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Fulgencio
Yegros nació en Quyquyhó, en el año 1780, era hijo del Tte. Cnel. José
Antonio Yegros y de doña María Ángela Franco de Torres. Se casó con una de
las celebres mujeres que acompañaron a los jóvenes insurrectos, durante el
proceso de gestación y ejecución del Golpe de Mayo de 1811, Doña Josefa
Facunda Speratti y Uriburu, más conocida como la “novia de la
Independencia”. El casamiento se produjo seis meses después de la
declaración de la Independencia, pero la felicidad fue muy efímera, duró
solamente nueve años, pues Fulgencio fue ejecutado el 17 de Julio de 1820,
cuando apenas alcanzaba sus cuarenta años.
Pese a la corta duración del matrimonio Yegros Speratti, llegaron a tener
cuatro hijos, Anunciación, casada con Pedro Vicente Moreno; Josefa Damaza,
que no tuvo descendencia; Rómulo José, casado con Juana Ursula Urbieta
Recalde, edecán del Mariscal Francisco Solano López, muerto en combate en la
Batalla del Sauce en 1866 y Ángel Ignacio, soltero, padre de Adolfo Riquelme
y de Cleto Romero
Fulgencio Yegros, estudió en el convento de San Francisco en Asunción, luego
ingresó al Ejército, siendo uno de los escasos militares de carrera, su
formación militar se basaba en la Ordenanza del Ejercito Español de 1768,
vigente en América.
A los 21 años con el grado de Teniente, formó parte de la expedición enviada
por el Gobernador Lázaro de Rivera y prestó servicios en el fuerte de San
Carlos sobre el Río Apa, allí tuvo su primera experiencia de combate al
producirse la agresión portuguesa de 1802.
Su segunda campaña militar data de 1807, formando parte del Ejército
Paraguayo que participó en la defensa de Buenos Aires frente a las
invasiones inglesas. En esa batalla Fulgencio fue herido y su comportamiento
impresionó vivamente a sus compañeros de armas de la Provincia de Buenos
Aires de quienes recibió su justiciero homenaje de respeto y admiración.
Estando en Buenos Aires durante su convalecencia, leyó los libros de táctica
de Guibert y Falard aplicados en el ejército de Federico el Grande. Estos
nuevos conocimientos transfirió a sus compatriotas camaradas, los futuros
héroes de Paraguari y Tacuary.
Tres años más tarde (en 1810), ya era un experimentado Capitán. Con un
escuadrón de caballería recorrió la ribera del río Paraná, en los
alrededores de Paso de Patria, allí dispersó y destruyó asentimientos
ilegales de correntinos, con lo que aseguró definitivamente los derechos
soberanos del Paraguay en esa región.
La cuarta campaña la realizó en la batalla de Paraguari, en Enero de 1811 y
en la rendición del Ejército del Gral. Manuel Belgrano en Tacuary. Según
comentario de su bisnieto, el distinguido ex combatiente de la Guerra del
Chaco, Gral. Div. Fulgencio Yegros Girola, es la culminación profesional del
prócer y desde el punto de vista militar es un acontecimiento completo.
En efecto, la reacción se inició con la movilización de un pueblo convencido
de la causa que defiende y esta se puso en evidencia en el instante en que
el Jefe del Ejército en campaña, Brig. Gral. Bernardo de Velasco
presintiendo un fracaso, abandonó a sus soldados, en plena maniobra.
Mientras la tropa criolla, obedeciendo el clamor de la raza se aglutinó a
las órdenes de sus jefes naturales y fue allí donde eclosionó la consigna
que siempre estuvo latente en el alma nacional, sentimiento que tenía su
propia fisonomía y un profundo sentido de paraguayidad. Con ese espíritu los
jóvenes oficiales del ejercito nacional, decidieron entablar la lucha por su
cuenta y obtuvieron la Victoria en las riveras del Tacuary, el 10 de Marzo
de 1811.
