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BOLÍVAR Y LA ÚLTIMA BATALLA |
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Por: Jorge Mier
Hoffman |
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PROLOGO:
Desde joven, como muchos, fui asiduo televidente del programa del “CHAVO” con sus picarescos diálogos con el maestro Jirafales, con este clásico parlamento:
El apodo “longaniza” que se popularizó con el Chavo, no me causó mayor curiosidad y hasta lo suponía un sobrenombre mexicano para denigrar a una persona… hasta que leí “El General en su Laberinto”, donde Gabriel García Márquez narra la partida de Bolívar en la postrimería de su existencia:
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Luego de leer las infames mentiras que escribe el premio Nóbel de la literatura colombiana, con la finalidad de tergiversas la vida póstuma del Padre de la Patria; como ferviente bolivariano que soy, me prometía a mi mismo no leer una obra más de ese santanderista, que como muchos otros intelectuales neogranadinos, no ocultan la envidia hacia Venezuela por ser la patria natal del Libertador… Con García Márquez se inicia una secuencia cruel e interminable de mentiras para honrar la obra del venezolano… Hasta se ha dicho que los bogotanos ridiculizaban a Bolívar con el apodo de “longaniza”, porque así llamaban a un pobre hombre, loco, canijo, y muy desgraciado, que recorría desvariando las calles de aquella capital de Colombia, a quien el pueblo le colocó una charreteras y medallas militares, que paseaban por las calles diciendo que era el General Bolívar… Quienes elucubraron esta falsa apreciación histórica, definitivamente, no leyeron de Bolívar… de haberlo hecho, sabrían que Bolívar nunca mostró las medallas y condecoraciones que en justo agradecimiento les otorgaban los pueblos liberados… decía Bolívar: “La gloria no es ser grande sino útil… Los servicios de la patria brillan en el firmamento y no en las medallas doradas, y su luz alumbrará por toda la eternidad el corazón de los grandes hombres que lucharon por un ideal y no por jactancia personal… No creo ninguna cosa tan corrosiva como la alabanza..! deleita al paladar pero corrompe las entrañas”
Hacer de Bolívar un hombre desgraciado en las postrimerías de su vida, es la canallada más grande que se pueda decir luego de su muerte… Fue la manera inteligente que encontraron los enemigos de su revolución, para justificar la existencia histórica de una oligarquía conservadora que tanto él despreció y que no ha dejado de conspirar contra la voluntad del pueblo… Escritores como Joaquín Posada Gutiérrez se atreven a señalar que: “Longaniza era un término tan miserable, que Bolívar nunca hacía mención de ello. Pero el nombre de "Longaniza" se popularizó mucho, y tomó fuerza en el vulgo y en cierta gente de poca templanza moral, que contribuyó al cierto descrédito de la figura del Libertador”… Con esta sátira de mentiras sobre Bolívar, El Tiempo de Bogotá publicó recientemente una reseña histórica sobre su partida de Bogotá, totalmente tergiversada hasta la humillación: “Bolívar viaja hacia el exilio el 7 de mayo de 1830: Montado en su caballo con los ojos humedecidos, tembloroso el cuerpo y palpitante el corazón, transita por las calles, mientras patanes, azuzados por la casta sabanera, le tiraban piedra y le gritaban: ¡Longaniza! “
Toda esta secuencia de mentiras que se construyó luego de la muerte de Bolívar, la encontramos en esta miserable nota de prensa del 21 de enero de 1831 publicada en Venezuela por la oligarquía paecista: “Todos los informes y todas las noticias están acordes; me apresuro a participar al gobierno la nueva de este gran acontecimiento, que seguro ha de producir innumerables bienes a la causa de la libertad y felicidad del país: Bolívar , el genio del mal, la torcida de la discordia o, por mejor decir, el opresor de su patria, ha dejado de existir y de promover males, que sin cesar llovían sobre sus compatriotas... Su muerte que en otras circunstancias, hubiera sido un día de duelo para los colombianos y les hubiera impresionado dolorosamente, hoy es motivo poderoso de regocijo, porque viene a constituir la paz y la tranquilidad de todos... Me congratulo por tan plausible noticia, al igual que aquel Tirano en Jefe llamado Longaniza” Tristemente la errada visión de un Libertador repudiado por su