Las ideas políticas de Bolívar... 

Por: Cristo García Tapia 

Dominada la voluntad del lector por el poder manipulador de lo mediático, es cuando viene uno a entender la razón por la cual obras que deberían ocupar su atención pasan sin ningún tipo de referencia y análisis. Pocas veces son registradas por los periódicos en sus secciones ni se ocupan de ellas los columnistas que en éstos fungen como analistas, tanto de lo político, social y económico, como de lo cultural y humanístico.
De ahí, que ni uno ni otros lean, analicen o registren obras que por su contenido y planteamientos, deberían tenerlos como sus destinatarios más idóneos. Y a partir de ellos, a quienes por el liderazgo que ejercen en la sociedad necesitan de la información y análisis de tales obras, a más de su lectura.

Habrá que indagar, por tanto, cuantos colombianos inducidos por el afán de buscar luces que alumbren caminos y allanen soluciones para nuestros conflictos sociales, políticos y económicos, se han asomado a la estupenda y no menos iluminante obra de Ramiro de la Espriella, que da título a esta columna. Y es que todo cuanto en ella se postula y analiza viene a comprobar una vez más, que nuestras crisis políticas, secular dependencia y la falta de unidad de destino de la nación colombiana pasan por el pensamiento, por las ideas de Bolívar.

Que no es verdad que la proyección de su pensamiento político se haya agotado con la independencia de las naciones americanas del sur, ni que la vigencia de sus ideas hayan alcanzado solo para soportar la acción de las luchas de emancipación.

Bien lo dice De la Espriella, penetrante como su mentor caraqueño del siglo diecinueve:

" Su pensamiento político. La sencillez de su pensamiento político. No hay más que oírlo sino una o dos veces para entender como era de clara su mente y de lúcida su ambición. Hablaba en profundidad, y nada de cuanto dijo fue momentáneo. Está aquí, hoy todavía lo podemos percibir con nuestras manos. Es mas: hace falta hoy".

¡Y qué falta nos hace hoy Bolívar! Su presencia para iluminar las mentes de nuestros estadistas, legisladores y jueces; para enseñarles la estrategia de la guerra a nuestras milicias oficiales; para restaurar la competencia ética en el ejercicio licencioso del poder; en fin, para redimirle al pueblo sus derechos y a la nación su soberanía y dignidad frente a la arrogancia imperial.

Y en la Política, si que es urgente que asome Bolívar para llenar ese vacío predominante que hace de ella un acontecimiento banal y a veces fortuito, en donde la improvisación y la anarquía parecen ser la divisa que señala el rumbo de una nación que no quiere madurar en ese ámbito.

No más el referendo que ahora se "discute" en el Congreso, so pena de imponerlo por la fuerza de la revocatoria de aquel si no se aprueba, es testimonio irrefutable de esa que Bolívar apuntaba como manía incurable de teorizar de nuestros estadistas.

Y en las carencias de su agonía doctrinaria, la tendencia extranjerizante de nuestros partidos políticos; casi engullidos ya por la voracidad arropante del clientelismo y la falta de originalidad de sus propuestas.

De las "republicas aéreas", dicen las que cada cuatro años soplan quienes pujan por gobernar la nación, o los que con las trancas del poder promueven el cercenamiento o la eliminación de la trinidad proclamada por Montesquieu. O el destazamiento de una Constitución que no acaba de pasar.

En fin, abrevar con juicioso interés en Las ideas políticas de Bolívar, escrito por Ramiro de la Espriella y publicado por Grijalbo, es un atisbo necesario en la búsqueda de nuestra unidad de destino desde la perspectiva iluminante de Simón Bolívar.

Por:  Cristo García Tapia
Colombia Analítica, 5 de noviembre de 2002

Vuelve al inicio

© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004