Como corolario de la brillante actuación del Capitán Fulgencio Yegros, fue
ascendido a Tte. Cnel. de Caballería. |
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Fulgencio Yegros,
vivió sus primeros años entre dos grandes revoluciones que conmovieron al
mundo: La independencia de los Estados Unidos de Norte América y la
Revolución Francesa, estos acontecimientos, hay que agregarle la tradición
libertaria de su familia, que se remonta a su tatarabuelo el General Diego
de Yegros que fue protagonista del movimiento comunero, a mediados del siglo
XVII, con las huestes del Obispo Bernardino de Cárdenas y el de su Bisabuelo
el General José de Yegros participante de la deposición del Gobernador
Antonio de Escobar y Gutiérrez, a finales del siglo XVII, los cuales han
influido poderosamente en sus ideales.
Es importante señalar, que Fulgencio no fue el único Prócer de su familia,
pues le acompañaron tres hermanos más, el Capitán Antonio Tomás, el Tte.
José Antonio Esteban y el Alférez José Agustín, además, los cuatro tomaron
parte en las batallas de Paraguari y Tacuary y fueron congresales en Junio
de 1811.
Habría que destacar otra curiosidad familiar, en efecto, de los 262
congresales de Junio de 1811, doce son descendientes directos y comprobados
del matrimonio del General José de Yegros y doña Francisca de Ledesma
Valderrama, bisabuelos del Padre de la Patria y padre del General Fulgencio
Yegros y Ledesma Gobernador del Paraguay 1764/66; entre ellos, dos nietos y
un bisnieto de Martín José de Yegros, hijo del Capitán Pedro Pablo Yegros y
Ledesma e Isabel de Vera y Aragón, Francisco, Juan José y Raimundo Dávalos;
los nietos de María de las Nieves Yegros y Ledesma y el Comisario General de
Caballería Ignacio de Fleitas, los Ttes. Francisco Antonio de Fleitas, José
Ignacio Fleitas, y los Capitanes, Juan Vicente Fleitas y Roque Antonio
Fleitas Comandante de Quyquyhó (Cuñado de Fulgencio casado con su hermana
María Tomaza); y por último, el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, nieto
de María Josefa Yegros y Ledesma y el Capitán Mateo Félix de Velasco.
A todos estos habría que agregar también a los descendientes de los hermanos
del General José de Yegros, sus primos y parientes colaterales, como Juan
Antonio de Montiel (Tío político de Fulgencio Yegros), y sus hijos Miguel
Antonio y José Joaquín Montiel, y su yerno José Antonio Molas, el Girondino
de la revolución, además de varios Gómez, Agüero, Franco de Torres, Rojas de
Aranda, Penayos, y Otros. |
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Como
señaláramos, finalizada la campaña militar de Paraguari y Tacuary y dado el
refulgente prestigio patriótico y profesional del Capitán Fulgencio Yegros,
fue ascendido a Tte. Cnel. Sin embargo, el Gobernador Velasco temeroso de su
ascendente autoridad, lo nombró Gobernador de los treinta pueblos de las
Misiones, con asiento en Itapúa. Medida que resultó ser un tremendo error
político, porque vino a fortalecer los gérmenes de reacción contra el
régimen colonial, cuyo nacimiento y desarrollo se iba consolidando.
En efecto, el plan estaba trazado, Fulgencio Yegros y Pedro Juan Caballero,
eran los responsables del movimiento revolucionario, los cuales tenían
vínculos indisolubles forjados en la guerra y acrisolados en el dolor, eran
parientes y leales camaradas, combatieron juntos en las batallas de
Paraguari y Tacuary, por lo tanto el Capitán Caballero, sería su
lugarteniente y en caso necesario, como efectivamente ocurrió, asumió el
comando de las tropas libertarias, en ausencia de Yegros, quien tuvo que
trasladarse a la sede de sus nuevas funciones en Itapúa.
La idea germinó en los campos de Tacuary, pero el centro de gravedad de la
conspiración se ubicó en Asunción y se desarrolló con inteligencia,
precisión y coraje, bajo los auspicios directos de la clase militar. Los
patriotas se reunían secretamente en la casa de don Juan Francisco Recalde,
adoptada como recinto oficial de los conjurados, en ella vivía el Capitán
Mauricio José Troche.
