacido, un sobrino, otros cinco niños en custodia, la suegra del maestro, la de su hermano y dos cuñados..! El propio maestro conciente de las precarias condiciones de su humilde vivienda y el abolengo que significaba la adinerada familia de los “Bolívar”, dirige carta a los magistrados del tribunal:
En esas circunstancias de tristeza, infortunio y desosiego en que se encontraba, Simón es recluido en la casa del maestro Simón Narciso Rodríguez Carreño… y a partir de ese momento, cambiará el rumbo de su vida… Dos meses después regresa a casa de su tío, pero sigue concurriendo a la escuela pública bajo el buen cuidado del maestro Rodríguez. |
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Rodríguez nació en Caracas el 28 de octubre de 1771. Al igual que su nuevo pupilo, quedó huérfano muy pronto… Hijo del clérigo Alejandro Carreño, músico, quien llegaría a ser maestro de Capilla de la Catedral de Caracas… Con apenas catorce años, se lanzó a la aventura de 5 años para hacer un recorrido a pie por España, Francia y Alemania; como bien decía:
Rodríguez amaba la naturaleza en todo su esplendor… Vivió en París en víspera de la Revolución Francesa… Respiró su ambiente revolucionario, descubrió a Rousseau, y decidió desde entonces, convertir a la humanidad predicando el amor a la naturaleza. Después de sus cinco años de peregrinación, a pie por los campos europeos, regresa a Caracas donde es nombrado maestro de escuela… De su matrimonio, tuvo en año y medio dos hijas.
Rodríguez se empeñaba en hacer todo diferente, hasta en lo que respecta titular obras o documentos, donde la acostumbre era condensar y simplificar… En 1794, presentó al Ayuntamiento caraqueño un Proyecto de Educación que tituló:
La personalidad de Simón Rodríguez era carismática y contradictoria: amable, frío, calculador y poco afectivo… Eran cualidades propias de un hombre inmerso en la soledad; inconforme, introvertido, pero de un carácter impredecible y desconcertante, como lo evidencia una nota curiosa, que sobre su esposa, escribió a un amigo suyo, cuando ésta lo abandonó, cansada de vivir en la pobreza del maestro:
Simón Rodríguez era el prototipo de aquellos que por haber llegado muy cerca del genio, sin alcanzarlo, se vuelven atolondrados y divertidos, para tormento de sus allegados y alegría para otros… Su inquietud sabe descubrir fases nuevas de las cosas más vulgares, y su presencia está siempre acompañada de sucesos cómicos y de imprevistos... Era, pues, natural que Bolívar, tipo del genio equilibrado y ávido de conocimiento, fraternizara tanto con su tocayo y profesor, el maestro Don Rodríguez. Sus métodos de enseñanza eran originales y sus ideas de libertad no encajaban en la mentalidad de su época… de hecho, era visto con cierta animosidad por la iglesia y las autoridades locales, contrarias a los cambios y a los “librepensadores”… Desde muy joven se calificaba “anarquista”… y se presentaba ante la sociedad como un rebelde y un revolucionario indoblegable… Era un hombre de ideales, inmerso en una franca contradicción con la época y el entorno en que vivía; que denigraba del Vaticano, enfrentaba a la iglesia y participaba en la Sociedades Secretas excomulgadas por el Papa…En fin, era la revolución personificada en el hombre…
Cabe recordar, que para la época de infancia del joven Simón Bolívar, la lectura estaba vedada al resto del pueblo, y desde Sevilla, la iglesia aplicaba una censura a los textos, puesto que se imponía un adoctrinamiento religioso y monárquico para esclavizar intelectualmente a la población… Pasarse en secreto los libros prohibidos era un acto de rebeldía entre la juventud… Leerlos era una delicia, no tanto por lo que dijeran, sino porque los prohibía una autoridad que manipulaba la conciencia… A fin de cuentas era el contagio inevitable y virulento de la Revolución Francesa, que transmitía la misma España y que respondía en América a cambios y reformas urgentes a la dignidad criolla… Simón Bolívar, doce años más joven que su maestro, era un joven de una extraordinaria inteligencia, con una mente virgen que no había sido contaminada por la educación enfermiza del clero, lo que significó para su maestro, desbordar en su pupilo, toda la frustración ideológica que tenía acumulada por años de estudio… Como años más tarde recordó el Libertador: |
