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Bolívar
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Por Juan Bosh |
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| Última Parte CONCLUSIONES. | ||||||
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La llamada guerra de independencia de Venezuela, que terminó con el establecimiento de la República de Colombia —formada con los territorios de lo que hoy son Venezuela, Colombia y Ecuador— comenzó siendo y fue, durante casi tres años, una guerra social de características peculiares y de poder destructor pocas veces visto.
En la guerra social venezolana las masas no luchaban por la independencia del país sino para vengar agravios que habían estado padeciendo durante veintenas de años a manos de los nobles terratenientes blancos, en su mayoría criollos, quienes habían iniciado la lucha por la independencia con el propósito de conquistar el poder político para asegurarse los privilegios que habían alcanzado en la colonia. Esos nobles criollos eran llamados por el pueblo los mantuanos.
En los tiempos anteriores a la proclamación de la independencia de Venezuela, los monarcas Borbones españoles habían ofrecido oportunidades de ascenso en la escala social a ciertos sectores que sufrían de parte de la aristocracia venezolana persecuciones de índole racial, social y económica. Por esa razón, esos sectores eran enemigos a muerte de la nobleza del país, y cuando ésta proclamó la independencia, encabezaron a las masas de esclavos, negros libres y mestizos en una guerra en que tomaron el lado de España. Fue el apoyo de esas masas lo que le permitió al capitán de fragata Domingo Monteverde destruir en una campaña de pocos meses la primera república de Venezuela, establecida por el mantuanismo en el mes de julio de 1811.
El jefe español logró la victoria sobre los republicanos en julio de 1812, pero las medidas que Monteverde tomó contra los mantuanos de Caracas no fueron tan enérgicas como lo esperaban las masas, y en consecuencia, esas masas le retiraron su apoyo. Colocado en un vacío político, Monteverde tuvo que retirarse ante Santiago Marino, que había invadido Venezuela por el este en el mes de enero de 1813, y no pudo hacer frente a Simón Bolívar, que a mediados del mismo año atacó por el oeste.
Tanta Marino como Bolívar guerreaban para establecer de nuevo la república y los dos eran mantuanos de origen.
Las masas del país, que le hicieron el vacío a Monteverde, se lo hicieron también a los dos generales republicanos y se organizaron bajo el mando de José Tomás Boves, el gran caudillo de esa primera guerra social venezolana. Con Boves a su frente, negros esclavos y negros libres, pardos, indios y zambos y "blancos de orilla" devastaron el país y exterminaron a la nobleza criolla, en una orgía de sangre, lanza y fuego que se conoce en la historia como el Año Terrible de Venezuela. Esa guerra social terminó con la muerte de Boves, ocurrida a fines de 1814 en la batalla de Úrica.
Entre los años de 1815 y 1816, los hombres de Boves, dispersados por la falta de su caudillo, fueron agrupándose en torno a pequeños jefes republicanos, y cuando esos capitanes reconocieron a Bolívar como su jefe superior —lo cual sucedió de manera definitiva al finalizar el año 1816—, comenzó la verdadera guerra de independencia de Venezuela. Fue el apoyo de las masas guerreras que habían seguido a Boves, conferido ahora a través de los nuevos caudillos regionales, lo que le permitió a Bolívar dar a la guerra que él quería hacer el sentido nacional que había tratado de darle, en vano, desde 1813.
La guerra social de Venezuela impresionó a Bolívar en tal forma que en los diecisiete años de vida que le quedaron a partir de 1813 tuvo presente cada día la terrible lección que había recibido de ella, y en todo momento actuó con su portentosa energía para evitar que la guerra social venezolana tuviera un resurgimiento.
La ejecución de Piar se debió a que el general Piar amenazaba comenzar una segunda parte del Año Terrible; los ejér-cicitos libertadores de Venezuela fueron llevados a Nueva Granada, a Quito, al Perú y al Alto Perú, porque lejos del país que habían devastado bajo el mando de Boves no podrían repetir la hecatombe de la guerra social en Venezuela. Cuando ya no había tierras continentales donde enviar esos ejércitos, Bolívar pensó mandarlos a Puerto Rico y quizá a Cuba para mantenerlos ocupados lejos de Venezuela. En cartas, proclamas y discursos del Libertador abundan las pruebas encubiertas o explícitas de lo que aquí se afirma.
Como los complejos móviles de esa primera guerra social venezolana no podrían apreciarse si no se conocieran las causas que originaron el distanciamiento entre la nobleza y la masas del país hay que estudiar la evolución económica y social de la provincia venezolana a partir de principios del siglo xvín, que fue cuando Venezuela comenzó a desarrollarse como una sociedad de tipo aristocrático feudal, terrateniente y esclavista, en la que la minoría dominante estableció normas rígidas de intolerancia fanática. Por eso la primera parte de este libro está dedicada a reseñar la evolución venezolana a partir de los inicios del siglo XVIII.
El rebrote de la guerra social de 1812-1814, que Bolívar alcanzó a evitar mientras vivió, se produjo veintiocho años y dos meses después de su muerte, a fines de febrero de 1859, y duró más de cuatro años, hasta junio de 1863. Esa segunda guerra social —llamada en la historia de Venezuela Guerra Federal — fue de consecuencias tan desastrosas como la primera. Muchos de los soldados de Boves participaron en ella, en el bando revolucionario o en el opuesto.
La Guerra Federal no fue hecha por los mismos hombres que hicieron la de 1812-1814, pero como se debió a las mismas causas que provocaron la anterior, es, en cierta medida, una continuación de aquella. El Libertador quiso eliminar sus causas, y no pudo hacerlo debido a que se lo impidieron las circunstancias políticas y económicas de su época.
En esa imposibilidad de Bolívar para evitar en el porvenir de Venezuela una nueva guerra social es donde quizá esté la explicación de la terrible soledad en que vivió, y vive aún, como personaje histórico.
La conclusión final de este libro es que el establecimiento de la República de Colombia y la libertad del Perú y del Alto Perú —hoy Bolivia— son el resultado de la guerra social venezolana de 1812-1814. Por miedo a que esa guerra, de ferocidad suma, pudiera reproducirse en Venezuela, Bolívar sacó de su país a los soldados del ejército libertador y los llevó a combatir hasta los Andes del Sur.
Fueron, pues, presiones políticas más que concepciones estratégicas de mero tipo militar lo que hicieron de Bolívar, Libertador de Venezuela, un fundador de repúblicas americanas.
Aguas Buenas, Puerto Rico, abril de 1964. |
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