En la noche del 13 de Mayo, se realizó una urgente reunión en la casa de
Fulgencio Yegros (ausente), a ella concurrieron el Dr. Pedro Somellera, el
Capitán Pedro Juan Caballero, acompañado de tres oficiales (entre ellos
probablemente los Capitanes Juan Bautista Rivarola y Antonio Tomás Yegros y
el Alférez Vicente Ignacio Iturbe) y el Presbítero Javier Bogarín. En esa
reunión Somellera informó que el Cabildo aceptó el auxilio ofrecido por el
Imperio Portugués. Antonio Tomás Yegros, manifestó que su hermano Fulgencio
se encontraba pronto a concurrir al primer llamado. En la mañana del 14 de
Mayo, por un pariente de Iturbe, el Síndico Procurador de la Ciudad don Juan
Antonio Fernández, se supo del descubrimiento de la conspiración. Con base
en dicha información y sin perdida de tiempo, esa misma noche los patriotas
conjurados decidieron dar el golpe.
El Capitán Pedro Juan Caballero, se constituyó en el Comandante en Jefe del
golpe, iniciado en la noche del 14 de Mayo, culminando triunfalmente con el
Congreso General del 17 al 20 de Junio de 1811, en el que se instituyó el
Primer Gobierno Nacional, mediante una Junta Superior Gubernativa presidida
por el Tte. Cnel. Fulgencio Yegros.
La Nota del Cuartel enviada a Velasco, en la madrugada del 15 de Mayo,
confirma la jefatura del Tte. Cnel. Fulgencio Yegros. En ella el Cuartel,
intima al gobernador a que entregue la Plaza y todo el armamento, que el
señor Gobernador siga con su Gobierno, pero asociado con dos Diputados de
este cuartel y que serán nombrados a satisfacción del cuartel, mientras
lleguen los demás Oficiales de la Plana Mayor de esta Provincia (cuya vez
hace por ahora este cuartel).
.Cuartel General, Mayo 15 de 1811. Firmado por mi y mis subalternos. Capitán
Pedro Juan Caballero.
El Tte. Cnel. Fulgencio Yegros, no pudo estar presente el día del golpe. Sin
embargo, cumplió a cabalidad su parte, y en la noche del 16 de Mayo apresó a
todos los europeos de su jurisdicción, requisó las embarcaciones y emprendió
la marcha hacia la Capital. En el momento de la partida, o por el camino,
recibió el aviso del golpe y apresuró su marcha, al entrar a Asunción el día
21, a la altura de la actual Recoleta, fue recibido con salvas de
artillería, honor reservado a jefes de estado y generales en jefe.
Su primera medida como Comandante en Jefe, fue proclamar el bando del 9 de
Junio de 1811. Esta proclama se preparó, como respuesta a una conspiración
promovida por un grupo de extranjeros con poderosos intereses, cuya
intención era entregar la provincia a los portugueses. En ella se hace saber
nuestra determinación de mantener buena armonía y correspondencia con todos
los pueblos vasallos de Su Majestad Don Fernando VII.... y que, llegado el
caso de ponerse en planta sus amenazas conocerán muy a su costa nuestros
invasores, sean los que fuesen, un pueblo grande que ha tenido valor para
recobrar su libertad y está empeñado en defenderla a expensa de su propia
vida.....y manifiestan, que habiendo tomado a su cargo la seguridad y la
libertad de los conciudadanos, para que puedan deliberar y resolver el
partido que deban abrazar y juzguen mas conveniente por eso ha sido preciso
tener por ahora suspenso en sus oficios y en un lugar de seguridad a don
Bernardo Velasco, hasta la resolución de la Junta General, que ya esta
próxima a realizarse....Fecho en el Cuartel General de la Asunción del
Paraguay, a nueve de Junio de mil ochocientos once. Firman, Fulgencio Yegros,
Pedro Juan Caballero, Antonio Tomás Yegros, Mauricio José Troche, Vicente
Ignacio Iturbe, Juan Bautista Rivarola, Manuel Iturbe, Francisco Antonio
González, José Joaquín León, Mariano del Pilar Mallada, Blas Domingo Franco,
Agustín Yegros, Pedro Alcántara Estigarribia. |
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El soberano
congreso del 17 de Junio de 1811, lo ungió como Primer Presidente de la
Junta Superior Gubernativa, y como tal era Capitán General de Armas. Esta
Junta actuaba como un poder colegiado, que aunque provista de las
atribuciones políticas y judiciales correspondientes a los antiguos
gobernadores, en la nueva patria, la máxima autoridad era el Congreso, en el
que radicaba la soberanía del pueblo. Formaban parte de la misma, el Dr.