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Mientras la mayoría de los caraqueños estaban inmersos en la cotidianidad, todas las tardes, y durante los siguientes dos años, los dos Simones incursionaban los parajes naturales que circundan el esplendoroso valle de Caracas… En esos paisajes de ensueño multicolor que bañaba el Avila con su neblina, ambos se dedicaban a la lectura de esos libros prohibidos por la iglesia… El joven Simón oía con atención esos discursos de amor y pasión por la libertad:
En la privacidad que brinda la naturaleza, los dos Simones intercambian temas vedados por las autoridades españolas, y discuten la realidad universal tergiversada por la historia… Eran escenas que nos remontan en la historia, cuando el filósofo Sócrates, seleccionaba al mejor de sus pupilos para recorrer los campos de Grecia en una jornada de adoctrinamiento intelectual… y fue precisamente Sócrates (470-399 a.C.), como fundador de la filosofía moral, el mejor ejemplo que encontró Bolívar para llamar a su maestro:
“Usted es el Sócrates de Caracas”
Y el 6 de mayo de 1824 desde la localidad peruana de Huamachuco, Bolívar le dirá a Santander:
La quebrada de Caruata, las pozas de Catuche y las caídas de agua del Arauca, sirvieron de ambiente ideal para la formación académica e intelectual del joven Simón, y para que su maestro lo ilustrara sobre una triste monarquía que dominaba el panorama político de Europa… En esos momentos de meditación infinita, la lectura los hacía pasar largas horas de reflexión sobre las ideas filosóficas de los grandes revolucionarios de la época: Plutarco, Thomas Hobbes, del barón de Montesquieu, Jean Jacques Rousseau, Voltaire, como los precursores de los cambios políticos que se estaban sucediendo en todo el planeta… Luego, su maestro le hacía cerrar los libros de textos, para mostrarle la gran enciclopedia de la naturaleza: lo obliga a ser fuerte de alma y de cuerpo; a convivir con el medio ambiente; lo entrenaba en largas caminatas, a cabalgar días enteros, a nadar, saltar, y amar las especies… Como bien decía Rodríguez:
"La razón del sabio suele asociarse al vigor del atleta"
Pero por las noches… Simón Rodríguez dejaba de ser el maestro revolucionario que adoctrinaba a su pupilo, para convertirse en el maestro conspirador que adoctrinaba una revolución: Fue Rodríguez quien divulgó la noticia de un levantamiento ocurrido en Nueva Granada por parte de un médico de nombre Nariño, y repartió el material prohibido de la “Declaración de los Derechos del Hombre” que propulsaba la Revolución Francesa… Tomando la previsión de no ser descubierto, copió los 17 artículos y los distribuyó en volantes que pasaban de mano en mano, mientras las autoridades buscaban el autor de esos papeles facciosos.
Nuevamente las calamidades e infortunios llegan a la vida del joven Simón..!
Cuando el joven Simón dormía por la extenuante faena del día, y las calles de Caracas se cubrían con la densa neblina, el maestro se dirigía a los centros subversivos donde se conspiraba contra la autoridad española… En esas reuniones clandestinas se encontraban: Manuel Gual, antiguo Capitán del Batallón de Veteranos de Caracas, y José María España, funcionario de la justicia Mayor del Pueblo de Macuto… Más de un año ese grupo de venezolanos estuvieron conspirando contra el rey de España, manteniendo contacto permanente con otros grupos subversivos del continente… Pero esa noche del 12 de junio de 1797 todos los planes se desboronaron:
Al amanecer del 13 de junio, un ambiente sombrío cubría la capital con calles desoladas y militares apostados en todas las esquinas… El joven Simón durante el desayuno, escucha los comentarios de los esclavos: “cuarenta y cinco individuos fueron apresados por alta traición, y algunos cuelgan en la Plaza Mayor”... El temor de ser señalado como conspirador, mantenía en zozobra a todos los habitantes de la capital, y en especial a la familia Bolívar, cuyas relaciones con el maestro Rodríguez era pública y notoria… Ese día no llegó su maestro… Rodríguez estaba huyendo de una persecución implacable… El joven Simón nuevamente estaba inmerso en la soledad y ahora con la angustia por el destino de sus amado maestro.
