EL MAGNICIDIO Y LA PROVIDENCIA

Por: Jorge Mier Hoffman

“Este infame atentado, en que se mostró tan al vivo la intervención de la Providencia, escudando la vida de Bolívar”Francisco O ´Leary

Del latín “pius”, la palabra “Pío” evoca misericordia, piedad y devoción para invocar los designios de la Providencia… Son calificativos propios de la magnanimidad de Simón Bolívar, en contraste a dos siniestros personajes que, traicionando esos loables principios religiosos, irónicamente se hicieron llamar “Pío”, con su afán de desaparecer la grandeza del Libertador; ellos fueron: Pío, el negro esclavo; y Pío, el Papa… El negro Pío, un esclavo que intentó asesinarlo violentamente y por traición mientras dormía en su hamaca; y el Papa Pío VII, vicario de Cristo que instigó su asesinato moral, cuando ordenó a todas las iglesias en América a conspirar contra la Revolución Bolivariana que encabezaba Simón Bolívar.

LA TRAYECTORIA DE BOLÍVAR ES IMPRESIONANTE..!

 

Bolívar con apenas 31 años de edad y en menos de 15 años, había transitado una vida excepcional, desde que partió hacia Europa cuando apenas contaba 15 años… En tres oportunidades estuvo en el Viejo Mundo... se casó... enviudó... conspiró contra la autoridad española... se destacó en la Sociedad Patriótica... y fue embajador diplomático de la Declaración de Independencia de 1811... En su carrera militar obtuvo por méritos propios los cargos de mayor significación: Coronel el la Plaza de Puerto Cabello, Comandante en Barrancas, Brigadier de los Ejércitos de la Unión para iniciar la Campaña Admirable, Mariscal de Campo de la Unión cuando instauró la Segunda República, Capitán General de los Ejércitos de Venezuela al lograr la independencia de su país, Capitán General de la Confederación de la Nueva Granada luego de su exilio al caer la Segunda República, pero sobre tordo, obtuvo el más preciado de todos los títulos que ha ostentado un hombre alguno:

 

EL LIBERTADOR..!

 

Durante diez años su vida estuvo rodeada de enemigos, traidores, conspiradores y atentados... Con un puñado de infelices hombres, lograba vencer a los más temibles y aguerridos ejércitos entrenados y equipados para la guerra... Como el más feroz de los soldados, guerreó en múltiples batallas…Combatió en todos los terrenos: ciudades, selvas, desiertos, ríos, mares, páramos y montañas... Sólo él pudo realizar la magistral Campaña Admirable que instauró la Segunda República a menos de un año de perderse la Primera, y en tiempo récord de siete meses, luego de recorrer miles de kilómetros a pie, en mula y a caballo... En tan solo un año: se destacó como un gobernante ejemplar al conducir la presidencia de Venezuela, y ejercer simultáneamente las funciones Ejecutivas, Legislativas y Militares... Personalmente condujo la migración a Oriente con más de 20.000 personas indefensas... Convirtió en soldados a pacíficos ciudadanos… Organizó las ciudades para la guerra... enfrentó a sus propios oficiales que lo acusaban del fracaso y hasta lo encarcelaron, cuando sobre sus hombres recaía la responsabilidad de: conducir los destinos de la República, planificar la guerra contra el mundo, enfrentar la guerra civil en su propio país, mantener la hegemonía del ejército, batallar en inferioridad de condiciones frente al enemigo, atender los asuntos diplomáticos, enfrentar el bloqueo económico impuesto por las grandes potencias extranjeras, auxiliar a sus tropas cuando las circunstancias eran adversas, organizar el gobierno y buscar soluciones a todos los aspectos sociales, económicos, políticos y administrativos que requería la nación... y a pesar de todo ese cúmulo de responsabilidades, siempre tenía el tiempo suficiente para redactar: leyes, decretos, resoluciones, órdenes militares y cartas a diplomáticos, familiares y amigos.

 

BOLÍVAR

UN VENEZOLANO EXCEPCIONAL..!

 

Fue exilado en dos oportunidades; y cuando todos lo daban por derrotado y relegado al olvido, volvía con mayor enteraza en sus planes de independencia, al alto costo de ganar cada vez más enemigos y perder toda su fortuna familiar... y ahora por segunda vez, lejos de amilanarse ante la soledad, la pobreza, la amargura, el desencanto, el sufrimiento y los infortunios que embargaban su espíritu libertador, Bolívar vuelve a la carga con mayor fuerza e ímpetu por lograr la libertad de su pueblo.

