Heroico Comandante de la fragata "Lautaro"
, con la que abordó a la fragata española "Esmeralda" el 27 de abril de 1818, muriendo
sobre su cubierta.
Fue el primer oficial de la Marina que sacrificó su vida en un combate
al abordaje, luchando por las glorias de la bandera de Chile en el mar, legando con ello un ejemplo al país.
Está considerado como el iniciador de los hechos gloriosos de la Escuadra
chilena.
Jorge O'Brien era un joven irlandés de menos de treinta años
de edad, que había pertenecido a la Real Marina Británica, donde llegó al grado de Teniente,
siendo separado por faltas a la disciplina, causadas por su carácter arrebatado y ardoroso y en quien primaba
el deseo de hacer su voluntad frente a órdenes dilatorias o prudentes.
Llegado a Chile como piloto de un barco mercante, se encontró de paso
en Valparaíso en los días en que venía venir un encuentro armado, entre la fragata norteamericana
"Essex" y la flotilla británica formada por la fragata "Phoebe", la corbeta "Cherub"
y el bergantín "Racoon" que había llegado a Valparaíso en febrero de 1814, encontrándose
en el puerto con el buque norteamericano.
Como ambas naciones en esa fechas estaban en guerra, la tensión era
grande y sólo el respeto por la neutralidad chilena, impedía que ambos contenedores se batieran.
O'Brien, como ex marino de guerra británico, se presentó a bordo de la "Phoebe", buque
insignia del Comodoro Hylliar, a quien ofreció sus servicios, lo que fue aceptado de inmediato.
Después de ésto, O'Brien continuó en el cabotaje comercial
en la costa de Chile.
Pasaron cuatro años y el 4 de abril de 1818 el gobernador Francisco
Calderón compraba la fragata "Windham" en nombre del gobierno. Se le elevó el número
de cañones a 44 y se le designó una guarnición de artillería de Marina capitaneada
por Guillermo Miller. Como Comandante del buque, que pasó a denominarse "Lautaro", se nombró
a Jorge O'Brien, de quien se tuvo referencias por quienes habían comerciado con él y por su conocida
actuación en la fragata "Phoebe".
La intención inicial fue destinar a la "Lautaro" en comisiones
de corso, pero la irritante presencia de buques españoles bloqueando Valparaíso le hizo al gobierno
cambiar de actitud y concibió un plan para atacar a los buques enemigos.
El 26 de abril de 1818, al caer la tarde, salía la "Lautaro"
de Valparaíso con bandera inglesa y con instrucciones de adiestrar primero a la gente, antes de tomar una
determinación ofensiva contra los buques bloqueadores, pero el Capitán O'Brien, con su carácter
impetuoso, se desentendió de esas instrucciones, a las que de hecho no se guió sino sólo en
lo fundamental, que era la captura o destrucción de naves enemigas.
Al día siguiente, el 27 de abril, encontró frente a la punta
Curaumilla, frente a Valparaíso, a las naves que buscaba y les presentó combate.
La "Lautaro" descargó sobre la fragata "Esmeralda"
tres descargas sucesivas, mientras cambiaba la bandera inglesa por el pabellón nacional. Sin darle tiempo
a que contestara el ataque, la embistió para abordarla, con tal fuerza que el bauprés quedó
incrustado en el aparejo del palo mesana de la fragata española.
O'Brien, arrastrado por su ímpetu combativo, tomó a su cargo
la primera partida de abordaje, que las instrucciones le ordenaban entregar a su Segundo, Teniente José
Argent Turner, con lo cual la victoria pudo ser completa.
Seguido por el Teniente Walter y veinticinco tripulantes, pasaron por el bauprés
sobre el alcázar de la "Esmeralda" y acto seguido arriaron la bandera española, mientras
el enemigo desconcentrado se retiraba a la cubierta principal, largándose por las escotillas al entrepuente.
Los soldados de la guarnición de Miller, apostados en el castillo y
las cofas, hacían nutrido fuego de fusil y así O'Brien quedó en plena posesión del
buque.
Tan pronto se había arriado la bandera enemiga, un golpe de mar separó
a los dos buques, sin que hubiesen podido pasar a la "Esmeralda", sino los pocos hombres que siguieron
a O'Brien.
El Teniente José Argent Turner, en quien recayó el mando de
la "Lautaro", al verse separado de la "Esmeralda" y observar que ésta había arriado
su bandera, la consideró tomada, con lo que, contentándose con despachar un bote con 18 hombres para
reforzar a O'Brien, se dirigió contra el bergantín "Pezuela", acompañante de la
"Esmeralda" y que, siendo espectador de cuanto pasaba, se disponía a emprender la fuga.
Pronto llegó la "Lautaro" sobre el bergantín arrió
su bandera a la primera descarga. Se disponía Turner a tomar posesión de la presa cuando vio que
la "Esmeralda" volvía a izar el pabellón español. ¿Que había pasado?.
Dándose cuenta la tripulación de la "Esmeralda" del
reducido número de abordadores, volvió en sí y tomó la contraofensiva, cayendo sobre
éstos en número abrumador, al mismo tiempo que por las escotillas se les hacía un vivo fuego
de pistola y fusil. Uno de los primeros en caer con un balazo en el pecho fue el Comandante O'Brien, quien se derribó
exánime para no levantarse más, no sin antes balbucear a los suyos: "Never leave her my boys;
the ship is ours". (nunca la abandonen muchachos, la nave es nuestra).
Con la muerte de O'Brien y muchos de los asaltantes, el Comandante español
Luis Coig recuperó el mando de su buque e izó nuevamente la bandera de España, escapando a
Talcahuano en compañía del bergantín "Pezuela".
La "Lautaro" regresó al puerto con bandera a media asta,
portadora de la triste noticia de la muerte de su bravo comandante. Pero traía consigo al bergantín
"San Miguel", apresado en el camino, en el que escapaban al Perú opulentos realistas de Talcahuano,
cuyo rescate sirvió para pagar parte del valor de la "Lautaro" y el sueldo de sus tripulantes.
Aún cuando el Capitán O'Brien había servido solamente
23 días a la República, su viuda recibió una pensión del Estado y participó
en el reparto de la presa por la captura del "San Miguel", según lo anota don Bernardo O'Higgins
Riquelme en su correspondencia desde Montalván, el 2 de junio de 1827, dirigida a John Thomas Nowlan (Epistolario
de O'Higgins, Tomo II p.91).
La muerte de este preclaro marino habría de ser un aliciente dos años
después para los marinos de Lord Thomas Alexander Cochrane, al ser abordada la fragata "Esmeralda"
en El Callao y largar sus velas bajo nuestro pabellón.
La sangre derramada por O'Brien quedó así dignificada una vez
más en la historia.