En los siguientes 8 años Bolívar no supo más de su maestro… Ambos siguieron caminos distintos: Bolívar en Europa, formándose, educándose y preparándose para el matrimonio; mientras el destino de su maestro Rodríguez era todo un misterio… Así lo escribió O' Leary:
Los próximos tres años serán de gran turbulencia en la vida del maestro Rodríguez, desde que se embarcó clandestinamente en La Guaira el 15 de noviembre de 1795 con destino a Jamaica… En Kingston abandona su nombre original por el de “Samuel Robinsón”… Nombre que lo acompañará hasta la muerte y que adopta en memoria al solitario personaje de la novela de Daniel Defoe publicada en 1719; que conservará como su libro de cabecera; y como el decía:
Viaja a Baltimore y Filadelfia donde trabaja en una imprenta y adquiere los conocimientos de las Artes Gráficas… Luego de tres años en los Estados Unidos, viaja a Europa… Se traslada a Bayona para trabajar como linotipista, y se gana la vida dando clases particulares de francés, español e inglés… En 1801 conoce al sacerdote mexicano revolucionario Fray Servando Mier, con quien se traslada a París para fundar una escuela... En esa ciudad Rodríguez traduce la novela Atala del escritor francés Chateaubriand… Vive algún tiempo en Lyon, y para esconderse de la implacable persecución española, se empadrona en el Registro de París como: “SAMUEL ROBINSÓN, HOMBRE DE LETRAS, NACIDO EN FILADELFIA, DE TREINTA Y UN AÑOS”
No importa el tiempo transcurrido… la monarquía española seguía el ejemplo del Vaticano, en cuanto a que los enemigos seguían siendo enemigos aún después de su muerte, y los herederos pagaban las consecuencias por varias generaciones; tal cual sucedía con los herejes que eran quemados, y sus descendientes seguían pagando las consecuencias de la traición. |
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SEGUNDO ENCUENTRO 22 de enero de 1803 |
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La aristocracia caraqueña se viste de luto para asistir al sepelio de María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza, esposa de Simón Bolívar… Fueron apenas ocho meses… La terrible fiebre amarilla hacía estrago en los europeos no acostumbrados a las inclemencias del trópico… La hacienda de San Mateo fue testigo de la fatal enfermedad… Con la muerte de su joven esposa, todo parecía derrumbarse en la vida del joven Simón... Nuevos planes pasan por su mente… por los momentos, deja la administración de sus bienes en manos de su hermano mayor Juan Vicente, con la intención de volver a Europa para consolar a la familia de su fallecida esposa.
A principios del año 1804 ya Simón está nuevamente en Europa
En Madrid entrega a su suegro, don Bernardo, las prendas personales de su única hija… Fue un momento enternecedor que Bolívar nunca olvidará:
El joven Bolívar estaba inmerso en una terrible depresión… fue quizás la única vez en que su espíritu combativo cedió al infortunio más terrible que hombre alguno pueda soportar, y que lo hizo pensar en el suicidio… Es también la etapa más desconocida en la vida de Simón Bolívar y de la cual poco se ha escrito.
El venezolano podía ser visto todas las tardes meditando a orillas de río Sena... Caminaba los campos de Daubingy, admirando los artistas plásticos que se aglomeraban en estos parajes pintorescos, y en especial, los alumnos de la Escuela de Arte de Barbizón. |
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Simón
Bolívar desde siempre fue un admirador de las artes plásticas, y sabía
apreciarlo con un ojo crítico. En su primer viaje a Europa, posó para el
famoso artista español Francisco de Goya, conocido popularmente como Goya,
en la oportunidad en que visitó la Corte Española junto con su tío Esteban,
puesto que Goya era el retratista de la Corte... y ésta pintura que en el
“Manual de la Colección Bourton” se indica como “Anónimo”, se cree fue obra
del afamado artista.