pueblo con el seudónimo de “longaniza”, fue la manera que encontró la oligarquía conservadora, para ocultar la gloria de un hombre que libertó seis naciones más grandes que toda la Europa, y cuyo término despectivo se le recuerda en emotivos discursos, obras literarias, de teatro, cine y televisión, no obstante que la palabra “longaniza”, por el contrario, significa abundancia y felicidad, por tratarse de un embutido que, desde la antigüedad, se prepara con la carne de cerdo, y cuyo término se utilizaba para alabar la opulencia, el lujo y el derroche: “Son tal ricos que en su casa atan los perros con longaniza”; así se refería la gente a los oligarcas dueños de inmensas fortunas… por lo tanto, es un calificativo despectivo que no se corresponde con la realidad de los hechos que involucraron la salida de Bolívar desde Bogotá hacia Santa Marta, que lejos de constituir un transito de humillación popular, constituyó un hecho sin precedente, no reconocido por la historia, por cuanto Bolívar salió de Bogotá a luchar su Ultima Batalla donde también saldrá victorioso. |
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El 20 de enero de 1830 Bogotá se viste de gala con la reunión solemne del Congreso, presidido por el propio Libertador Simón Bolívar, quien recibió el juramento de los cuarenta y siete diputados presentes. Lo componían hombres de todas las provincias, de todos los partidos políticos y de la oligarquía conservadora. Acompaña a Bolívar sus compatriotas Rafael Urdaneta y Antonio José de Sucre como Presidente del Congreso, a lo que Bolívar llamó “Congreso Admirable”… Bolívar ha convocado a los representantes del pueblo para someter por enésima vez su renunciar a la presidencia de la Gran Colombia, y reprocha aquellos que insistían en su permanencia, como la única persona capaz de conducir los destinos las cinco Repúblicas.
Bolívar: “Mostraos ciudadanos dignos de representar a un pueblo libre, alejado de toda idea que me suponga necesario para la República. Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, este Estado no debería existir. La República será feliz si al admitir mi renuncia nombráis Presidente a un ciudadano querido por la Nación… Salvad la República, salvad mi gloria que es Colombia… Me ruborizo al decirlo: la independencia es el único bien que hemos adquirido a costa de los demás”
Que grande era Bolívar..! En estas líneas resume toda la crisis gubernamental de la Gran Colombia… y qué diferencia de lo que tantas veces cacarean los historiadores, como García Márquez, quien pone en palabras de Urdaneta: “Bolívar fingía que se iba mientras trataba en secreto que lo reeligieran”… Esta suposición es totalmente falsa..! Bolívar nunca quiso el mando del gobierno, y para ello sólo basta leer su mensaje al Congreso diecinueve años antes, cuando el 21 de diciembre de 1811 se dirigió a ese mismo Congreso que lo designó Presidente: “No me interesa gobernar a Colombia por no conocer ningún género de administración... Me repugna el trabajo de bufete por ser para mí un lugar de suplicio… Yo soy el hijo de la guerra... el hombre que los combates han elevado a la magistratura… Esta espada no puede servir de nada el día de la paz, y ésta debe ser el último de mi poder; porque no puede haber República donde el pueblo no está seguro del ejercicio de sus propias facultades... Un hombre como yo es un ciudadano peligroso en un gobierno popular; es una amenaza inmediata a la soberanía nacional... Yo quiero ser ciudadano para ser libre y para que todos lo sean... Prefiero el título de ciudadano al de Libertador, porque éste emana de la guerra y aquel emana de las leyes… Cambiadme, Señores, todos mis dictados por el de buen ciudadano”…
Nadie podrá jamás decir que Bolívar no fue fiel a sus principios, y ello fue la clave de su éxito como Libertador; por lo tanto, luego que la guerra contra los españoles quedó en el pasado, su ambición era lo único que anhelaba: “Un hombre como yo es un ciudadano peligroso en un gobierno popular; es una amenaza inmediata a la soberanía nacional... Yo quiero ser ciudadano para ser libre y para que todos lo sean”… Pero Bolívar representaba un peligro para los planes de disolución que impulsaba la oligarquía venezolana con José Antonio Páez a la cabeza de la rebelión, y eso era lo que preocupaba al Libertador… Venezuela era la clave de la Gran Colombia.
