La filosofía bolivariana

Por: Jorge Mier Hoffman

“Se me ha honrado de mil manera: genio de la guerra, magistrado de justicia, y hasta se me ha lisonjeado como alfarero de repúblicas. Quiero asegurar después de mi muerte una memoria que merezca el título de Libertador, y eso lo resumo en una palabra: PERSEVERANCIA”…

Simón Bolívar

AÑO DE 1529

 

La alianza estratégica entre España y Portugal se inició con los “Reyes Católicos”, gracias a la oportuna intervención del Papa Sixto IV, cuando logró el matrimonio entre Isabel de Castilla y de Fernando de Aragón, quienes lograron la expulsión de los Moros de España, se impuso la religión católica en todo el reino de España, y el mismo año inició la colonización del Nuevo Mundo, que la historia le atribuye a las desventuras del mítico personaje “Cristóbal Colón”… Ver: Las dos caras de Colón

 

El Vaticano siempre vigilante de la alianza estratégica entre España y Portugal, que tanto poder le dio al la iglesia, al igual que lo hizo con los Reyes Católicos, propuso en 1526 el matrimonio entre Isabel de Portugal y su primo el emperador Carlos V (Carlos I de España)… Isabel de Portugal como regente de su esposo, el 26 de julio firmó con Francisco Pizarro las “capitulaciones” para la conquista del Perú… A pesar de, según los historiadores ortodoxos, que no se sabía de la existencia de la civilización Inca, ni mucho menos de sus impresionantes cíclopes ciudades, curiosamente el “Contrato de Capitulación” bautiza la desconocida región como “Nueva Castilla” en remembranza de las fortalezas y edificaciones de esa ciudad española, que coincidencialmente sus construcciones se semejan a las fortalezas y edificaciones de las monumentales obras incas de Saqsahuamán, Ollantaytambo, Machu Pichu, Chan Chan, Sipán,Tiahuanaco… en fin, son hechos que hacen suponer, que efectivamente España sí conocía de la existencia de los incas, de sus riquezas y fabulosa civilización, y no se trató de un descubrimiento casual como describen los historiadores.

Ver: Bolívar y el día del Holocausto

 

LA AMERICA PRECOLOMBINA

 

Antes de la llegada de los españoles, América era la cuna de extraordinarias civilizaciones, cuya organización social y alcances científicos superaban con creces a las naciones europeas. Tal es la importancia que tuvieron esas milenarias culturas, que más del 75 % de los alimentos y medicamentos que hoy utiliza la humanidad son de origen americano; siendo los más conocidos: cacao, papa, tomate, yuca, fresas, maíz, vainilla, algodón, tabaco, ají, vainilla, chicle, caucho, antibióticos, quinina, anticonceptivos, anestésicos, etc... Para tener una idea de la magnificencia de lo que significaba el Imperio Inca, sólo basta mencionar las notas de un cronista español, quién tuvo la oportunidad de visitar uno de los palacios en el Ecuador, última morada de los incas:

 

“El Templo del Sol estaba construido con piedras talladas y unidas entre sí con gran habilidad; algunas de ellas son grandes, negras y ásperas; otras brillan como si fueran de jaspe. Las fachadas de aquellos edificios están bellamente adornadas con gran riqueza, y algunas de ellas engarzan valiosas piedras preciosas y esmeraldas. En el interior las paredes están cubiertas con placas del oro más fino y con muchas estatuas, todas de ese mismo metal. Los jardines artificiales tienen árboles de plata con hojas de oro tan delgadas que se mueven al viento”

Las carreteras como vías de comunicación de todo el Imperio inca, eran una maravilla que Pizarro describió así: “en toda la cristiandad no había una sola carretera tan hermosa como aquellas. Son tan anchas, que seis jinetes pueden transitar uno al lado de otro”... La rectitud de las vías era tan sorprendente, que sin importar las alturas, los caminos se elevaban para mantener la horizontalidad. En algunos casos se tallaron escalones en las montañas o se colocaron grandes piedras, para que se pudiera acceder a los caminos con mucha facilidad. Las vías estaban flanqueadas por ladrillos de adobe para protegerlas del polvo y la arena. Se sembraron árboles frondosos para dar sombra al viajero. El trayecto más bello fue realizado en el reinado de Huayna Capac, con más de 10.000 kilómetros que partía de Cuzco y se extendía hacia Colombia, pasando por el Ecuador hasta el río Maule al sur de Chile, atravesando profundos valles, cumbres nevadas, tierras pantanosas, desiertos y ríos agitados. En todo su recorrido existían posadas y templos para la oración; y en la propia cordillera andina, se construyó una muralla mucho más larga que la muralla china...  En la siguiente foto se muestra la Gran Muralla Inca, muy poco conocida, la cual es mucho más larga que la famosa muralla China:


No existe en toda la historia de la humanidad una
obra de ingeniería de tal envergadura como esa
milenaria red de caminos incas

El Imperio Inca sobrepasaba la dimensión que nos ha vendido la historia: Su poder se extendía por toda Sudamérica hasta los confines de remotas islas en el Pacífico, ya que los incas poseían una poderosa flota de barcos construidos de: madera “balsa” y juncos de “totora” del lago Titicaca... Se estima en más de veinte millones los habitantes que dominaban toda la economía, resguardados por un poderoso ejército de más de dos millones de aguerridos súbditos a la orden del rey. Sus cíclopes ciudades y fortines, aún hoy retan la imaginación de ingenieros y arquitectos.

