El monograma del Libertador Simón Bolívar y, probablemente,
elementos originales de lo que fue el antiguo templo de la Santísima Trinidad, son algunos de los hallazgos
que está revelando el trabajo de restauración que se realiza en el Panteón Nacional.
Desconocidos hasta ahora, estos y otros importantes descubrimientos están
siendo registrados y evaluados por el equipo de profesionales que asume el primer proyecto serio y profundo para
preservar y conservar el primer monumento nacional.
El arquitecto Paolo D'Onghia, al frente del equipo que participa en este programa,
enfatiza la importancia de los hallazgos, que comienzan a descifrar, de manera clara y real, la vida de la edificación
desde que surge la iglesia de la Santísima Trinidad, en 1773-1774, hasta el presente. Sin escándalos,
lenta y minuciosamente, los expertos (arquitectos, arqueólogos, historiadores y humanistas) desarrollan
una labor clave, cuyos descubrimientos han llegado a
sorprenderlos en las exploraciones que efectúan en techos,
nave central y laterales.
Todo el esfuerzo depositado desde que arrancaron las obras, en 1994, impulsadas
y financiadas por el Ejecutivo Nacional, está nutriendo los conocimientos al dejar al descubierto una valiosa
riqueza cultural que pertenece a los venezolanos.
Las piezas y evidencias encontradas del pasado, y lo que está por
descubrirse
con las exploraciones que seguirán en los próximos años a nivel de sótanos en el sector
en el que se ubica el sarcófago de Bolívar, ofrecen detalles para comprender la diversidad histórica
que rodea al monumento, su transformación en el tiempo y las modificaciones que se le han efectuado: en
el siglo pasado, con Guzmán Blanco, quien lo decreta Panteón Nacional, ejecutando el proyecto del
ingeniero Jos
Solano; y en este siglo, primero con las reformas dirigidas por el arquitecto
Alejandro Chataing, y en años posteriores, durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, con la reconstrucción
decretada por el Gobierno para realizar el proyecto del arquitecto Manuel Mújica Millán, cuyo resultado:
volumetría y fachada, es lo que actualmente podemos contemplar.
El arquitecto Paolo D'Onghia aclara que para ejecutar las obras en el techo
se colocó una cubierta provisional, desmontable, que será movilizada a otros sectores que deben restaurarse,
para evitarlos daños que puede producir la lluvia a la ya deteriorada edificación.
Bajo esta estructura metálica se encuentran los lienzos de Tito Salas,
La Apoteosis y Bolívar en el tiempo. Allí se realiza el cambio de los tirantes de madera dañados
(probablemente colocados en las intervenciones de Solano o Chataing). Es la primera vez que se accede al techo
y, según dispone el proyecto que se ejecuta, será provisto de aberturas que posibiliten a futuro
vigilar el comportamiento de los materiales. Allí se hallaron decoraciones del siglo pasado o comienzos
de este y, además, en la parte posterior del monumento, ventanas y puertas que permanecían ocultas
bajo el concreto y que pueden formar parte del antiguo templo, "lo cual indica que, a nivel de coro, la antigua
iglesia tuvo un acceso por detrás y no fue afectada por los terremotos de 1812 ni por el registrado a comienzos
de este siglo".