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A casi una década de guerra, la independencia era en 1819
una meta más definida. Para los experimentados lideres, menos aferrados a ideales románticos y más
conscientes del difícil compromiso de gobernar, la independencia significaba dos desafíos: enfrentar
la cuestión de ciertas espinosas decisiones políticas y lidiar con las enconadas parcelas de federales,
centralistas, tendencias conservadoras y liberales, diferencias entre las élites y el común, y la
cada vez más notoria fisura entre guerreros y civiles. Se reinició así el debate constitucional
dominado por quienes vejan el fantasma de la anarquía en los desacuerdos y confrontaciones. En Angostura,
la capital temporal de la restaurada República de Venezuela, se reunió el congreso constituyente
que aprobó, con reformas, el proyecto del Libertador y con él la República de Colombia. El
discurso de apertura de Bolívar, la constitución y el Poder Moral incorporado a la ley como apéndice,
revelan cómo la desconfianza en la capacidad del pueblo, el temor al descontrol social, la guerra y las
exigencias fundacionales marcaban el pensamiento político.
En el discurso de Angostura, Bolívar reiteró su diagnóstico que se apoyaba en una lectura
mantuana de la historia: el pueblo no tenía "saber, ni poder, ni virtud", no estaba preparado
para la república, la libertad. y la democracia; sin virtud era un pueblo pervertido, incapaz de someterse
a las leyes, de acatar las buenas costumbres ciudadanas, el imperio de la justicia y la libertad. Una sociedad
tan débil debía robustecer el espíritu y prepararse para la libertad. Por eso alertaba a los
legisladores contra la seducción de modelos como el estadounidense o el francés, porque "el
bien, como el mal, da la muerte cuando es súbito y excesivo". En cambio destacaba las bondades del
sistema británico: "Aplíquese a Venezuela este Poder Ejecutivo en la persona de un Presidente",
porque el ejecutivo fuerte pero moderado por otros poderes como el de Inglaterra "es el más perfecto
modelo", tanto para un reino, como para una aristocracia o una democracia. El senado hereditario, como la
cámara de los lores, "en las tempestades políticas pararía los rayos del gobierno, y
rechazaría las olas populares". ¿Quiénes eran los más llamados a ocupar los escaños
del senado vitalicio?: los libertadores. los guerreros, los fundadores de la república.
Sin
duda. la inspiración francesa también actuó en la constitución (le 1819 que comenzaba
con la enumeración de los derechos y deberes del hombre y del ciudadano, éstos eran activos, con
todos los derechos, y pasivos ,acreedores solo a la protección de la ley. Pero la constitución de
1819 revela, sobre todo, el pensamiento político de Bolívar. la república era centralista
y unitaria, la presidencia de amplios poderes y un senado no hereditario como quería el Libertador, pero
si vitalicio. Pero hay. además, dos claves para entender la constitución: una surge por presencia
y la otra por omisión. La primera se refiere a la existencia de una casta privilegiada: los guerreros de
la independencia. la segunda a la ausencia -excepcional y extraña en cualquier constitución latinoamericana
de la época- de toda mención de la religión católica. Veamos.
El ejército libertador, derrotado y vuelto a formar varias veces desde 1811, era en 1819 fuerte en prestigio
y en hombres, reforzado como estaba con tropas extranjeras, cesantes de las guerras napoleónicas. Los guerreros
eran los nuevos protagonistas. Bolívar los definía como "una raza de hombres virtuosos, prudentes
y esforzados"; eran los heroicos fundadores de la república. La constitución, por tanto, debía
reconocerlos como acreedores a posiciones de "alto rango en la república" -como el senado- y a
los derechos del ciudadano activo, convertidos en privilegio al extenderlos a los militares que no cumplieran las
exigencias establecidas por la constitución. La de Angostura file la constitución de los guerreros.
La espada triunfante decidía el futuro de Venezuela y en el campo civil no había líderes igualmente
poderosos. El mantuanaje, base social de la Iglesia Católica, no ejercía ya influencia política
determinante, y tampoco la Iglesia. Siendo así, no era extraño que la Constitución no mencionara
la religión Católica el credo oficial de las naciones latinoamericanas omisión que tenía
razones adicionales. Una era el pensamiento laico de Bolívar, como había sido el de Miranda y era
el de otros líderes; otra el gran número de oficiales no católicos, ingleses y alemanes, a
quienes complacería la idea de estar luchando por un Estado tolerante en asuntos religiosos, más
importante, era la impresión favorable que se buscaba crear en Inglaterra, hacia dónde partió
ese año una misión para negociar el reconocimiento de la independencia y un empréstito.
Pero sin religión oficial los nexos morales de la sociedad debían reinventar sus fundamentos y fines.
El proyecto de Angostura creaba una moral del Estado que sustituía el papel moral y educativo de ¡a
religión. La preocupación de Bolívar por la falta de virtudes republicanas en la sociedad
y su incultura ciudadana creó el interés por establecer el citado poder: el Poder Moral. La virtud
republicana seria la nueva forma de santidad. Pero ¿qué era un buen ciudadano en el proyecto de Bolívar?
y ¿cómo se formaba el buen ciudadano? Lo veremos en el próximo artículo.
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