
SIMÓN BOLÍVAR,
Jefe Supremo de la República y Capitán General de los Ejércitos de Venezuela
y de Nueva Granada, etc.
A los habitantes de la provincia de Caracas.
Un ejército provisto de artillería y cantidad suficiente de fusiles y municiones
está hoy a mi disposición para libertaros. Vuestros tiranos serán destruidos, o expelidos
del país, y vosotros restituidos a vuestros derechos, a vuestra patria y a la paz.
La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonaremos
a los que se rindan, aunque sean españoles. Los que sirvan la causa de Venezuela serán considerados
como amigos, y empleados según su mérito y capacidad.
Las tropas pertenecientes al enemigo que se pasen a nosotros, gozarán de todos los
beneficios que la patria concede a sus bienhechores.
Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla. Ningún
americano sufrirá el menor perjuicio por haber seguido el partido del rey, o cometido actos de hostilidad
contra sus conciudadanos.
Esa porción desgraciada de nuestros hermanos que ha gemido bajo las miserias de la
esclavitud ya es libre. La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos;
de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos.
Luego que tomemos la capital convocaremos el Congreso General de los representantes del pueblo,
y restableceremos el gobierno de la República. Mientras nosotros marchamos hacia Caracas, el general Mariño
a la cabeza de un cuerpo numeroso de tropas, debe a Cumaná. El general Piar sostenido por los generales
Rojas y Monagas ocupará los Llanos, y avanzará sobre Barcelona, mientras el general Arismendi con
su ejército victorioso ocupará la Margarita.
Cuartel General de Ocumare, 6 de julio de 1816