Su estado depresivo buscaba la ayuda de un amigo… hasta que un buen día el destino hará que se encuentren nuevamente los dos Simones… Estando en París, supo del destino de su antiguo maestro Rodríguez:
De inmediato Bolívar se trasladó a Viena para ver al amigo… Simón Rodríguez era un revolucionario, visionario y luchador de ideales, que se encontraba en ese país huyendo de la persecución española… Por segunda vez la muerte de un ser querido los une: primero su madre María de la Concepción y ahora la de su esposa María Teresa… Pero sin embargo, no era lo que el joven esperaba: Su maestro se llamaba ahora Samuel Robinson... Estaba ocupado en mil tareas que le dejaban poco tiempo para la lectura y la investigación, que eran las actividades que más anhelaba el maestro, donde se desempeñaba como químico industrial… En ese momento de múltiples ocupaciones se presenta Simón Bolívar, que buscaba al amigo de la infancia… De ese encuentro escribió Bolívar:
El maestro le aconseja:
Rodríguez había encontrado a Bolívar inmerso en la tristeza y la melancolía, quién parecía querer morir antes que cargar con sus sufrimientos… Así escribió Bolívar ese encuentro:
En las noches siguientes su maestro lo reconforta con sabias palabras que le hacen entender que él y sólo él, tiene una misión que pronto tendría que emprender; pero por los momentos, debe mitigar su dolor, reunirse con personas de su edad, divertirse y vivir la vida…
Con una honda frustración Bolívar regresa a Paris para consolarse en los brazos de su prima Fanny de Trobriand, mujer de espectacular belleza, que no logra mitigar el estado anímico del futuro Libertador…
Cuando la desesperación hacía mella en el estado anímico de Bolívar, la Providencia intervino para salvar el futuro de un Continente..! Esa tarde que transitaba a las orillas del Sena, con su mente llena de recuerdos que ahogaban su espíritu de vivir… oye una voz que grita: Joven Simón..! es nada más y nada menos que su maestro de infancia..! Rodríguez había reflexionado y supo que Bolívar necesitaba un verdadero amigo para sanar sus punzantes heridas afectivas… Dejó a un lado todos sus compromisos de trabajo, y a partir de ese momento todo cambiaría en la vida del venezolano… Ambos se hospedan en la pensión de los Pilloris, en la Rue de Lancry, número 293… Juntos recordarán esos momentos inolvidables de su niñez, y las desventuras del maestro huyendo de la persecución española… Bolívar acepta encantado la loca idea de su maestro: viajar a Italia a pie, en contacto con la naturaleza, cruzando los Alpes Occidentales por imponentes paso de la montaña, tal cual como una vez su maestro lo hizo… y es así, como con una mochila de prendas personales y la obra “Emilio” de Juan Jacobo Rousseau bajo su brazo, los dos Simones emprenden una peregrinación que cambiará el futuro del mundo, en una mañana de primavera cuando las flores esmaltan los campos franceses y la naturaleza se vuelve multicolor… Como alguien escribió: |
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En su lento transitar hacia el sudoeste por Francia, Bolívar se embelese con los paisajes de Saboya y los verdes viñedos donde disfruta del mejor de los vinos, que le hace recordar la esclavitud y diferencias de clases sociales que imperan en su país… El paisaje encantador mitiga la fatiga de transitar por caminos de tierra, lleno de contrastes multicolores del follaje, y de amplios valles enmarcados con las cumbres nevadas de los relieves alpinos que separan a Francia de Bélgica, Luxemburgo, Alemania, Suiza e Italia; tiempo propicio para que en la intimidad de la inmensidad de la naturaleza, Simón Rodríguez, ahora Samuel Robinsón, profundiza su adoctrinamiento sobre el tema de la “Justicia y la Libertad”, cuya sola palabra estaba vedada por el sistema monárquico que imperaba en Europa...