El General Domingo Caicedo asume la presidencia de Colombia, y Bolívar marcha con un destino incierto… Su insigne compañero de armas, Sucre, tiene la misión de dirigirse a Venezuela, para lograr que Bolívar hable ante el Congreso y convencer a los venezolanos de la locura de Páez por la separación… ya lo había advertido el Libertador: “Compatriotas: Escuchad mi última voz al terminar mi carrera política; a nombre de Colombia os pido, os ruego que permanezcáis unidos, para que no seáis los asesinos de la Patria y vuestros propios verdugos”… Pero sus planes fracasan cuando a Sucre se le prohíbe la entrada a Venezuela… Páez sabía que si Bolívar se dirigía a sus compatriotas, con toda seguridad los pondría de su lado… Su don de la palabra era hipnótico y convincente… como bien advertía Santander, socio de Páez en la confabulación para disolver la Gran Colombia: “No..! que no venga..! tal es su influencia y la fuerza secreta de su voluntad, que yo mismo, en infinitas ocasiones, me he acercado a él lleno de venganza, y al sólo verle u oírle me ha desarmado y he salido lleno de admiración. Ninguno puede contrariar cara a cara al General Bolívar; y desgraciado del que lo intente..! ”.
Bolívar parte de Bogotá, no sólo y despreciados como nos narran insignes historiadores… sin bien no llevaba fortunas, también es cierto que nunca las tuvo durante los 20 años de gesta de independencia; y por el contrario las rechazaba… Lo acompañan un séquito de 100 húsares y el pelotón de caballería Pichincha, quienes seguían fieles a las ordenes del Libertador… El pueblo agradecido se volcó a las calles para despedir al héroe de Boyacá, mientras la oligarquía aprovechó la oportunidad para desacreditarlo con infames volantes que se esparcían por las calles. Si bien es cierto que la infamia impactaba en el ánimo del Libertador, sus planes para someter a los rebeldes oligarcas venezolanos ocupaban toda su tiempo y atención.
Bolívar dejaba atrás la gesta del guerrero, su vida política, toda su fortuna, toda su felicidad, y todo lo que un hombre puede sacrificar por sus semejantes, para luchar ahora por la unión bolivariana…Cada paso, cada recodo, cada lugar es una evocación de un glorioso pasado, que una vez fue testigo de la gloria del Libertador… La gente que se acerca a saludarlo lo hace con sinceridad y agradecimiento; su aspecto envejecido por la amargura y la lentitud de sus movimientos, para nada opacaban el resplandor de llama que envolvía todo su cuerpo y alma, y que inspiraba un respeto y admiración para todos los que se le acercaban… Sí… sí… es Simón Bolívar..! se escuchaba por los caminos cuando algún lugareño veía pasar la comitiva oficial que se dirigía a Cartagena… Allí iba el hombre más poderoso del planeta… Páez amenaza a Bogotá: “Que no se permita de ningún modo que el General Bolívar vuelva al Venezuela. Si se verificase su aproximación se entenderá como una declaración de guerra”... La sublevación social obliga al General Rafael Urdaneta asumir un gobierno provisional que llama desesperadamente a Bolívar... Pero Venezuela es su objetivo, y así lo anuncia al nuevo gobierno: “Yo compadezco al General Urdaneta, a Usted y a todos los amigos que se ven comprometidos sin esperanza de salir bien, pues nunca debieron ustedes contar conmigo… Añadiré a usted unas palabras más para aclarar esta cuestión. Todas mis razones se fundamentan en una: no espero salud para la Patria. Este sentimiento, o más bien, esta convicción interior ahogan mis deseos y me arrastra a la más cruel desesperación. Yo creo que todo está perdido para siempre, y la Patria y mis amigos sumergidos en un piélago de calamidades. Si no hubiera más que un sacrificio que hacer y que éste fuera mi vida, o el de mi felicidad o el de mi honor…. Créame usted, no titubearía. Pero estoy convencido que este sacrificio sería inútil, porque nada puede un pobre hombre contra el mundo entero; y porque soy incapaz de hacer la felicidad de mi país me niego a mandarlo”…
