Plaza Bolívar
Por
decreto del 20 de agosto de 1895, se ordenó la transformación de lo que era
la Plaza Mayor de la ciudad de Mérida en una verdadera Plaza Bolívar. Se
procedió a la "composición y embellecimiento", a cargo del ingeniero Pedro
Dávalos y Lissón. En la ceremonia de inauguración se depositaron en un cofre
documentos históricos referentes a la declaración de independencia de 1810,
así como también los diseños originales de Dávalos y Lissón para la Plaza
Bolívar de Mérida.
Entre 1902 y 1903, gracias a la ayuda de los ciudadanos, la plaza asumió el
aspecto de jardín y se constituyó en el lugar preferido para el paseo de los
pobladores.
Con la construcción del acueducto de la ciudad en 1907, se concluyó la
reedificación de una fuente de agua que había sido prevista desde 1895. El
trabajo de remodelación de la Plaza Bolívar es continuo, ya que después de
la primera intervención en 1895, se sucedieron varias reconstrucciones en
las cuales se modificaron las avenidas y jardines. Una de las más
importantes fue la que se inició en 1924, y que en 1930 recibió la actual
estatua ecuestre de Bolívar, la cual pasó a ocupar el lugar de la fuente de
agua.
Bajo
el gobierno del General Juan Vicente Gómez, fue reinaugurada el 17 de
diciembre de 1930. La última remodelación fue en 1981, cuando la plaza fue
intervenida para sustituir los pavimentos de granito por otros de cemento
martillado, y para crear a su alrededor los boulevares.
Esta plaza está flanqueada en sus cuatro esquinas por importantes
edificaciones como La Catedral Metropolitana, El Palacio de la Gobernación,
El Palacio Arzobispal y el Rectorado de La Universidad de Los Andes.
Según las leyendas populares debajo de la estatua ecuestre de Bolívar, hay
enterrado uno de los dedos del Tirano Aguirre, uno de los realistas de la
época de la Independencia.
Como toda ciudad venezolana, esta capital andina posee su Plaza Bolívar,
constituyendo el centro de las actividades de la ciudad y un testigo mudo de
los hechos más importantes de la historia del país.
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Al tenor
de lo mostrado en las gráficas acá expuestas, los argumentos esgrimidos
por aquellos para quienes todo lo que hace este gobierno les parece mal,
se caen por su propio peso, el caballo del Escudo La Federación, el
caballo del Escudo de Zamora, aquel caballo de quienes quisieron
resarcir el nombre de Simón Bolívar, galopaba libre al viento; y ninguna
mejor prueba que la Plaza Bolívar de Mérida con su escudo y su caballo
libre, y galopando sin freno desde hace más de 100 años.
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