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José Antonio Páez Apuntes biográficos |
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Curpa (Edo. Portuguesa) 13.6.1790 _ Nueva York (Estados Unidos) 6.5.1873 |
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La figura de Páez domina la escena política venezolana a partir de la batalla de Carabobo, en 1821, hasta el Tratado de Coche, en 1863, cuando concluye la Guerra Federal. Estudia primeras letras en la escuela privada de Gregoria Díaz, en Guama. Al lado de su cuñado Bernardo Fernández desempeña algunas tareas de comercio menor. En 1807, cuando iba de regreso de Cabudare, fue asaltado en el bosque de Mayurupí por 4 malhechores; Páez dio muerte a uno de ellos y puso en fuga a los otros. Este hecho le obligó a escapar hacia los llanos de Apure, donde se empleó como peón en el hato La Calzada, propiedad de Manuel Antonio Pulido. En 1809 contrajo matrimonio en Canaguá (hoy Libertad, Edo. Mérida) con Dominga Ortiz.
En 1810 sentó plaza en el escuadrón de caballería organizado y mandado por Pulido. Allí militó hasta 1813, cuando pidió la baja, ya de sargento primero. Ese año, en Canaguá, recibió orden de Antonio Tíscar, gobernador realista de Barinas, para que recogiese un ganado; cumplió la comisión, pero rechazó el despacho de capitán que Tíscar le ofreció. Días después, se incorporó, en Santa Bárbara (Edo. Barinas), a las tropas republicanas que mandaba Pulido, y con él siguió a la ciudad de Barinas, que había sido evacuada por los realistas como resultado de la ofensiva del brigadier Simón Bolívar (Campaña Admirable). En Barinas recibió Páez la orden de atacar al comandante realista Miguel Marcelino, quien ocupaba a Canaguá con unos 400 soldados de caballería. Cumplió esta comisión y el 27 de noviembre, derrotó a su contrario en las Matas Guerrereñas; después de esta acción fue ascendido a capitán.
De regreso a Barinas fue hecho prisionero por los realistas, escapó de ser pasado por las armas y logró su libertad gracias a un acto de astucia. En enero de 1814 integró las fuerzas que, bajo el mando del coronel Ramón García de Sena, guarnecían la ciudad de Barinas, asediada por tropas realistas mandadas por Antonio Puy (Puig); participó en la retirada que llevó a cabo García de Sena, a partir del 19 de ese mes, en dirección a Mérida. Allí, bajo las órdenes del capitán Antonio Rangel, participó en el combate de Estanques (18 febrero) contra el comandante Aniceto Matute. Páez permaneció en Mérida hasta fines de septiembre de ese año, cuando se incorporó a la columna del general Rafael Urdaneta que, desde Barquisimeto, se retiraba hacia Nueva Granada. Páez mandaba un piquete de la caballería que antes perteneció a la división de García de Sena. De Bailadores, Páez se dirigió a los llanos de Casanare; en Poré se incorporó al regimiento de caballería que mandaba el comandante Francisco Olmedilla y cooperó con este jefe en la toma de Guasdualito (29.1.1815).
En el transcurso de ese año, Olmedilla fue sustituido por el general de brigada Joaquín Ricaurte; en la división de éste, Páez era comandante de un escuadrón de caballería cuando, el 31 de octubre, combatió en la batalla del Banco de Chire, contra el coronel Sebastián de la Calzada, con victoria para los republicanos. Después de breve tiempo en Apure, Ricaurte regresó a Casanare y dejó a Páez con 300 lanceros. A la cabeza de éstos, derrotó el 16 de febrero de 1816 al coronel Francisco López en el combate de Mata de la Miel. El gobierno de Nueva Granada le concedió el empleo de teniente coronel. El 13 de junio del mismo año obtuvo otra victoria en el paso El Frío.
Poco después de estos hechos se hallaba Páez en la Trinidad de Arichuna cuando recibió orden del coronel Miguel Valdés para que asistiese, en la villa de Arauca (pueblo de Colombia en la margen derecha del río del mismo nombre), a una junta de oficiales, tanto granadinos como venezolanos, cuyo propósito era la formación de un gobierno provisorio, también llamado Gobierno de Guasdualito. El teniente coronel Fernando Serrano, gobernador, en otro tiempo, de Pamplona, fue elegido presidente; para ministro secretario, Francisco Javier Yanes y para consejeros de Estado, los generales Rafael Urdaneta y Manuel Serviez.
El coronel Francisco de Paula Santander recibió el nombramiento de comandante general del Ejército. Para septiembre de dicho año (1816), se le presentó a Páez una situación que tuvo marcada influencia tanto en la posición de éste como en muchos aspectos de la historia de Venezuela. «…Este es uno de los más notables acontecimientos de mi vida…», expresó Páez.
Tan pronto llegó a la Trinidad de Arichuna aquel grupo de ciudadanos, designados para ejercer el gobierno recién creado, cuando varios oficiales venezolanos se propusieron derrocarlo para poner en su lugar al hombre que más convenía en aquellos momentos: un jefe único en quien confiasen los llaneros para que los condujese a la guerra. Se reunió una junta compuesta por los coroneles Juan Antonio Paredes y Fernando Figueredo; los tenientes coroneles José María Carreño, Miguel Antonio Vásquez, Domingo Meza, José Antonio Páez y el sargento mayor Francisco Conde; dicha junta procedió a elegir la persona que debía desempeñar simultáneamente las funciones de Serrano y de Santander; es decir, que fuese jefe absoluto de la llanura. La elección recayó en Páez, el más aparente, según la junta, para los propósitos de los asambleístas.
En aquella oportunidad Páez fue ascendido a general de brigada. El 11 de octubre del mismo año libra el combate de El Yagual y después de esta fecha varios encuentros menores. El 28 de enero de 1817 derrota al brigadier Miguel de la Torre en la batalla de Mucuritas. En plena acción, Páez hizo prender fuego a la sabana, al mismo tiempo que hacía repetidas cargas de caballería contra la infantería realista; se salvaron estas tropas de perecer abrasadas gracias a la presencia de una vaguada con agua, por la cual escaparon. Entre otros combates librados por Páez ese año, se cuentan: San Antonio de Apure (13 abril), paso de Apurito (18 junio), paso de Utrera (20 junio), Barinas (14 agosto), Apurito (8 noviembre).
