La Revolución Libertadora

Escritos de:
José Rosario Araujo.

En 1893 los jefes del liberalismo amarillo contactaron al Manuel Antonio Matos en Paris, después de hablar con Guzmán Blanco para una revolución en contra de Crespo, pero en 1895  Matos es nombrado por Crespo para un Ministerio eliminando así la posibilidad de que este actuara en contra del Presidente venezolano.

 

El banquero venezolano seguía siendo el hombre con más influencias con el capital extranjero y de mayor fortuna para emprender este desafió.

 

Se podía entender con las compañías extranjeras como “La New Cork and Bermúdez Company” o “La Orinoco Steamship” que eran enemigos enconados del gobierno de Castro. Acepta la jefatura del movimiento en 1902 junto a caudillos de gran importancia como Luciano Mendoza, Domingo Monagas y José Ignacio Pulido.

 

Matos obtiene un barco llamado “El Libertador”, armas y  parque necesario para empezar una revolución. Él alegaba que esa compra la había realizado con dinero suyo pero después un periodista llamado Thumber dijo que había sido ayudado por  “La New Cork and Bermúdez Company”

 

Los jefes  militares de la revolución fueron como era de esperar Luciano Mendoza y Domingo Monagas. El primero comandaría las fuerzas del centro y del occidente del país y el segundo manejarías las tropas en oriente del país.

 

Matos logro reunir la alianza más importante en toda la historia de nuestro país, de todas partes de nuestro territorio salieron hombres para llenar las tropas de “La Revolución Libertadora”.

 

Este movimiento contó con las figuras de importantes caudillos como Rafael Montilla “El Tigre de Guaito”; famoso guerrillero y caudillo trujillano; Pedro, Horacio y Alejandro Ducharne, Gregorio Riera, Nicolás Rolando, Zoilo “El Caribe” Vidal, Francisco Antonio Vázquez, José Manuel Peñalosa, Amabile Solaigne, Luciano Mendoza  y otros.

 

También contó con la cooperación de compañías extranjeras como “La Orinoco”, los alemanes del ferrocarril de Venezuela, el cable francés que retardaba los mensajes del gobierno o se los entregaba a los revolucionarios y  la ayuda de “La Bermúdez Company” como ya comentamos.

 

Matos desembarca en Guiria el 15 de mayo de 1902 La situación del gobierno de Cipriano Castro es desesperada, se encuentran en manos de la revolución Ciudad Bolívar, Maturín, Cumana, Calabozo, San Fernando de Apure, Barquisimeto y Coro.

 

El gobierno resiste en Los Andes, Zulia, Barcelona, Caracas, Los Teques, Maracay, La Victoria, Puerto Cabello y Valencia.

 

Desde este momento empezara a destacarse el General Juan Vicente Gómez en la historia de Venezuela ya que será el jefe de los ejércitos del gobierno que se enfrentaran a “La Revolución Libertadora”.

 

Domingo Monagas fallece el 1 de septiembre perdiendo así la causa de la revolución una de sus más importantes figuras ya que el caudillo oriental era sinónimo de valor y de bravura en el combate y eso hacía que  por esa fama vinieran a sumarse en su tropas legiones de hombres atraídos por su fama.

 

Luciano Mendoza asume el mando militar de la revolución. Matos aplaza el ataque a Caracas y nadie se puede explicar el porque de tal decisión, eso favorece a Castro.

 

Hasta que por fin el banquero-general decide marchar al centro. La revolución encabezada por Mendoza, Riera, Peñalosa y Solaigne avanzan hacia los Valles de Aragua y el ejercito de Oriente se dirige a Villa de Cura y se reúnen con sus compañeros sumando los hombre de la revolución 16000 soldados bien dotado de armas y de municiones.

 

Castro deja en la Presidencia a su compadre Juan Vicente Gómez y decide ponerse el al mando de sus hombres que son 6000 y se sitúan en La Victoria.