 

LA AMERICA COLOMBINA

 

Sin embargo, ese poderoso imperio no sucumbió por la espada española, sino por la Guerra Bacteriológica hábilmente concebida por la insaciable codicia del conquistador español Francisco Pizarro: viruela, enfermedad infectocontagiosa de carácter epidémico; tuberculosis, enfermedad que ataca a hombres y animales, provocando lesión pulmonar e intestinal; peste negra, enfermedad infecciosa provocada por la pulga que infecta a las ratas... Eran enfermedades que, sólo en el 1350, diezmaron una tercera parte de la población europea... El conquistador estaba consciente del poder impenetrable del Imperio Inca, y no podía poner en práctica el esquema de invasión que utilizó Hernán Cortés para dominar México; por lo tanto, puso en práctica el “terrorismo” como su arma de destrucción masiva:

Un emisario inca llevo una cajita que entregó personalmente al emperador Huayna Capac; en su interior, una hermosa mariposa de bronce que le obsequiaba el extranjero, cuyos barcos habían fondeado en la costa del Pacífico... Para el rey inca, creyó se trataba de un gesto de sumisión a su autoridad; sin darse cuenta que allí estaba el arma mortal que acabaría con todo su imperio. A los pocos días muere el rey, luego, sus esposas, sus hijos menores y sus colaboradores, en una epidemia de muerte que en pocos días se extendió a doscientas mil almas que enfermaban misteriosamente.

Producto de las muertes misteriosas, surgió la leyenda de las “Mariposas Negras” que revoloteaban trayendo desgracia y calamidades... Cada vez más eran los regalos, que infestados de bacterias, hacían llegar los españoles a los inocentes dignatarios, cuyo pueblo carecía de las defensas para esas enfermedades, dejando una secuela de millones de cadáveres, no sólo de personas, sino de animales y hasta de aves… La pestilencia devastó ciudades… Pizarro ordenó recoger los cadáveres putrefactos que, con poderosas catapultas, proyectaba sobre la amurallada capital del imperio... Las impenetrables murallas de la  ciudad de Cuzco, no evitaron que la población fuese infectada de las bacterias asesinas y del mortal Ántrax, como una infección de estafilococos que se desarrollan en cadáveres en descomposición… Los eficientes caminos incas que trasladaban encomiendas a más de 250 kilómetros al día, llevaban las bacterias asesinas a cada rincón del territorio: los sobrevivientes huían a las montañas abandonando los campos de cultivo, y el hambre terminó por aniquilar esos pueblos risueños; el ejército se dedicó atender a los enfermos; los sabios y sus dioses perdieron su poder ante el pueblo al no poder curar la peste que los diezmaba; y al final, las metrópolis incas que había subsistido por seis mil años, en menos de seis años se convirtieron en ciudades fantasmas.

 

En Cuzco, por orden de su hijo Atahualpa, el cadáver de Huayna Capac fue momificado y su cabeza cubierta con una máscara de oro para ser conducido en procesión por los pueblos incas; lo irónico, fue que más y más eran las personas que se infestaban de las misteriosas enfermedades llegadas de Europa, cada vez que besaban los pies del cadáver en su último adiós; hechos que favorecieron la caída del último imperio americano, luego de la entrada de Pizarro a la Capital del Imperio Inca, seis años después, con apenas 70 jinetes y 110 infantes; para entonces, más de las dos terceras partes de la población había perecido por la Guerra Bacteriológica… El último soberano inca, Atahualpa, cayó en una trampa y fue apresado por Pizarro… el rescate se fijó en una cantidad indeterminada de oro, capaz de llenar su celda hasta la altura de su cabeza; mandato que se cumplió rápidamente al llegar objetos desde todo el Imperio. No obstante la promesa ofrecida, Pizarro ordenó estrangular al último de rey inca.

 

AÑO DE 1792

Simoncito es un niño de 9 años, huérfano de padre y madre… Pasaba la mayor parte del día en compañía de su maestro Simón Rodríguez… Un buen día, bajo las sombras del frondoso samán en la quebrada de Catuche, escucha con atención la historia de la civilización Inca: su cultura, su desarrollo, alcances científicos, y del conquistador español Francisco Pizarro, como el autor de los crímenes más abominables en contra los pacíficos indígenas. Su maestro le narra las atrocidades cometidas por los conquistadores en contra de esa noble raza andina: para convertir a los incas al catolicismo, los templos que eran utilizados por los incas para adorar a sus dioses, Pizarro los convirtió en cámaras de exterminio: centenares de individuos juntos con sus mujeres e hijos, eran encerrados para ser cocinados a fuego lento, entre alaridos de dolor insoportable, que hizo célebre la frase de Pizarro: “Lo cruel no es matarlos, sino dejarlos vivir… Fue una matanza sistemática que no sólo ocurrieron en épocas de la conquista, sino que continuaron por casi 300 años… Rodríguez también le narró la última barbarie española, cuyo líder se había convertido en un mártir de la revolución en tierras incas: 