 

PÍO Y EL PAPA

UN MAGNICIDIO MORAL

La inesperada muerte de su esposa María Teresa desquició por completo al rico hacendado Simón Bolívar…. A finales de 1803 vuelve a Europa par encontrarse con el destino… El recuerdo de Simón Rodríguez, su antiguo maestro, le inspiró un rayo de esperanza; y para lograrlo, marchó a Viena… Para entonces, Don Simón había dejado el apellido materno de “Rodríguez”, y se hacía llamar brillantemente “Samuel Robinsón”, el misántropo y quijotesco personaje que retaba al mundo sumiso en la idiotez ideológica fomentada por la iglesia.

Juntos, maestro y pupilo, emprenden a pie el camino hacia las florecientes campiñas francesas y los inmortales monumentos de la ciudad eterna de Roma, donde Bolívar hará aquel juramento inmortal por la liberación de un Continente:

 “... Juro por Dios y juro por mis padres, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”

Luego, en su curiosidad por conocer al máximo líder del poder eclesiástico que dominaba la conciencia de su pueblo, gestiona ante el embajador de España, Vargas Laguna, una audiencia con el Sumo Pontífices.

El Embajador llevó al venezolano ante el Papa Pío VII, y según el protocolo, se debe hacer una sumisa reverencia protocolar: el Embajador Vargas Laguna, al llegar junto al Santo Padre se arrodilló, le besó la sandalia y quiso que el joven Bolívar hiciera lo mismo, pero éste se resistió..! entonces Vargas agarró a Bolívar por el cuello y quiso obligarlo… ante tal resistencia, el Papa se dio cuenta y regañó al embajador diciéndole: “deje al joven americano en paz”… La audiencia continuó sin mayor inconveniente y, al salir el Embajador le preguntó al joven Bolívar: ¿Cómo es posible que usted me dejara en ridículo ante el Santo Padre?... Bolívar le contestó: “Señor Embajador, yo me ceñí al protocolo y Yo no le adulo a nadie, así sea el mismo Pontífice”… Cuentan que años más tarde, siendo todavía Vargas Laguna Embajador ante la Santa Sede, recordó que aquel joven venezolano, que una vez le había hecho pasar un disgusto en la Audiencia con el Papa, era el mismo que estaba a la cabeza de los insurrectos que querían independizarse..! el comentario del embajador fue sarcástico:

¡..Qué lástima..! ¡..Cómo no me di cuenta entonces de la víbora que tenía entre las manos, me hubiera bastado con apretarle un poquito más el cuello..!

El Papa Pío VII hizo lo imposible por asesinar moralmente al Libertador. Ordenó a los sacerdotes: el adoctrinamiento de los fieles a favor de la causa del rey Fernando VII; ayudar a los insurrectos que conspiraran contra Simón Bolívar; apoyar económicamente a los realistas, y desde las homilías, se censurara y excomulgara al ejército patriota, como aquella Encíclica publicada por su sucesor, el Papa León XII:  

 “Se exhorta a los obispos a encarecer ante sus feligreses las augustas y distinguidas cualidades que caracterizan a nuestro muy amado hijo Fernando, Rey católico de España”

 Pero la Providencia siempre estuvo al lado de la Revolución Bolivariana, y los amedrentamientos católicos sucumbieron ante el liderazgo indiscutible de Simón Bolívar, quien supo imponer su doctrina libertadora por encima del adoctrinamiento católico.

 

“Cualquiera que sean los días que la Providencia me tenga aun destinados, todos, hasta el último, será empleado en servicio de la América… Hacer el bien y aprender la verdad son las únicas ventajas que la Providencia nos ha concedido en la tierra”… Simón Bolívar

 

PÍO Y EL ESCLAVO

UN MAGNICIDIO FRUSTRADO

 
JAMAICA:
la mayor de todas las islas de las Antillas, con  Kingston como su capital… Su población de origen africano, es descendiente de esclavos traídos para suplir la mano de obra que requerían las plantaciones, luego que fueron aniquilados los arawak (tierra de bosques y aguas) como nativos de la isla… Jamaica fue nuevamente conquistada en 1655 por una flota inglesa a las órdenes de sir William Penn, quien la transfirió a Inglaterra en 1670 por disposiciones del Tratado de Madrid; por lo tanto, los desterrados venezolanos encontraban en esa isla, la seguridad de la protección inglesa ante la persecución de los españoles.