 

Para Matos después de seis meses de batallar llego la hora de la verdad ya que este personaje siempre tuvo ambiciones presidenciales y ahora se siente poderoso al contar con el apoyo de trasnacionales y de caudillos de las tallas de los que lo acompañaban en esta aventura.

 

En sus planes Domingo Monagas ordenaba avanzar por Los Valles del Tuy a Caracas, pero Mendoza insistía en una marcha hacía La Victoria y atacar a las tropas del gobierno que se encontraban en los cerros alrededor de esta plaza.

  

La Batalla de La Victoria

 

Esta batalla duraría aproximadamente 21 días y empezaría el 12 de octubre y serían una serie de combates a lo largo de las colinas alrededor de la ciudad.

 

Castro se encontraba rodeado de 14000 soldados que venían de Villa de Cura, Cagua, Turmero, Maracay y 2000 soldados más de “La Libertadora” cortaban sus comunicaciones y el paso para Caracas. Intenta por varias veces romper el cerco pero no puede y tiene que refugiarse en La Victoria.

 

Se encuentra falto de municiones y la superioridad del enemigo era notable, pero las cosas irían a cambiar con la llegada de los batallones andinos comandados por el doctor y general Leopoldo Baptista, Pedro Linares, Pedro Maria Cárdenas  y por los 1000 hombres de la “División Trujillo” que  se acercan dirigidos por Juan Vicente Gómez. Trae  varios vagones con armas y municiones suficientes para cambiar la faz de los combates. Ahora las tropas del gobierno ascienden a 5000 hombres.

 

Evita que los hombres de la revolución tomen Caracas, pero al enterarse que Mendoza y Riera se dirigen por  Villa de Cura a La Victoria reconcentra, el General Castro; las tropas en esa ciudad para hacerle frente.

 

Las armas y las municiones se les van acabando a los revolucionarios y estos deciden abandonar el campo un grupo de 40 hombres de las fuerzas del gobierno atacaran las posiciones enemigas con una carga de machete que eran expertos los trujillanos. Había coroneles, comandantes, capitanes, tenientes y sub.-oficiales y muy pocos soldados.

 

Irían descalzos, solo en ropa interior, sin armas de fuego, solo armados con un machete.

Al llegar a las afuera del campamento enemigo los trujillanos se preparan para la carga y atacan produciendo desconcierto en las filas revolucionarias, haciéndolos huir de trinchera en trinchera dejando muchos cadáveres regados en su huida.

 

Los cuarenta bravos trujillanos regresan con vida y de esa manera termina la tercera batalla de La Victoria y empieza el final de La Revolución Libertadora.

 

En esos combates los dos bandos se distinguen por la bravura en las batallas y al pasar los años es un honor haber peleado en La Victoria y los hombres que lo hicieron serían catalogados de muy “machos”.

 

Esa batalla la gano el gobierno por la unidad en el mando y por acatar las ordenes de un solo jefe y en cambio en las filas revolucionarias existía la anarquía y cada uno de los caudillos quería mandar.

 

 Para Matos fue difícil acaudillar caudillos de tanto prestigio como “El Caribe” Vidal, “El Tigre de Guaito”, Nicolás Rolando y todos aquellos que participaron en “la Revolución Libertadora”

 

En esos día las tropas no tenían uniforme, los oficiales vestían liqui-liqui, utilizaban máuseres, Winchester, lo que si era común en las tropas andinas era el machete.

 

El General Cipriano Castro tiene el merito de haber combatido un ejército mejor armado y más numeroso  y de esta manera es derrotada la injerencia extranjera apoyada por los caudillos en busca de su cuota de poder.

 

 El 2 de noviembre de 1902 desde el cuartel de san Mateo el banquero-general Antonio Matos da la orden de dispersión a su gente acabándose la famosa Revolución Libertadora que un buen día quiso enfrentarse y sacar del poder a un hombre apodado “El cabito “ y llamado Cipriano Castro.

Escritos de:
José Rosario Araujo.

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© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004