TEDEJO y el General

Este Web master ha tomado la siguiente carta de nuestro corresponsal Jorge Mier, (TEDEJO) ya que la considera de suma importancia… la misma, es producto de un intercambio de opiniones de nuestra lista de correos [Bolivarianos], ya había tenido referencia de este suceso, y había preparado su publicación… pero uno de esos intangibles de la computación hizo que se perdieran los archivos, junto con uno de los discos duros… he, pues, acá lo te TEDEJO escribió:

Acabo de abrir este mensaje que hace algunas apreciaciones sobre los últimos días del Libertador, las cuales no comparto en dos puntos fundamentales; sobre todo cuando recuerdo aquellas palabras de su compañera días antes de que muriera el Libertador:

 

“Que abandonen los Santanderistas toda esperanza, porque el Libertador es inmortal. Nunca morirá aunque lo quemen. Y si así fuera, todo el mundo erigiría al Libertador en su santo; hasta yo, si fuera tan floja que le sobreviviera, haría de él mi santo; la desesperación de su muerte me llevaría a hacer toda clase de temeridades"

 

Se refería Manuela a todas las sardas de mentiras que se decía de Bolívar, como esa de que deambulaba como un cadáver insepulto, enfermo, desquiciado y aborrecido por su pueblo:

 

  1. Bolívar no fracasó y ese ha sido el argumento de muchos historiadores e intelectuales que, a priori, juzgan la obra de Bolívar, lo que evidencia un desconocimiento del Ideal Bolivariano, como la esencia de ser y de existir de Bolívar.
  2. Bolívar si bien es cierto que murió de una penosa enfermedad, ésta no se desarrolló hasta el mes de noviembre de 1830, o sea 30 días de su fallecimiento; por lo tanto es falso de toda falsedad, la apreciación que hacen escritores de la talla de García Marques, cuando aseveran que Bolívar salió de Bogotá inmerso el la depresión, el abandono y el descrédito de su pueblo.

 

Quiero finalizar con una experiencia que envié a otro amigo de la Web, recordando mi visita a la Quinta de Bolívar. Te cuento una anécdota:

 

Hace ya tres años estuve en la Quinta de Bolívar en Bogotá, como una visita obligada cada vez que, por razones de trabajo, debo ir a Colombia. En esa oportunidad estaba el Ministro de Guerra, como ellos llaman al cargo de Ministro de la Defensa en nuestro país, nombre más que elocuente para evidenciar la actitud beligerante y agresiva de la oligarquía colombiana… No pude contener mi arrogancia bolivariana, cuando el condecorado personaje hacía gala de su ignorancia histórica, al dirigirse a los estudiantes que, inmersos en un trance de admiración subliminal cuando el guía les mostraba los lugares donde Bolívar pasaba horas de meditación, irrumpe al maestro con esta palabra:

 

“sí fue un gran hombre pero fracasó en su propósito, y al final terminó proscrito en las selvas de Santa Marta”…

 

No pude aguantarme por tales comentarios, y exigí una explicación; hecho que cambió el ambiente de cordialidad que reinaba hasta el momento, cuando el representante de la “Guerra” me emplazó nuevamente queriéndome pasar como un ignorante de las letras:

 

“Usted no ha leído la magistral obra de García Márquez” – me refirió en voz alta – a lo que le respondí:

Por sus comentarios y por la referencia que hace del cuento infantil “El General en su laberinto”, al que he leído varias veces, no por su contenido carente de toda veracidad histórica sino por la manera magistral de cómo el escritos cautiva al lector con inusitadas palabras, me da entender que Usted no ha leído las cartas del Libertador, y la óptica de afamados escritores constituyen la formación intelectual que Usted se ha formado de Bolívar… a todas estas, los jóvenes y niños que nos acompañaban en la visita, estaban confundidos por el enfrentamiento de un insignificante civil frente a la autoridad militar que todos rinden pleitesía…

 

Debo confesar que estar en esa casa que fue de Bolívar por nueve años, te hace sentir en familia y te alimenta de una energía difícil de explicar… dado que el militar no respondió a mi pregunta, aproveché el momento para extenderme a los niños, y recuerdo que mis comentarios estuvieron orientados a describir lo grande que fue Bolívar: haber derrotado con su inteligencia más que por la fuerza militar que lo acompañaba, las naciones y los ejércitos más aguerridos del planeta… gracias a Bolívar seis naciones son libres e independiente; pero sobre todo son naciones que gracias a ese venezolano, hoy tienen fronteras, constitución e identidad nacional… tan grande fue su obra que hoy una nación lleva su nombre “Bolivia” como el único que caso en toda la geografía de la tierra… no existe un solo lugar del planeta donde no exista una estatua o una simple placa en reconocimiento al hombre más grande de la historia, cuyo título de Libertador es un caso único en la historia universal…

 

Debo confesarte que mientras describía lo grande de Bolívar, todos, incluyendo al propio ministro no dejaban de seguir mis palabras… Luego finalice con una pregunta:

 

¿Creen ustedes que Bolívar fracasó..? Que murió arruinado, es cierto, pero también fue cierto que la fortuna no fue lo que buscó durante veinte años de guerra, y precisamente allí está lo grande del Padre de la Patria…

 

No creo que mis palabras hayan cambiado la visión del ilustro general, quién se despidió con un comentario, que por razones obvias no contradije pero que me dejó un mal sabor, cuando dijo:

 

“¡Pero no crean el cuento de que Bolívar arriesgaba el pellejo, eran, como siempre, los tontos soldados quienes daban su vida en las batallas..!”

Por: Jorge Mier Hoffman
tedejo@simon-bolivar.org

 

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© Copyright Johannes W. de Wekker  junio, 2004