José Gabriel Condorcanqui era descendiente del inca Tupac Amaru... Estudió con los jesuitas en Cuzco y fue nombrado cacique de las regiones de Tungasuca, Pampamarca y Suramaná. Los elevados impuestos y los nuevos repartimientos de tierras realizados por el virrey Agustín de Jáuregui, provocaron que Condorcanqui encabezara en 1780 una de las sublevaciones más importantes de la época colonial de indios y mestizos: Se proclamó Inca y cambió su nombre por el de Tupac Amaru:  último soberano inca que fallecido en 1572, quien  se sublevó contra la autoridad, y juzgado por alta traición, fue ejecutado públicamente en Cuzco, desapareciendo con él la dinastía de los soberanos incas… José Gabriel Tupac Amaru hará lo mismo que su antepasado inca, y con un grupo de rebeldes nativos sitiarán la antigua Cuzco… Será derrotado por Gabriel de Avilés en 1781; hecho prisionero, lo obligaron a presenciar en la plaza de Cuzco el sacrificio de su esposa, su hijo, su cuñado y la cacica de Acos… Después, al igual que hicieron con su antepasado, lo tendieron sobre el suelo, lo amarraron a cuatro caballos, que al arrancar al galope, lo descuartizaron vivo en el peor de los tormentos, frente al resto de su gente que gritaba de ira y dolor, al ver el cuerpo retorciéndose en un infernal alarido.

AÑO DE 1826

 

14 DE NOVIEMBRE: Bogotá se viste de gala con el anuncio de la llegada de los héroes de la Patria... Durante cinco años estuvieron los venezolanos batallando en esos inhóspitos territorios repletos de riquezas...  Apenas unas notas en la prensa escrita que aparecían ocasionalmente, informaban de los éxitos alcanzados por los venezolanos en esas fabulosas tierras de la cultura incas… Ya lo había advertido el Libertador: “No me interesa gobernar a Colombia por no conocer ningún género de administración... Me repugna el trabajo de bufete por ser para mi un lugar de suplicio”… Bolívar sólo quería continuar la guerra para liberar otras regiones que reclamaban sus servicios, y eso era lo que hacía en esa milenaria región del Perú: “Yo siento la necesidad de dejar el primer puesto de la República al que el pueblo señale como jefe de su corazón... Yo soy el hijo de la guerra”… Y con este sincero discurso, Bolívar abandonó a sus compatriotas colombianos para perderse entre la bruma desoladora de esas tierras de leyendas, de tinieblas y la mitología… Fueron cinco largos años de ausencia… Cinco años de incertidumbre… Cinco años de tristeza, cuando la felicidad colma nuevamente las calles con el anuncio: VUELVE EL LIBERTADOR..!

 

¿..PERO QUÉ PASO DURANTE ESOS CINCO AÑOS..?

 

El 21 de diciembre de 1821, las tropas al mando de Simón Bolívar partieron con la misión de llevar la independencia al Sur del continente… Apenas el Libertador había cruzado el límite de la ciudad de Bogotá, los cobardes aprovechaban su ausencia para blasfemarlo… En el Congreso se deploraba la aventura suicida del Sur, donde todos apostaban al fracaso..! Irónicamente, la felicidad colmaba el recinto de los diputados, cuando Santander leía con sarcasmo los mensajes desesperados, que le hacía llegar el Libertador a través de sus emisarios: Bolívar: “Todos los caucanos desertan y todos los demás también desertan, enferman y mueren. Esto es peor que Venezuela... Nuestra caballería llegará sin caballos, nuestros bagajes se perderán todos, no tendremos pan, el ganado será muy escaso porque se pierde y se cansa en el camino, las enfermedades serán infinitas… necesito ayuda..!

Pongamos a volar nuestra imaginación, cuando hoy contamos con los satélites, los teléfonos, el Internet, la radio y la televisión, para trasladarnos al momento en que Bolívar con impotencia ve caer en batalla a cada uno de sus hombres..! y desesperadamente pide apoyo a un pueblo que también le debe sus sacrificios por su libertad… Y como si se tratara de un locutor de noticias, Santander se dirige otra vez al Congreso para leer otra de las notas de auxilio del Libertador: “haga usted cuanto pueda para que me vengan de todas partes hombres y dinero: Hombres y dinero, repito, pues con estos elementos se consigue todo el mundo”… Las notas de Bolívar eran motivo de debate en el Congreso: Qué más quiere Bolívar..? vociferaban los liberales en el Congreso… Es una locura creer que puede derrotar a los ejércitos del Perú..! afirmaban los estrategas militares: no más dinero, no más provisiones, no más soldados, no más armas..!

 

Que se quede en el Perú y nos deje gobernar en paz… recriminaba Santander.