Bolívar va rumbo a su segundo destierro… Deja atrás a su sufrida patria, padeciendo la venganza de los sediciosos realistas, quienes se aprovecharon de la ocasión para desbordar su más bajas pasiones: saquearon las arcas del tesoro... expropiaban propiedades... quemaban haciendas… sacaban a familias enteras para ocupar sus viviendas... asesinaban sin piedad a todo aquél que defendiera el honor de su familia cuando los bárbaros irrumpían los hogares para robar y violar a las mujeres... exponían en jaulas de hierro las cabezas de los revolucionarios... y sin misericordia, llevaban al patíbulo a personas denunciadas como “Bolivariano”.

 

Con la caída de la Segunda República Venezuela cayó en la anarquía… no había autoridad… la población estaba a la merced de bandoleros y asesinos, que en su mayoría conformaban el ejército realista... Los bolivarianos que no lograron huir del país, fueron llevados a las mazmorras para ser torturados de mil maneras, en una búsqueda facinerosa por encontrar a los líderes de la revolución y desaparecer el liderazgo de Simón Bolívar. 

Decepcionado por la intriga, el celo y la conspiración, el 9 de mayo de 1815, desde Cartagena, Bolívar resignó el mando a su pariente General Florencio Palacios en su destierro hacia Jamaica: “La renuncia a mi mando y el sacrificio de mi reputación y mi fortuna no importan... Voy a vivir lejos de mis amigos y de mis compatriotas… Pero no importa... volveré”… para embarcarse en el bergantín inglés “La Descubierta” que lo trasladará a la remota isla antillana.

Luego de tres días renavegación, el 14 de mayo de 1815, Jamaica recibe al héroe venezolano… Para entonces, la Revolución Bolivariana había colmado todos los espacios de la opinión pública mundial, y Simón Bolívar era un héroe indiscutible… En el puerto se encuentra el gobernador, duque de Manchester, quién lo conduce a Kingston, donde sería alojado en calidad de perseguido político... El pueblo, en su mayoría negros esclavos, se volcó a las calles para ver al hombre que pregonaba la “Libertad de los esclavos”algo inusual, por tratarse de un hombre blanco de familia adinerada, en  contraste al movimiento de liberación de esclavos decretado en Haití por Alexander Petión, con la notable diferencia, de que Petión era un mulato de familia humilde y de esclavos.

Durante una cena que le ofreció la aristocracia jamaiquina, todos esperaban a un venezolano afligido y entristecido por las penalidades; pero sin embargo, se maravillaron del espíritu combativo de Bolívar, quién desde la mesa de su anfitrión, con más de una docena de comensales, dibujaba como el mejor de los artistas una América libre del yugo europeo, olvidando por momentos que se encontraba en esa isla: exilado, derrotado, arruinado y poscristo de su patria… El desconcierto colmo el recinto, mientras él delineaba cada batalla que lo conduciría no sólo a Venezuela sino a liberar la América entera… Los asistentes anonadados se miraban entre sí con gestos de animosidad, como si en sus palabras hubiera incoherencia… para ellos, era incomprensible que ese hombre de pequeña estatura, no hubiese aprendido la lección que le daba España, al mandar el contingente militar más impresionante jamás visto en América, al mando del General Pablo Morillo; pero sobre todo, que allí en esa lejana isla, estaba totalmente solo, sin ejército, abandonado y sin dinero… ¿..Todos se preguntan..? Como alguien con tantas frustraciones y limitaciones podría pensar en liberar a todo un continente..! era sencillamente un acto de locura o paranoia mental..!