Con esta Carta dirigida a Estanislao Vergara, queda demostrado nuevamente que Bolívar no quería el mando de Colombia como afirman algunos historiadores. Para el Libertador, evitar la separación de Venezuela era su único objetivo… El Congresos venezolano deja de ser el recinto sagrado de la legislación, para convertirse en una vulgar taberna, donde ahora se servía el licor que envalentonaba a los miserables diputados, que en su delirio etílico lo insultan de todas las maneras; lo llaman tirano, déspota, inmoral, ineficiente… El mundo imperialista encarnado por Estados Unidos, envía a sus asesores para colaborar con Páez en la disolución de la Gran Colombia… Se intentó borrar la imagen que del Libertador tenía su pueblo… Decía Bolívar: “Me acusan de todos los males y me niegan todas las virtudes… Ponen en duda mi desprendimiento y el amor que siempre he profesado a la Patria. No ahorran en negaciones y bajezas… Sería preferible y menos doloroso, los puñales parricidas alzados contra mi pecho”… Volantes infames se repartían en las plazas y los mercados; periódicos con artículos ignominiosos se enviaban al exterior; voceros pagados repetían como un loro un texto denigrante en tabernas; caricaturas vergonzosas aparecían en las iglesias durante la misa; carteles pusilánimes cubrían las paredes de las casas; en fin, toda una campaña publicitaria tendiente a apagar la luz destellante que desbordaba la obra del Libertador; pero aún con toda esa campaña de desprestigio, la realidad no se podía ocultar: todo lo que poseían, todo lo que les rodeaba, todo lo que respiraban y hasta todo lo que podían ver, y aún más allá en miles de kilómetros, era la obra de ese escultor de naciones que todos llamaban su Libertador… Ocultar esa escultura inconmensurable era imposible… Ante esa realidad lo único que les quedaba era desaparecer al escultor. |
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Bolívar planificaba someter a Venezuela… Cada mañana encendía la llama libertadora en su oficialidad con discursos patrióticos: “Los que viven de su lengua son los que no me quieren... Yo soy el hombre de las dificultades. Cuando la razón me autoriza no conozco imposible... Mi deber me obliga a hacer mucho por la patria y nada por mí. Debemos trabajar por la Patria hasta la muerte”... Su espíritu combativo era admirable... Lo único que necesitaba era la oportunidad de dirigirse nuevamente a su pueblo, convencido de que sus palabras despertarían ese sentimiento patriótico que estaba dormido con el arrullo de los discursos políticos... y como siempre, Sucre jugaba un papel vital en lograr penetrar el bastión militar que le había impuesto el gobierno venezolano... ya lo había hecho en Pichincha y Ayacucho, célebres batallas que liberaron Quito y Perú... Para sus oficiales, era increíble el aplomo y la manera en que Bolívar visualizaba la integración americana. Cuando alguno se tornaba pesimista, Bolívar le recordaba que la fuerza no sólo está en el número sino en la persistencia: “La Tercera República se logró luego de dos intentos fallidos y contra el más sanguinario y poderoso ejercito, y sin embargo pudimos derrotarlos”… El tiempo pasaba para Bolívar entre cartas, para hacerse sentir como un factor decisivo en la reconstrucción de América... En esa larga espera llega el primero del julio: una fecha especial para él, ya que cumpliría en ese mes 47 años, la misma edad en que su padre contrajo matrimonio... Pero ese día la suerte lo había abandonado..! en horas de la tarde recibe la infausta noticia del asesinato del Mariscal Sucre en un cobarde atentado por el camino de montaña de Berruecos, cuando el viernes 4 de junio se dirigía a Quito... El vil asesinato había sido fraguado por el temor de que los sus planes se materializaran... Los enemigos de Bolívar sabían de su poder de convocatoria, su perseverancia y tenacidad... Asesinar a Bolívar era imposible, pero con la muerte de Sucre se derrumbaron todos los planes en Venezuela y la unión bolivariana.
El 4 de julio Bolívar escribiría un epitafio a la memoria del Gran Mariscal: “La bala cruel que hirió el corazón mató a Colombia y me quitó la vida. Como soldado fuiste la victoria, como magistrado la justicia, como vencedor la clemencia y como amigo la lealtad”... Ya nada podía cambiar el curso de los acontecimientos nefastos para América...! Para los mandatarios de Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, esa muerte fue más que conveniente, ya que sacaban del camino el último obstáculo para negociar con el imperialismo extranjero… Decía Bolívar: “Si no hubiera más sacrificios que hacer, y que este fuera el de mi vida, o el de mi felicidad, o el de mi honor, no titubearía en darlo todo por la Patria”. Cartagena 25 de septiembre de 1830...