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En la localidad de Chambéry, a pocos kilómetros de la frontera, llegan al lugar predilecto del filósofo Jean Jacques Rousseau, llamado Les Charmettes… oportunidad propicia para que los peregrinos hagan una parada obligada, y le permita a Bolívar conocer más afondo las intimidades de ese revolucionario de la literatura francesa, que inspiraría en él no sólo sus ideales bolivarianos, sino que será la fuente de inspiración para sus más apasionados discursos.
Cruzando la frontera, en mayo de 1805 llegan a Milán, en momentos en que en esa ciudad se anuncia la coronación de Napoleón Bonaparte como Rey de Italia, con la presencia del Papa Pio VII… Bolívar asqueado de la actitud de un tirano que se cruzaba en su camino, y que hasta hacía poco fue su líder revolucionario, sube a la habitación de su hotel, cierra las ventanas y se tapa la cabeza con la almohada, para no oír el clamor de ese pueblo ignorante que lo vitoreaba… Los venezolanos se dirigen a Ferrara y luego a Venecia, para admirar las bellezas arquitectónicas del estilo renacentista europeo, y la majestuosidad de una ciudad edificada en mármol sobre canales de agua; momento ideal para meditar sobre el origen del nombre de su patria Venezuela… Bolonia, Florencia y Perusa, marcan el recorrido que los conducirá a Roma… El viaje va dejando en cada uno de ellos no sólo nuevas emociones y experiencias, sino además les invade una melancolía por su Patria americana, esclava de potencias extranjeras, y que ante la indiferencia del resto del mundo civilizado, sólo importa para la extracción de todas sus riquezas... En su paso por diferentes lugares, cada iglesia, palacio, castillo, catedral, residencia palaciega, edificación pública o gubernamental, llevan la sangre indeleble de los nativos americanos, que con su oro, plata, perla, madera y material preciosos extraído de algún rincón del Nuevo Mundo, decoraban las lujosas arquitecturas.
…Allí en la magnificencia del poder europeo, Bolívar pudo palpar el poder destructivo sobre el continente americano; y aún mayor tristeza causaba el observar, que el poder económico de Europa se sustentaba en las riquezas americanas, no para beneficiar a la población sumida también en la pobreza, sino para saciar la ambición desmedida de las clases privilegiadas de la monarquía y de la iglesia.
En Roma, lugar insigne del imperialismo europeo y del poder destructivo de la fuerza militar, donde se conjuga el imperialismo monárquico y el poder de la iglesia, el 15 de agosto de 1805 ambos Simones suben al monte Aventino, donde tiempos atrás se reunió el pueblo para protestar contra la autoridad romana, pagando con su sangre la osadía de la rebelión… Simón Bolívar en medio de esas ruinas romanas, que evidencian la fragilidad de un imperio frente al despertar de la conciencia del pueblo, frente a su maestro, hace un juramento revolucionario que inspirará la libertad de América:
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| El maestro Rodríguez se despide de su tocayo… No está dispuesto acompañarlo en ese alucinado juramento hecho en Roma… Más que un compromiso a realizar, parecía una locura desvalida en medio de la frustración… una paranoia luego de 300 años de acérrima tiranía española… Alemania será su nuevo rumbo, en un largo peregrinar por Europa, de lo cual escribirá: “Trabajé en un laboratorio de química industrial, en donde aprendí algunas cosas; concurrí a juntas secretas de carácter socialista; vi de cerca al padre Enfantin, a Olindo Rodríguez, a Pedro Leroux y a otros muchos que funcionaban como apóstoles de la secta… Estudié un poco de literatura; aprendí lenguas y regenté una escuela de primeras letras en un pueblecito de Rusia”… Rodríguez era fiel a sus palabras: “No soy como los árboles que echan raíces en un solo lugar y no se mueven, soy como el viento, el agua y el sol, que marchan sin cesar”… Algunos meses después, Bolívar se va a cumplir su promesa de liberar un continente, mientras que Rodríguez se queda en Europa… y durante veinte años no vuelven a verse maestro y discípulo. | ||||||
