Entre las medidas dictadas por Bolívar con el propósito de conseguir el
apoyo del pueblo, hay que mencionar, en primer término, el Decreto de Guerra a Muerte.
El Decreto de Guerra a Muerte fue un recurso supremo de Bolívar para inculcar en los
venezolanos conciencia de patria; para separar los bandos en pugnas, España y Venezuela; transformar la
guerra civil que se venia librando en guerra internacional y aíslan a los realistas del pueblo que ciegamente seguía
las promesas demagógicas de los caudillos españoles.
Con el Decreto de Guerra a Muerte Bolívar se proponía, además responder
con energía a las crueldades de los realistas y establecer un gobierno republicano sin el idealismo y la
debilidad que había caracterizado a la Primera República.
Poco antes de iniciar la Campaña Admirable Bolívar había dicho lo siguiente:
<<... El Gobierno debe identificarse al carácter de las circunstancias, de los
tiempos y de los hombres que lo ordenan... Sí son calamitosos y turbulentos, el debe mostrarse terrible,
y armarse con una firmeza igual a los peligros...>>
Con estos antecedentes, frente a enemigos que no respetaban tratados ni capitulaciones, que
no daban cuartel a los republicanos, a los cuales trataban de insurgentes y alzados, Bolívar decidió
dictar el terrible decreto, que es sin duda el documento más polémico de su carrera política
y militar.
« Españoles y Canarios, contad con la muerte, aún siendo indiferentes,
si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América; americanos, contad con la vida,
aún cuando seáis culpables.
Venezolanos:
Un ejército de hermanos, enviado por el Soberano Congreso de la Nueva Granada, ha venido
a libertaos, y ya lo tenéis en medio de vosotros, después de haber expulsado a los opresores de las
provincias de Mérida y Trujillo.
Nosotros somos enviados a destruir a los españoles a proteger a los americanos y establecer
a los gobiernos republicanos que forman la Confederación de Venezuela, los estados que cubren nuestras armas
están regidas nuevamente por las antiguas constituciones y magistrados, gozando plenamente de su libertad
e independencia, porque nuestra misión sólo se dirige a romper las cadenas de las servidumbres que
agobian todavía a algunos de nuestros pueblos.
Esta amnistía se extiende hasta los mismos traidores que más recientemente hayan
cometido actos de felonía y será tan religiosamente cumplida, que ninguna razón, causa o pretexto
será suficiente para obligarnos a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sena los
motivos que nos deis para citar nuestra animadversión