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En mucha
correspondencia recibida se nos recrimina, y muchas veces en forma agria, la
posición política de las páginas "Simón
Bolívar, el hombre" y
"Una Cátedra Bolivariana".
Lo interesante, es que recibimos igual número de quejas acusándonos de estar
en el extremo que apoya la política nacional de la "República
Bolivariana de Venezuela" así como en el
extremo contrario.
Esa dicotomía de posiciones, entre quienes nos acceden nos hace pensar que
estamos por buen camino, y que logramos las metas que nos trazamos hace este
diciembre (2005) 10 años cuando nace esta página como respuesta a una
decisión del gobierno de la "República de
Venezuela" de retirar del programa de la
secundaria la materia de historia patria.
Independientemente de la posición política personal de quien les escribe (un
poco ácrata, anarquista y socialista), e indudablemente comprometido con la
realidad actual nacional, se ha tratado de mantener una orientación
totalmente neutra dentro de la página y los pocos (o muchos escritos) que de
índole netamente política (actual venezolana o latinoamericana) que acá
encontrarás tiene como único propósito dejar un documento con propósito
histórico para las generaciones futuras; acá encontrarán algunos escritos
signados por algún miembro de la guerrilla colombiana o por exilados y
perseguidos de los paramilitares de aquel país o, encontrarás también, o
alusivos a la posición de claro antagonismo con la nacionalidad de algunos o
algún escrito de Instituciones Norteamericanas de derecha o de los
periodistas de derecha como Patricia Poleo. Todos ellos con algún propósito
de índole histórica, más que de fijar alguna posición dentro de la política
de esta Latinoamérica que tanto amamos.
La historia nos narra hechos acaecidos, aquello que pasó, y debe hacerlo tal
y cual ocurrieron con un estricto apego a la verdad. Y ese es el problema:
"la verdad" es, muchas veces, un concepto muy subjetivo para aquel quien
analiza el hecho, y ése es un error en el que se incurre frecuentemente
cuando "La Historia" es razonada fuera del contexto de la época en que ese
hecho ocurrió y sin la imparcialidad que solo el tiempo puede dar.
Un ejemplo de ello es el desarrollo de la interpretación histórica sobre
nuestro Libertador. Simón Bolívar. Cuando éste muere en Santa Marta, sus
ideas, no solo el de "La Gran Colombia", sino de cómo ella debía ser
gobernada fueron combatidas furiosamente por sus contemporáneos, quienes o
no le entendieron, o tal vez, él no supo entenderles; el hecho es que
Bolívar muere fugitivo, y proscrito por las leyes tanto venezolanas y
colombianas.
Con la disolución de la Gran Colombia, y durante los años que siguieron, se
teje alrededor de la figura de Simón Bolívar una historia negra, aún cuando
Bolívar nos da la "Libertad", se elogian a las figuras de aquellos quienes
nos dieron la "Nacionalidad", o simplemente, se relega la figura del Padre
de la Patria un poco al olvido; en esta "primera historia" no se habla más
de unidad latinoamericana, prevaleciendo esa división territorial que la
vieja España le impone a éstos sus nuevos territorios (<< divide y dominarás
>>). Se extiende por Latinoamérica en el patriachiquitismo nos separa cada
día más, y que nos ha hecho tan débiles ante el concierto de las naciones.
Es tan solo a casi treinta años de su muerte cuando que se comienza a
reconocer el genio de Bolívar, por el año 1874 Guzmán Blanco decreta la
reconstrucción de la iglesia de la Santísima Trinidad la cual será
transformada en El Panteón Nacional; se inician las gestiones para el
traslado de los restos Padre de la Patria a su actual morada, y a ese
sitio ingresa el 28 de octubre de 1876. Durante esa época comienza lo
que he dado por llamar la "segunda historia", fue una historia escrita
muchas veces por los actores, o los descendientes directos, de quienes
actuaron en los hechos narrados; y esa interpretación histórica se
confecciona muchas veces a su propia conveniencia, o con una visión
netamente personal de los hechos; ya comienza a entreverse en esa narrativa
el sentimiento de arrepentimiento, y la culpa (o la disculpa), que aflora en
la mente de quien reseña.
Al acercarse el primer centenario de la muerte de Bolívar, y durante la
dictadura de Juan Vicente Gómez, y algunos de los personajes quienes lo
precedieran, los cuales, dicho sea de paso, se consideraban grandes
bolivarianos (a su manera), el sentimiento de culpa llega a la máxima
expresión; en esa época se escribe la historia fantástica de la gesta
libertaria; esta "tercera historia" puede resumirse en el poema "Venezuela
Heroica" escrito épico a manera de la Odisea de Homero; en donde se forja
Bolívar, cual héroe del batallas griegas, blanco (casi ario), grande,
robusto y lampiño (cosa que nunca fue) montado en caballo blanco, caudillo
de luchas heroicas y gestas caballerescas, y con una personalidad que nunca
tuvo.