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TERCER ENCUENTRO 26 de octubre de 1825 |
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Desde que dejó a su maestro en 1805, la odisea de Simón Bolívar ha sido reseñada por la prensa mundial: instaurador de tres repúblicas en Venezuela, libertador de Nueva Granada, Quito, Guayaquil y Panamá… Para ese año, Bolívar se encuentra en Perú en el pueblo de Pativilca, desesperado por la ayuda que requería para liberar las tierras incas… Su estado de ánimo era tan desastroso, como aquellas dos oportunidades cuando encontró a su maestro Simón Rodríguez, que con sus consejos y enseñanzas, lo sacó del abismo anímico en que se encontraba… Cuando todo conspiraba contra él, una luz alumbra sus tenebrosos pensamientos: “su excelencia debe saber, que el maestro Simón Rodríguez se encuentra en Bogotá” – así le informó su edecán:
Al conocer la noticia, de inmediato, Bolívar toma la pluma y le escribe a Santander:
Cumplida su promesa con la consolidación de la independencia de Suramérica, Bolívar retrocede en el tiempo, para invitar a su maestro a compartir la hazaña de la libertad que una vez juró en el Monte Sacro… Bolívar:
Respondiendo a la invitación, su maestro le escribe:
Simón Rodríguez no se apresura en acudir al llamado de Bolívar… ya lo habíamos advertido… era un hombre impredecible de carácter cambiante e ideas innovadoras… La carta de Pativilca tiene como fecha 19 de enero de 1824 y llega a Lima en 1825, donde es recibido por el Libertador, quien partía hacia Arequipa, por la costa, con el fin de visitar Cuzco, La Paz y Potosí… Fue un recibimiento inolvidable: Se abrazaron, festejaron, y durmieron esa noche en el mismo cuarto, contándose mutuamente las desventuras de veinte años de trajinar por los ideales de la revolución… Bolívar no hallaba como honrar la compañía del amigo:
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El 26 de octubre de 1825, ambos Simones suben al Potosí... Bolívar en la cima de ese cerro que por casi 300 años sació la codicio europea, habló al viento con palabras de iluminado:
Simón Bolívar había cumplido su juramento hecho 20 años atrás: Su Gran Colombia era la unión de estados más grande del planeta y así se lo hizo saber a su maestro:
En los mapas mundiales ahora aparecía dibujada la nación con mayores riquezas para la envidia del mundo... Nunca antes se había concebido una extensión territorial de tal envergadura... y para darle forma, como lo haría un escultor a su obra inmortal, comenzó a modelar las estructuras de Estado a través de la Constitución, hecha a la imagen y semejanza de esos pueblos... Bolivia y Perú tendrán una Carta Magna Bolivariana y en cada provincia se instalaría una Escuela Pública; ya lo advertía el Libertador:
… En Bolivia el Libertador le otorga a su maestro el cargo de mayor responsabilidad para redimir a esos miserables pueblos esclavizados por 300 años de tiranía y sumisión: la responsabilidad de montar la estructura burocrática de la educación popular…y para halagarlo en tan importante misión, le asigna un título tan largo como larga era la tarea que tendría sobre sus hombros: |
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Con el apoyo económico del Libertador, Rodríguez revoluciona la educación con las “Escuelas Robinsonianas” que comenzaron a crearse en los miserables pueblos, como una nueva y revolucionaria concepción en los sistemas de enseñanzas… En Arequipa, en Cuzco, en Tarambamba y en casi todos los departamentos de Puno, Rodríguez instala una escuela pública, siempre acompañado por el Libertador, quien le prestaba todo su apoyo y colaboración… Pero en Bolivia es donde Rodríguez pone en práctica todo su ingenio para revolucionar la educación, con métodos innovadores que ruborizaban al clero y la oligarquía… El 1 de enero de 1826, se inaugura la Escuela Modelo de Rodríguez, donde se preparaban a los jóvenes para la vida y el trabajo… Situación que contrariaba el temperamento metódico y disciplinado de Antonio José de Sucre, Presidente de Bolivia, que chocaba con el carácter excéntrico y voluntarioso de Rodríguez.
