Creación de la República

La polémica figura del Libertador

Tomado de: TierraWeb.Com
Original:
La Razón de Bolivia

Simón Bolívar
Simón José Antonio Bolívar

La imagen del venezolano despierta pasiones entre quienes lo consideran el gran ideólogo que dejó huella profunda en América y sus detractores que lo observan como un hombre con sus defectos y falencias. Es un personaje controvertido de la historia.

 

El Simón Bolívar de hoy no es el mismo que el de antes, porque la imagen de una personalidad no es una cosa estática. Ella cambia, ya sea porque se producen "descubrimientos" históricos que enriquecen la imagen de los héroes; ya sea porque el modo de ver la historia varía con las necesidades e intereses de las diferentes épocas. Bolívar es seguramente el personaje más controvertido de la historia americana, por el mismo carácter complejo de la guerra de la independencia (1810-1826), guerra que constituyó un enfrentamiento entre América y España (o más exactamente, entre el colonialismo español y las emergentes naciones americanas) y en la que se jugaron intereses económicos locales e internacionales, pretensiones hegemónicas de las grandes potencias, reivindicaciones étnicas y clasistas; inclinaciones políticas y culturales, etc.

En la evolución de la imagen de Bolívar hay dos líneas o corrientes en pugna: la de los "partidarios" y la de los "adversarios" del Libertador, la de los "bolivarianos" y los "anti-bolivarianos".
Desde 1810 (año del comienzo de la revolución en Venezuela y en la mayor parte de los países hispanoamericanos) Bolívar aparece envuelto en controversias; por ejemplo: siendo conspirador temprano, ¿por qué no está entre los protagonistas del 19 de abril? ¿Bolívar traicionó a Miranda? ¿Por qué decretó la "guerra a muerte"? ¿Era realmente un genio militar de talento o simplemente un hombre afortunado? ¿Representaba un proyecto progresista o conservador? ¿Se entregó a los intereses del naciente imperialismo británico o más bien trató de negociar su apoyo bajo principios de soberanía nacional? ¿Era monárquico o republicano? ¿Fue un fracaso el Congreso de Panamá? ¿Su pensamiento político era propio de él o más bien un acopio de las ideas de sus ministros? ¿Cuánto de cierto hay en su "bonapartismo"? ¿Era incrédulo o creyente, católico o anticlerical? Todas estas cuestiones que se discuten también hoy día, se plantearon ya en vida de Bolívar. 
La literatura producida entonces se puede dividir en dos grupos:

(a) la literatura realista (en el sentido de partidaria del Rey), que era en general con la que comenzaron las calumnias y los ataques a Bolívar, mezcla de inventos, exageraciones y tergiversaciones; y

(b) la literatura patriótica, con sus vertientes bolivariana y anti-bolivariana. Esta controversia se desarrolló principalmente sobre el rol histórico de Bolívar: mientras para sus partidarios Bolívar es el Libertador, el héroe máximo en todos los terrenos (militar, político, etc.) que asciende casi hasta la divinización, para sus adversarios es un déspota afortunado encumbrado por las circunstancias; para los primeros es el fundador de la libertad, para los segundos, el iniciador del despotismo. En aquellos tiempos casi no hay atisbos de discusiones relativas a cuestiones económicas, hegemonías imperialistas y cosas similares, que muy pocos las advertían (Bolívar entre ellos).

Dos "perlas" pueden ilustrar estas visiones contrapuestas: una es la "exaltación" que se leía en los templos peruanos en 1825:

De ti viene todo
lo bueno, Señor;
nos diste a Bolívar:
gloria a ti, gran Dios.
¡Qué hombre es éste, Oh Cielos,
que con tal primor
de tan altos dones
tu mano adornó!
Lo futuro anuncia
con tal precisión,
que parece el tiempo
ceñido a su voz...

La otra son estos versos del poeta santanderista Luis Vargas Tejada, uno de los conspiradores de 1828:

Si a Bolívar la letra con que empieza
y aquella con que acaba le quitamos,
oliva de la paz símbolo hallamos.
Esto quiere decir que la cabeza
del tirano y los pies cortar debemos
si es que sólida paz apetecemos
.

