EN EL AULA
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Simón Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, conocido por todos como Simón Bolívar, el Libertador de cinco naciones, había nacido en Caracas, el 24 de julio de 1783. Pertenecía a una familia aristocrática, de importantes apellidos y muchísimo dinero. Pero a pesar de haber nacido en la abundancia, desde muy pequeño tuvo que enfrentar el dolor de la pérdida, pues con poco tiempo de diferencia fallecieron sus padres. Quedó bajo la tutela de su tío quien decidió que la formación del niño Simón debía estar en las mejores manos, y le asigna esta responsabilidad al gran maestro Simón Rodríguez. Éste era un hombre algo excéntrico, pero con unas ideas muy claras sobre algunos puntos, como por ejemplo el de liberar las colonias americanas. En algunas de sus clases y durante las horas de descanso, el maestro le contaba al joven Simón sobre sus ideas y el derecho de los pueblos a ser soberanos. Esto marcaría el rumbo y las metas de Simón Bolívar, no sólo durante su juventud, sino tiempo después. Viajes de placer A los 16 años, el joven Simón viaja a Europa. Vive algún tiempo en Madrid, capital de España, pero esas ideas políticas sobre la independencia aún no estaban definidas. Era un joven al que le gustaba divertirse, bailar y enamorar a las distinguidas señoritas de la corte española. El Libertador era un gran bailarín. De allí viaja a París y queda deslumbrado por la capital francesa, a la que volvería años más tarde. El 26 de mayo de 1802 regresa a España, y poco tiempo después conoce a una jovencita de la que se enamoró locamente, Teresa Rodríguez del toro, y con la que finalmente contrae matrimonio. Hasta ese momento nada parecía señalar cuál sería el papel histórico para el cual estaba destinado. Es simplemente un muchacho de la alta sociedad caraqueña, que se ha casado con una bella chica española, con quien regresa a Venezuela, para hacerse cargo de los negocios de su familia. Sin embargo, esa felicidad matrimonial duraría muy poco, pues en enero de 1803, luego de una corta enfermedad, muere su esposa. Otra pérdida más para el joven Simón. Se encontraba solo, añorando su felicidad perdida, cansado de la monótona vida caraqueña. Por eso decide viajar de nuevo a París, con la esperanza de olvidar su dolor. Pero nunca imaginaría lo que el destino le tenía reservado. Una misión histórica Durante el tiempo que estuvo en Europa, el joven Simón conoció a gente muy importante, como Alejandro de Humboldt, y presenció algunos acontecimientos, que influyeron en su pensamiento y en su vida. Uno de ellos fue la coronación de Napoleón Bonaparte, como emperador, la cual se realizó en la catedral de Notre Dame, el 2 de diciembre de 1804. Aunque no era partidario de los reinados ni de los emperadores, no podía dejar de reconocer que aquel hombre había dirigido la Revolución Francesa, en la que además había participado Francisco de Miranda. Durante su estadía en París se encuentra con su viejo maestro, Simón Rodríguez, con quien viaja a Italia. Eran momentos de mucha importancia para él. Aquel joven Simón, amante de los bailes y la diversión, que había pasado por el dolor de la muerte de sus seres queridos, no dejaba de meditar en la necesidad de los pueblos americanos de alcanzar su libertad, y el derecho que tenían de conducir sus propios destinos. Fue así como un día de agosto de 1805, cuando visitaba el Monte Sacro en compañía de su maestro, juró de rodillas que no descansaría hasta que los países de América alcanzaran su independencia. Cuando regresa a Venezuela, en 1806, Bolívar ya sabe que, de alguna manera, su destino está escrito. Para él, la Independencia de América ha dejado de ser una frase romántica, para convertirse, en poco tiempo, en una realidad. Comienza su carrera militar y política, se une a otros que comparten sus ideas. La meta estaba cada vez más cerca. Simón Bolívar regresa a Europa, pero esta vez con otras intenciones, allí entra en contacto con Francisco de Miranda y juntos regresan a Venezuela para comenzar lo que habían anhelado, hasta que el 5 de julio de 1811, declaran formalmente la Independencia de Venezuela, y dan inicio a la lucha por la libertad de las naciones americanas...Pero eso es parte de otro relato. |
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EL NACIONAL - VIERNES 1 DE DICIEMBRE DE 2000 |
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© Copyright Johannes W. de Wekker junio, 2004 |