En otra de sus notas desesperadas dice Bolívar: “En el cauca nos hemos enfermados todos, todos, todos… y aquí caen 64 hombres por día de una columna de 1000... No sé si a usted le parecerá exagerado; lo que le puedo asegurar es que yo quisiera tener tanta fe en el Evangelio como tengo en esta pistola. Por más que cavilo, no encuentro el modo de realizar nuestra marcha… Necesito ayuda..!
 

Pero el silencio era lo único que llegaba… En ese estado de desesperación se encontraba el Padre de la Patria, a quien Nueva Granada, Panamá, Venezuela, Quito y Guayaquil le debían su independencia… En fin, eran millones y millones de personas que podían saborear el fruto de la libertad..! pero ahora que pedía ayuda para liberar a otros hermanos, sus plegarias no eran escuchadas... y para colmo de males, las noticias que llegan presagian disturbios, anarquía y traición en todas esas regiones… Bolívar tenía al frente una cima imposible de escalar, y atrás un abismo que se hacía cada vez más y más profundo En Bogotá, los celos carcomían las paredes del Congreso: Los diputados manipulados por la oligarquía conservadora, preparaban un Decreto que suspendía las facultades dadas al Libertador, para que hiciera la guerra en todos los lugares de América donde se reclamara su presencia... La fama del Libertador estaba causando estrago en sus opositores y principalmente en los partidos políticos que, como una plaga infecciosa, aparecían en cada pueblo y manipulaban la opinión del colectivo, para imponer un liderazgo sustentado en el populismo, la corrupción, el poder del dinero y las negociaciones con las empresas extranjeras.

ENERO DE 1824: Simón Bolívar ha hecho un alto a sus planes de campaña en un desértico valle de la costa peruana llamado Pativilca, al margen de un río del mismo nombre, a unas 30 leguas de Lima, región que perteneció a la civilización Mochica que como todas las del Perú, también fue exterminada por el sanguinario Pizarro… Lo separan de sus compatriotas en Bogotá más de 2.500 km en terreno accidentado… Pativilca era como todo lo que se le avecinaba: una inhóspita región donde el viento erosionaba el terreno para formar montículos errantes cubiertos de espinas… Un lugar distante de cualquier parte: seco, árido y empobrecido… Un triste espectáculo que hacía honor al estado lamentable de su ambición de liberar al Perú… "Pati-Huilca" que significa "Pata quebrada", era el lugar que había elegido Bolívar para esperar los refuerzos de Colombia… En ese ambiente borrascoso de escasa precipitación y con un calor infernal, el Libertador pasaba horas y horas meditando en la inmensidad de Pacífico, como buscando respuestas del Dios de Colombia, que en su delirio contactó en las cimas del Chimborazo… Los esposos Juan Canaval y la señora Luisa Samudio, tuvieron la gentileza de ofrecer su casa: allí el venezolano esperaba impaciente… no probaba alimentos… apenas una copa de vino y un caldo de pollo lo mantenían con vida… Su flacura era tan extrema que delineaba el estado cadavérico de todo su cuerpo… Inmerso en un destino incierto, comenta a sus colaboradores la amargura de la traición: "…Vea la conducta de Santander en Bogotá durante mi ausencia; la de Páez en Venezuela; la de Bermúdez en Maturín; la de Arismendi en Caracas; la de Mariño entonces y en los tiempos anteriores; la de Padilla en Cartagena, y se convencerá de que todos ellos, ocupando los primeros destinos de Colombia; han contrariado mi marcha; han impedido la organización del país; han sembrado la discordia, fomentando los partidos, perdido la moral pública, e insubordinado al ejército: ellos, pues, con ciertos grados de diferencia, son los únicos autores de los males de la Patria; de la disolución de que está amenazada la República y de la desastrosa anarquía que se está preparando” En las afueras, su fiel ejército esperaba su presencia, fieles al juramento que hizo el Libertador: “Colombia hará su deber en el Perú... Llevará sus soldados hasta el Potosí, y estos bravos volverán a sus hogares, con la sola recompensa de haber contribuido a destruir los últimos tiranos del Nuevo Mundo... Colombia no pretende un grano del terreno del Perú, porque su gloria, su dicha se fijan en conservar la libertad para sí, y en dejar independiente a sus hermanos”Por la mente de esos valerosos hombres, nunca pasó la idea de que todo terminaría en PativilcaPostrado en una silla, Bolívar no hacía más que mirar el horizonte oceánico… Ante este patético cuadro de desesperación, sus oficiales le piden renunciar la locura de liberar al Perú, y le ruegan regresas a Colombia… Bolívar: “El fastidio que tengo es tan mortal, que no quiero ver a nadie, no quiero comer con nadie, la presencia de un hombre me mortifica; vivo en medio de unos árboles de este miserable lugar de la costa del Perú; en fin, me he vuelto un misántropo de la noche a la mañana”.

