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Su marido, el flemático Mr. Thorne, nunca perdió el amor por Manuelita
la Bella, ni la esperanza de llevarla nuevamente a su lado. Sobre esto insistió cien veces, hasta que ella
le escribió de Bogota aquella carta llena de cinismo y de gracia, que dice:
(NOTA DEL COMPILADOR: En vez del extracto que trae el doctor Lozano, tomado de O'Leary,
con ortografía, etc., corregida, se trascribe íntegra la carta, de los "PAPELES DE MANUELA
SÁENZ",
de don Vicente Lecuna, reproducidos en Hojas de Cultura, Bogota, N9 77, Mayo, 1957. Don Vicente fecha el borrador
de la carta en Lima, Octubre de 1823).
"No, no, nomás hombre por dios ¿porque aserme V. escrivir faltando
a mi resolución? ¿y hamos que adelanta V.? nada sino aserme pazar por el dolor de decir a V. 1.000
vezes NO. Señor V. es excelente, es ynimitable jamás dir~ otra cosa sino lo que es V., pero mi amigo
dejar a V. por el jeneral Bolívar es algo, dejar a otro marido sin las cualidades de V. sería nada
¿y V. cree que yo después de ser la querida de este señor por 1 año y con la seguridad
de poseer su corazón prefiriese ser la mujer del padre, yjo o espíritu santo? ¡e! ni la Santísima
Trinidad? y si algo siento es que no aya sido V. mejor para averío dejado. Yo se mul bien que nada puede
unirme ha él bajo los au'spicios de los que V. llama onor ¿y, me cree V. menos honrrada por ser mi
amante y no mi marido? ¡A! yo no vivo de las preocupaciones sociales ymbentadas para atormentarse mutuamente.
Déjeme V. mi querido ynglés. Agamos otra cosa en el cielo nos bolberemos a casar pero en la tierra
NO ¿Cre V. este conbenio malo? Entonces diría yo que era V. muy descontento, en la Patria selestial
pazaremos una vida angélica y toda espiritual (pues como hombre V. es pesado) allí todo será
a la ynglesa pues la vida monótona
está reserbada a su naczon. En amores digo pues en lo demás
quien más ájiles para comercio y marina, el amor les acomoda sin plaseres, la conversación
sin gracia y el caminado despacio, saludar con reberencia, lebantarse y sen tarse con cuidado la chanza sin riza
estas son formalidades divinas, pero yo miserable mortal que me río de mí misma de V., de estas seriedades ynglezas que mal me yría en el Cielo, tan mal como si fuese a bibir en Inglaterra o Constantonopla, pues
me deven estos lugares el con-se pto de tiranos con las mujeres, aunque no lo fue conmigo pero si fue más
zelozo que un portugués y eso no lo quiero yo ¿no tengo buen gusto? Vasta de chanzas formalmente
v sin reirme y con toda la seriedad, verdad, pureza de una yngleza digo que no me juntaré más con
V. V Anglicano y yo atea es el más fuerte ympedimento relijioso el que estoy amando a otro y no a V. es
el mayor y más fuerte, no ve V. con que formalidad piensa su ymbariable amiga.
Manuela.
Ay que adbertir a V. que mí marido es católico y yo jamás atea, el deseo de estar sin él
me ase ablar así.
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