Desde Agosto, de 1.829 a
raíz de la victoria de Boyacá Bolívar
en su visión siempre justa del porvenir, profetiza desde Bogotá que el Opulento Perú será
descubierto a la vez por las banderas venezolanas Granadinos, Argentinos y Chilenos, "concluyendo que Lima
quizás agregará en su seno cuentos libertadores, son el honor del mundo moderno. Y así fue.
El 7 de Agosto de 1.823.
Al caer el Lima en manos de los realistas Bolívar a sido nombrado Dictador por el Congreso
que le otorga todos los poderes civiles y militares para que salve a la república. se instala en Trujillo
donde con una minucia increíble se ocupa de todos los detalles relativos a la formación de un gran ejército.
Sus esfuerzos se deben Coronados en Junín.
Era el 9 de Diciembre de 1.824, cuando la noticia de la victoria llegó a Lima diez (10) días más tarde el Libertador se volvió loco
de alegría.
El 10 de Febrero de 1.825, renunció ante el Congreso Peruano los poderes dictatoriales
que le habían sido confirmados.
La guerra no era un fin en si. Era el medio liberar de América y Bolívar no
era sólo un guerrero.
Al Congreso del Perú que le ha decretado honores extraordinarios y una recompensa
de un millón de pesos, indica que tanto las leyes de su patria como la de su corazón le
prohibían
que aceptara esa donación.
Arequipa y Cuzco le recibieron con honores que no había recibido ningún mortal.
Colmaron de regalos de oro, diamantes y piedras preciosas.
La corona de oro la mando a Sucre y las demás joyas las repartió entre sus
edecanes,
desprendido y generoso como siempre lo había sido.