Como comandante de la vanguardia, actuó en la persecución de los realistas y combatió en la Uriosa (15 febrero) y en El Sombrero (16 febrero). El 22 de ese mes, recibió el nombramiento de gobernador de Barinas y la misión de liberar a San Fernando de Apure, acción que fue ejecutada el 8 de marzo. El 26 del mismo mes participa en la batalla de Ortiz y el 2 de mayo libra la de Cojedes contra el mariscal de campo Miguel de la Torre; acción que resultó indecisa. El 20 de enero de 1819, en San Juan de Payara, fue ascendido a general de división; entre este mes y el de abril hizo con Bolívar la campaña de Apure contra las fuerzas realistas que habían invadido la zona.
El 2 de abril de ese año, a la cabeza de unos 150 lanceros, derrotó en las Queseras del Medio a una fuerza de caballería que, a las órdenes del teniente coronel Narciso López, había destacado el general Morillo; allí, una vez más, empleó Páez la táctica de «volver caras» («el vuelvan caras», como se le conoce popularmente). En mayo del mismo año, cuando Bolívar inició la campaña libertadora de Nueva Granada (Paso de los Andes), Páez quedó en Apure cumpliendo funciones de seguridad y reserva estratégicas. El 28 de abril de 1821 se iniciaron las operaciones de la campaña de Carabobo. De Achaguas salió Páez el 10 de mayo, a la cabeza del ejército de Apure, a incorporarse en San Carlos (Edo. Cojedes) al Ejército Libertador. El 24 de junio de dicho año se libró la batalla de Carabobo, en la cual los realistas fueron derrotados; Páez mandaba la primera división, la que, seguida de la segunda (general Manuel Cedeño), tuvo a su cargo la acción principal. Ese día fue ascendido a general en jefe.
A comienzos de agosto de ese año, Bolívar partió para Bogotá y dejó a Páez de comandante general de uno de los distritos militares en que había sido dividida Venezuela: el formado por las provincias de Caracas, Barquisimeto, Barinas y Apure. De Valencia marchó Páez a los llanos de Calabozo a dirigir las operaciones contra unos focos de resistencia realistas y ese mismo año regresó a Valencia, donde permaneció atento a las actividades de los realistas refugiados en Puerto Cabello, cuya plaza tenían sitiada los republicanos; debido a las muchas bajas que ocasionaron las fiebres, suspendió el sitio y trasladó sus tropas a Valencia, a comienzos de 1822. El 11 de agosto de ese año derrotó en la sabana de La Guardia, cercana a Naguanagua, a los realistas que mandados por el mariscal de campo Francisco Tomás Morales habían salido de Puerto Cabello en dirección de Valencia; esta acción la había combinado el jefe realista con una insurrección que debía provocar el teniente coronel Antonio Martínez en los llanos de Calabozo. Para septiembre de 1823, Páez estrechó las operaciones del sitio y bloqueo de Puerto Cabello, lo cual dio por resultado la toma de dicha plaza fuerte, entre el 7 y el 8 de noviembre del citado año. El jefe realista, brigadier Sebastián de la Calzada, se entregó prisionero, y Páez concedió una capitulación a las últimas tropas realistas que se habían hecho fuertes en el castillo.
De este modo terminó la Guerra de Independencia en Venezuela, aunque se mantuvieron activas algunas partidas acaudilladas por antiguos miembros del ejército realista; este hecho y la posibilidad de una invasión por tropas españolas, crearon un estado de emergencia, el cual motivó que el gobierno de la República decretase en 1825 una conscripción militar. Páez dio cumplimiento a dicha disposición; pero acusado por la Municipalidad de Caracas ante las autoridades de Bogotá de haber cometido atropellos, fue reemplazado por el general de brigada Juan de Escalona, según decretos del Poder Ejecutivo y del Senado de la República, de fecha 28 y 30 de marzo de 1826, respectivamente, y llamado a aquella capital para ser sometido a juicio.
Cuando llegó la noticia a Valencia, surgió un movimiento de protesta (alentado, si no promovido, por el propio Páez y sus partidarios) que desconoció la autoridad del gobierno central e instó a Páez a permanecer en el mando, como lo hizo el 30 de abril de 1826, iniciándose así La Cosiata. Este movimiento, cuyo jefe indiscutido fue Páez, rompió relaciones con el gobierno de Bogotá, a la cabeza del cual se hallaba el vicepresidente Santander, y se orientó hacia la separación de Venezuela de la Gran Colombia. El regreso de Bolívar desde el Perú, quien asumió en Bogotá la presidencia de la República, cortó entonces este proceso.
El 1 de enero de 1827 llegó Bolívar a Puerto Cabello y allí emitió un decreto mediante el cual expresaba un olvido total a los actos de hostilidad y rebeldía últimos; reconocía al general Páez como jefe superior civil y militar de Venezuela y anunciaba la pronta reunión de la Gran Convención; este decreto fue respondido por Páez con otro de reconocimiento a la autoridad de Bolívar como presidente de la República. Días después, Páez y Bolívar se abrazaron en Valencia y el 10 de enero entraron juntos a Caracas, aclamados por la multitud. En el transcurso de este año Bolívar le expuso el plan que tenía en preparación para la liberación de Cuba. Páez sería el encargado de esta empresa, a la cabeza de un ejército de 10.000 soldados de infantería y 1.000 de caballería. La operación no llegó a ejecutarse porque la situación política interna se deterioró rápidamente. Al salir Bolívar para Bogotá a mediados de 1827, Páez vio reforzada su posición en Venezuela y, sin enfrentarse abiertamente al Libertador, fue aumentando el poder real que ejercía, como jefe superior civil y militar de los «departamentos del Norte», es decir, de toda Venezuela.
