... Cuado
yo vine al Ecuador por primera vez tenía quince años. Mi madre me entregó un
libro de Manuela Sáenz que se llamaba "La Libertadora del Libertador". Quedé
tan impactada que me convertí en una admiradora permanente de Manuela Sáenz.
Llegué a Quito y lo primero que dije a mis tías fue "llévenme al museo de
Manuela Sáenz". Y no había en Quito un museo de Manuela Sáenz una mujer
quiteña tan extraordinaria. Entonces empecé a preocuparme y a leer sobre
esta mujer, que no solamente fue la compañera de Bolívar, que lo cuidó, que
lo acompañó, que lo alentó en el momento de dificultades, la que le sirvió
de apoyo y que además le fue fiel en el amor. Debemos hacer un esfuerzo
entre Ecuador y Colombia, estoy dispuesta a ello, para que se haga el Museo
Manuela Sáenz en Quito y ver qué elementos tiene Colombia, que podamos
regalar a ese museo para que le rindamos el homenaje que se merece. Conozco
el Ecuador, conozco su gente y creo que esto me abre puertas para trabajar a
favor de mi país.