 

Pronto la sociedad jamaiquina se apartó de él… Veían con recelos el espíritu combativo del Libertador y sus planes revolucionarios… En los salones de sociedad se le tildaba de loco e ilusionado, y al poco tiempo, ya nadie lo invitaba a las reuniones sociales… En esa lejana isla Bolívar se encuentra patéticamente derrotado, y para colmo de males, está arruinado como el más pobre de los negros esclavos que deambulaban por la isla… No tiene nada que vender… ha gastado su último peso, luego de empeñar la vajilla de plata, colmo lo único de valor que pudo embarcar en Cartagena… Ese era lo único que poseía..! Necesidad que se evidencia en una carta que dirige al comerciante inglés Maxwell Hyslop: 

 “Suplico a usted me haga el favor de mandarme cien pesos, para pagar a esta mujer, dueña de la pensión, con los cuales serán trescientos pesos que usted me ha prestado… Ya no tengo un duro: ya he vendido la poca plata que traje. No me lisonjea otra esperanza que la que me inspira el favor de Usted. Sin él la desesperación me forzará a terminar mis días de un modo violento, a fin de evitar la cruel humillación de implorar auxilio de hombres más insensibles que su oro mismo. Si usted no me concede la protección que necesito para conservar mi triste vida, estoy resuelto a no solicitar la beneficencia de nadie, pues es preferible la muerte a una existencia tan poca honrosa”

El Libertador prefería el suicidio antes que mendigar la misericordia de un pueblo, que le debía haber vivido momentos de justicia y la libertad… Que ironía..! el hombre más rico de América, dueño de inmensas haciendas, que derrochó fortuna en los mejores salones de Europa, ocupó los más prestigiosos cargos públicos, no cuenta con cien pesos para sobrevivir… Es la patética imagen de un verdadero líder que vive por un ideal… Pero su bondad era tan grande como sus necesidades, tal cual narra su edecán O´Leary

 “Algunos de sus conciudadanos, al igual que él, buscaron refugio en tierra jamaiquina. Careciendo de recursos, se veían obligados a buscar al Libertador, quién con genial largueza remediaba sus necesidades, sin importarle que era lo último que poseía”

Aún en la miseria se compromete a pagar 400 pesos, para transportar hacia Cartagena a un grupo de oficiales al mando del coronel Luciano D´Elhuyar, dispuestos a continuar la lucha: “Me constituyo responsable, y me obligo a pagar la deuda a M. Lafferque”… Triste despedida y una ayuda infructuosa, ya que el contingente nunca llegó a su destino, debido a una tempestad que hundió la embarcación con todos sus ocupantes.

Continúa O´Leary:

“Terribles debieron ser las angustias que entonces sufrió Bolívar, como lo demuestran todas las cartas que escribió en aquella época, que parecen dictadas por el genio de la desesperación”

Bolívar, un hombre de temperamento extrovertido y emprendedor, pasa horas meciéndose en su hamaca… El tiempo se detuvo para él… Se consume entre el ocio y la inactividad… Para no enloquecer por el aburrimiento y el encierro en esa pequeña habitación de una pensión donde habitaba, se dedica a escribir… El 15 de agosto publica en el “The Royal Gazette” el primero de tres artículos contundentes sobre la emancipación americana… Y el 6 de septiembre de 1815 publica su polémica y profética Carta de Jamaica, donde reitera su compromiso con la humanidad americana:

"Yo deseo más que otro alguno ver formarse en América, la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y su gloria"

Y mientras el tiempo transcurría para el Libertador entre escritos, reflexiones y melancolía, la noche del 9 de diciembre de 1815, la isla se ve conmocionada por un horrible asesinato ocurrido en la pensión ubicada entre las esquinas de las calles de Prince y White,  que según los testigos, fue cometido por un esclavo de Bolívar de nombre Pío, y que tenía como objetivo eliminar a su amo… Ciertamente..! el frustrado magnicidio tenía como finalidad acabar con la vida del Libertador, quien debía estar acostado en su hamaca como siempre acostumbraba, pero sin embargo, la Providencia intervino para que, en ese instante preciso, Bolívar no se encontrara en la posada, y en su lugar se acostó el infortunado Félix Amestoy, soldado fiel a la causa libertadora, quien horas antes había arribado a la isla, y las circunstancias del cansancio lo llevaron acostarse en la hamaca del Libertador.