Y a raíz de la guerra fría, durante los años cincuentas y sesentas, nace la
"cuarta historia", ahora signada por la tirante relación entre "Capitalismo
y Comunismo"; salen dos personalidades del Libertador, el Bolívar que
remembraba el panamericanismo (más en cantos y de marchas infantiles de la
"Semana de la Patria") que auspiciaban las dictaduras militares que durante
esos años camparon en nuestra América de habla hispana, y donde la figura de
nuestro Libertador resulta acomodaticia a los intereses particulares
gobernantes de turno, y un Bolívar marxista, antiyanqui, quien defiende al
proletariado ante la explotación inclemente del capitalismo; una especie de
Robin Hood quien roba a los ricos para dar a los pobres. Quienes así
forjaron esta historia a las sombras de las cátedras de nuestras
universidades concibiendo a ese Bolívar de izquierda, olvidaron
(convenientemente) el pobre concepto que de nuestro Libertador tenía Karl
Marx.
Y ahora, a la sombra del convulsionado devenir de los actuales
acontecimientos: caída del muro de Berlín, políticas de mercados abiertos y
neoliberalismo, parece surgir una nueva figura de Bolívar, hoy, basado en
ese Bolívar marxista pero ahora sustentando ideas netamente clasistas y
hasta con conceptos étnicos (indigenistas en muchos casos); ésta figura de
Bolívar convulsionando masas populares y formando parte de arengas
revolucionarias es la que actualmente nos acompaña conformando la "quinta
historia" y coincidencialmente ocurre al inicio de esta Quinta República.;
quienes así nos presentan a Bolívar olvidan que fue este personaje quien
dijo: <<< "La Revolución es un elemento que
no se puede manejar, es más indócil que el viento"
>>>, pero quienes atacan esta posición, se olvidan que
el comienzo de las guerras independentistas en el territorio que hoy ocupa
Venezuela fueron netamente sociales y en un momento, la guerra representó el
disgusto del pueblo llano por una clase opresora, que no fueron precisamente
los Españoles... Y esa parte de la historia se le ha negado al pueblo.
Cinco visiones de los mismos hechos, cinco historias parecidas y diferentes;
cada una según el concepto de quien la lea, será tan verdadera o falsa como
su propia personalidad; cada una posee su propia verdad, y tan real como el
convencimiento de quien la defienda.
A todas estas "Historias", hemos querido darle cabida dentro de
"Simón Bolívar, el hombre"
y dejar en estas páginas la información que
sirva a otros para interpretar lo que es o no, la realidad del seceso, el
cual, al formar parte de la historia, solo responde al hecho mismo y a su
interrelación al momento dentro del cual ocurrió, y a esa imparcialidad que
da el tiempo para apreciar la veracidad de lo ocurrido-
Simón Bolívar mantuvo un claro pensamiento social, no solo revolucionario en
sus tiempos, sino vigente en muchos aspectos hoy en día. En su época,
su forma de pensar, no gustó la las oligarquías dominantes, ni siquiera a
los de su propia clase social; y esa parte de la personalidad del Héroe es
la que una parte pretende tapar (o pretender que no existió) y la otra
tergiversar (desviándola a sus personales intereses), pero si mantenemos la
historia dentro del concepto correcto de la misma y la verdad podremos
encontrar a: "Simón Bolívar, el hombre",
y entonces, esa raza de bronce, níspero y cocuiza... de mazapán y de
greda... esa raza sin mancha, laborada sin prisa... dejará de sufrir, llorar
y esperar por las reivindicaciones que les deben tantos siglos de inclemente
explotación.
Tratamos en lo posible de no opinar sobre lo acá publicado, y si lo hacemos,
es sobre temas específicos de pura preeminencia histórica (o algunas veces
ética); publicamos lo que a nuestro parecer tiene relevancia a la hora de
entender a ese Bolívar; quién fue como en realidad fue, y que visto con la
óptica de algún momento específico, en que se escribe la historia, pareciera
poseer personalidades diferentes.
Publicamos aquello que nos manden envíen, o que encontremos dentro del
llamado "ciberespacio", siempre que tenga alguna relevancia histórica, y
ello independientemente de la tendencia política de su autor; y es esa
independencia lo que tratamos de mantener dentro de
"Simón Bolívar, el hombre".
Si pareciera haber más escritos de un lado que del otro de la actual
coyuntura es porque así se reciben. Nuestra posición personal dentro de la
actualidad política (que indudablemente tenemos) no es impedimento para
mantener la imparcialidad de esta página, ya que no pretendemos ser
historiadores sino simplemente recopiladores de documentos que sirvan a
otros para entender o forjar la "Historia".
Esperamos así
haber dado respuesta a todos aquellos quienes nos han escrito sobre este
tema. |