Renació entonces el sentimiento separatista, que era compartido por muchos individuos de la élite y de las clases populares, el cual fue hábilmente fomentado y encauzado por Páez y por Miguel Peña. A fines de noviembre de 1829 una Asamblea celebrada en el convento caraqueño de San Francisco desconoció la autoridad de Bolívar y de los órganos de gobierno de Bogotá, y entregó el poder a Páez, consumando así, de hecho, la separación de Venezuela de la Gran Colombia. Páez exhorta a Bolívar, el 24 de diciembre, a reconocer este hecho cumplido. El 13 de enero de 1830 establece un gobierno provisional con Miguel Peña en la Secretaría del Interior, Justicia y Policía; Diego Bautista Urbaneja en la de Hacienda y Relaciones Exteriores, y Carlos Soublette en la de Guerra y Marina.
El mismo día convoca a elecciones y el 20 de febrero se reúnen las asambleas primarias que eligen los diputados al Congreso Constituyente, el cual inicia sus sesiones en Valencia, a comienzos de mayo de 1830 y nombra a Páez presidente provisional. Como tal, promulga el 22 de septiembre de ese año la Constitución de Venezuela, aprobada por el Congreso. El 24 de marzo de 1831 Páez es electo presidente constitucional por 136 votos de los 158 sufragantes surgidos de las asambleas electorales, e inmediatamente prosigue su labor organizadora del Estado con medidas administrativas en materia de impuestos, inmigración, liberalización del crédito, educación, orden público, asuntos internacionales. Entre finales de 1830 y comienzos de 1831 enfrenta 2 crisis: la resistencia a jurar la Constitución por parte del arzobispo de Caracas, Ramón Ignacio Méndez, que terminó con la expulsión de éste, y el alzamiento de los generales José Tadeo y José Gregorio Monagas (primero con el pretexto de reconstituir la Gran Colombia y luego en favor de la autonomía de un Estado Oriental) que fue contenido militarmente y concluyó con un convenio entre esos jefes y Páez.
Desde hacía años, Páez se había separado de su esposa Dominga Ortiz y vivía con su amante, Barbarita Nieves. En el ejercicio de la presidencia, en noviembre de 1831, Páez se entrevistó con el bandolero Dionisio Cisneros en la propia guarida de éste, después de haberse convertido en su compadre por haber llevado a la pila bautismal, junto con Barbarita, a un hijo de Cisneros que tenía en su poder; el bandolero se sometió.
Durante las elecciones presidenciales de 1834 Páez era partidario del general Carlos Soublette, pero en febrero de 1835 entregó la Primera Magistratura al candidato civil que resultó triunfador, José María Vargas. Se retiró al hato San Pablo que poseía en el llano, de donde acudió en auxilio del régimen constitucional cuando Vargas fue depuesto en julio de 1835 por el movimiento militar conocido como Revolución de las Reformas, que acaudillaba el general Santiago Mariño. Reconquistada la capital por Páez, Vargas fue repuesto en el poder, y el general continuó guerreando hasta comienzos de 1836, cuando la rebelión quedó completamente dominada. Poco después, Vargas renuncia y lo reemplaza el vicepresidente Carlos Soublette; durante el mandato de éste, Páez derrota los alzamientos de Francisco Farfán en el llano; por su actuación en defensa del poder civil, Páez recibe el título de «Ciudadano Esclarecido» y por haber sometido a Farfán, lo llaman «El León de Payara».
Frente a Monagas, los conservadores reaccionan, primero a través del Congreso, que es acallado con el asalto del 24 de enero de 1848, y luego con la sublevación que el mismo Páez inicia el 4 de febrero, en Calabozo, con una proclama por la cual se declara jefe de los ejércitos de operaciones encargado de restablecer la Constitución de la República. De Calabozo siguió hacia San Fernando de Apure, plaza que ocupó el 20 de febrero; para hacer frente a este movimiento, el general José Tadeo Monagas organiza un ejército y lo pone bajo las órdenes del general Santiago Mariño. Directamente contra Páez actúa el general José Cornelio Muñoz, quien se dirige al Apure y en la batalla de Los Araguatos, lo derrota (10.3.1848).
Emigra Páez a Nueva Granada y desde Ocaña, sigue a Santa Marta y de allí se dirige a Curazao. El 2 de julio de 1849 invade a Venezuela por La Vela de Coro; ofensiva que concluye con su captura en Macapo Abajo (Edo. Cojedes) por el general José Laurencio Silva, quien lo remite a Caracas. Monagas lo encarcela en el castillo de San Antonio de la Eminencia de Cumaná, donde lo visitan su esposa Dominga Ortiz y su hija; de allí sale el 23 de mayo de 1850 y va al destierro. Es agasajado en Saint Thomas, en Filadelfia, en Nueva York, en Nueva Jersey, en Baltimore, en Washington, en México, en París, en Múnich; unas veces espontáneamente, por los pueblos, y otras por los jefes de Estado, que desde 1837, comenzando con el rey Guillermo IV de Inglaterra, lo habían honrado con condecoraciones.
Vuelve a Venezuela el 18 de diciembre de 1858 a solicitud del presidente Julián Castro y de la Convención de Valencia, para que se encargue del ejército y la pacificación del país convulsionado por el alzamiento de los promonaguistas, liberales y federalistas. Cuando éstos últimos proclaman la Federación el 20 de febrero de 1859 en Coro, el gobierno central lo nombra jefe de operaciones en la provincia de Carabobo; pero al no obtener las amplias facultades que exige, renuncia en abril y retorna el 6 de mayo a Caracas; hay inestabilidad en el Poder Ejecutivo y Páez opta por regresar a Estados Unidos, esta vez como ministro plenipotenciario de Venezuela para una misión especial que, al parecer, no tuvo el éxito esperado. A su regreso, el presidente Manuel Felipe de Tovar lo nombra comandante general de todos los ejércitos del gobierno.