EL MAGNICIDIO

Y LA PROVIDENCIA
 

Hechos narrados por: SIMÓN BOLÍVAR

 

Así lo narró Bolívar a Perú de Lacroix:

“Algunos días antes de mi salida de Kingston, en Jamaica, para la isla de Haití, supe que la dueña de la posada en que estaba alojado con el General Pedro Briceño Méndez y mis edecanes Rafael A. Páez y Ramón Chipia, había tratado mal y aún insultado a este último, faltándole así a la consideración debida, lo que me hizo no sólo reconvenirle fuertemente, sino que determiné mudar de alojamiento. Efectivamente salí con mi negro Andrés, con el objeto de buscar otra casa, sin haber participado a nadie mi proyecto; hallé lo que buscaba, y me resolví a dormir en ella aquella misma noche, encargando a mi negro de llevarme allí una hamaca limpia, mis pistolas y mi espada; el negro cumplió mis órdenes sin hablar con nadie, aunque no se lo había encargado, porque era muy reservado y callado. Asegurado mi nuevo alojamiento, tomé un coche y fui a comer a una casa de campo de un negociante que me había convidado. Eran las doce de la noche cuando me retiré y fui directamente a mi nueva posada

El señor Félix Amestoy Mayoral, antiguo proveedor de mi ejército, debía salir de Kingston para Los Cayos al día siguiente, en una misión que lo había encargado, y vino aquella noche a mi antigua posada, para verme y recibir mis últimas instrucciones; no hallándome, aguardó, pensando que llegaría de un momento a otro.

Mi edecán Páez se retiró un poco tarde para acostarse, pero quiso antes beber agua y halló la tinaja vacía; entonces despertó a mi negro Pío, y éste tomó dicha tinaja para ir a llenarla; mientras tanto el sueño se apoderaba de Amestoy, que como he dicho me aguardaba, y él se acostó en mi hamaca que estaba colgada, pues la que Andrés había llevado a mi nuevo alojamiento la había sacado de los baúles.

El negro Pío o Piíto, pues así lo llamábamos, regresó con el agua, vio mi hamaca ocupada, creyó que el que estaba dentro era Yo, se acercó y dio dos puñaladas al infeliz Amestoy, que despertó al negro Andrés, quien al mismo instante salió para la calle y corrió para mi nuevo alojamiento, que sólo él conocía: me estaba refiriendo lo ocurrido cuando entró Pío, que había seguido a Andrés. La turbación de Pío me hizo entrar en sospecha; le hice dos o tres preguntas, y quedé convencido de que él era el asesino, sin saber todavía quien era la víctima. Tomé al momento una de mis pistolas y le dije entonces a Andrés que amarrara a Pío.

Al día siguiente confesó su crimen y declaró haber sido inducido por un español que le había ofrecido dos mil pesos, para quitarme la vida. Aquel negrito tenía 19 años, desde la edad de los 10 a 11 estaba conmigo, y Yo tenía absoluta confianza en él. Su delito le valió la muerte, que recibió sobre el cadalso. El español designado como inductor fue expulsado de Jamaica, y nada más, porque no se le pudo comprobar nada. Hay datos para creer que dicho individuo había sido enviado por el general español que mandaba entonces en Venezuela. Miren ustedes, que casualidad fue la que me salvó la vida y la hizo perder al pobre Amestoy.

¿..Qué decir, qué concluir de esto..?

Que fue un caso feliz para uno y desgraciado para el otro”

 

Las circunstancias que rodearon el frustrado magnicidio, y los testimonios y expedientes que reposan en los archivos gubernamentales de Jamaica, permiten reconstruir los hechos del atentado para asesinar al Libertador:

 

1) En opinión de España: el liderazgo indiscutible de Simón Bolívar, sus hazañas que se comentaban en toda Europa, su heroicidad en lograr empresas imposibles, y el ideal que se había sembrado en la conciencia del pueblo, exigían su eliminación física, ante el temor de un nuevo intento por liberar a Venezuela, ya que se sabía de las gestiones de apoyo que Bolívar solicitaba al gobierno inglés.