José Gaspar Rodríguez de Francia, el Capitán Pedro Juan Caballero, el Dr.
Fernando de la Mora y el Presbítero Francisco Javier Bogarín
Este es el primer gobierno de la República y su gestión ha de prolongarse
hasta el Congreso de 1813. Proficua, importante y de hondo contenido
patriótico, resulta ser su labor en diversos órdenes de la actividad
nacional.
Las primeras medidas adoptadas por la Junta Superior Gubernativa, responden
a la política diplomática del Paraguay. Dos importantes documentos respaldan
esta línea de acción, el primero se trata de la nota del 20 de Julio de
1811, dirigida al Gobierno de la Confederación de Buenos Aires, que en
opinión del Dr. Efraín Cardozo es un verdadero Plan Federal; y el otro se
refiere al Tratado del 12 de Octubre de 1811, que es un plan de defensa
mutua con las Provincias hermanas, especialmente con la de Buenos Aires.
El periodo revolucionario duró apenas tres años, pero a pesar de ser breve,
fue determinante en la historia paraguaya y americana, en ese lapso ganó su
independencia y sustentó principios trascendentales que hoy forman parte de
su derecho constitucional y del derecho público americano. La madurez
cultural del Paraguay al final del periodo colonial, permitió asimilar
teorías políticas, hasta entonces sin aplicación práctica en América del
Sur.
Los próceres que formaban parte del Gabinete Presidencial de Fulgencio
Yegros, fueron los precursores de estas corrientes del pensamiento político
contemporáneo. Puede afirmarse sin lugar a equívocos, que este periodo de la
historia paraguaya tuvo repercusiones ideológicas revolucionarias, gracias a
la vocación democrática del pueblo paraguayo y a la capacidad intelectual de
sus líderes, que con justicia conquistaron el titulo de “Padres de la
Patria”.
Otras medidas trascendentes de este gobierno fueron, en primer lugar, la
solicitud al Gobierno de Buenos Aires la devolución de los expedientes
judiciales en poder de la Audiencia de esa Ciudad, para su consideración por
la Junta Superior Gubernativa, con lo cual se consagró la independencia
judicial y por ende también la política, del antiguo Virreinato del Río de
la Plata; en segundo lugar, cabe señalar otra importante medida, que se
refiere a la supresión del cargo de sub-Delegado de la Inquisición, cargo
que dependía del Tribunal de Lima. Con esto se consumó la Independencia
Religiosa. Otra importante medida adoptada por este Gobierno se refiere a la
abolición de la esclavitud.
Pero sin lugar a dudas, la medida mas trascendente del Gobierno presidido
por el Brigadier General Fulgencio Yegros, se trata de las innovaciones en
materia de gobernabilidad, especialmente en el orden interno, las cuales se
refieren a la instauración del Gobierno democrático y republicano, entendido
como gobierno temporal no vitalicio, ni hereditario y de libre acceso a
todos los ciudadanos hábiles, a los Poderes del Estado.
El Gobierno establecido por los próceres se basaba en la democracia. La
Junta Superior Gubernativa, integrada por Yegros, Caballero y Fernando de la
Mora, el Dr. Francia había renunciado y el Presbítero Bogarín estaba
suspendido, pusieron a consideración de la patria, el Bando del 6 de Enero
de 1812. Documento que sintetiza la ideología de los próceres y constituye
su plan de gobierno, dicho sea de paso, guarda hasta hoy bastante
actualidad.