Asume la presidencia Pedro Gual y como primer designado es nombrado Ángel Quintero, quien había sido ministro y secretario de Páez durante sus primeros mandatos. Instigado por Pedro José Rojas, su nuevo consejero personal, Páez aspira a tomar el mando; Rojas dirige y redacta el diario El Independiente, que prepara el terreno para que Páez asuma la dictadura con el carácter de jefe supremo de la República, lo cual hace el 10 septiembre de 1861, en sustitución de Pedro Gual, apresado por los militares. A fines de ese año, se entrevista en el campo de Carabobo con el jefe de los federalistas, general Juan Crisóstomo Falcón, en busca de avenimiento que no se produce.
Páez conduce la guerra con dureza durante todo el año 1862 y los primeros meses de 1863, hasta que la situación se vuelve insostenible; el Tratado de Coche pone fin a las hostilidades en abril de 1863 y Páez gobierna nominalmente en Caracas hasta mediados de junio; el 13 de agosto sale de Venezuela por tercera vez y establece su residencia en Estados Unidos. Allí traduce del francés las Máximas de Napoleón sobre el arte de la guerra y escribe su Autobiografía, la cual publica en 1869 en Nueva York con el título Autobiografía del general José Antonio Páez, que llega en su relato sólo hasta 1850. El 13 de julio de 1867 el gobierno de Venezuela le expide el diploma que lo acredita como Ilustre Prócer de la Independencia Suramericana. Durante este último exilio, del cual no habría de volver a Venezuela en vida, reside en Nueva York, pero viaja a varios países de Iberoamérica, donde es recibido con respeto y admiración. Luego de visitar Brasil y Uruguay, vive en la Argentina desde agosto de 1868 hasta abril de 1871, promoviendo un artefacto inventado por el norteamericano Horace J. Lewis para desollar reses.
El presidente Domingo Faustino Sarmiento lo incorpora a las Fuerzas Armadas de la Argentina con el grado honorífico de brigadier general, como «veterano de la Independencia Suramericana». Masón activo, Páez asiste en Buenos Aires al banquete que las logias argentinas ofrecen a Sarmiento. Los gobiernos de Bolivia y Nueva Granada le confieren también distinciones. Vuelve a Nueva York, de donde sale de nuevo hacia el sur en febrero de 1872, llegando al Perú en marzo, después de haber cruzado el istmo de Panamá. En Lima también se le tributan honores, entre ellos un banquete ofrecido por su compatriota el general Luis Level de Goda y notables personajes peruanos como el coronel Francisco Carassa, presidente de la Sociedad de Fundadores de la Independencia, y otros suramericanos residentes en Lima. Recibe allí una carta del presidente de Venezuela Antonio Guzmán Blanco, a quien contesta el 13 de julio de 1872 diciéndole que «…la suerte de mi patria me es de mayor interés que la misma mía…» Por la vía de México volvió nuevamente Páez a Nueva York, donde se hallaba ya en febrero de 1873, y allí falleció pocos meses después. Sus restos fueron repatriados y sepultados en el Panteón Nacional el 19 de abril de 1888. A.R.
Textos tomados del Diccionario de la Historia de Venezuela, Fundación Polar.
Gobiernos
de
1830-1834
Año 1830: La asamblea de San Francisco (25-26.11. 1829), congregada en Caracas proclamó al general José Antonio Páez, de 41 años de edad, como jefe superior civil y militar de toda Venezuela, que se separaba de hecho de la Gran Colombia y el 13 de enero de 1830, se constituyó un gobierno provisional, presidido por Páez, con Miguel Peña en Interior, Justicia y Policía, Diego Bautista Urbaneja en Hacienda y Relaciones Exteriores y Carlos Soublette en Guerra y Marina. Las asambleas electorales se congregaron el 27 de febrero y designaron los diputados a la Constituyente de Valencia, que se reúne por primera vez el 6 de mayo, reconoce la jefatura de Páez, nombrándole presidente provisional y dicta la nueva Constitución, que éste último sanciona y jura el 22 de septiembre de 1830. Desde su primer mensaje, el 30 de abril de 1830, Páez había manifestado su voluntad de someter su espada, su lanza y sus triunfos militares a la «…más respetuosa obediencia a las decisiones de la ley…», disposición pacificadora que, de un modo u otro, opera en aquel instante ante los hechos insurreccionales de Orituco y Río Chico, cuyos jefes, Julián Infante y Lorenzo Bustillos, decían defender la integridad de la Gran Colombia y la gloria de Bolívar. En octubre se crea la Academia Militar y en noviembre ocurre la sublevación de Siquisique, extinguida casi de inmediato. Ese mismo mes, el arzobispo de Caracas y los obispos de Mérida y Guayana se niegan a jurar la Constitución, por cuyo motivo se les extraña del país.