Así lo describió el Coronel Joaquín Mosquera: “Estaba Bolívar sentado en una pobre silla de vaqueta… El Libertador mostraba un semblante cadavérico, que preocupó a tal punto a sus colaboradores, que llamaron de urgencia a Manuela Sáenz para que estuviera con él en los últimos instantes de su vida… Todos temían un desenlace fatal..! Hacía varios días que no probaba alimento. Sus pantalones de guinme dejaban ver sus dos rodillas puntiagudas y sus piernas descarnadas; su voz era hueca y débil, no había cumplido los 41 años, y su pelo se teñía de blancoSus amigos le aconsejan abandonar Perú; para ellos, era imposible continuar la guerra… Mosquera se dirige a Bolívar, cuando recostado de una palmera medita con la mirada fijada hacia el océano infinito…y en tres oportunidades le pregunta al no tener respuesta: ¿… y que piensa hacer ahora su excelencia..? hasta que Bolívar sin voltear la mirada responde con firmeza y seguridad: TRIUNFAR..!  

Es la respuesta de la revolución encarnada en un solo hombre, cuya energía glorificante era capaz de impregnar de valor y heroísmo a cualquier mortal… Es la Filosofía Bolivariana que el Libertador resumía en una sola palabra: PERSEVERANCIA… y es también la respuesta de un auténtico revolucionario que cree en una causa por la cual entregar su vida… Luego se dirige a sus oficiales con palabras encendidas de patriotismo: Una vida pasiva e inactiva es la imagen de la muerte, es el abandono de la vida, es anticipar la nada antes de que llegue... La constancia y la perseverancia residen en la medula de mis huesos, son el fundamento de mi carácter, Yo siento que la energía de mi alma se eleva se ensancha y se iguala siempre a la magnitud de los peligros” A partir de ese momento, y como si una energía subliminal hubiera alimentado el aura del Libertador, sorprenderá a sus hombres, cuando les ordena ensillar los caballos para continuar la guerra, al momento en que hace gala nuevamente de sus discursos glorificantes: “Ustedes saben que yo no se mentir, y también saben ustedes que la elevación de mi alma no se degrada jamás al fingimiento… Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios… No importa si nadie nos ayuda… No importa si estamos solos en esta misión que vamos a llevar a cabo… Nuestra meta es triunfar..!”… De inmediato ordena evacuar la ciudad de Lima para establecer el Comando del Ejército allí en Pativilca, y manda echar a pique todos los buques de El Callao, como queriendo decir: “No hay vuelta atrás”

 

Es así como Bolívar y Sucre se organizan en un ejército de más de 8000 hombres: Los Lanceros de Venezuela, cuyos llaneros fueron la clave en tantas victorias patrióticas... Los Granaderos de Colombia, aguerridos hombres acostumbrados a las inclemencias de los Andes... La Legión Británica, constituida por veteranos de varias naciones europeas... y los reclutas de Quito y Guayaquil, que veían en Bolívar un auténtico líder… Fueron los hombres que inmortalizaron la liberación del Perú en las célebres batallas de Junín y Ayacucho, que reivindicaron el exterminio, la esclavitud y la sumisión del imperio inca, desde que Francisco Pizarro colocó su “Pendón” en la capital del imperio incas: CUZCO.

 

Sobre la gesta peruana, Blanco Fombona, excelso admirador de Bolívar escribirá:

 

“Bolívar posee, en grado eminente, la cualidad primordial en el hombre de la pluma: la pasión que colorea la frase  y convierte la lava en púrpura y las escorias en montañas de piedra. Su imaginación es vivificante. De las cosas más mediocres, saca él, para deslumbrar a sus pueblos relámpagos de ilusión”

 

Hasta el 3 de septiembre de 1826, y en tan sólo tres años, Bolívar realizará una obra inmortal en tierras incas… El Congreso le otorgará poderes absolutos, nombrándolo: Libertador – Presidente – DictadorComo militar: realizó una campaña nunca antes escrita en la cronología universal: Junín y Ayacucho, son batallas que lo inmortalizaron junto al otro venezolano Antonio José de Sucre; pero ellas tan sólo son dos de cientos que se debatieron en todos los rincones andinos… Como Estadista: creó una estructura educacional envidiable, que aún hoy en día en el Perú es elogiada por todas las naciones; abolió el sistema neoliberal del comercio para instaurar una economía social: Ley de Tierras para los trabajadores del campo… Abolió la esclavitud… Control de importaciones y tasas de interés bancario, para proteger la industria nacional… Ley de Carrera Administrativa para los empleados públicos… Ley de Nacionalización de los Recursos Minerales… Ley del Ambiente, de los Recursos Naturales y Protección de Especies… Ley de Construcción Vial y Embalses para incrementar la producción del campo… Bolívar realizo cosas tan trascendentales en este rincón del mundo, olvidado por el orbe civilizado, que se elevo al plano donde se desenvolvía la historia de los grandes pueblos: los milenarios caminos incas, que otrora significaron una conexión con todo el imperio por más de 9000 kilómetros, Bolívar los utiliza para movilizarse de un lado a otro, estar en todas partes y dejar perplejo a los anonadados realistas... En el pasado, los Incas colocaban centinelas a lo largo del camino que surcaba las imponentes cumbres nevadas por toda la cordillera del imperio... Una orden viajaba miles de kilómetros en pocas horas, en un relevo de hombres que corría el accidentado corredor de montaña hasta la siguiente torre de observación, y así sucesivamente se iban trasmitiendo el mensaje o se trasladaban encomiendas.

