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Un
investigador de nombre Guillermo Sherwell, quien estuvo dispuesto a
descarnar la realidad de la Epopeya Bolivariana que tantos elogios registra
la historia, luego de leer miles de cartas escritas por el Libertador, miles
de impresiones dejadas por quienes lo conocieron, y miles de escritos
plasmados por otros escritores, en 1921 resumió toda su experiencia de
varios años en pocas palabras:“El que estudia a Bolívar siente al
terminar su tarea, la misma reverencia que se experimenta al dejar un lugar
sagrado, donde el espíritu ha estado bajo la influencia de lo sobrenatural y
lo sublime”… Aunque nos duela reconocerlo, mientras el mundo
entero reconoció las virtudes del Libertador, Venezuela le daba la espalda,
y al igual que hoy, ayer la oligarquía conservadora hacía lo imposible por
ocultar su obra... Cuando en Venezuela los poderes económicos lo
vilipendiaban, The Columbia de New York, el 7 de septiembre de 1816
publicaba su biografía; y a partir de ese momento, Bolívar aparecerá en los
periódicos de Europa... Su personalidad cautivó las mentes creativas de
innumerables artistas, y comenzó a manifestarse en todos los ámbitos de la
cultura, llenando un vacío de ideales, e impregnando una energía
glorificante que encendió una llama de independencia, que como un fuego
sagrado, consumió una selva sembrada de conformismo y sumisión donde estaba
atrapado todo un continente… Todos seguían sus pasos… Cada batalla, cada
discurso, cada decreto colmaban las primeras páginas de la prensas… Tal era
la admiración, que al igual que hoy los artistas imponen un estilo que todos
quieren imitar; Bolívar creó una moda; y en torno a su figura el comercio
encontró un jugoso negocio: era común ver a una dama de la sociedad
parisiense refrescar su rostro con un abanico multicolor que mostraba la
pintura alegórica de su rostro; o sus pinturas sobre placas de marfil
montado en filigranas de oro, colgaban de los estilizados cuellos de las
damiselas… Las panaderías vendían panes horneados con moldes de Bolívar, los
cuales se pedían así: “déme un Bolívar de pan”... En la exclusiva
calle comercial Picadilly de Londres, las vidrieras exponían vajillas de
porcelana bellamente decoradas con su rostro y el texto “Bolívar”…
Las “botas Bolívar” fueron las más populares entre los hombres: cuero
de cabritilla que como un guante cubrían las piernas hasta las rodillas,
tacón alto y punta cuadrada… y hasta se creó una moda de sombreros que
revolucionó el vestir del sexo masculino, puesto que su diseño, en opinión
del sexo femenino, inspiraba: virilidad, arrogancia, inteligencia, valor y
el heroísmo del hombre personificado en Bolívar, al que las damas
idealizaban como el “príncipe de sus sueños”… Es entendible que en
una época de tabú citadino, religiosidad exacerbada, y aburrimiento social,
un hombre como Bolívar rompiera todos los estereotipos al mejor estilo de
los héroes de las comiquitas, que siempre salía victorioso cada vez que se
anunciaba: un nuevo atentado para asesinarlo, otra batalla sangrienta, y el
fracaso de los imperios militares para derrotarlo..! Mientras en Venezuela
se hacía lo imposible por ocultar su obra, ayer, al igual que hoy, la
oligarquía impuso una censura al tema Bolívar... Sólo en los Estados Unidos
hoy existen 15 localidades que llevaban el nombre “Bolívar”...
Para el año de 1815, en Texas, en un lugar tan distante de su tierra natal,
ya existía un lugar que llevaba su nombre “Port Bolívar”; y sin
embargo, por increíble que parezca, en Venezuela, su Patria que le debe a él
su razón de existir, no honró su nombre hasta 1846, o sea, 16 años después
de su muerte, cuando a solicitud de los habitantes de la antigua Angostura
se adoptó el nombre de “Ciudad Bolívar”... Un hecho que demuestra la
grandeza de Bolívar lo encontramos nada más y nada menos que en la armada
norteamericana: en 1963, Estados Unidos se preparan a lanzar la nave
insignia del poderío nuclear en el mar, con un submarino de alta tecnología
cargado con cohetes nucleares. Tan poderosa arma debía ser bautizada con un
nombre a la par de esa potente embarcación. Miles de nombres fueron
presentados: dioses mitológicos como “Poseidón”... héroes militares como
“Alejandro”... aventureros como “Colón”... científicos como “Benjamín”...