 

2) Todo indica que el General del Ejército Realista, Pablo Morillo, y el Capitán General de Caracas, Salvador Moxó, fueron los autores intelectuales del frustrado intento para asesinar al Libertador; para lo cual, contactaron a un personaje europeo y a un americano, en la planificación del magnicidio… Cuenta O ´Leary:

 “Este infame atentado, en que se mostró tan al vivo la intervención de la Providencia, escudando la vida de Bolívar, se atribuyó a sugestiones del General Pablo Morillo, pero el conocimiento que tengo personalmente del carácter de este personaje, me inclino a desistir de esa opinión, que no tiene quizás otro fundamento que el apasionado espíritu de partido. No quiero creer que un militar castellano hubiese recurrido a medios tan villanos y cobardes para liberar a su país de un enemigo franco y declarado”

 3) Los homicidas se trasladan a la isla de Jamaica para comprar a un esclavo de confianza del Libertador, ofreciéndole una jugosa recompensa de 2.000 pesos… Al respecto cuenta el historiador Rafael María Baralt::

 “Dícese que un español pagado por Moxó se había trasladado a Kingston con el designio de asesinar al jefe republicano y que sus artes y manejos lograron seducir a un negro esclavo de éste, determinándose hacer el instrumento de aquello infame alevosía…  Cierta noche se recogió Amestoy más temprano de lo que solía, y buscando alivio contra el calor, se acostó en la hamaca mientras llegaba el compañero; éste entró y le vio dormido, tuvo la generosidad de no turbar su sueño, y sin hacer ruido se acostó luego en la cama. Una hora había pasado apenas cuando el esclavo, dirigiéndose a tientas hacia la hamaca, dio de puñaladas a Amestoy dejándolo sin vida”

 4) La casa donde habitaba Bolívar y donde se cometió el asesinato, pertenecía a un tal señor Rafael Poisce, ubicada en la esquina que forman las calles de Prince y White en Kingston, la cual era administrada por una malhumorada dama de color, quien estaba furiosa por las moras en el pago de las mensualidades... Presionado por la casera, Bolívar solicita un nuevo préstamo al señor  Hyslop: “Suplico a usted me haga el favor de mandarme cien pesos, para pagar a esta mujer, dueña de la pensión, con los cuales serán trescientos pesos que usted me ha prestado” Luego de cancelar la deuda, Bolívar sale esa misma noche a buscar una nueva residencia… Así lo narró O´Leary:

 “Pertenecía la casa en que vivía a una mujer de color, de genio díscolo, que arreglaba sus atenciones a los huéspedes por la puntualidad con que éstos pagaban pupilaje… Maliciando la casera, al notar la morosidad de Bolívar, que su dinero escaseaba, se convirtió en una furia, y fue tanta la mezquindad de su conducta, que de nuevo tuvo él que recurrir a su bondadoso amigo para satisfacer las exigencias de la casera. Inmediatamente buscó otro alojamiento y aunque era día domingo, tuvo la fortuna de encontrarlo, si no a su gusto, se de conformidad con sus limitados recursos”

 5) La nueva residencia que encontró Bolívar pertenecía a la joven francesa Madame Julienne, donde hizo los arreglos económicos para lo que sería su nuevo hospedaje; para lo cual ordenó a su sirviente, Andrés, llevar sus enseres personales además de la hamaca que colgaría en la nueva habitación, puesto que la casera no podía hacer los preparativos de la habitación… Cuenta O ´Leary:

 “La señora que era francesa y católica escrupulosa, objetó que por la santidad del día era imposible ocuparse de los preparativos de su recibimiento”

 6) Luego de convenir su nuevo alojamiento, aún por acondicionar, se dirigió a la casa de Luisa Crober, exuberante mulata dominicana, que había cautivado el corazón de Bolívar, y esa noche quedó prendido entre sus brazos, mientras un fuerte aguacero le impidió esa noche volver a la posada… Episodio que Bolívar mantiene en buen resguardo por el honor de su amiga, cuando dice:

 “Asegurado mi nuevo alojamiento, tomé un coche y fui a comer a una casa de campo de un negociante que me había convidado. Eran las doce de la noche cuando me retiré y fui directamente a mi nueva posada”

 7) El negro Pío aceptó cometer el crimen por el precio convenido de 2.000 pesos, y para ello planificó fríamente el momento propicio, como ese domingo, cuando la población estaba distraída en múltiples actividades festivas y religiosas, para esperar al Libertador en la penumbra de la habitación al éste entrar, y apuñalarlo a mansalva y a traición… Sin embargo, cuando ingresó por la ventana, se percató que la hamaca estaba ocupada, y sin vacilar, dirigió el puñal hacia la nuca del infortunado personaje que dormía plácidamente… Amestoy logra pararse envuelto en sangre y grita “Páez… Páez… el negro me asesina…” en ese instante de confusión y alarma, Pío le asienta una segunda puñalada mortal  por un costado a la altura del corazón… Así los describió O ´Leary:

 “Durante su ausencia de la casa en aquel día, un compatriota suyo, desterrado también, llamado Félix Amestoy que estaba de marcha para Santo Domingo, había ido a despedirse, pero no hallándole en ella, y sin saber en donde verle, decidió a esperarle en su mismo cuarto. Vencido por el sueño, se acostó en la hamaca y no tardó mucho en dormirse… Serían las once de la noche, cuando un negro joven, de nombre Pío, que antes había sido esclavo de Bolívar, a quién debía su libertad, y estaba ahora al servicio del edecán, Capitán Rafael Pérez, entró a la habitación y viendo ocupada la hamaca, dedujo que en ella estaría el general dormido; porque ni aun sus más íntimos amigos se permitían usarla. Acercándose cautelosamente dio de puñaladas a Amestoy, a cuyos gritos acudieron los demás huéspedes de la casa cuando ya había expirado. Pío, sin pérdida de instantes, saltó por la ventana a la calle; pero su desaparición despertó sospechas y en la mañana siguiente fue aprehendido”

 8) El negro Pío fue arrestado por el propio Bolívar y entregado a las autoridades jamaiquinas… Cuenta O ´Leary:

“Sin dificultad confesó, que un judío polaco lo había sobornado para que asesinase al General Bolívar; que durante tres meses había estado cuidadosamente espiando la ocasión propicia para consumar su intento con el puñal o el veneno; pero que cada vez que estaba para ejecutarlo, alguna casualidad lo frustraba. A pesar de la intercesión de Bolívar en su favor, fue el asesino juzgado, sentenciado a muerte y ahorcado. El malvado que lo indujo a cometer el crimen logró al principio ocultarse, y más tarde salir de la isla, sin ser descubierto”

DETALLES DEL JUICIO

Así reposan en los documentos oficiales:

“El mismo día lunes a la 11:00 AM las autoridades reconocieron el cuerpo de Félix Amestoy tendido en el piso… Se prendió al negro Pío, perteneciente al General Bolívar, y durante el interrogatorio, confesó que era el autor del horrible hecho, cometido en estado de embriaguez, el domingo por la noche a eso de las diez… Después de prolongada consulta, el jurado dio el siguiente veredicto:

“Que la muerte del difunto sobrevino a causa de una herida que se supone dada por un negro llamado PIo, perteneciente al General Bolívar, con un cuchillo de punta, que le entró por el costado izquierdo, hasta tres pulgadas y media de profundidad y media de ancho, cuya herida fue causa de la muerte”

En la Gaceta Real de Jamaica, de fecha 16 de diciembre de 1815, se publican los siguientes hechos:

“Dos españoles cuyos nombres no ha querido aún develar, ofrecieron al negro Pío dos mil pesos, para que asesinase a su amo, lo que él aceptó por carecer de fidelidad bastante para resistir una oferta tan tentadora… El negro, conforme a su convenio de asesinato, se levantó cuando todo estaba en silencio, y sintiendo que en la cama había un hombre a quien tomó por su amo, hundió el cuchillo en la garganta de su supuesta víctima; entonces el desgraciado se levantó y luchó con el negro, hasta que recibió una segunda herida mortal en el costado izquierdo, cerca de la espalda: con lo cual cayó a tierra y a poco expiró. La vaina del cuchillo se encontró en el bolsillo del asesino, con un poco de vidrio en polvo y otros venenos, y confesó el hecho. Antes de cerrar la casa, se había visto a un español hablar con él por la ventana”

 Se deduce de la confesión, que el envenenamiento con polvo de vidrio y veneno para los alimentos, también estaban en los planes del negro Pío… Pero lo más interesante y desconcertante de ésta Gaceta publicada en Kingston, es un texto del cual no tenemos noticias de los hechos sucedidos con anterioridad, y que valdría la pena investigar… Al final la Gaceta refiere lo siguiente:

Es decir, ya el Libertador había sido objeto de dos frustrados magnicidios en esa isla, de lo cual no existen registros históricos, y de lo cual podemos suponer, que por estas razones el Libertador decidió viajar a Haití

