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¡¡¡ SOIS TAMBIÉN LA TRINIDAD !!! La villa del Rosario de Cúcuta fue siempre de las ciudades neogranadinas donde se advirtió más la presencia y significación del Libertador, tanto que en muchas de sus casas siempre se mantuvo el sentimiento global de que su presencia se podía equiparar a las de las cosas sagradas. En esta ciudad se había reunido el Congreso Constituyente de la Gran nación de Repúblicas que era el orgullo del Libertador y que despertó inmensos sentimientos patrióticos entre todos que se expresaban en misas, tedeums, actos religiosos de gran lujo y pompa y sobre todo de silencioso y magnífico respeto al Libertador. Un día, en la misma Iglesia donde se había reunido el Congreso, en el curso de una solemne celebración el sacerdote y doctor en Teología, Juan Nepomuceno Azuero, explicaba a la Iglesia llena de feligreses el Ministerio de la Santísima Trinidad que era la devoción tradicional de la familia del Libertador y del mismo General Bolívar quien, al saber el tema de la homilía se acercó, lo más silenciosamente posible al templo y se colocó en la puerta, con el debido respeto, humildad y recogimiento. Parecía que oraba, con las manos unidades y los ojos cerrados, cuando el orador se dio cuenta de la presencia del Padre de la Patria y emocionado en lo más intimo por el respeto evidente del Libertador a las sagradas palabras que alababan uno de los misterios esenciales de la fe, dijo en voz alta y sonora, conmovida y fuerte:
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© Copyright Johannes W. de Wekker junio, 2004 |