Año 1831: En enero de ese año, el gobierno provisional sufre la más grande embestida, esta vez por parte de los hermanos José Tadeo y José Gregorio Monagas, quienes, inicialmente bajo el pretexto integracionista, luego con la bandera del regionalismo, proclaman el Estado de Oriente con el nombre de «República de Colombia», integrado por las 4 provincias orientales, de las 11 que establecía la Constitución para todo el país. En marzo de 1831 ocurre la instalación del Congreso de Venezuela. El 24 es elegido Páez presidente constitucional con 136 de los 158 sufragantes, en votación indirecta y comisiona ante los insurrectos a Andrés Narvarte y Alejo Fortique, quienes fracasan en sus intentos y en su lugar, al ministro de Guerra, general Santiago Mariño, que el Congreso destituye ante un supuesto entendimiento con los alzados, a quienes enfrenta directamente Páez, hasta lograr una entrevista en Valle de la Pascua, el 24 de junio de 1831, con José Tadeo Monagas quien se somete a la ley. El Congreso, enterado del pronunciamiento hecho el 4 de abril anterior por la provincia neogranadina de Casanare, solicitando incorporarse a la República de Venezuela, declara que no puede admitirla, pues respeta el principio jurídico del uti possidetis juris. El 30 de mayo se acuerda la instalación de los poderes públicos en Caracas. En el mes de junio se levanta la prohibición de Matrimonio entre súbditos españoles y ciudadanos de Venezuela, se aprueba un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con los Países Bajos y se decreta la extinción del derecho de alcabala en todas las ventas. Durante los años finales de la Gran Colombia y sobre todo, a partir de 1830, Venezuela se integra plenamente a la economía mundial, ya que se abren y fortalecen relaciones comerciales con Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Dinamarca, Holanda y las Ciudades Hanseáticas, por lo general a través de las colonias de esas potencias en el Caribe, no obstante alguna pequeña fricción como la producida con Estados Unidos por la protección de su mercado interno. Venezuela sigue exportando algodón, añil y café, el cual desplaza al cacao como principal producto de exportación. El movimiento comercial es incrementado por la eliminación de todos los derechos de exportación para el añil, el algodón, el cacao y el café y la reducción de aquellos pagados por el ganado en pie y los cueros; estas son medidas que favorecen los privilegios de hacendados y ganaderos, sector al que Páez está incorporado por la adquisición de la hacienda La Trinidad en los valles de Aragua y los hatos de San Pablo y Mata de Totumo en los llanos; se había afirmado aún más el poder de estos grupos con la ley de manumisión de esclavos de octubre de 1830, que elevó de 18 a 21 años el servicio de los hijos de las esclavas. Se decretan medidas anticonspirativas y un permanente proceso institucionalizador, a través de la creación de la Academia Militar de Matemáticas (26.10.1831). Con sus actividades, la Sociedad Económica de Amigos del País, fundada en 1829, promueve nuevos métodos agrícolas, distribuye semillas seleccionadas, imprime cartillas de agricultura y de otros oficios, crea escuelas de artesanos, redacta proyectos para un nuevo sistema monetario y el establecimiento de Bancos. En noviembre de 1831, atiende Páez personalmente la pacificación del bandido realista Dionisio Cisneros, al obligarlo a negociar con él a través del recurso del compadrazgo.
Año 1832: En 1832 se erige el Colegio Nacional de Trujillo, es creada la cátedra de Cirugía de la Universidad de Caracas y comienza un período de transformación de la Universidad de Mérida, bajo la rectoría del sacerdote Ignacio Fernández Peña. El 18 de abril de ese año, es dividida la República en 3 distritos judiciales: oriente, centro y occidente. Son abolidos los diezmos que se pagaban a la Iglesia; es autorizada la importación de frutos, efectos y manufacturas españolas, siempre que se haga en buques neutrales y se permite el ingreso de súbditos españoles que deseen establecerse o negociar en el país. Ocurre también el retorno de los prelados que habían sido expatriados en 1830. El 29 de abril el Congreso reconoce a los nuevos Estados de la Nueva Granada (hoy Colombia) y del Ecuador.
Año 1833: La tranquilidad republicana es apenas alterada en 1833 por el alzamiento de Cayetano Gavante, por cobro de servicios militares, en el alto llano; apresado en abril de 1833, Cayetano Gavante es liberado por su hermano Guillén, quien asalta la cárcel en junio; ambos perecerán días después, en Guayas el primero, y cerca de El Sombrero el segundo. En 1833, también se estimula la educación pública, al designarse patronos de ésta a quienes la fomenten con 10 pesos anuales. Son erigidos los colegios de Margarita, El Tocuyo, Carabobo y Coro, a los que se agregan, en 1834, los de Cumaná y Guayana. Se decreta la formación de la Biblioteca Nacional, con una partida para la adquisición de libros, pero no se lleva a la práctica. Se instala en Caracas el ex militar realista Feliciano Montenegro y Colón, a quien Páez confía la educación de sus hijos, para que, con los ingresos por ese concepto, alquile una pequeña casa matriz de lo que será el futuro colegio Independencia. El 22 de marzo se libera de trabas el cultivo del tabaco, señalándose el 15 de octubre para que sean extinguidos todos los estancos y administraciones de esa renta. El 6 de abril el Congreso autoriza al Poder Ejecutivo a promover e iniciar con los gobiernos de la Nueva Granada y del Ecuador las estipulaciones necesarias para la liquidación y división de la deuda general contraída por Colombia, así como los derechos y acciones comunes. Páez sugiere al Congreso honores al Libertador, que no son acordados por el cuerpo. En diciembre de 1833, varios aficionados en Caracas fundan la Sociedad Filarmónica que ofrecerá mensualmente un concierto; dicha Sociedad es reorganizada en 1834, días después de que la Sociedad de Amigos del País funde una escuela de música bajo la dirección de Atanasio Bello Montero. También en diciembre de 1833, fue concluido en Bogotá un Tratado entre el representante de Venezuela Santos Michelena y el de Nueva Granada Lino de Pombo; ese Tratado que, entre otras cosas, fijaba los límites entre las 2 naciones, nunca entró en vigencia, pues no fue ratificado por el Congreso de Venezuela.
Año 1834: El 3 de enero de 1834, se firma el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con Francia; el 18 de febrero, se promulga el decreto de libertad de cultos; el 17 de marzo, se destinan partidas para sufragar gastos de la inmigración canaria; el 5 de abril, se abre un empréstito de 40.000 pesos para los empresarios del primer camino carretero proyectado en el país; el 10 de abril, se sanciona la ley que deja en manos de los particulares la facultad de contratar libremente entre sí respecto a los remates de bienes así como a la fijación de intereses: un instrumento que, en esa oportunidad, operó favorablemente, junto a las condiciones creadas en el mercado exterior, impulsando la economía. Bajaron los intereses y se resembraron algunas haciendas de café; otras fueron ampliadas y aumentó la exportación, así como también el contrabando. El 10 de mayo, una ley habilitó para la importación y la exportación del comercio en general los puertos de Maracaibo, La Vela, Puerto Cabello, La Guaira, Barcelona, Cumaná, Carúpano y Angostura; el 13 de mayo, fue aprobada una ley monetaria, que contenía una relación general de las monedas extranjeras admisibles en las oficinas de la República. A partir de 1830, la Hacienda Pública recibió un eficiente y pulcro manejo de los dineros del Estado, lo cual generó un superávit fiscal que permitió iniciar el pago regular de la deuda exterior. La balanza comercial de Venezuela entre 1830 y 1834, fue positiva. En lugar de Páez, a quien se le cumplía su período presidencial en enero de 1835, fue elegido José María Vargas, para el lapso 1835-1839. Páez, que simpatizaba con la candidatura de uno de los derrotados, el general Carlos Soublette, hizo entrega del poder en forma cívica.