héroes norteamericanos como “Washington”; en fin, cientos de nombres fueron
sugeridos... sin embargo, un nombre logró el consenso de la armada... El
nombre “Bolívar” representaba: liderazgo, inteligencia, valentía,
disciplina, sabiduría y el poder de esa arma letal que cambiará el rumbo del
planeta... El 17 de abril de 1963, el USS SIMON BOLIVAR SSBN641, fue lanzado
al mar, y retirada el 12 Febrero de 1995, luego de 32 años de y 1040
exitosas inmersiones..! Nadie ha sido magnificado como su persona y
no existe prácticamente un lugar del planeta donde no se haya erigido un
busto en su honor... Sólo la iglesia en sus distintas versiones, es digna de
competir en la veneración que se le ha dado a un ser mortal... La UNESCO
creó el premio “Simón Bolívar”… Una estrella en el firmamento fue bautizada
por la NASA como “Estrella Bolívar”… Montañas, ríos, lagos, y demás
accidentes geológicos llevan el nombre “Bolívar”... Varias especies
de la naturaleza llevan el pronombre “bolivarense” para identificar
su descubrimiento... Es el único caso de la geografía universal que una
nación lleva el nombre de su creador: Bolivia… El célebre músico
francés Darius Milhaud, creó un estilo único caracterizado por el uso de la
politonalidad en su obra más espectacular “Opera Bolívar”... En un
acuerdo estratégico de gran significación, en el año 2003 se estrena el
Sistema Satelital Andino que lanzará un cohete al espacio exterior, para
colocarlo en órbita alrededor de la Tierra. Este satélite único en su tipo,
inmortalizará frente al Cosmos el nombre de un ilustre venezolano de fama
universal, “Bolívar”… En Internet existen 350000 direcciones de
“Email” y páginas Web que tienen el nombre “Bolívar”; un record en
temas y artículos como ningún otro… No existe en el Planeta un solo lugar
donde no esté escrito su nombre; bien sea en una estatua, un monumento o una
simple placa… En la década de los años 32, al paso del alpinista Domingo
Peña, una comitiva se dirigió al “Pico Bolívar” de la Sierra Nevada
de Mérida a 5.530 m de altitud, para colocar en las nieves perpetuas un
busto a Bolívar: “Libertador..! la cumbre más alta de los Andes es
todavía pequeño pedestal para tu gloria”… Hoy, la historia está
llena de un sin número de faraones... conquistadores... emperadores...
reyes... presidentes... generales... capitanes... y héroes de todo tipo;
pero Simón Bolívar posee el único título que a sólo un hombre se le ha dado
en toda la historia de la humanidad... LIBERTADOR..! Es por ello, que sólo
la historia puede juzgar la obra de Bolívar, quien fundó seis naciones:
Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá; es por ello,
que las infames opiniones del ciudadano Nicanor Navarro, más que rabia por
la manera maliciosa de manipular los hechos históricos sin profundizar en el
contextos de los hechos que se sucedieron, nos deja una profunda tristeza
como venezolanos, ya que no fueron emitidas por un ignorante y neófito
escritor, que de alguna manera justificaría su iletrado conocimiento de la
historia, sino que se trata del Cronista de Margarita, cuya profesión le
exige una cualidad elemental: LEER..! y leer preferentemente a
Bolívar, que luchó en 450 batallas y que ha dejado un inmenso legado en la
historia universal, y no sólo lo escrito por su enemigo José Antonio Páez,
cuyo nombre sólo quedó registrado en tres batallas: Flecheras, Queseras del
Medio y Carabobo; y tres actos de traición: haber conspirado con Santander
para asesinar a Bolívar, el artífices de la muerte de la Gran Colombia para
derrotar la Tercera República, e impedir por 12 años que los restos mortales
del Libertador regresaran a Caracas. Bolívar es el Padre de la Patria y Páez
sólo el Padre de la Cuarta República. |