El texto manifiesta, que el poder radica en la soberanía del pueblo y como
tal el Congreso General es la máxima autoridad, tiene autonomía y goza de
libre expresión. Para la designación de los Diputados se instituyó el
sufragio universal como derecho inherente a la ciudadanía. Todo esto
encaminado “al goce de los inmanentes y augustos derechos del hombre y
tranquila posesión de los naturales títulos de la Propiedad, Libertad y
Seguridad, sobre cuyas firmes columnas posan y funcionan los Imperios y
Repúblicas de este globo”, según se lee en el Bando del 6 de Enero de 1812.
A través de este mismo instrumento público, es posible admirar como en tan
corto tiempo, el Gobierno presidido por el Gral. Fulgencio Yegros, fue capaz
de impulsar la instrucción pública y la educación superior, la apertura de
la Sociedad Patriótica Literaria, la reapertura de la Cátedra de Latinidad
en el Colegio de San Carlos, el proyecto de creación de la Facultad de
Matemáticas y además, iniciaron las gestiones para la adquisición en Buenos
Aires de una imprenta y de la biblioteca que había pertenecido a Mariano
Moreno, el prócer argentino recientemente fallecido.
En el campo militar ocurría un hecho similar, la Junta Superior Gubernativa
decide crear una Academia Militar en el Cuartel, pues sostenían los próceres
en su Bando, que los jefes militares más se sostienen con la autoridad moral
y con el buen uso de los conocimientos científicos que con la fuerza y el
poder de sus armas.
En el mismo documento, se propugna el fomento de la agricultura, el
comercio, la industria y la libre navegación de los ríos, en la cuenca del
Plata. En una palabra, estos próceres fueron los precursores del MERCOSUR,
lo confirman, la letra y la firmas que suscriben dichos postulados, reitero
en enero de 1812, o sea 179 años antes que el actual firmado en Asunción en
1991.
Un capitulo especial, es el referente a la necesidad de concertar y
concordar con las provincias vecinas una gran alianza federativa, para
colaborar entre las mismas y defenderse de las invasiones portuguesas y la
presión de los porteñistas, pero dejando en claro el respeto a la libre
determinación de cada una de ellas.
No se descuidó tampoco la necesidad de iniciar la apertura de caminos y
obras de infraestructura para el desarrollo, tal es el caso de los planes
para hacer navegables los ríos de manera que estos sirvan de vía de
transporte de los frutos de las Villas y Pueblos de la rivera.
Finalmente hay que remarcar la increíble visión de estos patriotas al
señalar la preocupación por la conservación de los yerbales, que según
decían, insensiblemente se van agotando y retirando por incuria en los
beneficiarios que los dejan desmejorados y destruidos debiendo retoñar y
reproducirse a los dos o tres años. De esta manera, los próceres se estaban
adelantando a lo que hoy es ya una necesidad impostergable, si es que
queremos seguir viviendo en este planeta.
Otro documento importante preparado bajo el Gobierno de Yegros es el Bando
del 19 de Junio de 1812, que trata de la política interna de la república,
en ella hacían saber al pueblo que estaban informados de las conspiraciones
y descontentos de pequeños grupos de ciudadanos por un espíritu de aspirar
el bastón de mando, honor que nos ha entregado el voto uniforme del pueblo y
afirmaba que “ los hombres que no reconocen la razón y la moderación y que
no respetan las leyes, ni miran por su posterioridad, no son dignos de morar
entre nosotros”, en otra parte afirmaban, “queden al fin advertidos que
jamás procederemos por noticias vagas o verosimilitudes remotas. Nos
afianzaremos de la verdad, como corresponde, antes de emplear el rigor”, hay
otros apartados también muy importantes en dicho Bando, pero con estas dos
citas bastan. El documento esta firmado por Fulgencio Yegros, Pedro Juan
Caballero y Fernando de la Mora y suscrito por Mario Larios Galván
secretario.