1839-1843
Año 1839: Teniendo 49 años de edad, es electo José Antonio Páez, por 212 votos de un total de 222 sufragantes de segundo grado, en las elecciones de 1838. Así, asume por segunda vez la presidencia el 1 de febrero de 1839, con Diego Bautista Urbaneja en Interior y Justicia (cargo que ocupará posteriormente Ángel Quintero), Rafael Urdaneta en Guerra y Marina y Guillermo Smith en Hacienda. Sucesivamente, son vicepresidentes Andrés Narvarte y Santos Michelena, quienes tomaron a su cargo la primera magistratura en las frecuentes y largas estadías del jefe de Estado en sus posesiones de los llanos y de los valles de Aragua. Uno de los primeros actos de su administración fue dirigir un mensaje al Congreso, exponiendo la necesidad de establecer caminos carreteros que facilitasen el abaratamiento de los frutos y la dinamización del comercio. El 26 de marzo de 1839, se dirigió nuevamente al Congreso para exponer la necesidad de un sistema de defensa que garantizase la seguridad interior y le diese protección al país en caso de una invasión; para ello, recomendó la organización de la artillería de montaña. El 19 de abril de 1839 promulgó una ley que aseguraría la propiedad de las producciones literarias y el 27 del mismo mes, otra que proporcionaba mayores facilidades a la libertad de imprenta. El 7 de mayo, comisiona la recopilación de todos los datos necesarios para la organización de un sistema penitenciario en el país. Busca impulsar la educación, con un decreto orgánico de colegios nacionales el 13 de junio, día en que se funda el de Calabozo y se crean Juntas de Educación en todas las capitales de provincia. Por iniciativa privada se funda en Caracas el Banco Colonial Británico, sucursal del Banco Colonial de Londres, con un capital de 300.000 pesos, que es el primero en funcionar en el país. En política internacional, se ratifica con el gobierno de Bogotá un convenio para la división de la deuda grancolombiana.
Año 1840: Comenzando 1840, Páez hace énfasis en su Mensaje al Congreso sobre la prosperidad, paz y orden, amistad internacional y protección a los ramos del bienestar público que, según expresa, imperan en el país. En los primeros meses del año se cede el cuerpo principal del convento de San Francisco al colegio Independencia de Feliciano Montenegro y Colón, quien se compromete a dar educación gratuita a algunos niños pobres; se destina un edificio a la Facultad de Medicina, y se financia el funcionamiento del Colegio Nacional de Calabozo y otros institutos de educación. El 27 de abril, se decretan medidas para que a los manumisos, cuando salgan del poder de sus patronos, se les dé entrenamiento a fin de que según sus aptitudes o costumbres puedan ganarse la vida en el medio rural o el urbano. El 28, se asignan recursos para el pago de los intereses de la deuda externa, se aprueba una nueva ley de inmigración, que dispone tierras baldías aptas por su ubicación, salubridad y feracidad, para europeos y canarios. Todos estos hechos son demostrativos de una situación de bonanza, interrumpida apenas por el efímero alzamiento de Domingo Chacón en Apure, y por la crisis económica internacional iniciada en 1838 que, en el país se reflejaba, entre otros sucesos, en el intento de organización de los hacendados en torno a un movimiento que hiciese oposición a algunas disposiciones oficiales. Este movimiento buscaría una modificación de la Ley de 10 de abril de 1834, la derogación o modificación de la ley de manumisión de esclavos de 1830 con el propósito de lograr la indemnización de los dueños, la reforma o sustitución del código de procedimiento civil y de la ley mercantil, la promulgación de una amnistía total por delitos políticos, la abolición de la pena de muerte, la apertura y refacción de caminos, incentivos a la inmigración y un control severo del gasto público. El vocero de este nuevo movimiento político fue el periódico El Venezolano, que circuló por primera vez en agosto de 1840, bajo la dirección de Antonio Leocadio Guzmán. El partido político que lo respaldaba se denominó Gran Partido Liberal de Venezuela, el cual, a fines de 1840, censuró la política económica del ministro Guillermo Smith, el excesivo poder de Ángel Quintero y el enriquecimiento de Páez, que era considerado «…el más rico propietario del país, el de más pingües y seguras rentas…»
Año 1841: El 22 de marzo de 1841 se firmó el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Venezuela y el reino de Suecia y Noruega. A los pocos días, el ingeniero Olegario Meneses presentó un proyecto de cárcel penitenciaria, que dio lugar a un decreto sobre este tipo de establecimientos. El 17 de mayo abrió sus puertas el Banco Nacional, con un capital de 2.500.000 pesos suscrito por el gobierno y por accionistas privados. El Congreso autorizó al Ejecutivo para promover la «civilización de indígenas», para lo cual se instaló un director general de reducción en Guayana. Se aprobaron las leyes orgánicas de tribunales y juzgados y de la oficina de correos. A finales de 1841, se imprimieron en París la Geografía de Venezuela redactada por Agustín Codazzi y la Historia de Venezuela de Rafael María Baralt y Ramón Díaz.
