Simón Bolívar:
La idea de la integración

Por: Marta Denis Valle

(PL).- En la enorme olla donde se cuecen aún los pueblos de Nuestra América, al mismo tiempo iguales y diversos en su composición, emerge la idea bolivariana de la integración capaz de enrumbar el camino hacia la independencia definitiva.

Bien temprano comprendió Simón Bolívar la existencia de un destino común en los países oprimidos por la metrópoli colonial y la necesidad de unir sus esfuerzos para sacudirse el yugo. Soñó y luchó por la creación de un haz de naciones hermanas, con sus características propias, y con ellas equilibrar el mundo.

Con esa divisa organizó el ejército libertador, fundó la Gran Colombia, liberó a Venezuela, Nueva Granada, Ecuador, Perú y Bolivia; además, reconquistó dos veces a Caracas (1813 y 1821) y dos veces a Bogotá (1814 y 1819).

Tuvo en su pensamiento un pacto que agrupara a Colombia (Nueva Granada, Venezuela y Ecuador) con Perú y Bolivia; convocó un congreso continental en Panamá y aspiró a hacer libres también a Puerto Rico y Cuba.

El 2 de enero de 1814, durante una Asamblea Popular en Caracas (Iglesia de San Francisco), habló de la necesidad de formar un gran Estado con todos los países de la América Meridional que, unido a la gran nación del Norte, estableciera un equilibrio del universo.

"Para nosotros la patria es la América; nuestros enemigos, los españoles; nuestra enseña, la independencia y la libertad", dijo en una proclama a los soldados de la División de Urdaneta, el 12 de noviembre de 1814.

Dato interesante: en distintas correspondencias con el vicepresidente Francisco de Paula Santander señaló la peligrosidad e inconveniencia de una federación con Estados Unidos.

"Cuando yo tiendo la vista sobre la América la encuentro rodeada de la fuerza marítima de Europa€¦, de fortalezas fluctuantes de extranjeros y por consecuencia de enemigos. Después hallo a la cabeza de su gran continente una poderosísima nación muy rica, muy belicosa y capaz de todo€¦" (23 de diciembre de 1822).

"No creo que los americanos deban entrar en el congreso del Istmo". (21 de octubre de 1825). "Me alegro también mucho que los Estados Unidos no entren en la Federación". (27 de octubre de 1825).
Los sucesos de la guerra de independencia y la etapa siguiente le habían mostrado la importancia de lograr su caro sueño, expresado en la profética Carta de Jamaica, en 1815:

"Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo".

"¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!".
A pesar del poco éxito del Congreso de Panamá, celebrado en el verano de 1826, Bolívar afirma, en carta al general Antonio Gutiérrez de la Fuente, el 16 de enero de 1827: Nosotros no podemos vivir sino de la unión.

La desunión y las traiciones provocaron su retiro de la vida pública a comienzos de 1830 y aceleraron su muerte en diciembre del propio año.

Cuando cae la primera república venezolana, el joven oficial Bolívar -entonces casi desconocido, quien había perdido la plaza de Puerto Cabello por una traición-, marcha a Cartagena de Indias, después de un penoso peregrinar, a tocar los corazones de los neogranadinos, ofrecerles su espada y abrirle los ojos sobre los peligros de que corrieran igual suerte.

"La Nueva Granada ha visto sucumbir a Venezuela, por consiguiente -demandó- debe evitar los escollos que han destrozado a aquélla. A este efecto presento como una medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada la reconquista de Caracas".

Por su insistencia, recibió el nombramiento de Comandante del pueblecito de Barrancas, con sólo 70 hombres bajo su mando. Por su proselitismo y coraje, reclutó más fuerzas y en dos semanas liberó la región del bajo Magdalena.

El 28 de febrero de 1813 combate en Cúcuta y el 1 de marzo ocupa a San Antonio del Táchira, al otro lado de la frontera, en persecución de fuerzas realistas.

Enfrenta a detractores que lo acusan de actuar por su cuenta y riesgo; escribe al Congreso de Nueva Granada y ese mes es nombrado Brigadier de los Ejércitos de la Unión, ciudadano neogranadino.

El 15 de mayo, autorizado por el presidente de la Confederación, Camilo Torres, inicia la invasión de Venezuela (Campaña Admirable), con una tropa de hermanos al mando de los venezolanos José Félix Ribas y Rafael Urdaneta, y de los neogranadinos Atanasio Girardot y Antonio Ricaurte.

La tropa de 800 soldados republicanos se incrementa a mil 600; en marcha relámpago se enfrentan a cinco mil realistas, españoles y rudos llaneros. En total el capitán general Domingo Monteverde tenía sobre las armas a 16 mil soldados y oficiales.

Caracas fue liberada el 6 de agosto; la municipalidad caraqueña aclamó a Bolívar, el 14 de octubre, como Jefe Supremo y le confirió el título de Libertador para el resto de su vida y la eternidad.

Todo no era color de rosas. Con el mínimo pretexto oficiales localistas desconocían su mando y le negaban cooperación. Se dice que era capaz de enamorarlos con diplomacia, ganarlos nuevamente si consideraba valiosa su participación, pero tampoco tembló al confirmar el castigo a las indisciplinas reiteradas.


O retirarse para volver con mayor fuerza; así ocurrió con su autoexilio en Jamaica y la aceptación de la ayuda del presidente haitiano Alexandre Petión.


Nunca pudo perdonar las traiciones, en especial la de Santander -su segundo en el gobierno colombiano- y tampoco consolarse de la pérdida del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, asesinado en plena gloria el 4 de junio de 1830, a quien quiso como un hijo y consideraba su sustituto para culminar los planes de integración de la América Grande.
 

Por: Marta Denis Valle

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