Hay un lema que si bien no figura en los documentos oficiales, quedó
profundamente grabado en el alma nacional y posteriormente adoptado como
lema del Ejército, gravado en el acero de la espada del oficial paraguayo,
símbolo de su honor militar, que se documenta en los oficios del 7 y 13 de
Enero de 1812, en la que el Gobierno de Buenos Aires la comunicaba a nuestro
Gobierno la invasión portuguesa del Uruguay y solicitaba el socorro mediante
el envío de un ejercito armado a fin asegurar la victoria. El Gobierno
presidido Yegros, contestó que “los paraguayos están convencidos que no
deben sobrevivir a la ignominia de verse supeditados y tiranizados por
dominaciones extranjeras y como tal, han jurado defenderse hasta los últimos
extremos, sepultándose en sus propias cenizas, antes que rendirse, y que no
salgan de sus labios sino generosas protestas de Vencer o Morir por la
defensa del suelo americano. Hoy es el lema augusto del Ejército Nacional,
aplicado en la diagonal de sangre en la guerra de la Triple Alianza, desde
Humaitá hasta Cerro Corá y en la Guerra del Chaco de Boquerón hasta Charagua.
Esto documento también esta firmado por el Gobierno del Tte. Cnel. Fulgencio
Yegros, Pedro Juan Caballero y Fernando de la Mora, Mario Larios de Galván
secretario.
El 22 de Abril de 1812, el Gobierno presidido por el General Yegros lanza un
histórico Decreto, cuyo texto decía “ Debiendo ser memorables en esta
provincia los días 15 de Mayo y 20 de Junio, el primero por haber sido el de
la CONQUISTA DE NUESTRA NATIVA LIBERTAD OPRIMIDA CERCA DE
TRES SIGLOS; el segundo por la instalación del Gobierno
Patriótico que se exigía por la unánime reclamación del Congreso de toda
ella: hemos determinado que para PERPETUAR LA MEMORIA DE
TAN FELICES Y GLORIOSOS ACONTECIMIENTOS, SEAN DIAS DE TABLA Y GALA, AHORA Y
SIEMPRE”, firman del Decreto, Fulgencio Yegros, Pedro Juan
Caballero y Fernando de la Mora. De conformidad con esta disposición, se
realizo el primer festejo, el 15 de Mayo de 1812. Según crónica de la época
“después de las oraciones hubo salva de artillería, se enarbolo el pabellón
tricolor, hubo música en la plaza, se iluminaron las calles y en cada media
hora se disparó un cañonazo en la plaza toda la noche del 14, hasta el sol
del día 15
El soberano Congreso, el 30 de Septiembre de 1813, le confirió el grado de
Brigadier General del Ejército de la República. El 12 de Octubre de 1813,
bajo su presidencia, el Congreso por su soberana sentencia, cambio el nombre
de Provincia por el de República del Paraguay, llevando esta suprema
decisión implícitamente la declaración de la Independencia. Ese mismo
Congreso transformó el Gobierno, adoptando la forma consular, se dejó
definitivamente de lado la relación con la Corona de España y se rompieron
los últimos lazos de unión con Buenos Aires.
El Congreso de 1814 establece la Dictadura Temporal, por cinco años, a cargo
del Dr. Rodríguez de Francia. Con esto, termina la vida pública de Fulgencio
Yegros quien se retira a su estancia “Santa Bárbara” en Quyquyhó.
Esta sucinta relación nos señala el camino para conocer la ideología y la
pasión patriótica de Yegros y de sus compañeros de Gobierno, y nos demuestra
que los heroicos soldados de Paraguari y Tacuary, los revolucionarios
triunfantes en mayo de 1811, tenían madera de estadistas y preocupación
cultural, y eran capaces de gobernar en libertad, con respeto de los
derechos de todos y de cada uno.