Las investigaciones policiales que llevaron a la captura del negro Pío, y la acusación como el asesino del infortunado Amestoy, quedaron registradas en los documentos oficiales que señalan:

 

a) Don Bernardo Castillo dijo haber hablado con Amestoy a eso de las diez de la noche y que estaba en perfecto estado de salud. Como a las once de la noche escuchó sus gritos: “Páez… Páez, el negro me asesina”… pero no pudo salir a auxiliar a la víctima, ya que su criado cerró la habitación con llave… Procedió entonces a gritar por la ventana de su habitación: “asesinos… asesinos”

 

b) La noche del asesinato había en la casa del acusado tres caballeros, el procesado y un muchacho. Los primeros tenían relaciones amistosas con el difunto y con el General Bolívar.

 

c) La hamaca en que el difunto había estado durmiendo pertenecía ciertamente al General Bolívar.

 

d) El cuarto en que dormía Pío daba al balcón y tenía dos ventanas de persianas, de manera que se podía entrar a él, aunque la puerta estuviese cerrada. Al momento de la requisa, una de dichas ventanas estaba abierta hacia la calle. Entraron al cuarto de Pío por una ventana que daba al cuarto del señor Páez. Buscaron a Pío pero no lo encontraron; sin embargo, hallaron el cuchillo lleno de sangre y en una prenda de vestir, la vaina del arma homicida.

 

e) Interrogado otro esclavo, dijo que conocía a Pío, y que al acostarse, vio a Pío entrar en su cuarto y había visto el cuchillo en manos de Pío, el cual había sacado de un baúl hacía algún tiempo.

 

f) Mr. Auseta declaró que al entrar a la habitación del General Bolívar respondiendo a los gritos de auxilio, armado con pistola, encontró el cadáver en el piso, pero no halló a nadie en la habitación; sin embargo, la ventana que daba hacia la calle estaba abierta, cuya elevación sobre el nivel de la calle es muy poca.

 

g) Mr. Milver, Comisario policial, dijo que le avisaron sobre el asesinato y fue con otros dos comisarios. Vio el cadáver bañado en sangre. Allí le dijeron que el hecho había sido cometido por un negro. Entró al cuarto de Pío donde fue hallado el puñal bañado en sangre, y la vaina en una chaqueta perteneciente al negro Pío.

 

i) El Dr. Cunha examinó el cadáver y testificó que la herida mortal ocurrió entre la cuarta y quinta costilla, con tres pulgadas y media de profundidad.

 

j) El Dr. Faries también examinó la herida y determinó daños en los pulmones, lo cual fue la causa inmediata de la muerte.

 

Con todos estos hechos, se instaló el Tribunal el cual dictaminó la sentencia de muerte, mandando que el culpable fuese ejecutado el mismo día 16 de diciembre entre las 8 de la mañana y las 2 de la tarde, en la Plaza de Armas de Kingston, y que después se le cortase la cabeza, para ser expuesta en un palo a la vista del público

“Este infame atentado, en que se mostró tan al vivo la intervención de la Providencia, escudando la vida de Bolívar”… Francisco O ´Leary

REFLEXIÓN BOLIVARIANA..!

Con la religión surgió la “Providencia” y su estigma divino que rige los designios del hombre… Es un término del latín “provideo = ver lejos”, y engloba un plan celestial establecido por Dios para dirigir todas las cosas creadas por él mismo, ya que él tutela las dos variables de la creación del Cosmos: el espacio y el tiempo… La teología afirma que nada existe fuera del plan omnipotente del creador; y por consiguiente, todo está escrito en esa página celestial llamada “Providencia”, la cual desde siempre ha sido representada con la dulzura del sexo femenino… Al respecto de la Providencia y sus misteriosos designios, Simón Bolívar tenía una opinión más pragmática en cuanto a su Revolución:

“Dejemos a los supersticiosos creer que la Providencia es la que me ha enviado o destinado para redimir a Colombia, y que me tenía reservado para esto; las circunstancias, ni genio, ni carácter, y mis pasiones, fueron los que me pusieron en el camino: mi ambición, mi constancia y la fogosidad de mi imaginación me lo hicieron seguir y me han mantenido en él… Hacer el bien y aprender la verdad son las únicas ventajas que la Providencia nos ha concedido en la tierra”

Simón Bolívar

 

Por: Jorge Mier Hoffman

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