 

Bolívar no se había equivocado al seleccionar al joven cumanés como fiel interprete de la Filosofía Bolivariana... En Argentina los festejos por sus triunfos se extenderán por un mes... El amor a Bolívar crecía con la misma fuerza que surgían más enemigos de su obra... Por los momentos, el Congreso Colombiano y el Vicepresidente Santander no tenía otra opción que reconocer a regañadientes los triunfos de los venezolanos, y aceptar ante la opinión pública que se habían equivocado… Los ojos del mundo estaban puestos en Bolívar... El Perú ordena que se levante una estatua en honor al Libertador y le obsequia Un Millón de Pesos..! cantidad que por supuesto Bolívar rechaza de inmediato, ya que su obra no buscaba una recompensa personal... Como él decía: “Mi mayor recompensa es devolver la felicidad a los pueblos y eso no tiene precio”... Sucre recibe el título de “Gran Mariscal de Ayacucho”... y Bolívar el de “Padre y Salvador del Perú”.

 

En septiembre de 1825 Bolívar llegó triunfante a la ciudad de Las Paz: salieron a recibirlo distinguidas señoras y, una de ellas, a nombre de las demás, le obsequia una corona de oro y diamantes… de inmediato el Libertador respondió: “Esta recompensa toca al vencedor”… Bolívar con humildad se la quita y la coloca sobre la cabeza de Sucre... En Cuzco un baúl de joyas es puesto a sus pies en remembranza a las ofrendas que hacían los Incas a sus Dioses... Bolívar ante tal maravilla deslumbrante, ordena repartirlo entre sus soldados… El único objeto que acepta de los agradecidos peruanos es el “Pendón de Pizarro” que por 293 años emblematizó el dominio español sobre el Perú… El “pendón”, símbolo de la crueldad, junto con otros objetos que también pertenecieron al sanguinario conquistador, les habían sido entregados por el pueblo cuzqueño a Sucre, en la oportunidad que llegó a Cuzco para transmitir el mensaje de su Libertador Simón Bolívar

 

El 2 de agosto de 1825 Bolívar llega a la población de Pucará... Allí fue aclamado por un pueblo agradecido... José Domingo Choquehuanca lo recibe con un bello poema:

 

 “Quiso Dios formar de salvajes un imperio y creó a Manco Cápac. Pecó su raza y lanzó a Pizarro. Después de tres siglos de expiación, tuvo piedad de la América y creó a Bolívar. Sois, pues, el hombre de un designio providencial; nada de lo hecho atrás se parece a lo que habéis hecho. Para que alguien pudiera imitaros, sería menester que quedara un mundo por libertar. Habéis fundado tres repúblicas que, en siglos crecerá vuestra gloria, como crece la sombra cuando el sol declina”

 

Bolívar había construido en esas tierras inhóspitas una obra inconmensurable: Ecuador era libre… Perú también logró su independencia luego de 294 años de esclavitud, desde que Francisco Pizarro fundó la primera colonia española en 1533… y había nacido la “República de Bolivia” en las tierras del Alto Perú que se disputaban Chile y Argentina… Lo logrado por los venezolanos no tenía parangón en toda la historia universal… Ecuador, Perú y la República de Bolivia eran las tres regiones más importantes del imperio español… más grande que Europa: Ecuador con sus fértiles campos irrigados por la ceniza de sus volcanes, aportaba la riqueza agrícola en toda su variedad y cantidad como ninguna otra región en el planeta... Perú era una fuente inagotable de maderas finas, piedras preciosas, minerales diversos como hierro, plomo, cinc, oro, cobre… República de Boliviia aportaba toda la plata que requerían los Reyes Católicos, para sustentar el sistema monetario en la Corona de Castilla, a través del “real de plata”, cuyo material se extraía del cerro Potosí, como el mayor productor de plata del mundo, lo que permitió a España convertirse en una nación poderosa económicamente Es por ello, que haber liberado esta vasta región de los Andes, significaba tener a los pies de Colombia toda la riqueza que, por 300 años, significó el poder económico de la monarquía europea… y precisamente por la incalculable riqueza de las milenarias tierras incas, el pueblo de Bogotá, los políticos, los empresario y el gobierno en general, estaban impacientes cuando el 14 de noviembre de 1826 se anunció la llegada de los héroes del Sur:

 

VOLVIENDO AL AÑO DE 1826

 