Destacadas personalidades paraguayas se han ocupado de su biografía, entre
ellos, Carlos Antonio López, Blas Garay, Fulgencio R. Moreno, Julio Cesar
Chávez, Benjamín Velilla, Arturo Bray, Justo Pastor Benítez, Juan Francisco
Pérez Acosta, Antonio Ramos, José Antonio Moreno González, Benjamín Vargas
Peña, Efraín Cardozo, Hipólito Sánchez Quell, Carlos R. Centurión. Rafael
Eladio Velásquez, Alberto Noguez, Víctor Ayala Queirolo, Manuel Pesoa,
Raquel Siegfried, Alfredo Seiferhelt, Francisco Quevedo y muchos otros que
sería largo de enumerar.
En la víspera de su inmolación, recibió en su celda, una inesperada visita
de sus pequeños hijos Josefa Damaza y Rómulo José, a quienes entregó el
texto de una hermosa poesía escrita por él en la cárcel, con el encargo que
se constituya esta, en libelo acusatorio contra los vilipendios de su
detractor y pariente y para que las generaciones futuras conozcan la verdad
de los hechos y sepan evaluar las razones del martirologio de él y de sus
leales compañeros, los Padres de la Patria.
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Fuentes:
-
Dr. Carlos R.
Centurión, Historia de las Letras Paraguayas Tomo I
-
Informes
propios de la familia Yegros y Dr. Manuel Pesoa, Fulgencio Yegros, Primer
General Paraguayo, Revista Dominical del Diario Hoy, domingo 20 de
diciembre de 1981.
-
Dr. Hipólito
Sánchez Quell, Los 50,000 Documentos Paraguayos Llevados al Brasil.
José Antonio Moreno González, El Paraguay en la Invasiones Inglesas,
Revista Guarán, Nº 14 del 11 de Agosto de 1939.
-
Dr. Manuel
Pesoa, mismo artículo citado, nota 6.
-
Revista Ñandé,
Nº 75, 15 de Mayo de 1962. Una plática con sabor a historia – Raquel
Siegfried
-
Informes
propios de la Familia Yegros y Dr. Rafael Eladio Velásquez, Los Yegros en
la Historia del Paraguay, en Fulgencio Yegros, Simposio conmemorativo del
bicentenario del nacimiento del Prócer, propiciado por el Instituto de
Estudios Históricos de Itapúa. Asunción 1980.
-
Informes
propios de la familia Yegros y Dr. Rafael Eladio Velásquez, ibidem.
-
Dr. Fulgencio
R. Moreno, Estudio sobre la Independencia del Paraguay, párrafos,
publicados en la Revista Guarán, Nº 1 del 12 de Mayo de 1939.
-
Francisco
Wisner, La Gran Jornada, Revista Ñandé Nº 75, 15 de Mayo de 1962. El
paréntesis es nuestro.
-
Dr. Fulgencio
R. Moreno, op. Cit.
-
Cnel DEM, Dr.
Víctor Ayala Queirolo, citas en Yegros el Adalid, Simposio conmemorativo
del bicentenario del nacimiento del Prócer, propiciado por el Instituto de
Estudios Históricos de Itapúa. Asunción 1980.
-
Cnel DEM, Dr.
Víctor Ayala Queirolo, op. Cit.
-
Dr. Manuel
Pesoa, ibidem.
-
Dr. Efraín
Cardozo, Apuntes de Historia Cultural del Paraguay, 2ª Edición, Biblioteca
de Estudios Paraguayos, Página 193.
-
Dr. Efraín
Cardozo, Ibidem, Página 199.
-
Dr. Efraín
Cardozo, Ibidem, Página 194.
-
Estos
documentos fueron publicados en el “Paraguayo Independiente”, diario
dirigido por Don Carlos Antonio López.
-
Cnel. DEM,
Dr. Víctor Ayala Queirolo, La Revolución de la Independencia Nacional,
Cuaderno Conmemorativo de la Independencia Nacional, Publicación de la
Vice Presidencia de la República, Asunción 1998.
-
Dr. Rafael
Eladio Velásquez, doc. cit.
-
El original
de este documento obra en el archivo de la familia Yegros.
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