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LA INTOLERANCIA |
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"Las buenas costumbres y no la fuerza, son las columnas de las leyes; y el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la Libertad" |
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Por: Jorge Mier Hoffman |
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La intolerancia tiene sus orígenes en el fanatismo religioso del catolicismo, que en su arrogancia de adueñarse de la intelectualidad del Dios creador, eliminó todo aquello contrario a la sumisión católica, e impuso un dogma de comportamiento entre las relaciones humanas, que en un grado superior de intolerancia, adoptaron judíos y musulmanes en lo que se ha llamado fundamentalismo.
El primero es la frustración, como una aptitud mental enquistada en el subconsciente por efecto del despotismo, cesarismo, arbitrariedad, hegemonía, abuso, injusticia, avasallamiento, crueldad, atropello, sometimiento, sujeción e iniquidad, que sembró en el colectivo un sistema político electoral característico de las democracias representativas enquistadas en las cúpulas políticas, que degeneran los valores de la democracia a un despotismo presidencialista como un subterfugio hacia una dictaduras de partidos… y en tercer lugar en la escala de valores, encontramos la sumisión, como un estado mental transitorio, que desbordará en una anarquía explosiva de imprevisibles consecuencias, si la revolución no está a la altura de dar respuesta a los problemas que conllevó la insurrección política, o no tuvo la honestidad y la inteligencia de llenar las expectativas del colectivo; bien sea por el carácter autoritario y fascista del Jefe de Estado, o por una revolución caracterizada por la omnipotencia, totalitarismo, opresión, absolutismo, coacción, imposición, dominación, caudillaje, y principalmente por la corrupción y la injusticia que tienden a incrementarse en los gobiernos despóticos, si el gobernante no tiene la habilidad y la sabiduría de hacer los correctivos a tiempo… De allí las sabias palabras del Libertador:
Hoy en Venezuela se respiran aires de revolución en un ambiente de intolerancia, que alimentan los medios, bendice la iglesia y reposta la dirigencia política… y en medio de toda esta confrontación de intolerancia política, económica y religiosa, está un pueblo segmentado: un pueblo ávido de promesas, un pueblo frustrado, un pueblo agradecido y un pueblo intolerante que aprueba y desaprueba la gestión de gobierno.
El caso del Fiscal DANILO ANDERSON es un termómetro a la intolerancia, porque en este vil asesinado se miden los grados de exaltación política, económica y religiosa que compiten en un país segmentado en su visión de gobierno, y donde la justicia juega un rol predominante… Para bien o para mal, según los niveles de intolerancia, la justicia es un punto de equilibrio y la fórmula universal para frenar la intolerancia, como bien dijo nuestro Libertador:
La intolerancia arrastra consigo la impaciencia, como otra de sus nefastas particularidades, que conllevan inefablemente a la improvisación, la indisciplina y la mediocridad; tal es el caso de las posturas intolerantes de los dos bandos en adelantarse a dictaminar sentencia cuando el juicio apenas se está iniciando. Cabe destacar que existen cuatro posturas o hipótesis del asesinato: son responsables los indiciados, son inocentes, la versión de una extorsión comandada por el fiscal que se revirtió en su contra con la complicidad de la DISIP, o una cuarta que surgirá durante el juicio, que pudiera involucrar la CIA estadounidense… Como podemos ver, se trata de un juicio largo y complejo, y donde imputar a los autores intelectuales no es sencillo, dado el poder que ostentan para manipular y tergiversar todo lo relacionado con el tema: espacios de opinión ilimitados, desplegados en prensa escrita, foros, incidencia internacional y miles de millones de dólares para comprar conciencia; por su parte, el gobierno hace lo suyo colocando todo el poder judicial y policial al servicio del esclarecimiento del caso…
Apenas el juicio está en pañales y tanto la oposición como el oficialismo ya sentenciaron:
El jueves pasado, personas responsables de manejar algunos medios de comunicación, se encadenan en un mensaje subversivo a la Constitución y las leyes, para enervar la opinión pública, al dar por sentado que todos y cada uno de los indiciados por la fiscalía son inocentes, tal cual vimos a Rafael Poleo, Marcel Granier, Alberto Federico Ravell y Guillermo Zuluaga… por su parte, el Fiscal Isaías Rodríguez, en respuesta a la posición irresponsable asumida por los medios de comunicación privados, el viernes anunció la creación de la ORDEN AL MÉRITO DANILO ANDERSON, como única mención en medalla de oro, y como un símbolo de eficiencia, pulcritud, honestidad y patriotismo en el delicado, sensible y exigente campo de la fiscalía y la justicia.
Es decir, que para el colectivo ávido e impaciente de una verdadera justicia revolucionaria, el juicio es una farsa y una perdida de tiempo, puesto que en la intolerancia de la oposición y del gobierno, cada uno ya dictaminó su propia sentencia, lo que significa echar a un lado la razón para dar pábulo a los dictados de una peligrosa intolerancia, que sólo en las palabras aleccionadoras del Libertador, podrán encontrar puntos de coincidencia para salir de la intolerancia:
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Por: Jorge Mier Hoffman |
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