Para mediados del siglo XIX, puede advertirse que las dos "líneas" historiográficas están ya bien definidas. La posición anti-bolivariana la representa Bartolomé Mitre, y la filo-bolivariana, don Felipe Larrazábal. El primero lo denigra tenazmente; el segundo lo exalta ilimitadamente.
El antibolivarianismo creció mucho en Argentina y Perú; en cambio, en Venezuela y en Bolivia, fue arrinconado por el "culto bolivariano". Bolívar es una figura disputada por los políticos y en todos los partidos hay adversarios y enemigos suyos. Varios historiadores usan a Bolívar como motivo de inspiración literaria (en prosa o verso), con muy poco espíritu crítico; a menudo se sustituye la investigación por la imaginación.
El maniqueísmo afecta al héroe de manera radical: se es bolivariano a totalidad (y entonces no se admite que Bolívar haya tenido defectos, errores, fallas), o se es antibolivariano (y entonces no hay mérito alguno que pueda reconocérsele).
Sin embargo, la "pasión bolivariana" tuvo frutos positivos en investigaciones monográficas sobre episodios y aspectos diversos de la vida de Bolívar y en las grandes recopilaciones documentales.
En esa época, en Europa (y un poco también en los Estados Unidos), casi no se le conoce ni tampoco a Sudamérica que sólo interesa como "reservorio" de alimentos o materias primas.
Sin embargo, es una época de conmociones políticas y sociales: independencia de Cuba; México, Rusia y China; dos guerras mundiales. Algunos historiadores avanzan por una franca revisión de la historia americana, ya desde la perspectiva revolucionaria, ya desde la reaccionaria. Se cuestionan los logros económicos, sociales y políticos de la independencia, al mismo tiempo que se cuestiona también el carácter colonial del gobierno español en América. Después de la segunda guerra mundial las conmociones políticas y sociales afectan hondamente a la América y al mundo. No es de extrañar que se despierte, realmente por primera vez, un interés universal por la figura de Bolívar y la experiencia histórica de la independencia de América.
Ante todo se superan las visiones "sesgadas" y maniqueístas: ya no se reconoce perfección en héroe alguno y hasta los más apasionados bolivarianistas se aproximan críticamente a Bolívar.
Ejemplos de nuevas visiones son el Bolívar de Salvador de Madariaga, el Simón Bolívar de Gerhard Masur, y las polémicas desatadas sobre el Bolívar de Marx. En general se reconoce el carácter complejo de su personalidad.
Actualmente Bolívar parece haber renacido como líder y como ideólogo, porque es de aquellas figuras que, a pesar de sus contradicciones, enarbolan y simbolizan a un pueblo. Y en medio de las controversias puede también verse el renacimiento de su doctrina.

José Roberto Arze

Bibliógrafo e historiador. miembro de las academias bolivianas de la historia y de la lengua. director de la carrera de bibliotecología. autor de: páginas sobre bolívar (1981), análisis crítico del "Bolívar" de Marx (1989/98) y otros.

PRESTANCIA CASTRENSE. Esta efigie del militar venezolano se encuentra en poder del Museo de Historia Militar en La Paz.

REJUVENECIDO. Esta es una de las tantas imágenes de Bolívar que se observa en las paredes de las casas de los venezolanos.

Simón Bolívar en el espejo de los demás

Sus ojos negros
 "El fuego de sus vivos ojos
negros es extraordinario". 

(Roberto Proctor, 1825
"Sus ojos tenían una expresión que creo no puede pintarse con el pincel ni con la pluma. El color de ellos era castaño oscuro. Todo en él era grande e infundía respeto y admiración".
(Nueva York, folleto 1831)
"... sus dos principales distintivos consistían en la excesiva movilidad de su cuerpo y el brillo de sus ojos, que eran negros, vivos, penetrantes e inquietos, con mirar de águila".
(Gral. José Antonio Páez, 1867)
"Tenía ... los ojos anchos,    negros y vivos que revelaban un alma de fuego".
(M.C. Famin, s/f)
"Sus ojos oscuros, a juzgar por lo que refieren sus amigos, eran brillantes, pero ahora son opacos y pesados".
(G. Hippisley sobre Bolívar a los 38 años de edad). 
"Las cuencas de los ojos no pueden juzgarse como hundidas; y si estos ojos pueden parecer faltos de viveza, no dejan de ser penetrantes; casi nunca los fija en un interlocutor, pero cuando los levanta, lo hace con una especie de impasibilidad tan tranquila y grave que caracterizan la expresión de  su fisonomía".          

(Alfonso Moyer: nota del capitán de fragata de la marina francesa citada por Carlos A. Villanueva).

La imagen más fiel, en la casa de la libertad

Este cuadro fue pintado por Drexel y se encuentra en Sucre. El resto de los retratos y los textos son del libro Bolívar-Antología, de Armando Alba (Fondo Editorial de los Diputados, La Paz, 2002).


RETRATO DE JUVENTUD

Esta es una pintura de autor anónimo que corresponde a la época en que el Libertador Simón Bolívar arribó al Perú.