Año 1842: Desde hacía algún tiempo, los familiares de Simón Bolívar, especialmente sus hermanas y sobrinos, realizaban gestiones para que sus restos mortales fuesen trasladados de Santa Marta (Colombia) a su ciudad natal. El 9 de febrero de 1842, en un mensaje al Congreso, el presidente Páez manifestó su apoyo a ese deseo, prohijándolo como gobernante; el 30 de abril, el Congreso dictó un decreto de honores al Libertador en el cual se decidía el traslado de sus restos a Caracas. En julio de ese año, inició sus actividades el Colegio de Niñas instituido por Juan Nepomuceno Chaves. El 19 de marzo de 1842 se decreta que pueden regresar al país los expulsados a raíz de la Revolución de las Reformas, con las excepciones de Santiago Mariño, Rafael Carabaño y Luis Level de Goda. Sin embargo, la prensa de oposición no cesó en sus ataques. La crisis económica generó descensos del precio del café y de otros productos, en tanto Páez y sus colaboradores eran denunciados como agentes de «…una oligarquía de comerciantes, prestamistas y banqueros…», tildados de «logreros» y «usureros», a quienes se atribuyó toda la responsabilidad del estado de cosas. En 1842 fue asesinado el gobernador de Guayana, general Tomás de Heres (9 abril), se inició la construcción de la carretera de Caracas a La Guaira y se efectuó la primera acuñación monetaria con sello nacional. Para entonces ya funcionaban Cajas de Ahorros en Caracas, La Guaira y alguna otra población. A fines de 1842 se llevaron a cabo las elecciones presidenciales para el período 1843-1847; el general Carlos Soublette, que tenía el apoyo del gobierno, obtuvo la mayoría de los votos en los colegios electorales. Una de las últimas actuaciones de Páez durante ese período presidencial fue la de recibir en Caracas, como primer magistrado, los restos del Libertador repatriados desde Santa Marta (Colombia) en diciembre de 1842.
Año 1843: El 20 de enero de 1843, según lo dispuesto constitucionalmente, concluyó el período presidencial; Páez fue reemplazado por el vicepresidente Santos Michelena y el 26 de enero, el Congreso efectuó el escrutinio definitivo de los votos y proclamó al general Carlos Soublette presidente de Venezuela.
Dictadura: 1861-1863
Año 1861: Mientras los combates de la Guerra Federal siguen asolando al país, en marzo de 1861 el presidente de la República, Manuel Felipe de Tovar, nombra al general José Antonio Páez comandante en jefe del ejército centralista. La pugna entre los «dictatoriales», partidarios de Páez y los «constitucionalistas», partidarios de Tovar, va creando un clima de zozobra que culmina el 19 de mayo de 1861 con la renuncia de Páez a la comandancia en jefe del Ejército y al día siguiente, con la de Tovar a la presidencia de la República; éste último es entonces reemplazado por el vicepresidente Pedro Gual, quien encarga de la cartera de Relaciones Interiores a Ángel Quintero y de la de Guerra y Marina al general Carlos Soublette, de acuerdo con los deseos de Páez; éste, a su vez, reasume la jefatura del ejército y prepara una ofensiva contra los federalistas, exaltada por el diario El Independiente de Pedro José Rojas, quien aspira a convertirse en consejero de Páez. Pero el gobierno desconfía de éste y finalmente el presidente Gual le exige su dimisión, la cual presenta el 16 de agosto de 1861; el 19, hay asambleas en Valencia para solicitar que Quintero, como designado, asuma la primera magistratura; el mismo día, en Calabozo, otra reunión proclama a Páez; finalmente, el 29, el coronel José Echezuría derroca y apresa a Gual en Caracas. Rojas en su periódico arrecia la prédica para implantar un gobierno dictatorial bajo la consigna de «Quintero es la guerra, Páez la paz». Quintero y Páez emprenden viaje juntos desde Valencia hacia Caracas, hasta que el designado percibe las aspiraciones del general y opta por exiliarse. Páez prosigue su marcha hacia Caracas el 5 de septiembre en medio de aclamaciones populares, y el 10 asume el mando como jefe supremo civil y militar de Venezuela, encarga a Rojas de la cartera de Relaciones Interiores, a José Santiago Rodríguez de la de Hacienda y al coronel Echezuría de la de Guerra y Marina. El 18 de ese mismo mes, suprime la Dirección de Crédito Público (creada en 1860) e inicia una intensa persecución contra los conservadores constitucionalistas (llamados «epilépticos») y particularmente contra el escritor Juan Vicente González, destacado antidictatorialista, que le hacía oposición en su periódico El Heraldo. El 21, se produce un combate en la región de Coro, sin mayores consecuencias, entre tropas federalistas del general Juan Crisóstomo Falcón y las centralistas, al mando del general Facundo Camero. Entre tanto, en la capital, Páez sigue adoptando medidas de carácter económico-fiscal: el 25, se habilitan los puertos de Carúpano y Cumaná para la importación y la exportación y el de Río Caribe para la exportación; se aumenta el derecho sobre la sal. El 26 y el 27 de septiembre es atacada la población de Guarenas por los federalistas, pero Caracas no es seriamente amenazada y Páez prosigue su tarea de reorganización política, económica y administrativa nombrando el 1 de octubre, comisiones para redactar los códigos civil, penal y mercantil; declarando libres de derechos de importación los artículos de primera necesidad; autorizando a los buques extranjeros para cargar ganado vacuno en el puerto de Caicara. Entre otras medidas, se prorroga el permiso para la importación temporal de granos, se regulariza la administración de salinas, se persigue el agio, se prohíbe que una misma persona cobre 2 o más sueldos y pensiones del erario público; y se protege el cultivo de la caña de azúcar. Es designada una comisión para redactar un proyecto de equivalencias monetarias y se crea un Banco de Venezuela que empieza a funcionar a partir del 1 de noviembre. El servicio de correos es reorganizado, se protege la importación de máquinas e instrumentos para el cultivo del algodón, favorecido por la guerra de Secesión de los Estados Unidos, y se libera de derechos de almacenaje a las mercancías y los efectos extranjeros introducidos por Ciudad Bolívar y Maracaibo con destino a Nueva Granada. En el ámbito nacional se aumentan en un 50% los derechos de importación. Algunas de estas disposiciones no fueron bien vistas, como ocurrió con los impuestos de exportación a los productos y manufacturas nacionales, la introducción de azúcar extranjera, el aumento de los derechos de importación, y especialmente la instalación de molinos de trigo; éstos últimos fueron atacados por la prensa como impopulares, monopolísticos, y contrarios al interés nacional. Casi todas estas disposiciones eran resultantes de una economía de guerra. En el área de las fuerzas armadas, en tanto que la guerra civil parecía apaciguar su violencia y que Páez ofrecía iniciar negociaciones con los jefes federalistas Falcón y Juan Antonio Sotillo, el gobierno centralista de Caracas dictó una serie de disposiciones que, en la práctica, resultaron difíciles de ejecutar debido a la situación que vivía Venezuela: la reorganización del arma de artillería, de la marina de guerra, de la milicia nacional y del sistema de reclutamiento y la reglamentación de los hospitales militares. En diciembre de 1861, se celebraron, en el campo de Carabobo, entrevistas conciliatorias para tratar de paz entre Falcón y Páez, las cuales no tuvieron éxito. Esto hizo recrudecer la actividad bélica y endureció la posición de la dictadura: se llamó a filas a los jefes y oficiales retirados o con permiso y se hizo una leva de hombres aptos entre los 16 y los 60 años para incorporarlos al ejército, a la vez que se restringía la circulación de personas y se adoptaban medidas contra los desafectos. Hilarión Nadal fue designado agente fiscal en Londres, para la contratación de un empréstito.