El Mariscal Sucre se quejaba constantemente de las locuras del maestro, y así lo hacía ver al Libertador:
Pero más grave para la sociedad boliviana eran las amenazas que hacía Rodríguez, al retar a los curas y a la iglesia católica:
“…dentro de seis años destruiré la religión de Jesucristo”
Entre tanto, Bolívar recibe cartas de uno y de otro, quienes se quejaban del comportamiento… Sucre le reclama la burocracia impuesta por Rodríguez, quien se consumió todo el presupuesto: muchos rectores, vicerrectores, maestros, bedeles, empleados de oficina… Mientras que Rodríguez reclama la falta de apoyo del gobierno… Por los momentos, Bolívar se mantiene al margen de la contienda, entendiéndose por el aprecio y el cariño que tenía para ambos… Pero la anarquía invade la Gran Colombia… Bolívar debe regresar a Bogotá para enfrentar la disidencia política; momento que aprovechó el Congreso de Bolivia para suspender a Rodríguez, quien dirige la siguiente nota:
Bolívar debe regresar a Bogotá… la guerra y la conspiración exigen su presencia inmediata… Antes de partir quiere despedirse del amigo… Viaja cientos de kilómetros hasta las alturas del lago Titicaca a 4.000 metros de altitud, donde su maestro vive en una humilde choza con una india, y para subsistir montó una fábrica de “Velas de Sebo”; que en su originalidad y sarcasmo le puso como nombre “De Luces Americanas”… Rodríguez le dice a Bolívar:
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A orillas de ese milenario lago, donde surgió la cultura inca, los dos Simones recorren las ruinas preincaicas de Tiahunaco, cuyas cíclopes murallas de piedra y colosales estatuas monolíticas, constituyen el lugar más enigmático de la cultura de los Andes... En ese lugar misterioso cargado de fábulas y fantasía, ambos se despiden en un verdadero abrazo de amigos… Así describieron los testigos esa triste despedida:
Par 1828, Rodríguez se ha establecido en Chuquisaca, escribiendo y conspirando contra los opositores del Libertador, quienes se hacían presente por todo el continente… Después de haber vivido en Huacho, viaja a Chile donde se dedica a la enseñanza… En la remembranza de los recuerdos, y la esperanza de formar nuevamente parte del equipo colaborador del Libertador, llega la nota fatídica: La prensa anuncia la muerte de su amigo Simón Bolívar… A partir de ese momento, la persecución hacia los colaboradores de Simón Bolívar se hace más implacable… Lo poco que ha logrado como maestro, se convierte en escombros con el terremoto de 1835, que lo obliga a viajar a la capital, para solicitar la ayuda de su compatriota Andrés Bello… La miseria lo acompañará hasta su muerte el 28 de febrero de 1854, en el poblado de San Nicolás de Amotape, muy cerca de Paita, en las costas del Perú, donde vivía la compañera del Libertador, Manuelita Sáenz; que al igual que Samuel Robinsón, estaban proscritos por la oligarquía y el clero, quines se habían confabulado en una jornada anti bolivariana. |
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CUARTO Y ULTIMO ENCUENTRO 28 de febrero de 1954 |
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En
los próximos años los dos Simones no volverán a encontrarse… El destino
siempre los unió en la adversidad y en la tristeza por la muerte de las dos
Marías más queridas por Bolívar… Más de un siglo después nuevamente la
muerte los reunirá por
cuarta
y última vez: Simón Bolívar
muere arruinado y vilipendiado por sus enemigos el 17 de diciembre de 1830…
Simón Rodríguez
muere en la total indigencia en la aldea peruana
de Amotape el 28 de febrero de 1854… Los restos de los dos Simones reposan
en el Panteón Nacional: los de Bolívar desde el
10 de octubre de 1876
y los de Rodríguez desde
28 de febrero de 1954,
cuando fueron colocados a la cabeza del sarcófago de Bolívar.
“Usted es el Sol de Colombia…”
Con esta apología elogiaba Rodríguez a su pupilo Simón…
“…y usted es el Sócrates de Colombia”
Así le respondía su tocayo, Simón Bolívar, El Libertador… |
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Por: Jorge Mier Hoffman |
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