Desde temprana edad estuvo inmerso en una intensa actividad política,
que lo llevó a combatir la dictadura de Gómez, encabezar varios proyectos de invasión a Venezuela,
y a participar en la muerte de Carlos Delgado Chalbaud. Hijo de Antonio Urbina Chirinos y de Francisca López
Chirinos. Al quedar huérfano desde muy corta edad, ya que su madre murió al poco tiempo de su nacimiento
y su padre guerrillero "mochista", muere en el castillo Libertador de Puerto Cabello (1901); fue criado
por unos tíos y abuelos paternos. Después de una breve pasantía por la Escuela Militar (1910)
viaja a Ciudad Bolívar (diciembre de 1913) donde acompaña a su tío Joaquín Urbina en
un alzamiento del General José Manuel Hernández (a) "El Mocho", en contra del régimen
de Juan Vicente Gómez. Apresado, Rafael Simón Urbina se mantiene en prisión hasta febrero
de 1915, fecha en que es liberado gracias a la intervención del General León Jurado, presidente del
Estado Falcón. Implicado, junto con su tío Manuel Urbina en actividades conspirativas (1919), retoma
las armas, iniciando 4 años (1919-1923) de intensa lucha en las montañas de Falcón.
Exiliado (1923-1925), reside en La Habana y en Barranquilla. Luego de producirse
el decreto de amnistía de 1925, regresa a Caracas. El 24 de julio de 1928, junto con su amigo Roberto Forsi,
administrador de La Vela de Coro, dirige un nuevo alzamiento, pero a los pocos días debe huir a Curazao
(12.8.1928) donde es apresado. Los exiliados venezolanos de la isla, entre ellos Ramón Torres y Rómulo
Betancourt, amenazan con provocar un paro en las refinerías petroleras, para lograr su libertad. Deportado
a Barranquilla (septiembre de 1928), es apresado nuevamente mientras se estudia la solicitud de extradición
presentada por el gobierno de Venezuela en su contra; fugado de la cárcel, se refugia en Costa Rica y Panamá.
El 1 de junio de 1929, arriba a Curazao; allí, junto con Gustavo Machado y Ramón Torres, planea la
toma del fuerte Ámsterdam (8.8.1929), y la captura del gobernador de Curazao Leonardo Alberto Fruytier.
Posteriormente, al frente de un grupo de 250 insurgentes (entre ellos Miguel Otero Silva, José Tomás
Jiménez y Guillermo Prince Lara) toma al vapor americano "Maracaibo", llevándose al gobernador
Fruytier de rehén e invadiendo a Venezuela por la Vela de Coro; las tropas gubernamentales, comandadas por
el General León Jurado hacen fracasar el intento (13.6.1929); refugiado en la sierra falconiana, Urbina
finalmente logra huir a Colombia y Panamá.
En 1930 se traslada a México, donde establece relaciones con altas
personalidades de la política mexicana: el general Saturnino Cedillo, el general Pérez Treviño
y el general Arturo Bernal, jefe del Estado Mayor, quienes le ofrecen respaldar sus planes de una nueva invasión
a Venezuela. En octubre de 1931, junto con 137 braceros mexicanos y 8 venezolanos, desembarca por Puerto Gutiérrez
(Edo. Falcón) y toma Capatárida (12.10.1931) siendo vencido una vez más por las tropas del
general León Jurado, ante lo cual se ve en la necesidad de huir nuevamente del país. El 27 de agosto
de 1936 regresa a Venezuela, luego de resolverse a su favor una acusación por el homicidio de Raimundo Ortiz
Sandoval. A continuación, ofrece sus servicios al presidente Eleazar López Contreras, como abanderado
del anticomunismo, suscitando violentas polémicas entre sus antiguos compañeros de rebelión
(Gustavo Machado entre ellos). En 1945, actúa en contra del Golpe de Estado de 18 de octubre, por lo que
es obligado a asilarse en la embajada de Haití (octubre-diciembre de 1945), saliendo al exilio hacia Barranquilla
y Santo Domingo, donde luego pedirá ayuda al dictador Rafael Leonidas Trujillo para preparar una nueva invasión
a Venezuela.
Invitado a regresar al país luego del Golpe de Estado del 24 de noviembre
de 1948, Urbina pide la restitución de sus bienes ( los cuales habían sido confiscados por el Tribunal
de Responsabilidad Civil y Administrativa, en 1945) pero su solicitud no es atendida. Molesto ante la actitud asumida
por Carlos Delgado Chalbaud, para ese entonces Presidente de la Junta Militar de Gobierno, Urbina prepara un plan
para secuestrarlo, el cual se lleva a cabo en la mañana del 13 de noviembre de 1950. Conducido a la quinta
"Maiza" propiedad de Antonio Aranguren, ubicada en la Urbanización Las Mercedes de Caracas, Delgado
Chalbaud es ultimado en el transcurso de un forcejeo, mientras Urbina es herido accidentalmente. Sacado por una
comisión del Gobierno, de la embajada de Nicaragua, donde se había refugiado, Urbina es llevado a
la cárcel del Obispo y, esa misma noche, es asesinado durante su traslado a la cárcel Modelo. Las
extrañas circunstancias en las cuales ocurre su deceso han despertado sospechas acerca de los verdaderos
motivos del secuestro y muerte de Carlos Delgado Chalbaud, sobre todo si se considera que la desaparición
de éste último del escenario político favoreció el ascenso de la figura de Marcos Pérez
Jiménez.