Año 1862: Un decreto del 1 de enero de 1862 estructura al régimen dictatorial, estableciendo quién habría de sustituir al jefe supremo en caso de faltar éste, así como dictando normas para el funcionamiento del Consejo de Estado; se produce la fusión de los despachos de las Secretarías de Estado en la persona del secretario general, cargo que ejerce Pedro José Rojas. En ese mismo mes de enero, se modifica la ley de imprenta, se organiza la sección de Crédito Público en la Secretaría de Hacienda y se manda cumplir el tratado comercial con Estados Unidos aprobado en 1861. El 2 de febrero de 1862, se amplía formalmente la libertad de expresión. El día 3, las fuerzas del gobierno emprenden la ofensiva en la zona de Carúpano. En el occidente, Facundo Camero ocupa Agualarga el 28 de marzo, mientras Falcón se retira a Barquisimeto y retrocede hacia Cacuro y Churuguara. A comienzos de abril, se libra la acción de Chaguaramas y Elías Hurtado derrota a los federales del Guárico en El Roblete. Entre tanto, en Caracas, el gobierno aprueba el empréstito contratado por Nadal en Londres y el Banco de Venezuela, de reciente creación, se declara en quiebra. La guerra se acerca cada vez más a la capital. En mayo, un golpe de mano liberta a los prisioneros federales encerrados en las bóvedas de La Guaira. El 21, es atacado Petare por el general federalista Luciano Hurtado, quien es rechazado. En junio de 1862, en Maracaibo, hay un conato de insurrección pro-federalista y, el 21 de ese mes, Falcón derrota al coronel Jorge Sutherland en Caujarao, cerca de Coro. El 20 de agosto, Venancio Pulgar toma el poder en Maracaibo, proclama la autonomía y mantiene a la provincia al margen del gobierno central, sin adherirse a la federación. Entre tanto, en Caracas ha sido promulgado un Código de Comercio que comienza a regir a partir del 5 de julio de 1862 y Rojas instala el 24 de agosto el Gremio de Artesanos. Rojas, como segundo hombre del régimen dictatorial y colaborador directo de Páez, viaja a Maracaibo para buscar un arreglo con Pulgar, pero no tiene éxito. Aunque en el oriente se someten algunos jefes federales, la revolución gana terreno en el centro del país. El 8 de septiembre el jefe federalista Francisco Linares Alcántara ataca a La Victoria; el 7, Antonio Guzmán Blanco se apersona en Carabobo. El 14 de octubre, una acción pone todo el territorio de Barinas y gran parte de Apure en poder de los federalistas; el 20, Guzmán Blanco derrota a León Lameda en Quebrada Seca, cerca de Valencia. Todos estos acontecimientos no impiden que se emprendan obras para el alumbrado de gas en Caracas y para el ferrocarril del este, entre la capital y Petare. En diciembre de 1862 las fuerzas de Luciano Mendoza atacan a los centralistas en Los Palos Grandes y El Valle, en las cercanías de Caracas. El 29 de diciembre las tropas del gobierno vencen a los federales en el sitio de El Palito, cerca de Puerto Cabello.
Año 1863: En febrero de 1863, una intentona de fuga de la cárcel de La Rotunda origina la muerte de los generales federalistas Diego Beluche y José de Jesús Vallenilla Cova, quienes estaban prisioneros. El gobierno recibe a un enviado del gobierno español para tratar sobre los asesinatos de peninsulares ocurridos desde 1858. El presidente de la Nueva Granada, Tomás Cipriano de Mosquera, propone el restablecimiento de la Gran Colombia, lo cual Páez estima inadmisible. En San Felipe, el general centralista José María Rubín es depuesto por sus subalternos y apresado y el federalismo barinés abre operaciones contra Guanare. Los autonomistas de Maracaibo reconocen a Falcón. En marzo y abril de 1863, caen en poder de las fuerzas federales Coro, Barquisimeto y Guanare. Al perder las provincias de occidente, el gobierno de Páez solicita nuevos empréstitos de guerra, aumenta los derechos aduaneros y dispone la acuñación de monedas de plata y de cobre en el exterior. El ejército que manda el general Antonio Guzmán Blanco se acerca a Caracas y, en abril de 1863, se libra un combate de varios días en Los Altos Mirandinos, cerca de la capital, hasta que el gobierno sugiere la apertura de unas conferencias para poner término a la guerra. Guzmán Blanco y Rojas, en representación de los bandos contendientes, se entrevistan a partir del 23 de abril en la hacienda Coche, situada en aquella época en las afueras de Caracas. Allí se concluye un tratado o convenio, que Páez y Falcón ratifican en mayo. Maturín y Margarita se suman a la Federación; Cumaná cede luego de un ataque y Barcelona tras vaivenes políticos. Es convocada una Asamblea de Plenipotenciarios que se reúne del 15 al 17 de junio de 1863 en La Victoria y nombra presidente provisional al general Juan Crisóstomo Falcón, mientras Páez resigna el mando y se embarca después hacia Estados Unidos, donde inicia su último y definitivo exilio. A.R.
Textos tomados del Diccionario de la Historia de Venezuela, Fundación Polar. |
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