Imponente mirada


Esta obra es también de autor desconocido. La pintura forma parte de la colección del Museo de la Casa de Moneda (Potosí).
Su frente alta

"...tenía la frente alta, pero no muy ancha, y surcada de arrugas desde temprana edad, indicio de pensador". (
D.F. O'leary, 1879-1883).
"La frente grande, despejada, cilíndrica y surcada de arrugas hondas cuando el rostro no está animado y en momentos de mal humor y de cólera". (Luis Perú de Lacroix, 1828).
LA BOCA FEA

"La boca fea y los labios algo gruesos. La distancia de la nariz a la boca era notable. Los dientes, uniformes y bellísimos, cuidábalos con esmero". (
D.F. O'leary, 1879-1883).
Un rostro expresivo

"El rostro moreno y tostado, y se oscurece más con el malhumor, entonces el semblante cambia, las arrugas de la frente y de las sienes se tornan más profundas, los ojos se achican, el labio inferior se pronuncia más y la boca se afea...". (Luis Perú de Lacroix, 1828)  
 
"La cara decaída, oscura y quemada por el sol, comprobaba las fatigas por que había pasado; mientras que la frente alta y la gravedad de sus modales inspiraban a inclinarse delante de él...". (C. Van Dockum, 1823-1829).
"...cuando joven, de un color blanco y de hermosa tez: pero después de sus campañas estaba moreno y pálido. Era oval su cara..." (José M. Restrepo, s/f).

El proceso de decantación

MARIANO BAPTISTA, historiador. "Me parece muy bien mostrar al Libertador como un ser humano".

Durante décadas, sobre todo a partir de fines del siglo XIX, se ha magnificado a Bolívar hasta convertirlo en bronce, en el de las estatuas y el de las dictaduras. Se han valido de él los dictadores, porque creían que bajo su sombra podían recibir un poco de su gloria. Hoy eso ha sufrido un proceso de decantación, hay obras que analizan, incluso, sus enfermedades.

El tema que en realidad está en debate es cuál es el papel de la novela histórica, en qué medida es novela y en qué medida es historia. Pero hay otras visiones irreverentes en el arte, como la de un pintor chileno que pintó un Bolívar con senos. Me parece muy bien que muestren al Libertador como un ser humano, porque no debería haber ninguna figura sagrada en la historia. La angiografía, la historia de la vida de los santos, estaba bien para la Edad Media, no para nuestra época.

Un humano, ningún dios
RENÉ ARZE, historiador. "Hay gente que no admite que muestren a Bolívar en lo cotidiano".

Hace casi 20 años, el venezolano Germán Carrera Lama escribió una crítica de cómo se endiosó a Simón Bolívar en su país. Fue muy duro, más que con el Libertador, con aquellos que lo exaltaban hasta divinizarlo, con las instituciones e incluso con la gente, porque Bolívar, pese a ser un hombre excepcional, no fue ningún Dios.

Las personas que han podido polemizar sobre la figura de Bolívar en Bolivia son Gabriel René Moreno y toda aquella gente que ha visto desde la perspectiva histórica cómo se opuso a la intención de Sucre de dejar que el Alto Perú se independice por cuenta propia.

Una polémica reciente surgió a raíz de El General en su Laberinto de García Márquez. Hay gente que no admite que muestren a Bolívar en la vida cotidiana, bañándose, así como lo pinta el autor y eso ha derivado en mucha discusión.

Su grandeza es innegable

JOSÉ LUIS ROCA, historiador. "No creo en la tendencia de desmitificar al Libertador Simón Bolívar".

En la historia boliviana siempre se le ha rendido culto al Libertador, porque a él le debemos ser República independiente. Inicialmente se opuso a la convocatoria de la Asamblea de 1825 que se reunió en Chuquisaca, pero posteriormente aceptó la idea y el Ejército libertador garantizó nuestra independencia durante el lapso de tres años.

No creo en la tendencia de desmitificar a Simón Bolívar. El libro de García Márquez, por ejemplo, sólo relata los últimos días de él, cuando se va al ostracismo, al exilio... cuando estaba muy enfermo. El autor solamente relata sus últimos y dolorosos días, aquellos cuando ya era un hombre derrotado, tanto políticamente como por razones de salud. Tuvo muchos enemigos en su momento, en Venezuela y Colombia, pero en Bolivia no. En la patria que lleva su nombre unánimemente se ha reconocido su grandeza.

Un héroe de carne y hueso

MARÍA LUISA SUX, historiadora. "Fue muy humano, pero esa humanidad no rebaja al Libertador".

Simón Bolívar, desde el siglo XIX, ha sido considerado como el héroe, el creador, el libertador y esa imagen no ha cambiado en la memoria general de la población. Pero hay estudios que tratan de ver mucho más.

La primera polémica surgida en Bolivia empezó porque Bolívar no estaba de acuerdo con el surgimiento del país, porque quería crear algo más grande. Dentro de sus objetivos podía haber tenido mucha razón, pero eso iba en contra de las ideas nacionales.

También hay otra discusión que surgió porque algunos escritores lo muestran de manera más humana, como Gabriel García Márquez. Se supone que los héroes son perfectos y creo que el gran logro del escritor colombiano fue verlo como un ser humano, porque en el fondo de cualquier héroe se encuentra eso. Pero esa humanidad no rebaja al Libertador.

Tomado de: TierraWeb.Com
Original:
La Razón de Bolivia

Intercambio Libre Este documento (publicado bajo la regla del intercambio autorizado) es de la autoría intelectual del diario La Razón de Bolivia.

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© Copyright Johannes W. de Wekker  Noviembre, 2002

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