El año 1830 fue de luto para América: en 22 de septiembre Paez se firma la Constitución que crea la CUARTA REPÚBLICA que entierra el ideal bolivariano… y el 17 de diciembre muere Bolívar; y con él, se entierra la Gran Nación Americana... Bolívar decía: “Estoy rodeado de enemigos porque no vengo a servir del vil instrumento de venganza. La historia dirá, Bolívar tomó el mando para libertar a sus conciudadanos, y cuando fueron libres, los dejó para que se gobernasen por las leyes, y no por su voluntad”... Una Venezuela separada de la Gran Colombia caía en manos de una corrupción más devastadora que el poder español... Para Bolívar el destino estaba escrito... Abandonar América del Sur..! Pero a donde ir..? Libertar a Cuba y Puerto Rico parecía ser una opción..! sin embargo como libertar nuevas tierras si su Gran Colombia agonizaba... A partir de la nota fatídica, el silencio de apoderó de Bolívar... Ya nos se escuchaba la voz de mando que alentaba a su oficialidad, ni animaba a sus soldados a invadir a Venezuela... Sólo el transcurrir de las horas del día parecían ser eternas en la vida de Bolívar... Es entonces cuando el Libertador planifica la batalla más importante de su vida:
VENCER A LA MUERTE PARA INMORTALIZAR OBRA..! |
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Bolívar le tocaba ganar su última batalla..! Conciente de no lograr en vida la unión americana por lo que tanto luchó, decide sacrificar su cuerpo que hasta ese momento era inmortal. Bolívar: “Me siento morir. Dios me llama. Tengo que prepararme a darle cuenta, y una cuenta terrible, como ha sido terrible la agitación de mi vida; quiero exhalar mi último suspiro en los brazos de mis antiguos compañeros, rodeado de sacerdotes cristianos de mi país y con el crucifijo en las manos”... El 1° de diciembre de 1830 a las 7 de la noche, a bordo del bergantín “Manuel” propiedad de Joaquín Mier, el Libertador llega a la población de Santa Marta para ser atendido por el Dr. Alejandro Próspero Réverénd... Nueve días después en su lecho de enfermo, sorprende a su oficialidad para leer su Proclama Inmortal, como un presagio para las nuevas generaciones:
Cuando la penumbra de la noche era iluminada por los faroles de la Quinta San Pedro de Alejandrino, el Libertador invitó a su habitación al notario Catalino Noguera, ubicándose a su lado Manuel Ujueta, Joaquín Mier y Reverend... El silencio invadía la habitación poco iluminada... Sin mediar palabras a los presentes, de inmediato comenzó a leer... Apenas pudo llegar a la mitad de su alocución, cuando su voz se quebró bruscamente..! fue preciso que continuara leyéndola Manuel Recuero, mientras Bolívar cubría con su mano sus ojos llorosos... Pero al acabar de pronunciar las últimas palabras de su discurso: “Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, Yo bajaré tranquilo al sepulcro”... Bolívar reaccionó violentamente como un último suspiro de vida... y a dura voz exclamó: “Sí..! al sepulcro... es lo que me han proporcionado mis conciudadanos. Pero les perdono..! Ojalá..! yo pudiera llevar conmigo el consuelo de que permanezcan unidos”... El eco de estas últimas palabras resonaron en toda la habitación, acompañadas de un mudo llanto que embargó a todos los presentes... El Dr. Reverend al oír esa voz que parecía salir de ultratumba, tuvo que abandonar la habitación por tan triste escena... Ante la muerte inminente de la Gran Colombia, Bolívar en una acción digna sólo de los dioses, conscientemente ofreció su vida en una búsqueda desesperada por despertar las mentes de las futuras generaciones de venezolanos... y para que no quedaran dudas sobre su firme decisión de consagrarse por el porvenir de Patria, sacrifica lo único que posee: su vida..! Bolívar escoge como momento de su muerte una fecha inolvidable... la misma fecha en que nace la unión por la que vivió y luchó... Bolívar muere el 17 de diciembre de 1830... siendo la misma fecha de un también 17 de diciembre pero de 1819, cuando el Libertador anunció en Angostura el nacimiento de la Gran Colombia… Un sueño hecho realidad, que nació y murió con Bolívar luego de 450 batallas por la vida y enfrentando su última batalla contra la muerte donde también salió victorioso... De inmediato el General Montilla expresó “Ha muerto el sol de Colombia”... y con su espada detuvo el péndulo del reloj que señalaba la hora exacta en que nos abandonó el Libertador... Ese fue un gesto de justicia y abnegación para quién lo dio todo por la patria, y como una señal de que se había detenido el tiempo de la libertad americana.
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Por: Jorge Mier
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