Todos esperaban carrozas repletas de tesoros, en remembranza a las caravanas que acompañaban a los emperadores romanos, cargadas con las ofrendas de pueblos sometidos: joyas de oro, plata, diamantes, rubíes, esmeraldas, era lo que ambicionaban las arcas de Bogotá luego de un esfuerzo de 5 años de lucha... y en opinión de los diputados, era lo menos que podía traer Bolívar en recompensa por las tres nuevas naciones liberadas… El Secretario de Hacienda por instrucciones de Santander, ordenó preparar la bóveda de seguridad para atesorar el fabuloso botín de la caravana libertadora… La hipocresía y la arrogancia de la oligarquía eran tan grandes, como los pendones multicolores que hicieron colocar sobre las cornisas de sus lujosas viviendas, lugar por donde transitaría la marcha bolivariana… Las bandas musicales fueron colocadas alrededor de la plaza para animar con himnos patrios la llegada de Bolívar al Congreso… Los diputados, los políticos, empresarios y comerciantes, ocupaban los primeros puestos ubicados en la tarima… Toda la prensa internacional estaba presente… inesperadamente un torrencial aguacero cayó sobre la capital, como si la Providencia quisiera lavar la ambición que colmaba el deseo de los asistentes… en cambio, el pueblo generoso y agradecido colmaba las calles para recibir a su Libertador… La multitud aglomerada en la plaza, escucha los disparos de los cañones que anuncia la llegada de Bolívar… La algarabía no se hizo esperar: el pueblo vitoreaba al venezolano que transita por un manto de flores que cae desde los balcones, mientras cohetes y triquitraques animaban a la multitud… Todos quieren tocar al líder de la revolución…

Las inmensas riquezas que se suponía traía el Libertador, colma la impaciencia de la aristocracia colombiana, cuyas personalidades más importantes esperan frente al Palacio de Gobierno, aumentando el nerviosismo entre los presentes... Pero la sorpresa dejó a todos atónitos..! No aparecieron: ni la plata del Potosí ni el oro del Perú ni las riquezas del Ecuador... El séquito de oficiales lo encabezaba Simón Bolívar, quién lleva en la mano la recompensa de su obra libertadora… Sin mediar palabras ni bajarse de su caballo, gira hacia la multitud que alucinaba en gritos y elogios... Su rostro curtido y el pelo blanco en canas, mostraban las cicatrices de las duras batallas que lo llevó por toda la cordillera andina, desde las riberas del Cauca hasta las cumbres argentinas del Potosí, en más de 4 mil kilómetros, y aún más arriba, hasta el lago Titicaca a 3.810 m de altitud, en cuyas riberas surgió la enigmática cultura andina con su monarca Manco Cápac, último descendiente de la dinastía de los incas, aniquilada por el conquistador español Francisco Pizarro... El Libertador espera a que el silencio colme el espacio que antes ocupaba la algarabía, al momento que alza su brazo, y con el puño fuertemente apretando eso que parecía una bandera, le habla a su pueblo: “Juré dedicar toda mi vida, hasta la última gota de mi sangre, para obtener la liberación de mi Patria que no sólo es Venezuela, sino toda la América del Sur… Aquí está el producto de nuestra revolución… Aquí está  la gloria... Esto representa el triunfo y la razón de todos los sacrificios... Por esto derramaron su sangre millones de nuestros hermanos, sus hijos y mis fraternos compañeros de batalla... Lo que esto representa no tiene precio, es invalorable, representa las inmensas fortunas que fueron llevadas a Europa para saciar la ambición de nuestros enemigos por casi 300 años... Sólo esto colma toda mi ambición y mis más exigentes deseos, y sólo por esto los abandoné por cinco años”Bolívar llevaba en su mano e izaba en señal de triunfo el “Pendón de Pizarro”: una deslustrada bandera que el conquistador español Francisco Pizarro colocó en 1533 sobre las ruinas del Templo del Sol en la capital inca de Cuzco, en señal de sumisión y aniquilamiento de la cultura andina, luego de asesinar a traición al último de sus monarcas: Atahualpa… Ante la frustración que evidenciaban los rostros de las autoridades colombianas sorprendidas por ese patético discurso, Bolívar dispuso que el “Pendón” fuese trasladado a su ciudad natal.

Y hoy… ese pedazo de tela desteñida, mal protegida y descuidada, expuesta en el Palacio Municipal de Caracas, y que pasa desapercibida para muchos visitantes, es nada más y nada menos que el emblema de la Filosofía Bolivariana y el símbolo de la libertad, luego de 293 años de explotación y esclavitud.

Su valor es superior a todas las riquezas juntas de Ecuador, Perú y Bolivia… Esa bandera es la representación más emblemática del venezolano encarnado en Bolívar en cuando a: patriotismo, americanismo, convicción, abnegación, ideales, solidaridad, desprendimiento, vocación de servicio, valor, heroísmo, honestidad, honradez, generosidad, agradecimiento, y amor a sus semejantes; conceptos que en su conjunto constituyen la Filosofía Bolivariana.

 

Bolívar con ese gesto de pueblo y humildad, al mostrar la bandera de Pizarro como el mayor de los tesoros, daba una lección a la oligarquía, a los políticos, a los comerciantes, al imperialismo extranjeros, a los gobernantes corruptos, al mundo, a la historia y a las nuevas generaciones de países bolivarianos:

 

Bolívar no fue en plan de conquista ni atesorar riquezas; los venezolanos fueron al Sur para dar libertad a sus hermanos americanos, y crear naciones sin pedir nada a cambio… y la filosofía de los ideales no tienen precio.

 

Como bien escribió el escritor Salcedo Bastardo:

 

En ninguna iglesia, museo ni galería, ni mansión alguna –oficial ni privada- venezolana, hay absolutamente ningún vestigio de riqueza procedente del Sur que haya sido traído por los vencedores, vale decir, por los que fueron dispuestos a sembrar sus huesos en aquellas latitudes… Solamente se tiene en Caracas un trofeo: el Pendón de Pizarro, símbolo del fin de la conquista continental del Perú.

