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Bolívar
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Por Juan Bosh |
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| Segunda Parte La Guerra Social | ||||||
| Hasta ahora no
ha habido una explicación satisfactoria para la prisión de Miranda y para la
intervención en ella de Simón Bolívar, el futuro Libertador de media
América; y nos parece que ésta es una buena oportunidad para tratar de dar
alguna claridad a ese episodio, que tiene importancia histórica por la
categoría de los (los personajes que intervinieron en él. En la mañana del día 30 de julio de ese año de 1812, el generalísimo Francisco de Miranda, que había firmado el 24 la capitulación ante Monteverde, se dirigió a La Guaira para embarcar esa misma noche en el "Sapphire", buque; inglés a bordo del cual estaban ya sus archivos. A última hora el Precursor había decidido pasar la noche en tierra como huésped de un amigo, y sucedió que ese amigo se había puesto al servicio de Monteverde y estaba haciendo correr entre sus relacionados la especie que el viejo luchador había enviado monedas de oro, el oro —según que Monteverde le había dado a cambio de la rendición. Los planes de Miranda eran embarcar al amanecer del día 31. En la madrugada despertó al ruido de voces y halló que le rodeaban, espada en mano, Simón Bolívar y dos jóvenes caraqueños. Los tres le intimaban la rendición. Dirigiéndose a su ayudante, que había ido a despertarle y se encontró en medio de la inesperada escena, Miranda comentó: "Bochinche, bochinche. Esta gente no sabe hacer sino bochinche". Esa prisión de Miranda fue la última de su vida, pues al tomar La Guaira, Monteverde no le devolvió la libertad y ya no saldría más de una mazmorra hasta su muerte, acaecida en la prisión de La Carraca, en Cádiz, España, cuatro años después, es decir, en julio de 1816. ¿Por qué actuó Bolívar así? En su biografía de Miranda, Mariano Picón Salas se pregunta si no lo hizo "para recuperar su ímpetu y su alma, en un como acto desesperado de salvación psicológica", para curarse "un poco del sentimiento de humillación e inferioridad que le produjera el desastre de Puerto Cabello". Y puede ser que haya bastante de eso, pero nos parece que hubo mucho más. Bolívar conoció personalmente a Miranda en Londres, a mediados de 1810; Bolívar estaba cumpliendo entonces veintisiete años y el Precursor sesenta. Éste no podía ignorar que su nuevo amigo procedía de una familia linajuda de Venezuela. Un año antes del nacimiento del joven delegado de la Junta caraqueña, Miranda había recibido una carta en que tres aristócratas de la provincia le aseguraban estar "prestos para seguirlo como nuestro caudillo hasta el fin", y la primera firma en esa carta era de don Juan Vicente de Bolívar padre de Simón. Entre el conocimiento de ambos personajes en Londres y el episodio de la prisión de Miranda en La Guaira hubo dos años de amistad muy estrecha y de relación filial de parte de Bolívar hacia Miranda. Bolívar fue quien indujo a Miranda a volver a Venezuela, y, ya en Caracas, lo hospedó en su casa y actuó con él en la fundación y la actividad de la Sociedad Patriótica. Al ser designado general en jefe de los ejércitos republicanos, Miranda, confió a Bolívar el mando de Puerto Cabello, que era el punto fuerte de la república en la línea de la costa del Caribe, un importante depósito de pertrechos y a la vez el bastión del flanco derecho de las fuerzas republicanas. Al mediodía del 30 de junio de ese año decisivo que fue el 1812, mientras el coronel Simón Bolívar se hallaba almorzando en la ciudad, el subteniente del batallón de milicias de Aragua, Francisco Fernández Vinoni, sublevó el Castillo de San Felipe y armó a los presos. A las dos de la tarde, Bolívar envió parte a Miranda relatando sucintamente los hechos y pidiendo ayuda, cosa que repitió horas después, a las tres de la mañana del día I9 de julio. La primera nota llegó a manos de Miranda el 5 de julio, "ya puesto el sol", según comentó el generalísimo al recibirla. "Se me dice que ataque al enemigo; pero éste debe estar ya en posesión de todo", agregó. Según dijo Bolívar, en el castillo San Felipe había 1.700 quintales de pólvora y casi toda la artillería y municiones de la plaza; y Miranda sabía que Monteverde estaba precisamente corto de pólvora, artillería y municiones. Con la caída de Puerto Cabello, pues, el enemigo se aviaba de lo que estaba necesitando. Impresionado por la noticia, Miranda comentó, hablando en francés: "Venezuela est blessé au coeur"; esto es: "Venezuela ha sido herida en el corazón". Bolívar combatió en Puerto Cabello hasta la mañana del día 6; después embarcó hacia La Guaira y de ahí pasó a Caracas, desde donde escribió a Miranda dos cartas y un parte. La primera carta, fechada el día 12, y la segunda, el día 14, son los primeros documentos del futuro Libertador que muestran su alma al desnudo: apasionada, profunda, tempestuosa y sin frenos para sufrir. Esas cartas tienen mucha importancia para desentrañar el misterio del episodio de La Guaira, tan rápido y tan dramático, que puso a Miranda en manos de los españoles por lo que le restaba de vida. En el párrafo final de la carta del día 12, Bolívar decía: "Mi general, mi espíritu se halla de tal modo abatido que no me siento con ánimo de mandar un solo soldado; mi presunción me hacía creer que mi deseo de acertar y mi ardiente celo por la patria, suplirían en mí los talentos de que carezco para mandar. Así ruego a Vd., o que me destine a obedecer al más ínfimo oficial, o bien que me dé algunos días para tranquilizarme, recobrar la serenidad que he perdido al perder a Puerto Cabello; a esto se añade el estado físico de mi salud, que después de trece noches de insomnio y de cuidados gravísimos me hallo en una especie de enajenamiento mortal. Voy a comenzar inmediatamente el parte detallado de las operaciones de las tropas que mandaba y de las desgracias que han arruinado la ciudad de Puerto Cabello, para salvar en la opinión pública la elección de Vd. y mi honor. Yo hice mi deber, mi general, y si un soldado me hubiese quedado, con ése habría combatido al enemigo; si me abandonaron no fue por mi culpa. Nada me quedó que hacer para contenerlos y comprometerlos a que salvaran la patria, pero ¡ah! ésta se ha perdido en mis manos". Debemos tomar nota de que cuando Bolívar dice que va a escribir el parte de las operaciones "para salvar en la opinión pública la elección de Vd.", se refiere a la elección que de él, Bolívar, hizo Miranda como jefe de Puerto Cabello; y esa necesidad de "salvar en la opinión pública" su crédito —es decir, de justificar la designación que de él hizo el generalísimo— se relaciona muy estrechamente con esta frase: "... mi presunción me hacía creer que mi deseo de acertar y mi ardiente celo por la patria, suplirían en mí los talentos de que carezco para mandar". Al final de la carta, Bolívar dice que la patria se ha perdido en sus manos. La carta del día 14 es francamente patética. Descontando la despedida no llega a cien palabras y son éstas:
No se necesita ser un observador
sagaz para apreciar en esas cartas el sufrimiento de Bolívar, pero a la vez
el afecto y el respeto del autor para el destinatario. Sólo se escribe así a
quien se admira mucho, a quien casi se venera. Con esas cartas, Bolívar
desnudó su alma ante Miranda, lo cual era un acto de fe en la grandeza del
jefe, pues sin esa fe Bolívar no hubiera mostrado su alma desnuda ante el
generalísimo. |
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