Fue una enseñanza que hoy más que nunca cobra vigencia, cuando el planeta se debate entre la autodeterminación de los pueblos, y la sumisión a las doctrinas de Washington, quien al mejor estilo del conquistador Pizarro, plantan su “Pendón” imperialista en todas las regiones que han sucumbido a su Poder omnipotente..!

 

Una bandera que donde ha sido plantada, ha dejado una secuela de: pobreza, esclavitud, expoliación natural y muerte… Si Francisco Pizarro fue el instrumento del Poder Supremo para aniquilar las más fabulosas culturas del Nuevo Mundo, Washington con su Nuevo Orden Mundial ha sido la desgracia del mundo… Una doctrina imperialista sustentada en el Dólar y sus armas bacteriológicas como el Ántrax, que sólo en los últimos 58 años y hasta el 2003, ha intervenido con su poder militar y económico las naciones que tuvieron la entereza de defender el Ideal Nacional y su soberanía: China en 1945-49… Italia en 1947-48… Grecia en 1947-49… Filipinas en 1945-53… Corea del Sur en 1945-53… Albania en 1949-53… Alemania en 1950… Viet Nam en 1950-73… Irán en 1953… Guatemala en 1953-1990… Siria en 1956-58… Indonesia en 1957-58… Guyana en 1953-64… Camboya en 1955-73… Venezuela en 1953-58… Cuba en 1959… Congo y Zaire en 1960-65… Brasil en 1961-64… República Dominicana en 1963-66… Chile en 1964-73… Grecia en 1964-74… Timor del Este en 1975… Nicaragua en 1978-79… Granada en 1979-84… Libia en 1981-89… Argentina en 1982… Panamá en 1989… Irak en 1990… Afganistán en 1979-92… El Salvador en 1980-92… Haití en 1987-94… Yugoslavia en 1999… Afganistán en el 2001… Venezuela en el 2002… Irak en el 2003… Fueron invasiones que se suman a más de 1.000.000 km² de ese vasto imperio Norteamericano mal habido, cuando  mediante el uso de la fuerza expropia más de la mitad de los territorios mexicano: Texas en 1836; California, Utah, Arizona, en 1848, y Tucson en 1853; luego: Puerto Rico en 1898, Islas Vírgenes, Bahía de Guantánamo en Cuba, Alaska con 1.593.438 km² como el estado más grande de los Estados Unidos, islas Samoas, las Marianas e islas Midway en el Pacífico; y por último Hawai, isla de gente pacífica y religiosa, que en 1898, por ordenes del presidente de Estados Unidos William McKinley, se convirtió en una de las bases estadounidense en el Pacífico, y en 1959, se anexó como el estado número 50, para constituir geográficamente 9.629.047 km², más otros millones que se suman de países dominados y sometidos, que si bien no forman parte de la geografía territorial estadounidense, como esclavos a la administración Washington, forman parte su geografía económica: Afganistán, Irak, Kuway, Arabia Saudita, Israel, Taiwán, Indonesia, Pakistán, la India, Corea del Sur, Egipto, Alemania, Reino Unido, España, Yugoslavia, cuya lista tiende a crecer aún más, con las pretensiones de Estados Unidos de imponer el ALCA (Área de Libre Comercio para América).

 

Ante este aterrador panorama que amenaza la integridad territorial de Venezuela y demás países Suramericanos, si bien no poseemos el poder nuclear y las armas bacteriológicas que envalentona a los países imperialistas, poseemos un arma letal mucho más poderosa, y que nos hace inmune a las pretensiones del imperialismo invasor:

 

LA FILOSOFIA BOLIVARIANA

 

es la energía glorificante que alimenta una revolución que nunca muere... es la fuerza de la anarquía que inspira a los pueblos a luchar... es la luz que nos guía hacia la felicidad... es fuente de inspiración para construir imposibles… es un sentimiento de confraternidad, amor y entrega total hacia nuestros vecinos americanos... es la capacidad de visualizar el futuro… es el desprendimiento incondicional sin recompensa... es la pasión por un ideal aún a costa de nuestras vidas... es la capacidad indoblegable para lograr objetivos inalcanzables... es luchar y defender siempre lo nuestro... es triunfar sin importar el tamaño del enemigo... es incentivar la economía nacional… es la obligación de luchar cada día por las futuras generaciones, para entregarles en herencia un país libre de la dominación extranjera... es llevar la doctrina Bolivariana por todos los pueblos... es triunfar por encima de las adversidades… pero sobre todo… es la llama que llevamos en el corazón todos los nacidos en este país, y que heredamos del más grande de todos los hombres: Simón Bolívar... El Libertador..!

“Los grandes hombres no nacen cuando sus madres alumbran,
sino en el momento en que sus ideas comienzan

a iluminar a la humanidad”

Simón Rodríguez, maestro

del Libertador, Simón Bolívar

 

Por: Jorge Mier Hoffman

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© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004